El ciclo fue el mismo...
Emiya Shirou siempre lo perdería todo a temprana edad.
Recuperaria solo uno poco y luego lo volvería a perder...
Es curioso como los momentos más importantes de su vida no fueron en esos años que estuvo con Kiritsugu, estas experiencias que lo marcaron de por vida solo fueron en una semana.
Una sangrienta batalla comenzó, el participaría solo para seguir su ideal.
Pero la vida nunca le tuvo piedad.
En esa guerra incluso si no ganaba, el estaba realizando su sueño...
Tenia a personas que proteger, al igual que una razón justa por la cual pelear.
Pero la vida nunca le tuvo piedad... y así como vivió el sueño que siempre deseo, también vivió la pesadilla a la que siempre temió...
Lo perdio todo nuevamente...
Cuando Saber fue intercambiada para salvar a la única familia que aún le quedaba, luego de perder a su servant todo fue cuesta abajo...
Pero incluso sin un servant y siendo el mago mediocre que nunca seria bueno en nada, jamas se rindió, y gracias a ese espíritu inquebrantable se encontraba en esta miserable situación...
De rodillas frente al tirano y asesino, sin nada más que su vida, estuvo TAN cerca... ese ultimo golpe pudo darle la victoria, y esa misma victoria que estaba en sus manos ahora se veía tan distante e imposible de conseguir.
"Dejarme en este estado... y solo ganar, no por mi fuerza, sino que por un golpe de suerte." el rey dorado hablo con una voz llena de despreció e ira a tal punto que imaginó que provecharía para torturarlo hasta la muerte.
Una debil sonrisa atravesó su rostro "si... no tengo buena suerte."
Una risa llena de amargura escapó de su boca y despues continuo con lo que el creía, serian sus últimas palabras.
"Después de todo me acostumbré a ella, la vida nunca me tuvo piedad... y tal vez a ti tampoco."
Lo ultimo era una simple suposición, pero el se encontraba ante un heroe, y si de algo el estaba seguro, era que los héroes siempre debía pasar por una vida sin misericordia, por eso la mayoría de ellos morían a temprana edad.
Gilgamesh miro al mestizo frente a el con otros ojos, el, apesar de tener esa patética magia que el odiaba tenia indudablemente algo que el creyó que no vería en esta época.
Lo necesario.
Lo necesario para vivir en el mundo que el queria.
No parecía que vivió plácidamente una vida de confort como todas las alimañas actuales en el mundo, tal vez se equivocaba, pero algo dentro suyo se negaba a aceptar que alguien en un mundo de confort y comodidades pudiera hacele frente y casi derrotarlo.
Casi?
Miro hacia donde debería estar su brazo.
Ese brazo que busco desesperadamente a EA para salvarse.
Un mestizo, no, un guerrero lo obligó a sacar su arma mas fuerte...
Eso en si misma ya lo decía todo.
El perdio.
Pero solo la batalla de su ego.
Una sonrisa cruzo su rostro y abrió sus labios para decir algo que por primera vez en esta noche, no era un insultó.
"Estuviste a la altura..."
Fue divertido ver su rostro desconcertado por esas palabras.
"Estuviste a la altura de un combate contra mi, pero como debes saber no ganaste esta batalla... aún así cuando te mande al otro lado, me gustaría que la consideres como una victoria."
Luego de esas palabras ya no había nada más que decir...
Una espada dorada salio lentamente de un lado del espíritu heroico...
Pero tal y como dijo su adversario...
la vida tampoco le tuvo piedad a el.
"P-pero qu-?!?" fue lo unico que pudo articular antes de que un portal se abriera desde donde debería estar su brazo y trago el resto de su cuerpo.
En su último intento desesperado mando a enkidu para aferrarse a algo, para su mala suerte fue su adversario, aquel que el era consciente que apenas tenia fuerzas para mantenerse de pie.
Y mientras le gritaba que se mantenga estable por segunda vez luego de la batalla el "faker" hablo.
con una sonrisa mientras enkidu se sujetaba firmemente en su brazo.
"Parece que no soy el único con mala suerte."
Apesar de sonreír shirou estaba realmente nervioso, una cadena indestructible lo estaba jalando hacia un portal que salió de la nada.
Gilgamesh no tenía una buena suerte, pero aún no poseía una peor que la suya.
Casi no tenía od asi que estaba en jaque ante la situación.
En un último intentó de resistencia ante su destino inminente reforzó su cuerpo con lo poco que tenía e intento quitarse al tesoro en su brazo.
Inútil.
Completamente inútil, la cadena estaba aferrada tal y como quería su portador.
Y al momento que vio como el arrogante rey comenzó a salir del portal tomo su decisión.
El servant usaría el grial para hacer un genocidio indiscriminado de personas.
Y Shirou emiya no podía permitirlo...
Si... tal parece que nuevamente hay un unico camino para el.
Gilgamesh vio como la sonrisa debil de su ancla al mundo se extendía a una por la cual era imposible no suponer que planeaba algo, y apesar de estar alejado de el logro escuchar sus palabras y supo que todo se había acabado.
"Te equivocaste, ¡Yo gano!"
y con eso dicho salto hacia el, dejándolos caer al portal que los trago sin misericordia.
Desde la lejanía un arquero de rojo miraba todo con una sonrisa en su rostro, en el momento que volviera alaya le dará una sesión de tortura por lo que había hecho.
O mejor dicho, por lo que NO había hecho.
Alaya tenía un claro intentes en tener otro EMIYA en sus filas, después de todo el demostro ser muy útil.
Su misión era simple, salvar al niño para que en algún futuro Alaya tuviera la oportunidad de realizar una oferta innegable.
Una lastima que el no este deacuerdo.
ahora tendría que "vivir" con las consecuencias de su decisión.
"¡ARCHER!" un grito femenino llego a sus oídos y soltó un suspiro.
la primera de las consecuencias habia llegado y de seguro queria explicaciones.
emmmm hola.
esta sera mi primera historia y la verdad tengo algo de nervios.
sin mas que decir espero les gustará.
(re-escrito)