Tenía cerca de quince minutos tocando la puerta, se hubiera rendido al tercer intento si no conociera a David, su casero era un anciano en sus ochentas que estaba sordo de un oído, por lo que, cuando no tenía la suerte de encontrarlo, tenía que buscarlo en su departamento y tocar con todas sus fuerzas hasta que sus dañados oídos se dignaran a escucharla.

-¡Señor Thomsom!- Tocó con más insistencia.

La puerta de al lado se abrió de golpe, asomándose un vecino malhumorado. -El viejo no está, ahora por favor, ¿puedes parar?

-¡Perdón!- La pena le pintó el rostro -Es que necesito hablar con el.

El sujeto se limitó a mirarla de arriba abajo haciendo una mueca. -Si es alguna queja, no lograrás mucho hoy ni mañana, David se fue por una temporada- Luego cruzó los brazos marcando el fin de la conversación.

-¿Acaso el…?- Dijo señalando a la puerta.

-El viejo esta bien, ayer en la noche salió con una maleta, al parecer visitará a los nietos unas dos semanas.

-¡¿Dos semanas?!- El desconcierto de la muchacha le dio gracia, una vez satisfecho de haberse mofado de ella, cerró la puerta y se desentendió de la conversación.

No guardó rencor a su vecino, aunque fue un poco grosero, su persona no le desagradaba del todo, solía verlo regando sus plantas con mucho recelo, a veces les decía palabras dulces, para luego encontrarse con ella e intercambiar un "buenas tardes". En cuanto a su calentador, pensó en lo baja que era la renta y la conveniente ubicación del lugar, aunque el edificio estuviera lleno de fallas, con su sueldo de medio tiempo y lo que le enviaban sus padres, no podría conseguir algo mejor y debía adaptarse. Ya resignada, marchó a sus clases.

Esperando la luz del semáforo miró su celular excusándose en revisar la hora, se metió instantáneamente a sus mensajes y releyó su primera conversación de la mañana, el contacto estaba nombrado como "Jasper" acompañado de un símbolo de corazón.

Levantó la mirada pero el semáforo no había cambiado, un vistoso autobús escolar pasaba frente a ella, llevaba niños de preescolar, la mayoría se asomaban por las ventanas y saludaban sacando sus manitas. Enternecida, Ariana respondió a los saludos.

Finalmente llegó a su destino, Amanda la esperaba afuera del aula.

-No te molestes en correr, se canceló la clase.

-Primero mi casero, luego el profesor, ahora podría estar dormida.

-Creo que debería hablarte sobre los beneficios de madrugar, pero en tu caso…-

-¿Qué?

-Bueno, yo no me desvelo pensando en mi caballero blanco- Desde que supo lo de Jasper, Amanda aprovechaba cualquier excusa para molestarla.

-¡Que ya dejes eso!


-Por aquí, recuerden, no suelten la mano de su compañero, como los niños buenos que son.

La detective Magda era figura de respeto, en servicio actuaba fría y metódicamente, pero su naturaleza maternal siempre salía a la luz, siendo la indicada para guiar la visita escolar.

-A continuación les mostraremos los uniformes que usan los policías como yo, quien sabe, quizá si se portan bien ganen una placa.

-¡¿Cómo las de ustedes?!- Algunos niños saltaron de la emoción, otros se taparon boca ocultando sus risitas.

La detective se llevó una mano al rostro-Vaya, vaya, tendremos que ser los más obedientes si queremos esas placas, ¿verdad niños?

-¡Sí!- Respondieron al unísono.

La profesora seguía los pasos de la detective, detrás suyo iba la clase. Antes de encontrarse con la detective, justo al bajar del autobús, la maestra les dejó claro que solo habría dos oportunidades para ir al baño: al principio y al final del recorrido, no sería flexible con peticiones que fueran hechas en otro momento.

La pequeña Pam era la alumna más obediente del salón, la menos problemática, en palabras de su profesora, se esforzaba por cumplir ese papel y, al ser su primera excursión escolar, sería el doble de aplicada.

Para desgracia suya, el jugo del almuerzo le cobró la factura a mitad del recorrido, intentó aguantarse, pero sus ganas incrementaban, llegó a hacer un bailecito discreto con temor de ser atrapada por su maestra.

Era la más alta del grupo, lo que la colocaba en la última hilera, un alumno faltó aquel día, quien se supone sería la pareja de Pam, dejándola como la única niña sin compañero. Llegó al punto en que pensó que explotaría, sabía que tendría que llamar a la maestra pero el miedo la dejaba indecisa, más de repente, justo cuando creía que sería vencida, la pareja de la tercera hilera comenzó a discutir:

-¡Deja de jalarme el pelo!

-¡Tú apretaste mi mano muy fuerte!

-¡Maestra mire!

La distracción perfecta, estaban a pocos metros de los baños, se deslizó en silencio y huyó a la tierra prometida.


Las clases habían terminado dos horas más temprano de lo usual, el día tuvo un comienzo flojo y las dos jóvenes acordaron merendar juntas, partieron rumbo al departamento de Ariana pues era el más cercano, en medio de las habituales quejas sobre la vida estudiantil el teléfono de Amanda sonó, al otro lado de la llamada estaba su madre avisándole que había llegado de sorpresa y la esperaba para almorzar.

-Sabes que amo tu comida casera, pero debiste avisar ma… nunca dije eso- Ariana observaba divertida.

-Esta bien, ya voy- Se detuvo para mirar de reojo a su compañera, se mordió los labios y se giró rápido. -También te amo, ma.

Al momento de colgar le hizo una seña para que no dijera nada.

-Tan oportuna como siempre.

-Creo que es lindo- Las dos bromearon otro rato, luego se despidieron.

Quedando Ariana sola y con tiempo extra se atrevió a llamar a Jasper, para su fortuna respondió muy rápido. Tímidamente y con el corazón en la boca, le explicó de su tiempo libre y preguntó si podría pasar a saludarlo, otro golpe de suerte le llegó cuando le respondió que sí.

-Te veré en la entrada, ahí estaré- Procuró hablar en un lugar alejado para evitar las burlas de sus compañeros, se mantuvo serio al terminar la llamada y caminó lentamente a su punto de encuentro.

Ariana llegaría en pocos minutos, solo quedaba esperar, se sentó pero al poco rato se puso de pie, se acercó a la puerta de cristal y, con discreción, revisó su reflejo, tenía algunos cabellos salidos, mientrás intentaba acomodarlos divisó unos curiosos ojos amielados detrás del cristal, al encontrarse descubierto también notó que a los bellos ojos se le unían una par de labios sonrientes.

-Espero no interrumpir.

-Solo estaba…

-Quiero decir, solo quería saludar, pero no sabía si era correcto llegar a tu trabajo.

-¿Qué? ¡Oh! ¡No! No estás interrumpiendo nada, también quería verte- Siendo los primeros días de noviazgo todavía se ponían tensos estando a solas, tomó la mano de su novia con indecisión y la invitó a entrar.

Jasper todavía sostenía su mano, sujetarla le generaba un placer reconfortante, por el otro lado, Ariana disfrutaba de la pequeña atención, atreviéndose incluso a entrecruzar sus dedos con los de él. Por más insignificante que pareciera, para los dos fue algo muy intimo.

Ya sabiendo que Ariana disfrutaba del contacto, en un acto de valentía Jasper comenzó a inclinarse, ella no se movió.


Aquel día muchos agentes se encontraban fuera de la jefatura, unos pocos se quedaron en las oficinas, permitiendo que Ariana pasara desapercibida en su ida a los baños, no se sentía lo suficientemente valiente para dar explicaciones todavía.

Mientrás se lavaba las manos miró al espejo y retrocedió espantada, pero cuando vio nuevamente comprendió que no se trataba de una aparición, aunque tuviera mucha similitud: una niñita escondida en una esquina, de unos seis o cinco años, portaba uniforme escolar y no dejaba de llorar.

Con mucha cautela se acercó a la pequeña, como si de un animal asustadizo se tratase.

-¿Por qué lloras?

La niña reaccionó de la misma manera que ella instantes atrás.

-Mira nada mas, que carita tan bonita, pero esta llena de lagrimas- procedió a sacar de su bolso sus toallitas húmedas, listas para emergencias.

-Me llamo Ariana, ¿cómo te llamas tú?

-Pam- Respondió en voz queda.

-Mucho gusto Pam, dime, ¿vives en el baño?

La niña hizo una mueca de extrañeza a tal comentario.

-Debe ser incomodo dormir en los retretes.

Pam mostró una sonrisita -No vivo en el baño, vivo con mis papás y mi perro.

-¿Y duermen en el baño?

Ya aguantando la risa, se puso la mano en la frente fingiendo hartazgo. -Dormimos en camas, hasta mi perrito tiene la suya pero a veces mi mami lo deja dormir conmigo.

-Oye Pam, ¿te puedo preguntar otra cosa?

La niña asintió.

-¿Qué haces llorando en el baño?

Jasper ojeó la oficina, cada uno de los presentes se ocupaba en diversas tareas, unos tecleaban, otro revisaba su celular y algunos estaban en la bodega de expedientes. Avanzó en silencio el tramo hasta llegar a los baños, allí encontró a Ariana esperándolo en la puerta.

-¿Qué ocurrió? ¿Necesitas algo?

Ella negó con la cabeza y se giró un poco. -¿Ya ves? Es amable, no te escondas.

Una cabecita temerosa se asomó detrás de Ariana.

-Ella es Pam.

Comenzaba a tener una idea de lo que pasaba.

-Hola Pam- Se agacho hasta llegar a la niña -Mucho gusto, soy el oficial White.


En momentos como esos Megan se preguntaba si se había equivocado de profesión, los niños actuaban como bombas de tiempo que estaban conectadas unas con otras causando una reacción en cadena: Tomas y Molly discutieron, las amigas de Molly acusaron a Tomas y los amigos del niño saltaron a defenderlo; Hannah decidió que era el momento perfecto para anunciar que quería ir al baño y como ella lo solicitó sus compañeros la siguieron. Entre el caos reinaba una palabra: Maestra, maestra, maestra…

Se frotó la sienes y se dirigió a la detective para disculparse, quien continuaba serena y de buen humor.

-Están llenos de energía querida, no siempre podemos controlarlos.


Jasper guiaba a su novia y a la niña por los pasillos de la estación, trataba de ser lo más precavido posible, solo hablaban cuando era necesario.

-¿Dijo que irían a ver los uniformes?

-Si, pero Tomas le jaló las trenzas a Molly y se pelearon y me fui al baño.

-Iremos a ese cuarto, pero no les prometo que se encuentren ahí, en todo caso Pam, ¿Recuerdas lo que harás cuando llegues?

-Disculparme- Pam apretó con fuerza la mano de Ariana.

El remordimiento de la niña conmovió al policía, que se limitó a sonreír intentando transmitirle comprensión.

-Estarás bien- Añadió Ariana.

Se detuvieron ante una puerta, detrás de ella se escuchaban muchas voces.

-Parece que los encontramos- Jasper giró la perilla con mucha lentitud.


Megan suspiró y reunió todas sus fuerzas:

-¡SILENCIO!- El ruido se detuvo, con la misma autoridad, ordenó:

-Firmes- Enseguida los niños se enderezaron, acomodaron sus brazos a los lados y mantuvieron la vista al frente. La maestra infló el pecho, colocó sus manos sobre la cadera, y volvió a dirigirse a sus alumnos.

-¿Esto le he enseñado? ¿Mis alumnos son desobedientes?- El silencio persistía.

-Respondan.

-No maestra- Contestó la clase.

-Ahora, quiero que me escuchen y me obedezcan, el que quiera participar levantará su mano y esperará su turno, no habrá "peros", ni lloriqueos, mucho menos que se peleen con su compañeros.

-Ma-maestra-…-

-¿Qué acabo de decir Pam?

-P-pero-…-

-Pam, te paso esta ultima vez porque fuiste de las pocas que se mantuvo en silencio, pero ya no quiero oír más, ¿quedó claro?- La niña solo asintió.

-Una ultima cosa, discúlpense con la oficial Magda.

-Lo sentimos oficial- Contestó todo el grupo.

Ambas mujeres los miraban complacidas. -Los disculpó pequeños, ahora, sigamos con el recorrido.

Al otro lado de la habitación la pareja contemplaban la escena.

-Quisiera salirme así con la mía- dijo Ariana sin más, Jasper cerró la puerta con cautela meneando lentamente la cabeza, soportando las ganar de reír.


Debido al incidente de Pam, lo que sería una rápida visita de quince minutos se prolongó a casi una hora, pronto comenzaría su turno y no podía llegar tarde, para lamento suyo era momento de partir.

-Ya es hora de irme, debo apresurarme para llegar a cambiarme.

Jasper no se había percatado del tiempo robado y se desconcertó ante la repentina despedida de su novia.

- En ese caso, te acompaño afuera- La abrazó por los hombros galantemente sin ocultar sus intenciones de robarle otro beso.

-Por eso no te dejabas ver oficial- Ariana no lo creía posible, pero el rostro de Jasper podía ser aún más pálido cuando estaba turbado, susurró un Lo siento, y se giró a quien lo llamaba.

-Nath…- Vio que lo acompañaban Neill y Williams -Se los ruego…-

El trío avanzó rápido y seguro hacia la joven, haciendo a un lado al angustiado novio. -Ni corto ni perezoso Jasper- Nath dio un fuerte apretón de manos a la sorprendida chica. -Ahora, ¿Cómo te trata el desabrido de White?

-Ah, bien, el es muy amable.

-¿Solo amable?- Interrumpió Williams, que luego se dirigió a Jasper -¿Qué te dije de las flores?- Regresó con Ariana.

-Perdónalo, aprenderá a ser detallista.

-Mi turno- Neill jaló a Williams por la camisa para quedar frente a Ariana -Ahora, debes comprender, estaba tan nervioso, es muy torpe cuando se trata de chicas bonitas- La algarabía del trío cómico consiguió robarle una carcajada a la tímida novia, Jasper estaba tieso como muerto.

-Creo- Respiró para calmar sus risas

-Creo que les gusta molestarlo.

-Nos encanta- dijo Nath.

-Ariana tiene prisa, ¿Qué quieren?

Las mofas habían terminado, los tres se disculparon con la joven, pero ella les aseguró que no era necesario, Jasper volvió posicionarse al lado suyo preparándose para escoltarla, pero nuevamente se los impidieron.

-White- Su fastidio iba en aumento.

-¿Qué pasa Kurt?

Ariana contempló al oficial que se aproximaba, era poco más alto que Jasper, de aires intimidantes, corpulento, mirada severa y cejas pobladas. No parecía notar su presencia y lo dejo mejor así.

-Ah, sí, Kurt te busca- Dijo Neill sin darle mucha importancia.

Quedando a un paso de distancia, Kurt extendió rápidamente una caja de rosquillas y un vaso de café. -Ten- A la desentendimiento de su compañero, agregó -Por lo del viernes- Las tomó, sin estar seguro de como proceder.

-Kurt, ¿ya conocías a la novia de White?- Nath rompió la tensión.

Puso los ojos bien abiertos y finalmente percibió la presencia de la pelirroja que lo miraba con curiosidad. -No, no la conocía- Ahora todos observaban a Jasper, quien había tardado en reaccionar. -¡Ah! ¡Cierto!- Hizo una pequeña pausa para resignarse.

-Kurt, ella es Ariana, mi novia.

Aceptando ya la situación, Ariana y Kurt procedieron con el incomodo apretón de manos.

-Encantada.