Era un bonito día para ser noviembre, cuando comenzaban a presentarse los primeros indicios del invierno. Ambos chicos habían aprovechado aquel sábado libre para sentarse bajo un árbol y estudiar para transformaciones los pasos para convertirse en animago. Claramente el rubio había omitido parte de información a su amiga respecto a lo bien informado que estaba en esa área. Había omitido que sus tres mejores amigos eran animagos desde hace más de 2 años.
Todo por él, claramente. Por culpa de él.
Los gritos del entrenamiento del equipo de Quidditch de Gryffindor se escuchaban a lo lejos, desconcentrándoles de vez en cuando.
Llevaban más de una hora ahí sentados, disfrutando de la suave brisa, mientras la conversación se había desviado un tanto del tema principal.
- Nunca entenderé tu amistad con ellos. - Remus la miró confundido, en el preciso instante en que la pelirroja desviaba la vista desde el estadio de Quidditch hacia el frente, en donde el lago reflejaba el sol.
Una sonrisa casi imperceptible surcó sus labios y se le quedó observando. - No son tan malos...
- Eres diferente y mucho mejor que ellos... - el movimiento de sus hombros fue de completo desinterés.
- No es verdad, soy igual que ellos Lily, solo que tu prefieres no verlo... - volvió a tomar el libro de transformaciones y retomó la lectura.
Se la sabía de memoria. Cuántas veces escuchó a Sirius y James repetir los pasos una y otra vez, siendo que él ni siquiera iba a transformarse.
- No es propio de ti tener prejuicios con las personas. - fue un leve susurro, pero sabe perfectamente que la chica le ha escuchado.
- No son prejuicios, llevo más de seis años viéndolos actuar sin pensar en las consecuencias... - Lily tomó un mechón de su rojo cabello y jugó con él entre sus dedos. - Es por eso que sé que eres diferente a ellos.
Él simplemente negó con la cabeza y fijó sus ojos el lago, pensando en ello. - Solo estás negándote la verdad Lil...
La mirada que le dedico tenía una mezcla entre sorprendida y molesta. - No me mires así Lil, ya lo hemos conversado.
- Remus, no me gusta Potter, no insistas. - si no fuera por la indignación de la chica, se habría reído ahí mismo.
- Yo no he dicho eso... - Lily abrió la boca para refutar aquellos y él se le adelantó, antes de que le interrumpiera. - ahora...
- Me gusta Potter tanto como a ti te podría gustar Black... - la miró de reojo al verla estirarse.
Si supieras Lil, si supieras.
- Es inútil hablar este tema contigo... - negó con la cabeza, riendo, contagiándola un par de segundos después.
Reír era la mejor manera de tranquilizar el rápido retumbar de su corazón. Está seguro de que si Lily lo intentara, podría escucharlo.
Estuvieron riendo un rato, esas risas contagiosas que no puedes contener y que surgen de la nada, por la más tonta razón. Cuando creían que se les había pasado, volvían a mirarse y las risas llenaban aquel ambiente nuevamente.
Remus pasó una de sus manos por su castaño y claro cabello, desordenándolo, mientras con la otra mano se secaba una traicionera lagrima que se había asomado por uno de sus ojos.
Se acomodo y quedó otra vez apoyado en el árbol, rebuscando entre los libros esparcidos por el césped, uno en particular en donde explicaba la importancia del animal interior al momento de transformarse.
Sabía que Lily estaba mirándole fijamente.
- Si tuvieras que escoger un animal para transformarte, ¿cuál sería?
Levantó la vista del libro y subió los hombros. - ¿En un lobo? No es que tenga mucha opción...
- Es un supuesto Remus, podrías escoger cualquiera... - Lily revoloteo los ojos y llevó un dedo a sus labios, pensando. - A mí me gustaría un animal tranquilo e inteligente, sigiloso, astuto.
- ¿Algo así como un ciervo? - sonrió.
- Una cierva en ese caso... No sería mala idea. - la miró sorprendido. No esperaba que se lo tomara en serio.
Si Lily supiera lo que estaba diciendo, la implicancia de aquello se arrepentiría inmediatamente.
Sonrió para sí mismo, negando levemente con la cabeza mientras volvía a su lectura.
Las risas de aquellos con los que ha compartido dormitorio tantos años, les llegó de cada vez más cerca. Vienen en su dirección y antes de poder prevenir a la pelirroja, esta ya ha adoptado una postura rígida, tomando un libro al azar y abriéndolo en cualquier parte, concentrando sus ojos ahí.
Remus levantó la vista de su libro y los miró cuando ambos quedaron de pie frente a ellos. Iban con las escobas en una de las manos, llenos de barro, transpirados y despeinados, pero con unas sonrisas de oreja a oreja cada uno.
- Hola Monny...
- Hola Sirius, ¿qué tal el entrenamiento? - los miró fijamente, pero fue James el que respondió.
- ¡Excelente! Seguro le ganamos a Slytherin en el próximo partido. - No alcanzó a responder cuando Sirius volvió a hablar.
- Evans...
- Black...
Miró de uno a otro, concentrándose en Lily al final, que no apartó la vista del libro.
Lo siguiente ocurrió de una extraña y rápida manera.
Sirius se agachó a su altura y le miró unos segundos. - ¿Recuerdas que nosotros teníamos que hacer aquello?
Alzó una ceja, sin entender nada. - ¿Discul...
Sirius negó con la cabeza efusivamente, impidiéndole terminar. - Lo prometiste Rems...
Su cara era de notoria contrariedad, no entendía nada. Miró hacia atrás de Sirius y vio a James, que los miraba suplicante.
Abrió la boca para decir algo, pero el moreno nuevamente fue más rápido y se movió hábil por el césped, tomando los libros que sabía o intuía eran suyos y metiéndolos apresurada y desordenadamente dentro de su mochila.
Luego le vio estirar una mano hacia él e inconscientemente la tomó, sintiendo un cosquilleo recorrer desde la palma de su mano, subiendo por su brazo y terminando en su espalda, ahí donde le produjo un estúpido escalofríos.
Le sintió tironearle y se puso de pie, siendo guiado por el animago lejos de ahí.
Le dirigió una sincera mirada de disculpa a la pelirroja, que les había estado observando fijamente, sin entender tampoco ella nada de lo que estaba ocurriendo. Ni el porqué de un momento a otro, se estaba quedando sola con Potter.
Avanzaron unos buenos metros y cuando sabía que ya no los escuchaban, se atrevió a hablar.
- Sirius... - vio que el moreno le prestaba atención, aunque no le miró. - Puedo llevar mi mochila yo, sabes.
- Ah sí claro... - se la entregó y lo vio volver a acomodar su escoba sobre su hombro.
- Sirius...
- Remus...
- ¿Es estrictamente necesario que sigamos de la mano? La gente nos está mirando Pads...
- ¿Qué? - le vio dirigir la mirada de su rostro a sus manos entrelazadas y luego, volver a mirarlo a la cara.
No sabía que rostro tenía él, estaba claro que, de seguir así, se iba a sonrojar, porque se estaba poniendo nervioso. Pero la reacción de Sirius fue aún más extraña.
Le vio boquear como un pez fuera del agua un par de veces, y soltarle la mano de un solo tirón.
- Ah eh si... Eh claro... - la mano libre de Sirius viajó a los largos rizos de su cabello y los desordenó, llevando posteriormente la mano a su bolsillo.
Remus sólo sonrió y negó levemente con su cabeza, continuando el camino hacia el castillo.
Sabía que Lily iba a matarlo cuando le viera, pero en el fondo creía que eso era lo mejor.
Por su parte la pelirroja no se había movido de su sitio y continuaba mirando en la dirección en que su amigo se había largado con Black.
Vio al pretencioso de Potter sentarse a su lado, ahí donde segundos antes Remus había estado y su corazón se aceleró.
Odia su corazón por esa misma razón. Se emociona cuando aquel engreído está cerca de ella, incluso si sólo pasa sin tomarle atención.
Podía mentirle a Remus, pero sería inútil mentirse a ella misma. Le gustaba James Potter y le gustaba más de lo que ella quería aceptar.
- ¿Qué tal Lily? - lo observó desordenarse el cabello, como si fuese necesario y revoloteo los ojos. Nunca cambiaría.
- ¿Qué quieres James? - si James, no Potter. Y al parecer él también lo notó.
- Nada en particular, hablar contigo... Pasar tiempo contigo...
No la miró, se quedó observando el lago, por donde había visto al calamar asomarse.
Era sorprendente que el chico ni siquiera hubiera ido a ducharse y aun así se viera tan atractivo.
Negó con la cabeza y alejó aquellos pensamientos de su cabeza, mientras ordenaba sus cosas y las metía en su mochila.
- ¿Dónde vas? - la observó un tanto entretenido. James había comprendido hace poco tiempo que le gustaba a Lily.
Aunque ella lo negara.
Bueno en verdad, había sido Remus quien se lo había dado a entender y luego de que le reclamara una explicación, el licántropo había terminado explotando, diciéndole que no fuera idiota y aprovechara la casi nula oportunidad que tenía con la pelirroja.
Por eso estaba ahí, viéndola entretenido mientras ella atropelladamente guardaba sus cosas.
- A diferencia de ti, existimos personas que necesitamos estudiar para que nos vaya bien Potter - otra vez Potter, pensó James, pero la sonrisa no abandonó sus labios. - No todos tenemos la fortuna que tienes tu de que te vaya bien solo porque sí.
La vio levantarse indignada y se llevó una mano para no reír. - Podría ayudarte a estudiar... Si quieres...
¡Bingo!
Lily se detuvo al escucharlo, solo alcanzó a dar un par de pasos.
- En verdad no es nada difícil el tema de los animagos... Solo Snape podría no entenderlo con su poco intelecto, pero para ti, será pan comido Evans.
Lo supo. En el preciso instante en que terminó de hablar, supo que la había jodido, porque la expresión de la pelirroja cambió drásticamente de
- Sigues siendo un idiota.
Le alcanzó a escuchar cuando la vio alejarse.
Suspiró.
Bueno, había cosas que no podían cambiar de un día para otro.
