En un camerino estaba un hombre negro calvo y de gran estatura mientras cerca de él estaba sentada una rubia de cabello frondoso, ojos verdes y pecas en la nariz la cual estaba usando una chaqueta abrigo blanca con rayas rojas de tigre, el primero era vieja leyenda del deporte y viejo campeón mundial ahora en retiro y la joven era la heredera del Clan Ardley, conocida como el ángel caído

-¿Eh? ¿Qué es eso señor Johnson?- Preguntó Candy mientras miraba lo que podría ser una especie de crucifijo, uno similar a aquel que portaba desde el hogar de Pony

-Un amuleto- Respondió el afroamericano que se sentó a su lado, la joven chica quedó con los ojos abiertos al ver que era- No me digas que es el collar de…

-El collar de mis padres, el cual usé desde que me inicié como boxeador. Gracias a ese rosario he derrotado a miles de oponentes como el respeto de los demás y mi título mundial- Le dedicó una sonrisa a su discípula- A partir de hoy será tuyo Candy

-Señor Johnson…

-Candy tengo confianza en ti, pero esa tal Toramaru Shiroyuki es bastante difícil y tendrás que necesitar más que ese crucifijo para vencer a esa chica- En eso el hombre amarró sobre sus respectivas muñecas el crucifijo que le dio la señorita Pony antes de ser adoptada por los Leagan y el medallón de los Ardley

-Tú puedes hacerlo, Tarzán… Confío en ti

-Gracias Señor Johnson

En menos de nada ambos se prepararon para ir al cuadrilátero, un joven de cabello gris y ojos azules los acompañaba y un coatí blanco, ambos como el animalito eran sus segundos y con ellos daría todo hasta caer en el blanco suelo del ring.

(…)

En el otro camerino se encontraba una rubia pecosa de ojos verdes y cabello largo con una cinta roja amarrada a su cabeza de dos cuernos, era una pugilista japonesa pagada por los Leagan para liquidar a la rubia pecosa, un hombre anciano estaba a su lado mientras le limpiaba su cara con una toalla

-La señorita Shiroyuki, favor de presentarse para la batalla

La joven pelirroja se puso una chaqueta roja con dibujo de llamas negras, se paró del asiento mientras le dedicaba una sonrisa como si fuera alguien muy querido

-Perfecto, iré a pelear abuelo

-Toramaru, ya lo sabes, darlo todo en el ring- El anciano mantenía una mirada llena de orden combinada con seriedad, la joven no dudó en asentir ante las palabras del viejo a lo cual se paró de su asiento y fue con su viejo maestro y con otro hombre que eran sus segundos

(…)

La primera en llegar a la arena blanca era la americana que usaba su chaleco abrigo blanco con rayas rojas y un nombre escrito en kanji japonés con resaltes negros. Muchas personas la rodeaban desde el camerino hasta las gradas, hubo aplausos, gritos de apoyo como abucheos pero eso no limitó a la chica en levantar las manos para saludar a su público como sonreírles hacia ellos.

El público parecía a punto de estallar, parecía un estadio a pesar de que era un coliseo de gran prestigio en Chicago, en eso Candy notó que sus amigos liderados por Stear y Archie estaban apoyándola en una grada hasta los niños del hogar como las dos novicias la miraban y gritaban su nombre, los nervios la mataban pero debía dejar eso de lado y dar todo de sí en una buena batalla

La siguiente fue la japonesa la cual caminó hacia el ring mientras saludaba con una mano y agradecía a la ovación juntando las dos manos e inclinando la cabeza de acuerdo a las costumbres de su tierra natal mientras una pelirrosa de cabello suelto rizado caminaba hacia donde estaba la rubia la cual estaba sentada mientras le vendaban las manos como en ponerle los guantes

-Veo que estás lista- Decía la pelirrosa con algo de arrogancia y malestar en su voz

-Claro que sí, Eliza. Estoy lista para ganar- En eso la pecosa hacía una liguera shadow- Creo que esta noche me siento muy bien, como más relajada… Me siento perfecta- Hizo otra shadow pero la pelirrosa se echó a reír de manera algo burlona lo que hizo que Candy sintiera un aire de molestia

-Pues espero que no llores tirada en el ring- Eliza sonrió maliciosa mientras señalaba con la mirada a la rubia pecosa nipona- Hoy mi boxeadora no tendrá piedad contigo, Toramaru será la ganadora de este combate

-Eso está por verse- Respondió la pecosa con un tono de molestia mientras enfocaba su mirada en su oponente, de pronto un hombre castaño estaba en el centro del ring mientras ambas chicas estaban a su lado

-En la esquina roja tenemos a la campeona nacional de boxeo juvenil nacida en Japón con 55 kilogramos, ella es TORAMARU SHIROYUKI- El público gritó lo más que pudo cuando la japonesa alzó las manos y agradeció en su lengua natal

-En la esquina azul tenemos a la contendiente, nacida en Chicago con un peso de 50 kilogramos, ella es CANDY WHITE ARDLEY- La mencionada saludó con una mano el alza donde obviamente el público la saludó con los mismo gritos e incluso sus amigos la saludaron

-Damas y caballeros- Irrumpió el hombre- Ahora les deseo presentarles al invitado especial de esta noche que también ha venido a Chicago para presenciar esta pelea, estoy seguro que todos ustedes de Chicago lo conocen muy bien

Candy sonrió ya que no era necesario saberlo mientras la japonesa estaba a la expectativa

-Se trata nada menos que del empresario William Ardley- La gente una vez más gritó mientras el rubio corpulento usando un traje tipo empresarial blanco caminó hacia la arena hasta estar en medio de las dos chicas- En este momento el señor Ardley pasará a saludar a las dos contendientes

-Candy- El rubio extendió su mano hacia su protegida

-Muchisimas gracias, Albert- La rubia aceptó su mano aunque se sonrojó un poco

-Toramaru- Ahora era con la nipona

-Arigato, Ardley-sama- Respondió la joven que irónicamente era parecida a Candy, era como si Eliza encontrara una copia perfecta para liquidarla

Ahora eran las dos rubias que se miraban con sus esmeraldas, más parecían hermanas gemelas y aparte de similitudes como en la estatura como en el cuerpo de ambas

-Mucho gusto, soy Candy White es un honor conocerte, Toramaru-san

-Muchas gracias, Candy-chan, encantada de conocerte- Las dos se dieron un apretón como una sonrisa sincera entre ambas- Ojalá que así como seamos con los nuestros, lo seamos en el ring, ¿No te parece genial, Candy-chan?

-Por supuesto, Toramaru-san

-De hecho puedes llamarme Tora-chan

-Jaja, de acuerdo, Tora-chan

Ambas chicas regresaron a su esquina, Candy usaba una camiseta blanca y una pantaloneta roja mientras Toramaru usaba una camiseta negra y una pantaloneta del mismo color pero con decorados negros, en la esquina negra el señor Johnson le masajeaba los hombros mientras la pecosa americana se preparaba para el combate

-Trata de cansarla todo lo posible en el primer round porque no sabemos como puede pelear

Mientras tanto Toramaru estaba recibiendo la oración de su abuelo,

-Mi querida nieta, algo me dice que ganarás rápido esta pelea… En dos rounds exactamente

-Lo sé abuelito, pero no creo que será en esta ocasión- Se quedó en silencio- En estos momentos estoy oyendo el viento de las praderas

En menos de nada la campana sonó y las dos oponentes salieron al ring, en menos de nada se miraron fijamente hasta que la rubia americana dio comienzo a dos golpes fijo al guante izquierdo de la nipona y una finta de golpe fijo

-Que buena eres Candy-chan- Sonrió Toramaru- Adelante, te estoy esperando

En menos de nada Candy le iba a encestar uno que otro golpe pero la japonesa en menos de nada los esquivaba con la guardia baja todo el tiempo como si intentara probar la fuerza y velocidad o intentar provocarla

-¿Qué pasa Candy-chan? ¿Eso es todo?- Decía la japonesa pero con una sonrisa divertida

-Oye Tora-chan, no me provoques- La pecosa continuó su acción contra la japonesa ahora contra la cara pero ésta es muy rápida leyendo sus movimientos hasta que le encesta un fuerte puñetazo de izquierda en el vientre haciendo que la americana casi cayera al suelo.

La americana se paró del suelo para recuperar aire mientras Toramaru se rascaba el cuello, al parecer se había pasado de la raya con ese fuerte golpe. Candy volvía en posición de combate, en eso Toramaru se aleja unos pasos

-Bien, es mi turno

La japonesa se lanza sobre su oponente intentando encestarle golpes pero la rubia americana se las ingenia para esquivar esos golpes, probablemente tomaba el primer asalto para estudiar a su contrincante mientras estaba siendo cautelosa, hasta que llegaron a las cuerdas donde Candy le encesta una izquierda en el estómago pero no afecta en nada a la japonesa que seguía hasta que de manera inconsciente Candy tropezó a Toramaru y ésta cayó bocarriba al suelo.

La pecosa japonesa en menos de nada sonrió de manera muy infantil como si esa pelea le pareciera algo divertida

-¡Bien Candy! ¡Estás peleando mejor! ¡Vamos!- Gritó el segundo de la americana mientras que la japonesa se paró en frente de su oponente, en menos de nada la chica miró con una sonrisa a la americana y dijo

-En cualquier momento una de nosotras se pondrá nerviosa y así la pelea será entretenida y violenta

-¿Qué dices?

La japonesa le señala a su oponente que la siguiera atacando, Candy sin dudarlo se lanza contra para tratar de conectar un golpe pero es evidente que la nipona era más rápida a lo cual Toramaru coloca una mano sobre la cabeza de Candy y en menos de nada le encesta una izquierda en el rostro, una derecha en el estomago y en menos de nada la rubia recibía una lluvia de puños sobre su vientre.

Candy estaba con la guardia baja recibiendo esos golpes y aguantándolos hasta el momento de atacar. En menos de nada abrazó a su rival para llevarla a la otra esquina pero Toramaru tomó la situación a su favor encestando golpes de derecha a izquierda en el rostro mientras tanto Eliza gritaba a todo pulmón

-¡¿Qué te pasa ojos de alcancía?! ¡Liquida a esa desgraciada!

Ahora la americana de nueva cuenta llevó abrazada a la japonesa contra la otra esquina pero una vez más Toramaru le encesta más golpes pero la rubia no soportando más intentó un contragolpe pero la nipona en menos de nada leía sus movimientos hasta que pararon de moverse

-Candy-chan, no quiero ofenderte pero así no lograrás nunca vencerme

-Eso me lo tienes que mostrar, Tora-chan, la pelea todavía no termina

Una vez más la americana ataca la japonesa donde el resultado era el mismo desde el comienzo del asalto, en menos de nada el segundo de la rubia japonesa reclamó

-Toramaru, conserva la calma, ya sabes que la que se enoja pierde

-¡Candy, usa el contragolpe!- Gritó el coach de la americana

Mientras tanto en la pelea Candy logra de nueva cuenta llevar a su oponente a la esquina pero recibe una uppercut izquierda que casi la tumba, recurre a empujar el cuerpo de la nipona con la cabeza para alejarla, le encesta golpes rapidos los cuales Toramaru los esquiva usando y protegiendo con sus guantes, pareciera que Candy trataba de mantener la distancia lo bastante alta para dar con su oponente

Intentó de todo desde jabs hasta uppercuts pero nada funcionaba, recibía uno que otro coscorrón en la cabeza de la japonesa hasta que ésta concretara con un golpe al mentón y otro en el rostro, su mejilla izquierda estaba comenzando a colorearse de rojo mientras que la japonesa seguía como si nada sin sudar ninguna gota.

La campana sonó dando como fin el primer round, el arbitro entró en medio para dar la orden mientras la afición gritaba sobre todo hacia Candy

-¡Oye Candy ¿Qué haces?!- Gritaba uno de los niños del hogar de Pony- ¡Golpea a la china y mátala!- Recibió un pequeño coscorrón de la Hermana María

-¡Vamos Toramaru!- Gritaba un chico japonés- ¡Acaba con esa gringa en el segundo round!

Luego una lluvia de silbidos como gritos y reclamos en inglés y japonés, mientras tanto Candy estaba haciendo un puchero de dolor mientras Jimmy le limpiaba la cara con una toalla y Clin estaba llevando a cuestas una botella de agua

-¡Au, au! Jimmy, ten cuidado. Me duele

-Lo siento jefe pero es que está roja ahí- Decía el joven peligris el cual le limpiaba la herida en su mejilla izquierda

-Candy, tus ataques no sirvieron de nada- Le reclamó el coach ex campeón mundial- ¿Por qué estás haciendo esto? ¡No vas a llegar a un lado de esa manera!- El coatí le dio a cuestas una botella de agua mientras que Jimmy sostenía una cubeta, Candy tomó algo de agua y la escupió dentro del recipiente

-Bueno, es el segundo round así que trata de cansarla como te dije o de lo contario terminarás muy mal, muchacha

Mientras tanto en la esquina japonesa Toramaru estaba tomando agua mientras su abuelo le limpiaba la cara con su toalla, el anciano miraba a la oponente de su nieta la cual estaba chillando de dolor ante semejante herida en su mejilla izquierda

-Bien Toramaru, con esa herida que le hiciste en la mejilla nos podríamos ir al Knockout técnico

-No es justo- La pecosa japonesa infló las mejillas en un bufido de enojo que dejó extrañado al anciano

-¿Acaso pasa algo malo, Toramaru?

-Sí, es que Candy-chan está peleando como alguien de menor categoría, aparte estuvo tirando muchos golpes inútiles

-Pero usaste muy bien tus técnicas defensivas- Echó una mirada a Candy la cual bufaba del dolor- Supongo que está nerviosa o está presionada, al parecer conociendo a su coach le pide que te venza en el segundo o el tercer round

-Lo dudo abuelito, no creo que me derrotaría así de fácil… Eso hace que la pelea sea muy aburrida, aunque mis golpes sean muy exactos, los de ella no lo son… No lo puedo comprender

-Aún no es tarde mi querida nieta- Le sonrió con ojos brillantes de determinación- Si en caso de que esa chica no sea tan resistente, creo que deberás guardar tus fuerzas pero si no es así, tienes que darlo con todo, ¿Me escuchaste?

-¡Hai!- Respondió alegre y con optimismo la pecosa japonesa mientras el anciano sonreía conmovido por la motivación y alegría de su nieta, una vez más ambas rubias estaban frente a frente, dispuestas a darlo en el ring como en luchar con todas sus fuerzas

El segundo round estaba cerca…