Capítulo 37
Sehrazat se miró al espejo y suspiró. Sabía que doña Feride no tenía nada en su contra, pero le hacía mucho ruido que no hubiesen podido mantener una buena relación con Onur años anteriores. Ella lo conocía a él, pero evidentemente la mujer tenía su carácter y por eso habían chocado…
Levantó la mano cuando salió de su casa y se encontró con Onur que la esperaba en su auto. Se había hecho tarde debido a una reunión y él no había bajado para no perder más tiempo, estaban atrasados para llegar a la cena con Feride…
Subió al auto y besó los labios de él, que se inclinó y suspiró al sentirlos sobre los suyos.
-¿Tardé mucho?
-¿En arreglarte o en la reunión? - preguntó y alzó las cejas.
-Lo siento, era muy importante, pero creí que duraría menos… no estamos tan atrasados igual…
-Mi madre es fanática de la puntualidad, pero te aprecia, estoy seguro de que entenderá…- dijo y sonrió.
-¿Sigues molesto por lo de la empresa?
-No… ya te lo dije, es solo algo de desilusión, te veía trabajando en Binyapi a mi lado… como mi mujer… y no es que no puedas, sino que no quieres…
-Onur…
-No digamos nada más… yo trato de entender, pero la desilusión no se va… y encima tendré que contratar a alguien porque Bennu no puede sola…
-Bueno… puedo ayudarte con eso si quieres…
-Recomendaron a alguien con buen curriculum… pero honestamente no tengo intenciones de entrevistarla…
-Si necesitas mi ayuda… aquí estoy…
Onur continuó manejando hasta llegar a la casa de su madre, que les abrió la puerta sonriente y Sehrazat se sorprendió al sentirla abrazándola más efusivamente de lo que ella había supuesto…
-Sehrazat querida…- le dijo y cuando se separaron, la tomó de la cara- me hace muy feliz tenerte aquí en casa… finalmente…- dijo y ella asintió con una sonrisa.
-Así es, doña Feride… a mi también me alegra profundamente…
Onur se quedó observando el intercambio con placidez y luego recibió el beso de su madre en la mejilla.
-Disculpe la demora…- dijo Sehrazat y Feride sonrió.
-Eres una mujer ocupada… me alegra que sigas con tus obligaciones, yo puedo esperar…
Fueron a sentarse y Feride sirvió la comida. La charla fue bastante amena, Onur le contó un poco los lugares que habían visitado en Milan y luego de un buen rato de intercambio en el que ella les contó sobre sus viajes, comieron el postre y la charla se trasladó a algunos proyectos que Celik y Binyapi tenían en común…
-… pues esa es una excelente idea… realmente Zafer es afortunado de tenerte en Celik…
-Muchas gracias…
-Bueno… traté de convencerla de trabajar en Binyapi con nosotros, pero…
-Onur…- dijo Sehrazat con incomodidad, la realidad era que lo que menos quería era que ambos se pusieran en su contra o a tratar de convencerla.
-Supongo que esto tiene que ver con una cuestión de cariño y lealtad…- dijo Feride- la realidad es que sería maravilloso que trabajaras en Binyapi, pero puedo entenderte…- dijo Feride y en ese momento comenzó a sonar el móvil de Onur.
-Diga… Kerem… ¿qué? ¿qué documentos? ¿no puedes esperar a mañana? - dijo e hizo un gesto para avisar que se retiraría para seguir hablando.
-Doña Feride… yo…
-No tienes que decir nada… te vuelvo a repetir, sería muy bueno que trabajaras para Binyapi, pero te entiendo… y Onur supongo que también… aunque te quiera a su lado… en todo sentido…- le dijo y sonrió con complicidad.
-Yo también lo quiero a mi lado… pero por ahora no voy a dejar Celik…
-Está muy bien… te apoyo en eso…
-Muchas gracias…
Onur se acercó un momento después, y las encontró hablando de otra cosa. Algo relacionado con decoración, al parecer su madre quería hacer algunas reformas y le había preguntado su opinión…
-Bueno… cuéntenme cuáles son los planes de convivencia…- dijo Feride sonriente cuando se sentaron a tomar un café.
-¿Qué quieres saber, madre? - preguntó Onur y Sehrazat se acomodó en en sillón.
-¿Dónde vivirán? ¿Habrá boda? - dijo la mujer y Sehrazat inspiró nerviosa.
-Viviremos en casa de Onur…- dijo y lo miró a él que sonrió.
-Con respecto a la boda… no hemos hablado nada, pero la idea es convivir… no pensamos nada más… solo estar juntos…
-¿Verdad? - dijo Feride y miró a Sehrazat que asintió algo incómoda, tenía pánico de que su suegra insistiera.
-Así es… hemos tenido muchos desencuentros estos años… y a pesar de eso el amor continúa fuerte… ahora queremos estar juntos… y no… no necesitamos de eso…
-Bien… me parece bien… ya habrá tiempo, si es que se deciden…- concluyó con una sonrisa.
Un rato más tarde, Onur los excusó a ambos porque vio que Feride seguiría hablando y no los dejaría ir en mucho tiempo…
Subieron al auto y Sehrazat bajó la cabeza, sonriendo…
-¿Qué pasó?
-Nada… me da gracia como manejas las cosas con tu madre… ¿dices que ella cambió mucho?
-Así es… antes no podía siquiera hablar con ella, pero desde que me fui esos años… ella cambió y ahora digamos que puedo mantener con ella una relación estable…
-Me alegra… se nota que ella te quiere, quizás antes no estaban listos para relacionarse…
-Así es… ¿qué quieres hacer? ¿vamos a mi casa o prefieres volver a la tuya?
-Contigo… adonde quieras…
-Pero deberíamos pasar a buscar algunas cosas para que puedas cambiarte…
-No necesito nada más que alguna camisa tuya… y no planeo estar vestida demasiado tiempo…-dijo ella mirándolo de costado con una sonrisa.
-Me refería a mañana…- dijo él sintiendo que se le terminaba el aire.
-Puedo levantarme temprano y si no puedes acercarme a casa, tomarme un taxi… así me cambiaría para ir a trabajar…
-Bien… todo resuelto…- dijo él y sonrió.
Llegaron a la casa de él y no perdieron demasiado tiempo, todavía sentían que había tiempo por recuperar y se entretuvieron uno en brazos del otro un buen rato.
Ella se levantó cuando él se quedó medio dormido y se fue a servir un vaso de agua. Se quedó pensativa un rato, imaginando todo lo que vendría… y sintió las manos de él a sus espaldas, colándose por debajo de la remera que le había tomado prestada a él, para acariciar su piel.
-¿No puedes dormir?
-Sentí un poco de sed…- dijo y suspiró al sentir los besos tiernos de él en su cuello.
-¿Cuándo te mudarás conmigo?
-Este fin de semana…- le dijo ella en voz bajísima, concentrada en sus caricias.
-Falta mucho… hoy es miércoles…- le dijo y ella sonrió.
-Es que… durante la semana es complicado… pero puedo seguir quedándome aquí si quieres…
-Por supuesto… ya no podemos dormir separados… nunca más…- dijo él y la hizo girar.
-¿Vamos a dormir? - le preguntó ella y él deslizó sus manos y la atrajo a su cuerpo, rozándola suavemente.
-En un momento…- dijo y ella sonrió, entregándose a sus caricias durante otro buen rato…
Bueno, esto sigue muy bien y les adelanto que ya no queda mucho de esta historia. Gracias por seguir leyendo!
