Disclaimer: Los personajes que se desmiembran a lo largo de la historia pertenecen a la obra del celebre Mangaka Hiro Mashima. Este Fanfiction está basado en una serie derivada y secuela de su Manga principal Fairy Tail, llamada Fairy Tail: 100 Years Quest. Contiene varios hechos canónicos dentro de la obra. No obstante, varios personajes, personalidades y escenarios puede que estén fuera de este.
Soy una escritora novata que ha decidido escribir en honor a esta obra que a pesar de ser criticada bajo argumentos superfluos y estereotipados quiere que varios juzguen por si mismos los aspectos que hacen de esta obra literaria algo completamente diferente a lo que muchos tienden a suponer. Si bien es cierto que posee errores de argumentación que no cualquiera puede pasar por alto, además de su exacerbado Fanservice y una trama desaprovechada, lo cierto es que esta nueva secuela está innovando bajo una premisa que en lo personal me gusta, y quiero que le den una oportunidad para reivindicar los errores del último arco que llevaron a Fairy Tail a un inequívoco declive.
Sin más que decir, debo recordarles que es mi primera obra en proceso y que estoy abierta a las críticas constructivas que cualquiera este dispuesto a ofrecer para mejorar en el desarrollo de futuras obras. Siempre leo sus comentarios, así que no teman en decir lo que piensan en voz alta siempre que este en el marco del respeto.
Declaraciones silenciosas.
Simplemente la idea era tan deprimente que daba suficiente tiempo para echarse en un rincón y llorar hasta que no quedaran lágrimas.
Estaba avergonzada y apenada de tal comportamiento tan impropio de ella que solo atribuía a las novelas que leía en tiempos de aburrimiento.
Estaba suspirando al gélido aíre con el corazón en la mano, dispuesta a negarse a sucumbir a aquellos pensamientos fantásticos que tal vez harían de ella un estorbo en un futuro y que le causarían un inevitable dolor que ni siquiera el helado de vainilla o algunas semanas de encierro conseguirían enmendar.
Estaba irremediablemente condenada a quererlo incluso en contra de su voluntad.
Pensar en aquel fanfarrón de sonrisa tan brillante como el sol, ojos tan profundos como las esmeraldas, con un corazón tan puro como el infinito que se pierde entre el cielo y el mar, pensar en aquel cabello rosa tan extravagante que la perseguía hasta en sus sueños, e incluso en aquellos calores que provocaba en ella y que solo él podía extinguir, el hecho de que siempre se preocupara por ella como si fuera la mismísima reina de los dragones.
¿Qué otros motivos tendría para haber caído tan bajo?
¿Qué otro hombre podría ser como lo era Natsu Dragneel?
Estaba horrorizada, no solo por la inmensidad de sus sentimientos, sino también por la intensidad de estos. Ya era difícil sostenerle la mirada, mantener una distancia prudente sin la necesidad de preguntarse que se sentiría ser envuelta en sus brazos. A veces se abofeteaba al verse a si misma añorando un poco mas de atención, un poco mas de sus sonrisas, un poco mas de su cariño.
Estaba hecha un desastre al saber que a final de cuentas tantas plegarias al aíre no iban a resultar en nada, porque así era como las cosas debían de ser: sus sentimientos no debían salir a la luz.
A decir verdad quería salir de dudas; muy en el fondo anhelaba ser rechazada y salir de todo aquel mar de angustias provocado por su vasta imaginación, pero sabía que no debía —o más bien no quería— por el bienestar de la misión, de sus amigos e incluso del gremio.
Ella no era egoísta con las personas que amaba, pero la pluma que sostenía entre sus manos se aflojó un poco al entender que no podía presionarse a si misma a continuar engañándose por mas tiempo. En algún momento sería descubierta y tendría que afrontar las consecuencias, pero hasta entonces pensaría un poco más allá de un simple rechazo porque así mismo cómo pensaba en el peor de los escenarios, no podía evitar pensar también en el mejor de ellos.
La mañana golpeó de lleno en sus ojos haciendo que girara su rostro y encontrara a una meditabunda Erza comiendo su habitual pastel de fresas en compañía de su té de frutos rojos.
Sus ojos aun pesaban después de pasar una mala noche con sus ojeras y su cabello revuelto, el cual seguía intentando arreglar sin éxito. Un gran bostezo asomó por sus labios, sacando pequeñas lágrimas de sus ojos que removió con el dorso de su mano, buscando a tientas su cepillo de dientes y el cambio de ropa que se pondría aquel día tan caluroso. Estaba tan cansada que ni se molestó en darse cuenta del rostro compungido y melancólico de cierta espadachín.
—Parece que alguien no se levantó de muy buen humor hoy—espetó Erza observando su reflejo en la taza de café—. No creas que anoche no me di cuenta de que estabas escribiendo en tu bitácora de nuevo.
—Han sido días difíciles para todos —negó con cierto recelo—, no estamos ni a escasos pasos de alcanzar a los dioses dragón, Natsu quedó muy malherido e incluso con la ayuda del gremio por poco y no podemos derrotar a Aldoron. Pensé que tendríamos todo bajo control, pero lo cierto es que nuevamente no pude hacer nada más que aceptar la ayuda de otros.
Anoche había pensado también en eso. No importaba cuantas combinaciones pudiera hacer con sus Star dress-mix, simplemente no eran suficientes, su poder no era lo bastante grande para sostener sus transformaciones, y el Golem de madera que a duras penas derrotó la última vez la dejó casi al borde del colapso. No era como si fuera lo único que le preocupara, pero el tiempo se le estaba agotando. Cada vez Brandish estaba un paso mas cerca de obtener a Aquarius, y la idea no le agradaba nada porque sabia que se enfrentarían nuevamente por ella, y a final de cuentas no tendría oportunidad de ganar.
—No te fuerces demasiado, de alguna forma u otra estás avanzando a una velocidad increíble —sonrió Erza, apoyando su mano en su hombro —. Sé que es frustrante, pero sabes que no estas sola. Y Aquarius seguirá esperando por ti el tiempo que sea necesario, todos en el gremio lo saben.
Un nudo se formó en la garganta de Lucy, recordando lo sucedido en Tártaros y lo mucho que odiaba haber tomado tal decisión. No importaba cuanto tiempo pasara, no importaba que tan lejano era tal evento, no importaba si hubieran ganado la batalla, no importaba si a final de cuentas volvía al gremio y no volvería a sentirse vacía nunca más. Los recuerdos la perseguían, y las consecuencias de lo que hizo también. Sacrificar un amigo para salvar a otros solo demostraba cuan débil seguía siendo sin importar los años.
—Jellal y yo hablamos en Drassel poco después de que el gremio regresara a Fiore —susurró Erza, un tanto nerviosa—. Y-Yo he tomado la decisión de... dejar el gremio por un tiempo, en verdad necesito aclarar las cosas con él, y hay una misión de clase S que la princesa Hisui nos encargó a ambos. Sé que estoy hablando sin pensar, pero...
—Guardaré el secreto —sonrió con sorpresa—, por supuesto que lo haré. Estoy tan feliz de que después de tanto tiempo finalmente puedan estar juntos, en especial por ti, finalmente podrán ser libres después de tanta espera.
—Aunque le dije que me diera tiempo para pensarlo más, no puedo abandonarlos a ustedes y al gremio sin explicación —espetó mientras giraba un mechón de cabello entre sus manos —. Esta misión lo va a cambiar todo, estoy segura. Ni siquiera sabemos si saldremos ilesos o moriremos inevitablemente, ni siquiera estoy segura de querer ser la maestra del gremio o si es momento de decirle al maestro mis sentimientos por Jellal...
Lucy lo comprendió, sin duda alguna eran demasiadas decisiones que tomar con demasiadas cosas en juego. No iba a negar que sentía una mezcla agridulce recorriendo sus venas, pensando en que al menos Erza era capaz de pensar con cabeza fría, sin permitir que sus sentimientos nublaran su mente e inevitablemente hubieran daños colaterales. Deseaba tanto no pensar en Natsu por encima de la misión, deseaba tanto poder decir en voz alta lo mucho que quería saber si sus sentimientos eran correspondidos o no... deseaba todo y nada a la vez, y eso la deprimía.
—Es verdad que esperé muchos años para que él finalmente decidiera librarse de su oscuro pasado, pero no había ni un solo momento en que dudara de que lo haría y recibiría una respuesta. Eso hace parte de vivir un futuro juntos, confiando el uno en el otro, amándonos sin restricciones —Erza sonrió tímidamente y su rostro se volvió muy rojo —. Lo amo porque a pesar de todo él fue quien me dio una razón de vivir y ahora yo puedo ofrecerle una.
—Eres muy fuerte Erza —Sonrió la maga estelar un tanto cabizbaja —No creo poder llegar a tu nivel ni en un millón de años. Y no hablo solamente en fuerza, sino también en sentimientos. Eres extraordinaria, amable, apasionada y cálida. No me cansaré de decirlo nunca, pero me siento muy afortunada de ser tu amiga, a pesar de que no pueda llegarte ni a los talones.
Erza parpadeó varias veces, buscando respuesta alguna a aquel comportamiento y viendo de soslayo como Lucy hacía ademan de levantarse y agarrar sus cosas para tomar su habitual baño.
—¿Alguna vez has blandido una espada y has sentido la necesidad de afilarla sin necesidad? —preguntó con seriedad y Lucy negó inmediatamente —. Ten siempre presente qué cuidas y para qué lo cuidas, así siempre sabrás que parte de tu corazón destinar a aquello que deseas proteger.
—Quiero volverme fuerte, en verdad lo necesito si quiero ver el mañana junto a todos ustedes —espetó apretando los puños—, pero hay cosas que están fuera de mi control y que por miedo no me atrevo a decirlas. Desearía tanto expresar lo que siento... pero simplemente no es el momento, y si lo hiciera inevitablemente solo les haría mas daño.
La mujer espadachín la observó con el ceño fruncido y una leve preocupación desbordando por su cuerpo.
¿Desde cuando Lucy estaba tan preocupada por volverse mas fuerte? Ella ya lo era, y según el punto de vista de muchas personas del gremio Lucy estaba a un nivel completamente distinto del que cualquiera esperaría. Erza, quien era una maga clase S, sabía cuando tenía en frente un adversario digno, y su amiga superaba las expectativas.
La figura de la rubia se fue arrastrando los pies hasta salir al exterior, aun sintiendo la penetrante mirada de la espadachín, preguntándose de donde demonios salieron tales palabras y si había hecho bien en decirlas.
Después de haberse bañado y arreglado, Lucy volvió con una nueva idea en mente. Tal vez estaba loca por pensarlo de esa forma, pero si quería volverse mas poderosa tenía que forzarse a si misma a cambiar el rumbo de su situación, y que mejor forma que pidiéndole a Erza que la entrenara para así incrementar su poder mágico.
No solo tendría una mínima esperanza de poder estar a la altura de Natsu y los demás, sino que también podría protegerlos, y en ese orden de ideas no se sentiría una carga nunca mas.
—¿Estás segura de que quieres hacer esto? —preguntó Erza con ojos brillantes —¡Siempre he dicho que tú y yo seriamos un gran equipo!
—Se que soy un desastre en el manejo de espadas, pero en verdad necesito enfocarme en la misión —se dijo a sí misma, recordando aun su batalla en Drassel y un Natsu al borde de la muerte —. Me haré mas fuerte para que así nadie salga herido y todos volvamos sanos y salvos al gremio. No dependeré de nadie para poder pelear.
A unos cuantos metros de distancia Natsu siguió la conversación con su acostumbrada mente dispersa, a sabiendas de que las charlas entre chicas eran bastante aburridas y llena de sin sentidos, o al menos fue así hasta que entró a la tienda y pudo escuchar el último susurro al aíre que asomó por los labios de su mejor amiga y compañera de equipo.
—No le digas nada, ¿de acuerdo?
—Muy bien, te prometo que seremos un gran equipo.
—¿Quienes serán un gran equipo? —espetó el pelirrosa con sus cejas enarcadas—. Luce, ¿todo está bien?
Los demás vinieron ante lo antes mencionado, prestando bastante atención ante el inquietante ambiente que envolvía a la reina de las hadas y la maga de espíritus estelares
—¡Natsu, te dije que no vinieras aquí hasta que Wendy te curara! —sonrió con nerviosismo, sin poder mirarle a los ojos —. Pero si, todo esta bien, es solo que Erza y yo estábamos conversando sobre... la batalla en Drassel, es todo.
—¿Estás herida? —preguntó con una mirada cargada de preocupación—. Sabemos que fue una batalla difícil pero ahora podremos seguir adelante para cazar a los demás dioses dragones, ¿verdad?
La espadachín observo con curiosidad el rostro compungido de Lucy; Natsu se mantuvo expectante pero aun con la cabeza ida después de lo que había escuchado; Gray observó a Erza con sus cejas enarcadas y esta se encogió de hombros con una mirada nerviosa; Wendy, Happy y Charles se miraron entre ellos sin saber muy bien que decir.
—Esta vez te protegeré —musitó Lucy con sus mejillas sonrojadas—. Es una promesa.
—¿Protegerme? —repitió Natsu sin entender muy bien de que iba todo eso —. ¡Si tú insistes!
Gray solo se abofeteó la frente mientras sacaba a rastras a Natsu, quien sin mas le devolvió a Lucy una gran sonrisa antes de patear a Gray en la cara y empezar a pelear como ya les es acostumbrado todas las mañanas.
—¡Natsu, Gray, ya es suficiente! —espetó Erza antes de enviar a ambos de bruces contra la tienda de acampar.
—Idiota... —musitó Lucy poco antes de encontrarse con un pelirrosa observándola con el ceño fruncido y un leve mohin asomando de sus labios.
—Luce, no seas mala...
—¡Cállate o le diré a Erza que aplastaste su pastel de fresa!
