Este capitulo tiene contenido no apto para menores. Leer bajo su propio riesgo.
Shaoran
Este fácilmente podría haberse convertido en el peor día de mi vida. Sakura podría haber decidido que el padre de Leo era su oportunidad para completar su familia y eso me asustaba. Había dado por sentado el hecho que ella siempre estaba ahí. Había asumido que ella me quería tanto como yo a ella. No pensé que fuera necesario decirlo hasta que me di cuenta de que podría ya ser muy tarde para hacerlo.
Pero ahora estaba a un lado de mi usando mi camisa y viéndose completamente complacida. Yo hice eso. Ella me dejo hacerle eso. No iba a perder mi oportunidad. Le diría que la amaba en ese mismo momento. Sin embargo, cuando abrí la boca para hablar ella se levantó y empezó a alejarse. Eso no iba a funcionar.
—Sakura Kinomoto, trae tu trasero para acá, —demande.
—Aw, que tierno, —contesto sarcásticamente. —Crees que puedes darme órdenes. Bésame el trasero, Li.
Se lo había ganado.
—Si tú dices, —me lance sobre ella.
—¡Solo es una expresión! —grito sobre su hombro huyendo de la habitación.
La combinación de ella estando aun adolorida y el hecho que yo conozco mejor mi casa me permitió alcanzarla rápidamente.
—Una que me tomo muy enserio, —la apoye contra el mostrador de la cocina y levante su playera.
Ella jadeo dramáticamente.
—No. Te. Atrevas.
—Tienes un trasero muy lindo, Sakura, —la moleste sobándola.
—Mi trasero no el lindo, —me discutió.
Le di una pequeña nalgada y sonreí cuando grito.
—De ahora en adelante, te llamare culo lindo. Siempre me dices asno entonces necesito un apodo para ti.
Cuando me gruño, me agaché y le di un mordisco. Ella se sobresaltó.
—Oye! Dije bésalo, no muérdelo.
—Lo siento, —reí, dándole vuelta y abrazándola. —No pude evitarlo, —me expliqué besando su puchero. —Si no estuvieras tan adolorida, te tomaría justo aquí en la cocina.
—Bueno, iba camino a darme un baño, pero te dio por manosearme, —contesto.
—Permíteme, —la tome en mis brazos y la cargue hasta mi baño.
Mi tina era más grande de lo normal entonces tomaba más tiempo llenándose. Sakura se agacho y levanto varios juguetes de la tina. A veces dejaba que Hiro y Akane se bañaran en mi tina porque era muy grande; no les molestaba tanto la idea de tomar un baño si lo veían más como nadar.
—¿No eres algo viejo para usar juguetes en la tina? —pregunto con una sonrisa.
Tome el pequeño bote de platico de su mano y le quite la playera.
—Metete en la tina, culo lindo, —refunfuño, pero me hizo caso.
En lo que ella se ponía cómoda, encontré una canasta y puse en ella todos los juguetes. No me imaginaba pasando mis manos por su bello cuerpo solo para tener un pato de hule arruinar el momento. Cuando pude juntarlos todos, me quite los boxers lo cual causo que Sakura comenzara a reír. Me gire a verla, alzando la ceja.
—Acabo de recordar la historia del clavo en tu trasero, —se burló.
—¿Estabas viéndome el trasero? —coquetee.
Sus ojos bajaron un poco.
—Y otras cosas, —gruñí.
—Sakura, no vamos a logras un baño pacifico si sigues diciendo ese tipo de cosas, —ella no parecía apenada en lo absoluto.
Me senté en la tina con mi espalda al otro lado para verla de frente. Entonces tome su pequeño pie en mis manos.
—¿Como eras antes de tener hijos? —pregunto con curiosidad en sus ojos.
—En la preparatoria era un rompecorazones y todos me amaban, —bromee. —Claro que, si le preguntas a mis hermanos, te dirán que era un nono. Todo eso son mentiras.
—Que mal. Tengo una debilidad por los nonos, —admitio.
Resople sin creerle.
—¿Tienes una debilidad? —ella me pateo. —Es muy difícil creerlo.
Sakura se dio la vuelta y se deslizo con cuidado hacia mí para descansar en mi pecho y su cabeza se relajó sobre mi hombro.
—Sacas lo peor de mí, —envolví mis brazos alrededor de ella y reposé mi barbilla sobre su hombro mientras ella jugaba con mis dedos. La amaba de verdad.
—Era muy callado. Era corredor para el equipo de futbol americano de la escuela. Cuando no estaba en el campo, me podías encontrar en el salón de música tocando el piano o leyendo en la biblioteca. Solo estaba en problemas si me encontraba con mis hermanos. Al ser el mayor, Yamazaki jura que era el más responsable pero solo era mejor escondiendo cosas. Ichiro es el bebe y se tomó en manos el crearse una reputación fuera de ser el hermanito de Shaoran y Yamazaki. Hizo muy buen trabajo. No hice nada rebelde solo hasta la universidad.
—No sabía que tocabas el piano. Creí que lo tenías por decoración, —menciono tratando de girar la cabeza para verme.
—Lo tocare pare ti después, —prometí. —Ahora es tu turno, —agregue tomando una esponja para comenzar a tallar su espalda.
—Bueno, —comenzó. —En la escuela, era la chica callada que hacia su tarea y nunca estaba en problemas. Fuera de la escuela era otra historia. Nunca tome drogas ni nada por el estilo. A los muchachos y a mí nos gustaba estar sobrios para poder recordarlo todo después. También estaba el pequeño detalle del joven oficial que nos vigilaba depues en cuando entonces ni podíamos alocarnos mucho. Creo que Fujitaka lo decía porque nunca confió mucho en Fai.
—Así que eras una delincuente, —comente, divertido, pero no sorprendido.
—No era tan mala, —respondió defendiéndose. —Nunca hice nada que me mandara a la cárcel, solo bromas inofensivas. Vivíamos en un pueblo pequeño, necesitábamos algo para entretenernos. —Continuamos hablando sobre nuestro pasado hasta que Sakura miro sus manos. —Me estoy convirtiendo en pasa.
No me había dado cuenta del tiempo que llevábamos adentro. La bese en el hombro.
—Deja tomo un par de toallas.
Ella se inclino hacia adelante un poco para que yo pudiera salir. Me seque un poco y amarre la toalla alrededor de mi cadera antes de sostener una abierta para ella. Cuando salió, comencé a secarla, poniendo atención especial a su trasero.
—Tienes que superar esta obsesión con mi trasero, —menciono Sakura,
Me puse delante de ella y la tomé firmemente en mis brazos.
—Este trasero es mío ahora, Kinomoto. Sera mejor que te acostumbres, —bloquee cualquier protesta de sus labios con un beso. Ella gimió un poco cuando mordí ligeramente su labio inferior. En verdad me gustaba ese sonido.
Cuando por fin logramos vestimos, decidí darle un tour de mi propiedad. Había estado ahí en nuestra primera cita, pero no sabía que yo era dueño del terreno. El terreno solía ser de mis padres, pero se los compré en cuanto tuve la oportunidad y construí la casa. La lleve hasta donde estaba mi moto todoterreno. Subí a la moto y le ofrecí mi mano.
—¿Me acompañas?
Se subió atrás de mi y me rodeo con sus brazos.
—Tienes que prometerme nunca dejar que Leo encuentre la llave de eso.
—No hasta que sea mayor, —añadí. Ya que estuvieran más grandes, planeaba cómprale una a cada niño… pero ella no necesitaba saber eso.
Fue divertido pasear con Sakura por el bosque, sus brazos rodeándome. Tomaba giros rápidamente para que se apretara más contra mí. Ella tenia razón; yo era un asno, pero no me arrepentía.
Me detuve en un pequeño arroyo en el que a Hiro y Akane les gustaba jugar. Mande construir un puente que terminaba en un bello gazebo. Imagine que seria un buen lugar para hablar; no tan bueno como la tina, pero no se podía tener todo en la vida.
—Entonces, señorita Kinomoto, se todo sobre tu pasado y tu presente. ¿Qué quieres para el futuro?
Sakura se sentó a lado de mi en una banca de madera que circulaba el gazebo.
—La verdad, me gustaría escribir una novela, algo que no sea erótica. No hay muchas maneras de describir el miembro pulsante de alguien. No me mal entiendas. Estoy agradecida por lo que hago. Lo que gano por lo que he escrito me ha permitido comprarle a Leo todo lo que necesita, y lo pude escribir mientras el dormía, así que nunca me perdí de nada. La mayoría de los padres solteros no tienen ese tipo de suerte. Aparte de eso, solo quiero ser feliz con mi familia. —Pauso un momento. —Yo tomo a Akane si tu le das la charla a Leo. Yo la recibí de mi padre y creo que jamás lo superaremos.
Solté una carcajada imaginando a Fujitaka Kinomoro hablando con su hija sobre sexo. De repente pensé como seria si se la diera yo a Akane… mejor no.
—Trato hecho, —sonreí. —¿Eso quiere decir que seré parte de tu futuro?
—Ya se lo prometí a tus hijos, —contesto. —¿Crees poder soportar que este en tu vida para siempre?
—De alguna manera, —suspire.
Ella sonrió.
—¿Qué hay de ti? ¿Qué hay en el futuro del gran Shaoran Li?
Respire profundamente. Aquí iba.
—Planeo pasar cada día de mi vida asegurándome de que me ames tanto como yo a ti.
Hubo silencio, y empecé a paniquearme. En especial cuando la escuche susurrar "mierda".
—¿Sakura? —note su respiración acelerada. —Bebe, ¿Qué pasa?
Ella cerro los ojos.
—Nunca nadie me había dicho algo así antes. —Levanto su mirada. Sus bellos ojos esmeralda estaban llenos de lagrimas sin derramar. —Ahora mírame, aquí a punto de llorar como esa gente de la que me burlo en las películas cursis.
Sentí una sonrisa formarse en mi rostro.
—¿No te espante?
Ella resoplo.
—¿Qué carajos pensabas que fue mi "zing"? —se limpio una lagrima furiosamente. Era obvio que le molestaba llorar.
—Sakura, no hay manera de saber que pasa en tu cabeza, —admití con una pequeña sonrisa. Aun no estaba cien porciento seguro. Tenia que escucharlo de sus labios. Tome su rostro en mis manos, mi expresión seria de nuevo. —Te amo.
Ella se inclino hasta que nuestras frentes chocaron.
—Yo también te amo, —sus ojos se encontraron con los míos. —No te atrevas a decirle a nadie que llore.
Me levante y la tome tan rápido que grito por la sorpresa. Sus pies se alzaron del piso cuando comencé a darle vueltas. Estaba tan feliz que hubiera bailado si no fuera porque se burlaría de mi toda mi vida. Ella rio y paso sus brazos por detrás de mi cuello.
—Jamás he estado enamorada, —confeso. —Puede que sea mala en esto.
—También es nuevo para mí, —le asegure. —Pero soy bueno en todo entonces te ayudare.
Ella suspiro.
—Asno, —entonces me beso.
La acerque a mí, saboreando el movimiento de sus labios sobre los míos, nuestras lenguas rozándose ligeramente. No fue muy suave ni muy duro. Era completamente perfecto.
Nos quedamos en el bosque hasta la hora de la cena. Bailamos, nos besamos, y discutimos. Fue un buen inicio para nosotros. Cuando volvimos a la casa, incluso cocinamos juntos. Cada segundo se volvía más difícil resistir el doblarla sobre la mesa, pero sabia que cuando termináramos de comer, no habría mas interrupciones por el resto de la noche. Podía esperar. Creo.
Mientras lavábamos los platos, sonó el celular de Sakura. Sonrió cuando vio quien llamaba.
—Hola… yo también te extraño. ¿Se están portando bien con Ieran? —rio un poco. —De acuerdo. También te amo. Aquí esta Shaoran, —me paso el teléfono. —Te tienen en altavoz.
Sonreí.
—¿Bueno? —hubo un coro de saludos de tres voces muy familiares. —¡Hey! ¿Qué andan haciendo?
—¡Estamos comiendo helado! —respondió Leo.
—¿Debíamos decirle eso? —pregunto Hiro.
—¡Ups! —susurro Leo. —Olvida lo que dije, —me contesto.
No pude evitar reír.
—Solo no coman demasiado.
—¡De acuerdo! —contestaron los tres.
—Te extraño, papi, —escuche a mi pequeña Akane.
—Yo también te extraño, —respondí. —Mantén a esos niños en línea, ¿de acuerdo?
—¡Si!
—Los amo, chicos. Pórtense bien y los vemos mañana, —sonreí cuando dijeron que me amaban también antes de colgar.
Sakura termino de guardar los platos y la jale hacia mí. Mordí lentamente de arriba abajo en su cuello mientras ella pasada sus dedos por mi cabello. Secretamente, me emocionaba lo mucho que a ella le gustaba mi cabello.
—Sakura, —suspire. —Planeo llevarte a la cama y hacerte el amor una y otra vez, —murmure contra su piel. —Pero si no te tengo aquí en la cocina en este momento, me volveré loco.
Se alejo de mi momentáneamente.
—Si hacemos un desastre, lo limpias tu.
—Suena justo, —logre decir antes de lanzarme sobre su boca y batallar para quitarle la ropa. Ella estaba igual de urgida en quitarme la mía. No sabia donde estaba cayendo nada, y me importaba una mierda.
—Lanzaste mi bra en el lavatrastos, —noto Sakura de alguna manera.
—No me importa, —la bese de nuevo para ayudarla a olvidarlo.
Ella gimió contra mis labios y sabía que lo había logrado. Al fin logre acostarla sobre la mesa y entre en ella soltando un gruñido de satisfacción. Ella se sentía cálida y estrecha alrededor de mí. Le incline y deje un camino de besos desde sus hombros que bajaba por su espalda. Ella era mi Sakura. Yo era su Shaoran.
Sakura se sostuvo de la mesa mientras la embestía una y otra y otra vez. No estaba siendo gentil, y ella no me pedía que me detuviera. Moví una de mis manos hacia su frente. Ella la tomo rápidamente y la llevo a donde la necesitaba. Sus pequeños sonidos de placer se hacían mas altos. Se quejo cuando Sali de ella, pero no podía seguir así. Tenia que ver su rostro. Le di la vuelta y la levante. Ella me rodeo con sus piernas cuando entre en ella de nuevo. Sus ojos pegados a los míos al yo entrar y salir.
—Shaoran, —jadeo cerrando sus ojos mientras su bello cuerpo se apretaba alrededor de mí. Luche para aguantar más. No estaba listo para terminar. Me seguí moviendo mientras ella se recuperaba. —Te amo.
Explote.
La recargue sobre la pared y recargue mi cabeza en su hombro. Estaba jadeando pesadamente, por lo que salí de ella y nos di la vuelta para que se recargara en mí. No creía que mis piernas lograran llegar a la habitación.
—Durmamos en la maldita cocina, —murmuro Sakura.
La amaba, y se sentía jodidamente bien el poder como me sentía. La amaba y, como prometí, pasé el resto de la noche mostrándole cuánto.
Decidí entras a trabajar más tarde al día siguiente. Mis hermanos entenderían. Mi Sakura seguía dormida a un lado de mí. Me acerque a ella y le bese la mejilla, beso que seguí con un camino de besos hasta sus labios. Sonreí cuando abrió sus ojos.
—Buenos días, culo lindo.
—Buenos días, asno, —bostezo. —Sabes que no puedes llamarme eso en público. —Rei y ella paso su brazo sobre mi y uso mi pecho como almohada. —Tenemos que hablar de un par de cosas.
—¿Cómo qué?
—Como en el terrible caso de que nuestros hijos nos atrapen en la cama, ¿Qué les diremos? —aclaro. —No me convence la idea de decirles que estamos jugando a las luchas. Tu familia se enteraría y tendremos que lastimar a alguien.
Tenia razón. Aunque casi valía el riesgo el verla golpear a mis hermanos.
—Son demasiado inteligentes. Les diremos que estamos bailando. Si no nos crees, los amenazaremos.
El teléfono sonó de repente, sobresaltándonos a los dos. Me estire para agarrarlo, tratando de no mover mucho a Sakura.
—¿Bueno?
—¡Tuviste sexo!
—¿Meiling? —¿Cómo carajos lo supo?
—¿Qué tal estuvo? Déjame hablar con Sakura.
—¿Qué te hace pensar q…? —me corto la palabra.
—Puedo escuchar lo presumido en tu voz. Es demasiado temprano como para que te sientas orgulloso de ti mismo.
Tuve que aguantar la carcajada.
—Si, es temprano. ¿Por qué me estas llamando?
—Vaya manera de evitar la pregunta, Shaoran. Bueno, los dos deberían venir a la casa de Sakura. Pueden arreglarse un poco. Un rato de diversión en la ducha ayudara a que no te enojes por despertarte.
Pensamientos de Sakura jadeando mientras la presionaba sobre la pared de la ducha llenaron mi mente. Sakura me sacudió para que regresara mi atención.
—¿Encontró algo? —Oh. Si.
—Meiling, ¿Por qué tenemos que ir? —pregunte.
—¡Atrapamos a alguien! Tom lo tiene amarrado. ¿Sabías que ella y Eriol…?
—Si, —la interrupti. —Estaremos ahí lo mas pronto posible. Gracias Meiling. —Voltee a ver a Sakura. —Lo tienen.
¡Hola! Mil y una disculpas por la tardanza. La pandemia causo estragos en mi vida. Además, la escuela y el trabajo han sido brutales. PERO di a luz a una bella niña en diciembre del 2020 entonces no todo es malo. Prometo terminar esta historia. Gracias por seguir leyendo.
