Sakura
Estaba lista para esto. Estaba lista para conocer al padre biológico de mi hijo. Estaba lista para saber porque me abandono hace tantos años. Estaba lista para cerras ese capítulo, para seguir con mi vida... y patearle el culo.
Meiling esperaba fuera de su mi casa cuando nos estacionamos.
—Improvise una sala de interrogación en el sótano de Eriol porque era el más oscuro. Hubiera usado el tuyo, pero no había lugar. ¿Una piscina de pelotas? ¿Es enserio, Sakura?
—Te dejare jugar en ella después, —le prometí.
—Oh, ya se, —sonrió. —La siguiente cena familiar será en tu casa, —hizo ademan de que la siguiéramos a la casa de Eriol. —¿Lista para conocer al padre de tu hijo?
Claro que sí.
—No, —bueno, quizá no lo estaba. Shaoran tomo mi mano y le dio un apretón.
—Al menos es guapo, —dijo Meiling tratando de hacerme sentir mejor. Yo sonreí, pero tuvo el efecto opuesto en Shaoran. —Claro que no se ve tan glorioso como Shaoran, —añadió para apaciguarlo.
La anticipación me estaba matando. La seguimos hacia la casa y hasta el sótano. El cuarto estaba completamente oscuro con solo una lampara colgando sobre la mesa. Se estaban tomando esto de la interrogación extremadamente serio. Voltee hacia Eriol que tenía al sospechoso amordazado y atado a la silla. Me regresaba la mirada un rostro que no había visto en siete años.
Tomoyo se encontraba a un lado de Eriol con su batón de policía en la mano.
—Encontramos a este delincuente merodeando tu casa anoche. No se mostró tan rudo cuando le patee el trasero, —se pulió las uñas en la playera. —Otro truco que aprendí en rehabilitación.
—Yue, —gruñí. —¿Qué carajos? Fue amable contigo en la escuela. ¿Cómo pudiste hacerme esto?
Meiling le removió la mordaza.
—Te hizo una pregunta.
El me lanzo una mirada llena de ira.
—¿Qué? —espato. —No es como que te lastime ni nada. Te mereces mucho peor.
Vi rojo. Quería golpearlo con todas mis fuerzas, pero sabía que solo lastimaría mi mano. Adivinando mi dilema, Shaoran me movió a un lado.
—Permíteme.
Juro hacer escuchado un hueso romperse cuando lo golpeo.
—Ten, mariquita, —dijo Tommy ofreciéndome el batón. —Dale con esto.
—¿Crees que embarazarla no le hizo daño? —grito Shaoran listo para golpearlo de nuevo.
—¿De qué carajos hablas? —respondió Yue molesto. —Yo no la embarace.
¿Qué? Hice a Shaoran a un lado.
—Pero la máscara...
—Solía estar obsesionado contigo Sakura. La tome la noche que la tiraste en ese baile tan aburrido. Estabas muy ocupada para notarlo, —se burló.
—¿Por qué carajos me la regresaste ahora? ¡Casi me cago del miedo! —le arrebate el batón a mi hermana y lo golpee con él.
—Se siente bien, ¿cierto? —pregunto Tomoyo sonriendo. Me alegro escucharlo quejarse. Al menos un buen moretón le había dejado. Si hubiera sido el padre de Leo, no hubiera parado hasta ver sangre.
Respondió apretando los dientes.
—Ese era el punto.
Eriol interrumpió.
—Tengo un taser si lo necesitas.
—¿Por qué? —le pregunte a Yue. No habíamos sido los mejores amigos, pero siempre me había portado bien con él.
—¡Golpeaste a mi novia con un carro! —grito el.
¿A que carajos se refería? Yo no había golpeado a nadie. Fue Masaki quien... ah mierda.
—¿Nakuru? —el asintió y lo volví a golpear con el batón. —Esa no fui yo, imbécil. Fue la vieja loca que vive enfrente de mí, pero siendo sincera, se lo merecía. —Estaba furiosa. No podía creer que el había tenido mi marcara todos estos años. —Espera, —él dijo que había estado demasiado ocupada para darme cuenta. —¿Estabas mirando?
No respondió, solo sonrió.
—Eriol, electrocútalo, —dijo Tomoyo.
—Suéltalo, —dijo Shaoran. —Le voy a patear el trasero.
Decidí salir del cuarto. Meiling me siguió.
—Lo siento, Sakura. De verdad pensé que sería el.
—Me alegra que no. De todas las posibilidades, creo que Yue era la peor. —Saber que no había tenido sexo con él fue un alivio. Escuche un ruido fuerte proviniendo del sótano. —Mierda.
Regrese corriendo para ver qué pasaba, pero ellos ya venían.
—Voy a llevarlo a la estación. Pon seguro a la puerta antes de irte, —dijo Eriol. Llevaba a Yue inconsciente sobre su hombro.
Tomoyo seguía mirándole el culo mientras se alejaba.
—Sera mejor que me vaya a trabajar, —me beso la mejilla ruidosamente y se dirigió a su moto.
—Bueno, —dijo Meiling. —Creo que quitare las cámaras. Quizá ponga las mejores partes juntas para verlas después. Hay bastantes locuras en esta área.
—Suena bien, —sonreí. —Gracias por todo.
—No hay problema. Nos vemos después, —me guiño el ojo y se fue.
Shaoran y yo caminamos a mi casa. Aparte de unos moretes en sus nudillos, salió de la pelea muy bien.
—Debería irme al trabajo también. Me siento mal dejándote sola después de todo esto, así que te conseguí una cita.
Fue entonces que escuche el carro afuera.
"¡Gorda!"
Ugh.
—No tenías que, —el sonrió y beso la comisura de mis labios.
Mi puerta azoto abierta y entro Clow con pizza.
—Hola Sak y Shao. ¿Cómo están mis tortolos favoritos?
—Nos vemos después culo lindo, —susurro Shaoran en mi oído. Me dio un dulce beso en los labios, le dio un apretón de manos a Clow y me dejo con mi amigo idiota. Me gustaba que ya no sintiera celos, apreciaba que confiara en mí.
Clow y yo terminamos sentados en mi sillón comiendo pizza y mirando algunos de mis álbumes con fotos de los viejos tiempos. Me detuve en la página con la foto del baile de máscaras. Usaba un bello vestido dorado. Al menos tenía mi mascara de regreso. Había una foto con el hombre misterioso en la parte de atrás. No recordaba cuantas veces había visto la foto, tratando de descifrar quien era. Su cara estaba cubierta y su cabello arreglado hacia atrás. Maldición, podría ser cualquiera.
—¡Oye! Ese bastardo me dijo que no había ido al baile, —dijo Clow mirando la foto sobre mi hombro.
—¿Tú sabes quién es el? —pregunte tratando de no esperanzarme.
El rio.
—Sak, ese es mi hermano. No bailaste con él, ¿o sí?
Mierda. Si que había bailado con él.
—No lo he visto en años. ¿Vive por aquí?
—Si. Vive como a 25 minutos de la ciudad. Te puedo llevar, si quieres, —ofreció Clow.
—Seria genial, —sonreí, tratando de no revelar nada.
—Bueno, ¡vamos! —sonrió animado. Cuando entramos a su camioneta, tuvo que mover equipo de deportes del camino. —Disculpa. Estaba planeando en ir a las jaulas de bateo al rato.
Me hice bolas en el cerebro todo el camino. Trataba de pensar en lo que le quería decir. Mis ojos se clavaron en el bate en medio de nosotros y eso me dio una idea. Clow se estaciono enfrente de una linda casa en un vecindario que parecía tranquilo.
—¿Te molesta si entro sola? Quiero sorprenderlo.
Necesitaba hacer esto sola. Aparte, no quería que alguien me detuviera.
—Suena bien, —respondo encogiendo los hombros. No había pizca de sospecha.
—¿Me prestas esto? —pregunte agarrando el bate.
—Claro.
Sonreí.
—Gracias. No tardo.
Sali de la camioneta y me encamine a la casa. Respiré profundo y me decidí. La puerta no tenía seguro. Algunas personas no deberían ser tan confiadas.
—¿Yukito? —cante su nombre. Mi voz viajo por toda la casa.
Escuche pasos antes de que apareciera por la esquina. Era un bastardo muy guapo. Sus ojos se abrieron con sorpresa.
—¿Sakura? ¿A qué debo este placer?
Strike uno.
—Hijo de puta, —tome el bate con ambas manos y batee. Conecto con su estómago haciendo que se agachara. —¿Creíste que jamás me enteraría?
—Saku, —tosió. — ¿de que estas hablando?
Strike dos. Lo golpee en el costado. Le recargo en la pared, pero logro quedarse de pie.
—Fuiste tu. Fui una adolescente embarazada que no sabía la identidad de su padre. ¿Sabes cuantas veces fui juzgada y ridiculizada porque no tuviste los pantalones de aceptar responsabilidad?
Se agacho con sus manos en las rodillas.
—Puedo explicar.
—Estoy esperando, —dije sintiendo el coraje creciendo de nuevo.
—Sakura, —me miro. —No tienes idea de lo mucho que te deseaba y quería. Siempre estabas con mi hermano. Trate de mantenerme alejado porque eras mucho más joven que yo, pero esa noche vi mi oportunidad y la tome. No podía decir que fui yo. Tenías 17 años. Al ser yo tan grande, se consideraba abuso infantil. Eras la hija del jefe de la policía. Me hubieran arrestado.
Me estaba rogando para que entendiera.
Strike tres. Tome el bate y le di en la espalda causando que cayera al piso.
—¡Hey! —Clow entro en ese momento encontrando a su hermano jadeando en el piso. —Yuki, una chica te pateo del trasero.
—Si no querías lidiar con las consecuencias, hubieras mantenido tu pito en tus pantalones, —gruñí. —Sabes, hice muy bien estando yo sola, pero no debió ser así. Mi hijo tuvo que vivir 7 años sin un padre porque a ti te daba miedo el mío. ¡Debería castrarte!
Clow hizo una mueca de dolor y se tapó sus partes privadas.
—Lo siento, —murmuro Yukito aun en el piso.
—Deberías, —conteste. —Él es un gran chico, y jamás lo conocerás.
Me di la vuelta y me alejé. Carajos, eso se sintió bien. Saque mi teléfono para llamar un taxi, pero Clow me siguió.
—Entonces, ¿soy tío? —pregunto sonriendo como idiota.
Lo mire sin poder creerlo.
—¿No deberías estar ayudando a tu hermano?
Se encogió de hombros.
—Nah. Él sabe que se lo merecía. Y vivirá. ¿Lista para irnos? —el subió a la camioneta y yo me le uní.
—¿Prometes que no sabias? —quería creerle, pero era difícil. Era su hermano.
—Sak, seré muchas cosas, pero observador no es una de ellas, —respondió. Sonreí con alivio. Sabía que me decía la verdad. —Pero enserio, sé que el tarado de mi hermano no será el padre de Leo, pero ¿Aun puedo ser el tío Clow?
Yo reí.
—Le preguntare a Leo.
Pareció complacido con eso. Empezó a cantar con la radio antes de apagarla de sopetón.
—Tuviste sexo con mi hermano.
—Si, ya me enteré, —respondí.
—¿Quién es mejor, el o yo?
¿Era en serio? Rei.
—Shaoran les gana a ambos.
El rio fuertemente.
—¡Oye! Era joven. He mejorado desde entonces.
—No pienso hablar de eso contigo, —dije encendiendo la radio de nuevo.
Cuando llegamos a mi casa, me sorprendí de ver la calle llena de vehículos familiares. Meiling no había mentido sobre la cena familiar en mi casa. Clow se auto invito ya que ahora era el "tío Clow".
Shaoran se reunió con nosotros en la puerta.
—Creo que tendría que ir a buscarlos, —le dijo a Clow.
—No tienes nada de qué preocuparte, —respondió Clow. —Al parecer eres mejor amante que yo.
—¿Gracias? —dijo Shaoran. Empuje a Clow a la casa y saque a Shaoran conmigo. Tome su rostro en mis manos y lo bese apasionadamente. Me acerco a él y profundizo el beso. —No es que me esté quejando, pero ¿Qué fue eso? —pregunto cuando nos separamos.
—Descubrí quien es el padre de Leo, y me hizo amarte mucho más, —confese. Le conté todo lo sucedido, como lo descubrí y lo que hice al respecto. —Iré a hablar con Leo sobre esto. Merece saberlo.
Se veía nervioso.
—¿Y si quiere a su padre biológico?
—No lo hará, —conteste. —Eres su papa prestado.
Entramos a la casa y nos encontramos a los adultos en la piscina de pelotas con los niños. Me sorprendí que Clow no; él estaba cargando a Sou. Cuando lo mire cuestionándolo el solo se encogió de hombros.
—Estoy practicando. Nunca sabes cuando voy a embarazas a una chica.
—Dios nos libre, —conteste.
—¡Mama! —Leo choco conmigo.
Sonreí y lo abracé con fuerza.
—Oye, necesito hablar contigo. ¿Me acompañas a tu cuarto?
—¿Estoy en problemas? —pregunto rápidamente.
—¿Deberías estar? —conteste. Se veía tan confundido sobre cómo responder mi pregunta. Me reí y decidí dejarlo en paz. —No estás en problemas. Ven conmigo. —Subimos a su cuarto y ambos nos sentamos en su cama. —Quería hablar contigo sobre tu padre. Ya se quién es, —se veía aterrado. No me esperaba eso. —Cariño, ¿Qué sucede?
Se levanto de golpe.
—No quiero otro papa. Quiero a Shaoran.
—Leo, ven aquí. —Me permitió sentarlo sobre mi regazo, aunque no era algo que los niños de su edad permitieran. Lo rodee con mis brazos. —Shaoran te ama. El no ira a ningún lado. Si lo intenta, lo secuestraremos, —eso logro que sonriera. —Nunca tienes que conocer a tu padre biológico si no quieres. Pero, tendrás que soportar a su hermano como otro tío. No creo que te moleste.
—¿Quién es mi tío?
—Clow.
Él sonrió.
—Es chistoso.
Yo asentí.
—¿Alguna otra pregunta?
—¿Quieres venir a jugar conmigo? —pregunto.
¿Cómo podría negarme?
—¡El ultimo es un huevo podrido!
Terminamos en la piscina de pelotas con el resto de la familia. Shaoran me acerco a el.
—¿Cómo les fue? —me susurro.
—Bien. Deberías hablar con el mas tarde, —sugerí. Creí que sería bueno para ambos.
—De acuerdo, —sonrió. —Por ahora, súbete a mis hombros. Esta gente quiere pelear.
Mire alrededor. Todas las mujeres estaban sobre los hombros de maridos. Incluso Tomoyo y Eriol. Los niños estaban sentados fuera, y serían los jueces.
—Hagamos esto, —el me ayudo a subir a sus hombros.
—A ver su puedes, Sakura, —me tanteo Meiling. Ella e Ichiro se veían difíciles de vencer.
La batalla fue un completo y total caos. Como Meiling e Ichiro presumían tanto de ser los mejores, todos nos unimos para vencerlos primero. No vi a Chiharu caer mientras luchaba con mi hermana. Como siempre, ella peleaba sucio, pero yo sabía cómo hacerle. Estaba a punto de ganar, pero Ieran nos tomó por sorpresa.
—Deberíamos avergonzarnos, —dijo Tomoyo. —Culpo a Eriol.
—Si, fue obviamente culpa de Shaoran, —apoye.
Ellos nos miraron feo por culparlos.
—Bueno, ¿Por qué no dejas que Tomoyo suba a tus hombros Sakura? —sugirió Hien. —Les daremos otra oportunidad.
Mierda.
—Creo que es hora de cenar, —ignore sus burlas mientras escapaba a la cocina.
El resto de la tarde fue perfecta. Cenamos en el comedor que creí que jamás usaríamos. Estaba sorprendida de lo relajada que estaba a pesar de todo lo que había pasado ese día; sentada con estas personas, no pensé que nada pudiera salir más. Claro, eso fue antes de mandar a Tomoyo a mi cuarto por una cobija para Akane.
—¡Lady Sakura Kinomoto! —grito. Todos se callaron de golpe esperando a que ella bajara para averiguar qué había pasado. —Tienes mucho que explicar, —entro a la habitación y alzo una caja. —¿Me puedes decir que haces con un ratón que funciona con movimiento?
Maldición. Ahora estaba yo en su lista. Me gire hacia Shaoran.
—¿Puedo dormir en tu casa?
¡Aqui esta! Casa vez nos acercamos mas al final de esta historia. Si dejan un Review les mando un preview del siguiente capitulo. ¡Hasta la proxima!
