Shaoran
¿Qué tan difícil podía ser hablar con el padre de una mujer? Era un hombre adulto que quería casarse con el amor de su vida, no un adolescente queriendo tener sexo la noche del baile de graduación. Caminaba de un lado a otro enfrente la casa de la niñez de Sakura, tratando de darme ánimos para tocar la puerta. Fujitaka y yo habíamos terminado en buenos términos, hasta donde yo sabía. Aun así, quedaba una pequeña duda de si el me daría su bendición o no; que él no creía que yo fuera lo suficientemente bueno para su familia.
—¡Li! —su voz me sobresalto. No lo había visto salir. —Vas a hacer un hoyo en mi patio. Trae tu culo para acá.
Carraspee con nervios.
—Bueno verte de nuevo, Fujitaka.
Ya estaba en su uniforme; eso significaba acceso rápido a su arma. Sabia que no me mataría. Era un hombre con hijos. De todas formas, ser disparado en la pierna no era algo que quisiera experimentar. Me tragué los nervios y lo seguí al interior de su casa, cerrando la puerta detrás de mí. El hizo moción para que me sentara en el sillón.
—¿Cómo están los niños? —pregunto.
—Muy bien, —respondí. —Los chicos se han mantenido fuera de problemas. Leo no tuvo problemas ajustándose a la nueva escuela. Creo que estar en la misma clase que Hiro le ayudo, y Akane ha hecho varias amigas en el prescolar. Estoy seguro de que mi casa estará infestada de niñas de tres y cuatro años muy pronto.
Fujitaka rio un poco, pero me ayudo a relajarme.
—¿Gustas algo de tomar? —pregunto.
—Estoy bien, gracias, —conteste. Probablemente me lo echaría encima.
—Entonces vayamos al grano, —dijo Fujitaka inclinándose hacia mi en su silla. —No manejaste hasta acá solo para saludar.
Mierda.
—No, señor, —respondí cortésmente. —Vine a pedir por tu bendición.
—¿Para? —pregunto, aunque ambos sabíamos la respuesta.
—Quiero casarme con Sakura y ser un padre para Leo, —conteste. —Ya son parte de mi familia. Quiero hacerlo oficial.
El hombre me clavo la mirada y la habitación se lleno de silencio. Después de lo que pareció una eternidad, tomo el control de la televisión y la encendió. Estaba confundido. ¿De verdad planeaba ver el partido en este momento? Entonces tomo otro control. Sin una palabra, comenzó una película vieja.
—Sonomi, ahora no es un buen momento, —dijo Fujitaka tenso.
—Mi bebe esta teniendo un bebe, ¿crees que me lo voy a perder? —respondió Sonomi tras la cámara. Un Sakura adolescente apretaba los dientes y respiraba profundo por la nariz. Parecía que mataría a la primera persona que se le cruzara mientras sostenía las varas de la cama del hospital. —¡Sonríe corazón!
Sakura miro feo a la cámara.
—¡Mama! —gruño.
Sonomi dio paso hacia atrás.
—Mejor me quito del camino, —decidió. Hizo eso, pero mantuvo la cámara en Sakura mientras Fujitaka iba a su lado.
—Papa, —dijo Sakura con pánico en su voz. —Papi, no puedo hacer eso. No puedo tener un niño. Lo voy a arruinar. Soy demasiado joven y estúpida para ser madre.
—Sakura, —Fujitaka logro soltar una de sus manos y tomarla en las suyas. —Yo era demasiado joven y estúpido para ser padre, pero mira que bien saliste.
—¡Voy a tener el bebe de un desconocido! No soy exactamente algo de lo que puedas presumir, —contesto ella más asustada que antes.
El negó con la cabeza.
—Eres la chica mas valiente que conozco, y estoy jodidamente orgulloso de ti. —Ella se vio sumamente conmovida un momento antes de cerrar sus ojos de golpe. Fujitaka hizo una mueca. —Tienes un agarre muy fuerte, hija.
Fujitaka nunca abandono su lugar al lado de su hija mientras el doctor la guiaba por el doloroso proceso. Sakura, siendo Sakura, no lloro una soltó una sola lagrima.
—¡Es un niño! —anuncio el doctor.
Sakura jadeaba.
—Tráiganlo para acá. Voy a darle mi opinión, —dijo con debilidad y cansancio. En cuanto las enfermeras lo limpiaron, lo acercaron a ella y lo pusieron gentilmente en su pecho. Ella lo miro y no dijo nada al principio, solo lo miro. Olvido todo el mundo a su alrededor mientras un lagrima pasaba por su mejilla. —Hola, —dijo suavemente. Entonces soltó una pequeña risa. —Tengo que admitir, hago bebes jodidamente bellos.
Fujitaka rio a un lado de ella.
No retire la mirada de la pantalla, aun cuando el video termino. Me sentía tan… agradecido con Fujitaka por mostrarme eso.
—Gracias, —dije sinceramente.
—Pensé que si vas a ser el padre de mi nieto, te gustaría ver como llego al mundo, —dijo Fujitaka apagando la televisión. —Sakura es una niña grande, por así decirlo. Nunca haría nada que no fuera lo mejor para ella o Leo. Si ella acepta casarse contigo, no tengo porque negarme. Seria demasiado necia de todos modos. No necesitas mi bendición, pero la tienes de todos modos.
Lo podría haber besado, pero estaba seguro de que mi dispararía por eso.
—No te arrepentirás. Prometo que nadie los amara mas que yo, —me puse de pie para darle un apretón de manos. Su apretón fue mas fuerte de lo normal.
—Mas te vale, —me advirtió. —Deberías decirle los cumpleaños de tus hijos. Si voy a visitar mas seguido, tengo que pedir los días con tiempo. —Sonreí y le escribí las fechas. Incluso me hizo añadir el mío. Esto no era solo Sakura y Leo uniéndose a mi familia; mis hijos y yo nos uniríamos a la de él. —¿Cuándo planeas pedírselo? —me pregunto mientras me acompañaba mi auto.
—Espero que hoy en la noche, —conteste. —Tengo que hablar con una persona más.
—Buena suerte, —me dijo. —Hacer que acepte será difícil, —me dio una palmada en la espalda. —Nos vemos, hijo, —entonces entro a la casa.
¿Por qué? ¿Por qué tenia que decirme eso cuando ya no me sentía nervioso? Entre a mi auto y fui de vuelta a casa. Eso me dio un par de horas para estresarme sobre la posibilidad de que Sakura me dijera que no. La idea me daba nausea; ni siquiera pude disfrutar mi almuerzo.
Fui directo a la escuela primaria. Por suerte, Meiling estaba por hacer sus rondas por lo que me dejo usar su oficina para hablar con Leo. El pobre se veía muy nervioso cuando se asomó, pero se relajó cuando me vio en el escritorio.
—¿Estoy en problemas?
—No, —sonreí. —Ven aquí. Quiero hablar contigo. —Cerro la puerta y se sentó en una de las sillas algo confundido. Me pare y saque la pequeña caja de mi bolsillo. Camine alrededor del escritorio y me arrodille enfrente de él. —Le quiero pedir a Sakura que se case conmigo. Como el hombre de la casa, necesito tu permiso. —Abrí la caja y le mostré el anillo. —¿Qué dices Leo? ¿Puedo casarme con tu mama?
—¡Si! —grito de inmediato. —Yo y Hiro seremos hermanos de verdad, y tendré una hermana, —entonces frunció el ceño. —Akane va a necesitar una hermana también.
Me reí.
—Una cosa a la vez, chico. Tengo que lograr que tu mama se case conmigo primero.
Se encogió de hombros.
—Ella te ama. ¿Por qué no lo haría?
Esa era una buena pregunta.
—Los adultos podemos ser complicados a veces, —explique. —Deberías volver a clase. El tío Ichiro los recogerá hoy de la escuela. Irán a casa con el después de la practica de futbol. Asegúrate que esto quede entre nosotros dos.
—Si, señor, —prometió y se dirigió a la puerta. —¿Shaoran? —pauso por un momento. —¿Y si mi mama dice que no?
—No importa lo que pase, siempre te amare y te considerare mi hijo. Serás el hermano de Hiro y Akane, aunque tu apellido sea Kinomoto, —prometí. El sonrió y me abrazo antes de correr de regreso a clases.
Meiling me vio antes de que me fuera.
—¿Por qué sonríes como idiota?
—Por nada, —reí. —¿Estas segura que están bien con cuidar a los niños hoy?
—Es lo justo, —contesto. —Tu y Sakura cuidaron a Ken la otra noche. Debemos regresarles el favor. Eso, e Ichiro esta emocionado de jugar videojuegos con los niños.
—No lo dejes mal influenciar a mis hijos, —bromee.
—No te prometo nada, —rio ella. —Ahora largo. Tengo niños que asustar.
Tenía la bendición de Fujitaka, y el permiso de Leo. Hiro y Akane ya habían hecho obvio que querían a Sakura como su mama y a Leo como su hermano… y el resto de mi familia me desheredaría si no lo hacía realidad.
Pedirle matrimonio a Sakura no era algo que me tomaba a la ligera. Había pasado muchas horas tratando de pensar en las mejores palabras y en como decirlas, pero no me sentía satisfecho. Todo debía ser perfecto; al menos nuestra definición de perfecto. Una propuesta normal no era una opción. Finalmente decidí que todo en nuestras vidas había ocurrido por obra del destino. Pedirle que fuera mi esposa tenía que ser igual.
Cuando era casi la hora de que los niños salieran de la escuela, le mande un mensaje.
"Hola. No se como decir esto, pero tengo a tus hijos conmigo e imagino que los quieres de vuelta. Llámame."
Mi teléfono sonó después de unos segundos.
—¡Hola culo lindo!
—¿Qué carajos hiciste con nuestros hijos?
Me reí.
—Ichiro llevo a los niños a la práctica, y Meiling esta con Akane.
—Así que pensaste que sería chistoso recordar lo de Sakura la secuestradora.
—Conseguí que me llamaras, ¿no? —dije con altanería.
—Asno.
—Deberías estar emocionada, —sonreí. —Puedes pasar toda la tarde conmigo.
—Que emoción.
Okey. Eso fue sarcastico.
—Exacto. Te llevare algo de cenar. ¿Qué te gustaría?
—Pizza. Tengo un antojo.
—Pizza será. Iré cuando termine aquí en la oficina, —le dije. —Te amo.
—También te amo.
Íbamos a comer pizza la noche que le pidiera matrimonio. Digo, había nombrado a su hijo por una tortuga ninja, tenía sentido.
Cuando fui por ella, noté un tinte morado bajo sus ojos.
—Sakura, ¿no has dormido bien?
Ella suspiro y negó con la cabeza.
—Esto de escribir me mantiene despierta. Cada que tengo una idea, necesito escribirlo en ese momento para no olvidarlo. Desafortunadamente, mis mejores ideas llegan cuando estoy intentando de dormir.
—¿Prefieres quedarte en casa? —ofrecí. No quería hacerla miserable. —Podemos mejor ordenar pizza, si quieres.
—Eso sería genial, —respondió agradecida.
Tommy estaba fuera por el día. Sakura dijo que iba a visitar el campus de la universidad. Eriol iba con ella para "mantenerla fuera de problemas".
Ordene pizza mientras Sakura se ponía cómoda. Salió de su habitación con unos pantalones de pijama y la camiseta con mi nombre. Su articulo de ropa favorito llevaba mi nombre en su espalda. Eso me hacía sentir muy bien.
Al terminar de comer, puse una película en el DVD y la abracé en el sillón. Como estaba cabeceando mientras comíamos, pensé que seria una buena idea que se relajara. Por supuesto que quedo dormida de inmediato. Suspire. No podía pedirle matrimonio mientras estaba inconsciente.
Cuando termino la película, la volví a poner. Le estaba poniendo más atención a Sakura de todos modos. Estaba tan profundamente dormida, que ni siquiera estaba hablando. Tome esa oportunidad para sacar el anillo de mi bolsillo. Lo miré y volví a suspirar. Quizá no era la mejor noche después de todo. La volví a mirar. Se veía tan hermosa dormida pacíficamente, usando mi pecho como almohada. Su mano izquierda estaba ahí, su dedo desnudo burlándose de mí. No podía más.
Con cuidado de no despertarla, saqué el anillo de la caja y lo puse en su dedo. Quería ver como se vería. Quedaba perfecto.
Claro que, para mi completo horror, Sakura despertó.
—Mierda, —exactamente lo que yo pensaba. —No fue mi intención quedarme dormida. —Escondí la caja rápidamente pero no podía hacer nada sobre el jodido anillo mientras ella se sentaba y estiraba los brazos por encima de su cabeza. —Voy por algo de tomar, ¿quieres algo tu?
Solo pude negar con la cabeza al verla ir a la cocina. Doble mierda. Sakura había dejado la habitación, sin saber que llevaba el anillo con ella. Espere aguantando la respiración.
—¿¡Li!? —regreso sin una bebida. Sus ojos pegados a su mano. —¿Qué carajos es esto?
Tomé su mano y pretendí examinarla.
—Parece un anillo de compromiso.
—¿Cómo llego a mi dedo? —pregunto impacientemente.
—Puede que yo lo haya puesto ahí, —confesé.
Ella me miro feo. Eso no era bueno.
—¿No se supone que debes hacer una pregunta antes de hacer eso?
—Estabas dormida, —discutí.
—Oh, —contesto. —Bueno, eso tiene sentido. Los hombres les piden matrimonio a mujeres inconscientes todo el tiempo.
Me pare.
—Todo esto es tu culpa, ¿sabes? He estado estresado todo el día. Primero cuando tuve que ir con Fujitaka a pedir su bendición, entonces cuando le pedí permiso a Leo, y cuando al fin llegué aquí y estaba aterrado de que me fueras a rechazar. Planeaba preguntártelo en el momento perfecto, pero entonces te quedaste dormida, así que quería ver al menos como se vería en tu dedo, pero entonces despertaste y…
Sakura interrumpió mi monologo.
—¿Me vas a hacer la maldita pregunta o no?
—¿Disculpa? —¿ella quería que le preguntara?
—Se que no piensas que te voy a regresar este anillo porque no va a dejar mi dedo, —contesto.
—Sakura, —tome su rostro en mis manos. —¿Te casarías conmigo?
Me sentía tan vulnerable. Sin importar lo que había dicho, ella era la persona mas impredecible que conocía. La maldita pausa no ayudaba tampoco. Finalmente, ella sonrió y asintió.
—Si.
—¿Qué? —¿Sí? ¿Así de fácil?
—Si quieres puedo esperar a que te duermas y escribirlo en tu frente.
La bese. La envolví en mis brazos, apretándola contra mi cuerpo y le besé hasta el alma. Se casaría conmigo. Tenia que decirlo, que gritarlo.
—Te vas a casar conmigo, —la bese otra vez. —Vas a ser la madre de mis hijos, —y otra vez. —Vas a despertar a lado mío todos los días y llamarme asno.
—Me parece bien, —dijo Sakura. —Tenia que vesarla de nuevo. Con sus labios moviéndose contra los mios, no quería nada mas que llevarla a la cama, pero ella se alejo. —Tenemos que ir por nuestros hijos. —Suspiré y asentí. Ella sonrió. —Le pediste permiso a Leo, lo justo es que yo haga lo mismo con Hiro y Akane. Entonces los mandamos a dormir y hacemos buen uso del seguro en la puerta de tu cuarto.
Me reí.
—Buen plan.
No le dijimos a Ichiro y Meiling sobre el compromiso. Queríamos que los niños fueran los primeros en saberlo. Note que de vez en cuando Leo trataba de mirar la mano de Sakura, pero ella era muy buena en esconderla discretamente.
Cuando llegamos a casa, los pusimos a todos en pijama antes de sentarlos en la sala.
—¿Qué sucede? —pregunto Hiro.
Sakura contesto.
—Sabemos que tu y Leo quieren tomar prestado el padre del otro, —el asintió avergonzado. —¿Estaría bien si mejor lo hacemos oficial?
Leo se veía extático, Akane confundida, y Hiro esperanzado.
—¿Qué quieres decir? —pregunto Hito.
Sakura se arrodillo frente a ellos, como yo lo había hecho con Leo.
—¿Puedo ser su mama? —pregunto sencillamente para que Akane entendiera.
Hiro la abrazo de repente y enterró su cabeza en su cuello. Sakura le regreso el abrazo con la misma intensidad. Ambos tenían lagrimas en los ojos, y ambos luchaban por mantenerlas adentro. Cuando la dejo ir, asintió.
—De verdad me gustaría eso.
—¿Y usted, señorita Akane? —pregunto Sakura.
—Si, por favor, —respondió con una gran sonrisa.
Sakura rio y la beso en la mejilla.
—Muchas gracias, niños. No saben lo feliz que me hacen.
Leo salto del sofá con entusiasmo.
—¿Te vas a casar?
Ella le mostro el anillo.
—¿Qué te parece el apellido Li?
—Leonardo Li, —dijo viendo como sonaba. —Suena bien.
Amaba a ese niño.
Juntos, arropamos a los niños para dormir. Akane sonrió cuando Sakura le beso la frente.
—Buenas noches, mami, —susurro.
Sakura se derretía.
—Buenas noche, bebe.
Podíamos escuchar a los chicos platicar antes de llegar a su habitación. Para la diversión de Hiro, Leo estaba probando diferentes nombres para mí.
—¿Papi? ¿Pa? ¿Padre? ¿Father?
—A la cama, —sonrió Sakura. Ambos se apuraron para llegar a su litera.
Sakura comenzó con Leo mientras yo arropaba a Hiro. Entonces cambiamos. Leo me sonrió.
—Estoy feliz que dijo que si, —susurro.
—Yo también, —conteste. —¿Ya tienes un nombre para mí?
El asintió.
—Buenas noches, papa. —Eso se escuchaba genial. —Oh, y si no podemos tener otra hermana, ¿Qué tal suena un gato? Creo que hay uno llamado Splinter en la tienda de mascotas que le gustaría a Akane.
Sonreí y le di un beso en la frente.
—Buenas noches, hijo.
¡Casi llegamos al final! Gracias a todos ustedes por seguir aqui. El siguiente capitulo sera genial ;)
