Dos pies izquierdos

Miré el folleto colgado en la pizarra por enésima vez, cada vez que pasaba por allí lo miraba disimuladamente, me imaginaba siendo un bailarín talentoso, pero sobretodo me imaginaba bailando con ella, cubriendo sus expectativas, o quizá las mías.

Clases de baile, anunciaba el folleto con enormes letras llamativas y un par de números telefónicos para mayor información, económicas decía en letras pequeñas y de diferente color, me habia imaginado un par de veces llamando y asistiendo a esa primera clase, aunque en realidad me aterrara la idea de que aquello no funcionara, miraba el folleto y luego miraba mi pierna, como alguien como yo podría articular dos pasos de baile sin caer, como llevaría el ritmo sin parecer un estúpido, tenía dos pies izquierdos, lo habia comprobado hacia mucho tiempo, el día de mi boda, cuando sin intención alguna le había pisado el pie a meredith en un par de ocasiones, lo que terminó por provocar que ella decidiera bailar con alguien más, pero ahora era diferente Kate me motivaba a intentar cosas nuevas y convencido de que quizá lo lograría, estire la mano para tomar aquel papel, miré alrededor esperando que nadie hubiese visto y lo guardé en mi bolsillo.

Caminé por el pasillo hasta llegar a mi oficina y me senté frente al teléfono mientras sostenía el folleto en mi mano y sudaba profusamente, todo era tan ridículo, era un hombre adulto, sin embargo me sentía como un niño, un niño que desea algo y al momento duda, marqué el primer número y luego el siguiente hasta terminar, coloqué la bocina en mi oreja, me pregunté si hacia lo correcto, si no estaba comportándome como un tonto, pero Kate era todo lo que me importaba.

-hola.-dijo una voz femenina.

-hola, si, yo… hablo por el folleto de las clases.

-si, claro, tienes suerte, tenemos espacio y un nuevo curso empieza en un par de días, puedes venir e inscribirte aun estas a tiempo.

-ok, podrías darme la dirección, el folleto no lo indica.

-oh ya veo, es el folleto defectuoso, tienes donde escribir.

-si.

Un par de días después me encontraba parado frente a la puerta del salón, me habia tomado un poco de tiempo decidirme, una pareja me había observado con curiosidad al entrar, imaginé que me vería bastante sospechoso allí parado, mirando la puerta.

Entonces una mujer se me acercó, sonrió y extendió su mano a manera de saludo.

-tu debes ser Richard.

-si.

-y vas a entrar?

-si

-después de ti.- dijo esperando que entrara, caminé con lentitud mientras las personas dentro me observaban.-bien chicos, tenemos un nuevo integrante, sean amables con él, habías tomado clases antes?.- dijo mirándome.

-no.

-pero bailas, te gusta bailar?

-no mucho.

-bien, entonces, dime su nombre.

-su nombre?

-la mayoría de los hombres que vienen como tu, tienen una razón y la razón tiene nombre.

-Kate.

-bien, hagamos que Kate, disfrute la noche.

Habían pasado unos minutos cuando me di cuenta de lo estúpido que me veía, los espejos en la pared me lo confirmaban, me preguntaba que clase de demonio me había poseído para hacer esto, pude notar también las miradas de los demás, algunos cubrían su boca para no reír, me quedé parado mientras miraba mis dos pies izquierdos.

-Richard… mírame.-dijo la mujer obligándome a levantar la vista.- la amas?

-si.- dije sin dudar.

-entonces no te detengas.

Unos días después dominaba algunos pasos de baile y con suerte bailaría mas de una pieza con Kate, me sorprendí sonriendo pero no solo yo sonreía, Ryan me miró con la misma sonrisa estúpida que yo tenía en los labios.

-asi que, clases de baile?

-dame eso.- intenté arrebatarle el folleto de la mano.

-lo escuché reír de nuevo.- no sientas vergüenza, todos hemos hecho algo que no queremos por una mujer, solo para impresionarla.

-no le vayas a decir, es una sorpresa.

-lo prometo.

Claro que su promesa no era creíble, la noche del baile sin dudarlo le contó a Kate mi pequeño secreto, aunque debo confesar que la expresión en su rostro valió la pena.

debo decirles que tal vez suba un par de historias y daremos por finalizado este tema, hace mucho no escribía algo aquí pero la verdad no me sentía motivada pues hace meses que no hay visitantes pero ahora creo que le daré ya un final a estas pequeñas historias para quien lo pidió, nos leemos en el próximo ya muy cerca del cierre.