La Leyenda de Salo.
Grandes Leyendas.
Descargo de responsabilidad: The Loud House, Mounth and Blades, The Leyend of Zelda, Wattership Down, Steeven Universe, Yugioh y Mitos y Leyendas no me pertenecen.
Hace Seis años. En un bar de esclavas de Shariz, Lincoln John Loud despertaba en mitad de la noche, con la visión más hermosa que podía ver en ese momento. Creyó ver a una Lynn, ya adulta durmiendo frente a él, pero su morena piel le recordó que estaba frente a la hermosa Fátima. De algún modo, se reconfortaba en la idea de no estar complicando más las cosas para su familia. Pero lo odioso, era pensar que pasaría con ellos en su ausencia. Le preocupaban sus hermanas. Su hermano menor llevaría consigo la carga de la corona, y su madre no dejaría las cosas fáciles para él ni para sus hermanas que siguieran la fe de Frith. Pero, por sobre todo, lo que más le preocupaba era lo que pasaría con Lynn ¿Lo olvidaría? ¿Seguiría adelante? ¿Lo seguiría a la guerra de alguna forma? Esperaba que esta última jamás ocurriera. Se levantó y partió hacia el bar.
Se vistió ligeramente con su ropa de interiores, puso su espada y las hachas en sus vainas, y partió hacia las mesas, donde solo quedaba un solitario Juan Alberti, que reunía las pocas monedas que le quedaban tras varias partidas. —¿Deseas jugar conmigo? —
John miró con extrañeza a su hermano de armas. Y se aceró para preguntar. —Juanito ¿Porqué sigues jugando si solo vas a perder? —
—¿Cuánto dirías que vale un alma, mi hermoso John? — Lo dijo, mientras acariciaba su mejilla. Luego, llevó su mano derecha de vuelta a las monedas de plata. Y tomó sus fichas, preparándose para jugar. —¿Qué crees más valioso? ¿Tu alma, o un puñado de monedas? —
El albino estaba nervioso ante las preguntas de Juan. ¿De verdad estaba jugando almas? Miró las monedas, antes de ver las fichas. Por supuesto, Juan Alberti había perdido muchas monedas. Pero su montón de Fichas era aún más grande.
El juego en cuestión era Grandes Leyendas. Un antiguo juego de apuestas, de un tiempo en que el mundo estaba lleno de magia, donde los reyes, héroes, Dioses, bestias y magos luchaban conjurando campeones y hechizos, al costo de plata y oro. Su Origen era tan antiguo, que muchos no lo conocían. Pero Juan Alberti le había contado a John, que en cada ficha, podía estar el alma de alguien que ganase o perdiera su partida más importante. Tu esencia, quedaría eternamente en la ficha. Y John sabía, que no era coincidencia, que el montón de fichas de su amigo había aumentado.
Grandes Leyendas, implicaba que el jugador apostara monedas de plata. Jugando con fichas de hueso con nombres de aliados y conjuros, con números de fuerza y coste de plata. Al final de cada partida, el ganador podía decidir si obtener oro y la plata invertidos por el perdedor, u obtener de vuelta todas las fichas perdidas contra el oponente. Mientras mayor era la recompensa, mas tentador era desprenderse de las fichas. Siempre hay un costo. Pero había una leyenda dentro de aquel juego, se decía que la ficha mas amada, contiene el alma del jugador. Juan siempre se aseguraba de apostar muchas monedas, pero obtenía la preciada alma del ganador. El Jugador se levantaba de la mesa, pensando que había ganado en todos los sentidos, siempre podían tallar o comprar otra ficha igual, pero nunca volvían a sentir el calor, ni la pasión que sintieron antes de esa pérdida. Pensaban que el oro y la plata les daba lo que siempre habían deseado. Pero ya no contaban con aquello que los impulsó en primer lugar.
—¿Cuánto apostaste por esas fichas? — Preguntó John. Sin saber realmente a qué le estaba temiendo.
El trovador de la capa roja, miró al asustado albino, y decidió ser más honesto en lo que quedaba de noche. Por esta vez solo quería jugar con alguien, y decidió tranquilizarlo. —Sé que no le temes a la respuesta John. Le temes a la pregunta. Y sé que no quieres que te la haga. Así que haremos lo siguiente. Juguemos una partida, sin compromisos de alma. Sin fichas amadas. Solo dinero. Te prometo, por el amor de Ashia, que tu alma y las de tus seres queridos están a salvo por esta partida. —
Por la diosa Ashia. John entendió que ese juramento era por una diosa muy antigua del oriente. Tal vez más antigua en veneración que el estrangulado, o incluso Frith. Mientras más antiguo el dios por el que jurara, más enserio se podía tomar la promesa de Juan Alberti. Incluso, dicen que sus juramentos más serios, implican dioses olvidados. De un tiempo donde varios de los dioses, incluso antiguos, estarían recién nacidos, o de plano aún no eran concebidos. A John siempre le costó entender como era que su amigo conocía a tan antiguos dioses. O tal vez, siempre temió a la respuesta. Como era que había adquirido ese conocimiento. Quien era realmente, y su capa roja no era nada alentadora.
Empezaron a jugar, con una moneda de plata inicial, puesta en la reserva. Barajaron sus fichas, cada uno en su mazo Fortificado. Cincuenta fichas cada uno. Y empezó el juego. Durante la partida. John decidió indagar más sobre el origen del juego.
— Juanito. De casualidad ¿Sabes el origen de este juego? — Preguntó el albino al castaño de capa roja.
Juanito tomó sus fichas de hueso. Y con su mano lista empezó el relato.
— "En Tiempos antiguos. Antes de la existencia de la ciudad de Eternia. Antes de que los Hylianos se esparcieran por el mundo. Antes de que los gémicos llegaran a la tierra que hoy es Jawahra, e incluso de que proclamaran su fe a las diamantes. En las tierras del escorpión, se emplazó un antiguo reino. Un reino de magos e invocadores muy poderosos, donde los dioses caminaban entre los hombres. Y los semidioses se multiplicaban como conejos, ese, era el reino de Salo. Donde el servicio a un señor, era mucho más que una convicción. Aquellos que decidían luchar por un señor, debían entregar su ficha a este mismo. Tallada con el hueso de la mejor bestia que hubiesen cazado. Decían que la conexión entre un aliado y su ficha era tan poderosa, que su alma estaría sellada dentro para siempre, dentro de esa ficha. Y el propio amo, hacía sacrificios de sangre, como resultado, obtenía fichas conjuradas cuyo objetivo era proteger al guerrero.
—¿Ese fue el origen de los talismanes? —Interrumpió John, refiriéndose a las fichas de Talismanes, conjuros dedicados a usar su habilidad especial para ayudar en la batalla. Juanito proseguiría después de eso.
—Si John, y los Totems eran fichas talladas con huesos sacados del marco de las puertas de sus casas. Pensaban que traería consigo la protección de sus hogares. Pensaban que toda esa protección, los mantendría a salvo de un mundo caótico, donde grandes reyes querían arrebatarles todo. Llegaron a conformar uno de los primeros imperios, y su poder en cierto punto fue tan grande, que llegaron a conquistar todo el medio Este. Incluso Jawahra, llegó a caer ante el reino de Salo, nadie podía contra ellos.
Pero el tiempo y el poder hacen lo suyo. Fueron apareciendo nuevos imperios, y fueron quitándoles su territorio hasta que no quedó nada para ellos. Acabaron cayendo ante los descendientes del héroe de la Luz. Y los gémicos fueron liberados de la esclavitud. Lo único que quedó de su antigua gloria, fue este juego, y la hermosa fortaleza que quedó, coronando la antigua Ciudad de Salo, lo único que queda de una dinastía. Y que aún existe, después de haber sido tomada por Grandes Magos, Exódicos, los gloriosos, y varios otros que buscaron su gloria." —
Y así, Lincoln John Loud y Juan Alberti, siguieron jugando toda la noche. Aquel juego, donde los aliados y conjuros atacan castillos. Donde los Totems ejercen protección. Un juego que representa generaciones. Un juego que representa Legado. Un juego que no es cualquier juego.
Se trata de "El Juego Número uno del reino"
ASF: Hola de nuevo. Llevaba tiempo sin subir algo. La universidad, el trabajo, mis dibujos y mi familia me han tenido algo ocupado. Así que decidí hacer otra Leyenda para el apartado. Quería seguir engrosando más la historia de LLSTF. Mitos y Leyendas es un TCG Chileno, y lo considero un legado muy importante de mi país. Por que no solo trata sobre mitos y leyendas de todo el mundo, si no que adapta varias culturas, incluyendo las culturas Chilenas a un espectro artístico mucho más amplio. Considero que es algo para sentirse orgulloso y sería imperdonable que no hiciera aparición en una historia como esta, escrita por un chileno. Donde se referencian diferentes culturas, mitos y leyendas de todo el mundo. Tuve que cambiar algunas cosas para que concordara con la idea de algo más arcaico. Y le di a mi versión ficticia de Babilonia, el nombre de la compañía que las creó. Extraño a Salo, pero bueno. Espero que haya sido de su agrado. Si no, pueden irse a … Censurado por que las oficinas centrales de la Mafia no permite insultar a los clientes hasta que estén morosos".
Así que, seguiré estas historias, pero ya saben que no soy muy constante. Buenas noches, les desea:
Juanito Sama, Amo y Señor de la Ficción
