Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente de la escritora Jennifer Niven, yo solo hago la adaptación. Advertencia: alrededor de esta historia se tocan algunos temas delicados como ansiedad, depresión, suicido, bullyng, etc. se recomienda estar consciente de ello a la hora de leer. Pueden encontrar el libro a la venta en línea (Amazon principalmente) o librerías. Todos mis medios de contacto (Facebook y antigua cuenta de Wattpad) se encuentran en mi perfil.
Bella
3 de febrero
La señora Kresney une las manos y me regala una exagerada sonrisa.
—¿Qué tal estás, Bella?
—Bien, ¿y usted?
—Bien. Hablemos sobre ti. Quiero saber cómo te sientes.
—Estoy bien, de verdad. Mucho mejor que desde hace un montón de tiempo.
—¿En serio? —dice, sorprendida.
—Sí. He empezado a escribir otra vez. Y a ir en coche.
—¿Qué tal duermes?
—Bastante bien, creo.
—¿Pesadillas?
—No.
—¿Ni una?
—Llevo un tiempo que no.
Por vez primera, es verdad.
En literatura rusa, la señora Mahone nos pone un trabajo de cinco páginas sobre Padres e hijos de Turguénev. Me mira y no menciono nada sobre Circunstancias Atenuantes o no estar preparada.
Tomo nota como todo el mundo. Al acabar la clase, Ryan me dice:
—¿Puedo hablar contigo?
La señora Mahone me mira al pasar por su lado. Le digo adiós con la mano.
—¿Qué pasa? —le digo a Ryan.
Salimos al pasillo y nos vemos arrastrados por un mar de gente. Ryan me coge la mano para no perderme y pienso «Oh, Dios mío». Pero en cuanto la multitud se abre un poco, me suelta.
—¿Adónde vas?
—A comer.
Caminamos uno al lado del otro, y Ryan dice:
—Solo quería que supieses que le he pedido para salir a Lauren. He pensado que sería más correcto que te enteraras por mí antes de que todo el instituto lo sepa.
—Estupendo. —estoy a punto de decirle algo sobre Edward, pero no sé muy bien qué decir porque no sé de qué vamos, si es que vamos de algo—. Gracias por decírmelo. Confío en que Lauren tenga presente lo buen tío que eres.
Asiente, me ofrece su característica sonrisa y se le marca el hoyuelo. A continuación dice:
—No sé si te has enterado, pero hoy Mike, en el gimnasio, ha ido a por Edward.
—¿A qué te refieres con eso de que «ha ido a por»?
—Bueno. A que lo ha zarandeado un poco. Mike es un cabrón.
—¿Qué ha pasado? ¿Qué les ha pasado? ¿Los han expulsado?
—No creo. Ha sido en clase de Kappel, y no me imagino que vaya a pasar un informe sobre Mike y arriesgarse a perderlo para los entrenos. Tengo que irme. —y cuando se ha alejado unos metros, se da la vuelta—. Edward ni siquiera intentó defenderse. Se limitó a quedarse allí plantado y recibir.
En la cafetería, paso de largo de la mesa donde habitualmente me siento, paso de largo de Rosalie y Mike y del público allí reunido. Oigo que MikeMike habla, pero no sé qué dice.
Cruzo toda la sala en dirección a una mesa medio vacía, y entonces oigo que alguien me llama.
Alice Brandon está sentada en una mesa redonda junto a la ventana en compañía de las tres Brianas y de una chica morena llamada Lara.
—Hola —digo—. ¿Os importa si me siento?
Vuelvo a tener la sensación de ser la nueva, de estar intentando hacer amigos y comprender dónde encajo mejor.
Alice coge su mochila, el jersey, las llaves, el teléfono y todas las demás cosas que tiene esparcidas sobre la mesa y las amontona en el suelo. Dejo la bandeja y me siento a su lado. Lara es tan menuda que parece de primer curso, aunque sé que estamos en el mismo nivel. Está explicando que hace solo cinco minutos, por casualidad, sin que esa fuera su intención, le ha confesado al chico que le gusta que lo quiere. Y en vez de esconderse debajo de la mesa, ríe y sigue comiendo.
Luego las Brianas se ponen a hablar sobre la vida después del instituto: una se dedica a la música, otra quiere ser redactora y la otra está casi prometida a su novio de hace muchísimo tiempo.
Dice que un día montará una tienda de galletas o escribirá críticas de libros, pero que, haga lo que haga, piensa disfrutarlo todo al máximo mientras pueda. Después llega su novio, Adam, y se sienta a su lado y se los ve a gusto y felices, como si de verdad fueran a seguir juntos toda la vida. Como y escucho, y en un momento dado, Alice se inclina hacia mí y me dice al oído:
—Michael Newton es venenoso.
Levanto mi botella de agua y ella su lata de refresco. Brindamos y bebemos.
¿Ven? Se los dije, como maldita lepra. Al menos parece que Ryan ya entendió que las cosas entre Bella y él ya fueron, ¿o será una táctica? Ya lo veremos.
Las leo en los reviews siempre (me encanta leerlas) y recuerden que: #DejarUnReviewNoCuestaNada.
—Ariam. R.
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