Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente de la escritora Jennifer Niven, yo solo hago la adaptación. Advertencia: alrededor de esta historia se tocan algunos temas delicados como ansiedad, depresión, suicido, bullyng, etc. se recomienda estar consciente de ello a la hora de leer. Pueden encontrar el libro a la venta en línea (Amazon principalmente) o librerías. Todos mis medios de contacto (Facebook y antigua cuenta de Wattpad) se encuentran en mi perfil.
Edward
Lo que sigue
Veo el monovolumen antes de verlo a él. Estoy a punto de pasar de largo de mi casa y continuar hacia quién sabe dónde, pero alguna cosa me obliga a detener el coche y entrar.
—Ya estoy aquí —grito—. Ven a por mí.
Mi padre sale del salón en estampida, como un ariete, mi madre y Rosemarie corriendo detrás de él. No me dice ni palabra, sino que se limita a mandarme volando por la cocina y a estamparme contra la puerta. Me levanto, me sacudo, y cuando vuelve a levantar el brazo, me echo a reír. Mi respuesta lo sorprende de tal modo que su brazo se detiene en el aire y entiendo lo que piensa: «Está más loco de lo que me imaginaba».
—Ahí está la gracia —digo—. Por mucho que dediques las cinco próximas horas, o los cinco próximos días, a pegarme una paliza, no siento nada. Ya no. —dejo que haga una última tentativa, pero cuando la mano avanza hacia mí, lo agarro por la muñeca—. Y solo para que lo sepas, esto no volverás a hacerlo nunca más.
No espero que funcione, pero algo debe de tener mi tono de voz puesto que, de pronto, deja caer el brazo.
—Siento haber preocupado a todo el mundo —le digo a mi madre—. Bella está en su casa sana y salva y yo subo a mi habitación.
Espero a que mi padre venga a por mí. Pero en vez de cerrar la puerta con llave y colocar la cómoda delante, la dejo abierta. Espero que mi madre venga a ver cómo estoy. Pero no sube nadie porque, al fin y al cabo, estoy en mi casa, lo que significa que no hay que hacer grandes esfuerzos para acceder a mí.
Escribo a Bella disculpándome: «Espero que estés bien. Espero que no sean demasiado duros contigo. Ojalá no hubiera acabado así, pero no me arrepiento de nada de lo que sucedió antes».
Me responde: «Estoy bien. ¿Y tú? ¿Estás bien? ¿Has visto a tu padre? Yo tampoco me arrepiento de nada, aunque me gustaría poder volver atrás y haber llegado a casa antes. Mis padres no quieren que vuelva a verte».
Escribo: «Tendremos que convencerlos de que cambien de idea. Por cierto, por si te sirve de algo, que sepas que me has enseñado una cosa, Ultrabella: el día perfecto existe».
A la mañana siguiente me presento en casa de Bella y llamó al timbre. Me abre la puerta la señora Swan, pero en vez de invitarme a pasar, se planta en el umbral y entorna la puerta detrás de ella. Me sonríe, como queriendo disculparse.
—Lo siento, Edward.
Mueve la cabeza en sentido negativo y con ese simple gesto lo dice todo. «Lo siento pero nunca más volverás a acercarte a nuestra hija porque eres diferente y raro, una persona en quien no podemos confiar».
Oigo al señor Swan en el interior.
—¿Es él? ¿Qué quiere?
Ella no le responde. Pero me observa con detenimiento la cara, como si hubiera recibido instrucciones de comprobar si tengo magulladuras de algún tipo o alguna cosa más grave, incluso algo roto. Es un gesto bondadoso, pero que me hace sentir como si no estuviera realmente aquí.
—¿Estás bien?
—Sí. Estoy bien. No me pasa nada. Pero estaría mejor si pudiera hablar con ustedes para explicarme y decirles que lo siento, y si pudiera ver a Bella. Solo un par de minutos, no más. Tal vez, si pudiera pasar...
Necesito simplemente que me den la oportunidad de sentarme con ellos y hablar y decirles que no soy tan malo como se imaginan, que nunca más volverá a suceder y que se equivocan por no confiar en mí.
El señor Swan aparece detrás de su esposa y me mira con muy mala cara.
—Tienes que irte, hijo.
Y así, sin más, me cierran la puerta, y me quedo plantado en la escalera, completamente solo.
En casa, entro en y me aparece un mensaje: «Servidor no encontrado». Vuelvo a teclear la página, una y otra vez, pero siempre me sale lo mismo: «Se ha ido, ido, ido».
Entro en Facebook y escribo: «¿Estás ahí?».
Bella: «Estoy aquí».
Yo: «He venido a verte».
Bella: «Lo sé. Están muy enfadados conmigo».
Yo: «Ya te dije que siempre acababa rompiéndolo todo».
Bella: «No has sido tú... hemos sido nosotros. Pero la culpa es mía. Por no pensar».
Yo: «Estoy aquí y solo deseo poder regresar a ayer por la mañana. Quiero que los planetas vuelvan a alinearse».
Bella: «Dales tiempo».
Escribo: «Eso es lo único que no tengo».
Lo borro.
¡Hola, nenas! Siempre pensé que una de las personas más culpables por todos los traumas de Edward fue su padre, y en parte también, su madre, Permitir que tu esposo o ex esposo, dañe de esa manera a tu hijo es de las cosas más infames que puedes hacer como madre. No hay palabras para describirlo. Simplemente con unos padres así… el destino de Edward ya estaba más que firmado. Son pocas personas las que salen del hoyo, y lo digo por experiencia propia. Pienso compartir un poco de mi historia referente a este tema, pero cuando acabe la adaptación.
Las leo en los reviews siempre (me encanta leerlas) y recuerden que: #DejarUnReviewNoCuestaNada.
—Ariam. R.
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