Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente de la escritora Jennifer Niven, yo solo hago la adaptación. Advertencia: alrededor de esta historia se tocan algunos temas delicados como ansiedad, depresión, suicido, bullyng, etc. se recomienda estar consciente de ello a la hora de leer. Pueden encontrar el libro a la venta en línea (Amazon principalmente) o librerías. Todos mis medios de contacto (Facebook y antigua cuenta de Wattpad) se encuentran en mi perfil.
Edward
Día 80 (un jodido récord del mundo)
En un poema titulado «Epílogo», Robert Lowell se preguntaba: «Pero ¿por qué no contar lo que ha ocurrido?».
Respondiendo a su pregunta, señor Lowell, le diré que no estoy del todo seguro. Y que es posible que nadie conozca la respuesta. Yo solo sé que me pregunto:
«¿Cuál de mis sentimientos es el real?». «¿Cuál de mis distintos yos soy yo?» En toda mi vida solo ha habido un yo que me ha gustado de verdad, un yo que era bueno y que se mantuvo despierto todo el tiempo que pudo. No pude evitar la muerte del cardenal, y me siento responsable. En cierto sentido, fui el responsable de su muerte —lo fuimos mi familia y yo—, porque la casa que se construyó dónde estaba antes su árbol era la nuestra, un árbol al que intentaba constantemente volver. Aunque es posible que nadie hubiera podido evitarlo.
«Has sido en todos los sentidos todo lo que alguien puede ser. Si alguien hubiese podido salvarme, habrías sido tú.»
Antes de morir, Cesare Pavese, creyente del Gran Manifiesto, escribió:
«Recordamos instantes, no días».
Recuerdo correr por una carretera y llegar a un vivero de flores.
Recuerdo su sonrisa y su risa cuando yo era mí mejor yo y ella me miraba como si fuera una persona sin nada malo y entera. Recuerdo cómo me miraba de la misma manera incluso cuando ya no lo era.
Recuerdo su mano en la mía, la sensación que me producía, como si fuera alguien y algo que me pertenecía.
Siempre pensé que no hacía falta ver como Edward lo hizo, para mí, esta fue su carta de despedida. Un momento en el tiempo que utilizo para despedirse de la única persona que lo amo tal como era: Isabella Swan. Quiero dedicar este capítulo a todas las personas que día a día tienen que levantarse a luchar consigo mismos, a los fuertes, a quienes perdieron la lucha, pero nunca su luz. Cesare Pavese tenía razón, recordemos instantes, no días.
Las leo en los reviews siempre (me encanta leerlas) y recuerden que: #DejarUnReviewNoCuestaNada.
—Ariam. R.
Link a mi Facebook: www . facebook ariam . roberts . 1
Link al grupo de Facebook: www . facebook groups / 801822144011109 /
