Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente de la escritora Jennifer Niven, yo solo hago la adaptación. Advertencia: alrededor de esta historia se tocan algunos temas delicados como ansiedad, depresión, suicido, bullyng, etc. se recomienda estar consciente de ello a la hora de leer. Pueden encontrar el libro a la venta en línea (Amazon principalmente) o librerías. Todos mis medios de contacto (Facebook y antigua cuenta de Wattpad) se encuentran en mi perfil.


Bella

El resto del mes de marzo

El primer mensaje de texto me llega el viernes. «La verdad es que todos fueron días perfectos.»

En cuanto lo leo, llamo a Edward, pero ya ha desconectado el teléfono y salta el contestador. En vez de dejar un mensaje, le escribo: «Estamos todos muy preocupados. Estoy preocupada. Mi novio es una persona desaparecida. Llámame, por favor».

Horas más tarde, vuelvo a tener noticias de él: «No estoy desaparecido. Me has encontrado».

Escribo de inmediato: «¿Dónde estás?». Pero esta vez no responde.

Mi padre apenas me dirige la palabra, pero mi madre habla con la señora Cullen, que le asegura que Edward se ha puesto en contacto con ella para decirle que está bien, que no se preocupe, y que le ha prometido llamarla cada semana, lo que implica que piensa estar fuera una buena temporada. Le dice que no hay necesidad de llamar a psiquiatras (pero que muchas gracias por preocuparse). Que no es necesario llamar a la policía. Al fin y al cabo, lo hace a veces. Por lo visto, mi novio no está desaparecido.

Pero sí que lo está.

—¿Ha dicho adónde ha ido?

Mientras se lo pregunto, veo de repente que mi madre parece muy preocupada y cansada, e intento imaginarme qué estaría pasando ahora de haber sido yo, y no Edward, quien hubiera desaparecido. Mis padres tendrían a todos los policías de cinco estados buscándome. Después de todo lo que han pasado, me cuesta creer que ahora esto esté haciéndolos sufrir.

—Si se lo ha dicho, no me lo ha comentado. No sé qué más podemos hacer. Si los padres ni siquiera están preocupados... la verdad... Imagino que debemos confiar en que Edward hable en serio y esté realmente bien.

Pero detrás de sus palabras oigo todo lo que no dice: «De tratarse de un hijo mío, ya habría salido a buscarlo para traerlo de vuelta a casa».

En el instituto, Alice, Emmett y yo somos los únicos que parecemos darnos cuenta de que Edward no está. Al fin y al cabo, no es más que otro chico problemático que ha acabado expulsado. Los profesores y los compañeros ya se han olvidado de él.

Todo el mundo se comporta como si no hubiera pasado nada y todo fuera perfecto.

Voy a clase y toco en un concierto de la orquesta. Celebro la primera reunión de Germ y somos veintidós, todo chicas, excepto el novio de Briana, Adam, y el hermano de Lizzy Meade, Max. Recibo noticias de dos universidades más: Stanford, un no, y UCLA, un sí. Cojo el teléfono para contárselo a Edward, pero tiene el buzón de voz lleno. No me tomo ni la molestia de enviarle un mensaje de texto. Siempre que le escribo tarda un montón en contestar y, cuando lo hace, nunca es para responder a lo que yo le digo.

Empiezo a estar cabreada.

Dos días más tarde, Edward escribe: «Estoy en la rama más alta».

La noche siguiente: «Nuestros nombres están pintados».

Días más tarde: «Creo en los carteles».

Al día siguiente: «El resplandor de Ultrabella».

Diez días después: «Un lago. Una oración. Es tan encantador ser encantador en Privado».

Y luego, el más completo silencio.


¡Hola, babys! No puedo imaginar como un hijo mio se va de casa y no lo busco. De verdad que no lo puedo imaginar. Hay personas que no deberían ser madres o padres cuando ni siquiera se ocupan de las necesidades emocionales de sus hijos. Bella lo vio llegar mucho antes que ellos. Y es triste como nadie se dio cuenta como poco a poco Edward se iba.

Las leo en los reviews siempre (me encanta leerlas) y recuerden que: #DejarUnReviewNoCuestaNada.

Ariam. R.


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