Hola a todxs, espero que estén muy bien, no puedo creer que ya estemos a mediados de Junio.

Bueno y ahora que tenemos a un sospechoso, lo que debemos hacer es atraparlo ¿o no?

Disclamer.- Todo pertenece a Sir Arthur Conan Doyle, a la BBC, a Moffat a Gattis y a un montón de personas de las cuales ninguna soy yo. Mía solo es la historia y escribo sin ánimo de lucro.

Para Violette Moore, porque ella lo pidió!


La Ecuación De Dirac

por

Adrel Black


XI

Pasó una de las noches más horribles que recuerda, todas las horas mirando el celular esperando que Sherlock llamara pidiendo ayuda y es que, tener que dejarle en la sacristía, solo, está más allá de la prudencia de John.

Trata de no levantar la vista del plato desde que comenzó el almuerzo, no quiere ver a la cara a ninguno de ellos, pues todos le parecen culpables.

Sherlock, sentado frente a él mantiene también la vista en su desayuno. John nota sus ojeras oscuras, sabe que tampoco ha dormido, la razón es simple, alguien los vio y no solo eso, ahora tienen un sospechoso, el Padre Samuel.

Es obvio, sus ideas sobre el castigo y el infierno, el pasaje hacia la iglesia le apunta a él sin duda, lo que John no alcanza a dilucidar es si lo ha hecho solo o si todos le ayudaron. Quizás todos hayan tomado parte.

Después de desayunar Sherlock y John se alejan por el camino, apenas han hablado desde la noche anterior. Sherlock le comenta que el Padre Samuel le ha mandado a limpiar el vitral que corona la parte trasera de la Iglesia. Sacan una escalera de la sacristía y se dirigen hacia allá.

—¿Cuál es nuestro siguiente paso?

—Tenemos que saber si el Padre Samuel lo hizo, sin ninguna duda.

—¿Crees que tuvo ayuda de alguno de los otros?

—Si, no pudo hacerlo solo, Thomas Morgan era joven, Samuel es mayor, no puede haber conseguido hacer tanto daño sin ayuda.

John asiente, afianza la escalera a la tierra de la parte de atrás de la iglesia.

—Ten cuidado —dice a Sherlock al verlo subiendo.

El vitral está muy alto y Sherlock no tendría de donde sostenerse si resbala. A John el pulso le palpita en la garganta y en las sienes. ¿Qué haría si Sherlock cae? Sostiene la escala con las manos sudorosas y trata de calmarse, Sherlock es muy ágil, no tendrá problemas.

El Padre Samuel da vuelta a la esquina de la Iglesia y se para en seco al ver a John.

—Padre Samuel —saluda el Doctor.

—Quería asegurarme que hacías lo que te ordené —responde el hombre dirigiéndose a Sherlock, sin regresar el saludo. —Asegúrate que quede bien, los chicos volverán pronto de las vacaciones y no puede estar la iglesia sin limpiar.

—Si Padre, —responde Sherlock desde lo alto, el sacerdote, da media vuelta y se aleja.

Pasan algunos minutos hasta que Sherlock empieza a bajar, sin embargo, a mitad de la escalera se detiene.

—Hay algo aquí —dice.

—Sherlock no puedes seguir en la sacristía cerca de ese hombre —John no le escucha.

—Todo va a estar bien, —niega Sherlock —vi algo mientras bajaba. Ven.

Se acercan a la estatua, que está justo en el centro de la iglesia, es distinta a la que hay en el techo de la casa, pero la escena es la misma: San Miguel Arcángel aplastando a Lucifer.

Sherlock señala la bota del Ángel, John no distingue lo que es pero, aun así, lo capta al momento.

—¿Es lo mismo?

—Si, —responde Sherlock. Grabada se encuentra la misma ecuación matemática que hay en la estatua de la casa, la Ecuación de Dirac, sólo que ésta está marcada en el ángel. —¿Por qué? —pregunta el detective a nadie en particular.

John se encoge de hombros sin saber qué más hacer.

Luego se alejan por caminos diferentes el resto del día cada quien hundido en sus pensamientos.

.o.O.o.

—¿Has estado evitándome? —pregunta White a John al encontrarlo yendo hacia el techo de la casa luego de la cena.

—¿Por qué haría tal cosa? —responde John, espera que la mortificación no se escuche en su voz, Sherlock está esperándolo.

—No lo sé, tal vez no fue lo que esperabas la otra noche.

Incapaz de cambiar de camino John sigue subiendo.

—¿Te parece que soy el tipo de hombre que huiría de algo?

—No lo pareces, —White sonríe —de modo que no lo entiendo. —Llegan a la parte de arriba; a media pasarela justo bajo la estatua, Sherlock está de pie. —Creo que estoy interrumpiendo algo —dice Trésor White con seriedad. John mira a Sherlock a lo lejos y luego a White. —Entiendo, —dice el hombre al silencio de John —así que si te van los hombres con porte de niños mimados.

—Te lo dije —responde con su mejor voz de patán —no tengo un tipo.

White asiente.

—Invítalo a nuestra siguiente fiesta —tiene los ojos fríos como hielo. —Ten cuidado con Samuel, no le va a gustar que rondes por sus dominios.

—¿Celoso? —pregunta John.

—Si te refieres a mi —dice el hombre —no, me gusta compartir. Si te refieres a Samuel, lo es, y mucho. Te lo dije, no le gusta que los Diáconos anden por aquí.

—Tendré cuidado de que no se entere.

—Ese maldito anciano se entera de todo, algunas veces no sé cómo lo hace. —"Yo sí" piensa John, Samuel sin duda sabe de los túneles. —En fin, que te diviertas Capitán —y sin previo aviso besa los labios de John bruscamente.

Sherlock observa con ojos fríos el espectáculo, White da media vuelta sonriendo.

—Te está saliendo muy bien tu papel de libertino —dice Sherlock cuando John llega a su altura.

—No puedo esperar a que esto termine.

—Creí que lo estabas disfrutando.

John lo mira enfadado.

—Tanto como disfrutas a Bryant. —Sherlock se lleva los dedos al cuello cubierto de una bufanda. John se patea mentalmente por el comentario. —Lo siento, no quise decir eso.

—No tiene importancia.

—Sherlock, —John mira los terrenos, Sherlock la estatua —¿me dirás qué te hizo?

—Nada —responde —solo intento tocarme y besarme.

John asiente.

Sherlock sigue mirando la estatua, John le mira, es hermoso y avasallante, pero no solo eso es algo que John quisiera tener, quisiera poder saber que es sólo suyo, no quiere que Bryant lo toque, pero tampoco es solo eso, no quiere que nadie lo toque, consentido o no, quiere estar seguro que es suyo, única y exclusivamente suyo, para siempre, por todo lo que le queda de vida.

—No quiero que estés en la sacristía, —dice John sin venir a cuento.

—¿Qué? —Sherlock parece descolocado.

—No quiero que estés en la sacristía, porque está Samuel y Bryant y no estoy ahí…

—Tengo el arma que me diste.

—Aun así —insiste John —yo soy quien lleva el arma, yo soy quien debe cuidar tu espalda.

—Estás exagerando.

—Tu no lo entiendes, no quiero que Bryant se acerque, no quiero que te haga daño, no quiero que estés solo con Samuel, yo no puedo permitir que te hagan daño nunca, es mi trabajo cuidar de ti. —Sherlock le mira y John está acostumbrado a sus ojos intensos, pero aun así siente que jamás le pareció tan perfecto como en ese momento, bañado en luz de atardecer y con el viento que se levanta desde el bosque revolviéndole el cabello. —Yo no puedo dejar que nada te pase, no podría con mi conciencia, ni conmigo mismo si algo te pasara.

—Porque te afectaría… —dice Sherlock.

—Si.

Pero los ojos de Sherlock que fueron tan intensos un segundo antes ahora parecen lejanos, cierra los ojos y las gruesas pestañas cubren sus ojeras mortecinas, frunce el ceño y su rostro se mueve en un espasmo. John está acostumbrado a estos momentos de epifanía. Claro que estar acostumbrado a ellos no los hace más fáciles de llevar, siguen siendo casi indecentes, en el mejor de los sentidos.

El detective abre los ojos y hay un nuevo entendimiento en ellos, John traga, es casi doloroso ver de tan cerca lo bello que Sherlock es.

—A pesar del tiempo y el espacio…

—¿Qué?

—La ecuación de Dirac.

—No te sigo, Sherlock.

—La llaman la ecuación del amor, lo olvidé porque me parecía intrascendente.

—¿Sherlock?

—"Si dos sistemas interactúan uno con el otro durante un cierto período de tiempo y luego se separan, lo podemos describir como dos sistemas separados, pero de alguna manera sutil están convertidos en un solo sistema. Uno de ellos sigue influyendo en el otro, aun y cuando estuvieran a años luz de distancia." —John intenta asimilar lo que Sherlock acaba de decir, parece complejo, pero lo entiende a la perfección, no importa si Sherlock está en la Iglesia, en Londres, al otro lado del mundo, John seguirá estando preocupado por él y cualquier cosa que dañe a Sherlock le daña también. —Esa es la ecuación de Dirac.

—Bien, —dice John —lo entiendo. Pero no sabemos si tiene algo que ver con el asesinato.

—Piénsalo —Sherlock camina un par de pasos y luego de regreso, se toca la cabeza y habla tal como lo hace en el salón de Baker Street. —No son tallados viejos, es algo más o menos reciente, como la cicatriz que decía amante en el pecho de Thomas Morgan.

—El tallado en el ángel representa a Thomas Morgan, en la Iglesia… —dice John.

—Y alguien más hizo el mismo tallado en el demonio, aquí en la casa, representando su unión a pesar de la distancia.

—Pero ¿quién?

—Nadie de los que están aquí, —responde Sherlock —nadie parece capaz de sentir algo como eso. —John no puede más que asentir en acuerdo.

—Entonces uno de los alumnos —dice John —y el Padre Samuel los descubrió…

—Por medio de los túneles —recuerda Sherlock —él los vio y por eso asesinó a Thomas Morgan. Es un traidor a la Iglesia, a lo que el Padre Samuel cree.

—Santo Dios.

—La escuela va a encubrirlo y la Iglesia también —dice Sherlock, —lo que tenemos que lograr es que se ponga en una situación lo suficientemente comprometida para que no pueda escapar.

—Podemos entregárselo a Lestrade, él nos creerá y está el sótano lleno de sangre.

—Lestrade no tiene jurisdicción aquí.

—¿Mycroft?

—Demasiado cercano a esas esferas, podría ayudar, pero no lo hará.

—Encontraremos la forma —luego John corrige —tú lo harás, hallarás la forma.

Sherlock asiente

—Debo volver a la sacristía, Samuel ya debe sospechar de nosotros.

—Te acompañaré.

—No, —responde Sherlock, —no quiero que si es el único involucrado los demás sospechen algo —John asiente. —Además tal vez White aun esté por aquí rondando.

—Deja de molestarme —dice John mientras rueda los ojos.

—No lo culparía.

Y con esa declaración que para John es críptica, Sherlock se aleja por la pasarela sin mirar atrás.


Y yo tampoco lo culparía, siendo sincera, yo también perseguiría a John por todos lados ;)

Bueno hasta aquí, espero que lo hayan disfrutado, tengan una linda semana.

Adrel Black