Buenas! En un arranque de inspiración escribí esta pequeña semilla. Me gusta mucho Dark Harry, pero no hay mucho escrito, así que voy a ver qué tal se me da.

Espero que lo disfrutéis!

Disclaimer: por supuesto que estos dos señores ni su mundo me pertenecen.


Sentía las cadenas frías en sus manos mientras jugueteaba con ellas.

Sentía como él tiraba desde el otro extremo.

- No te molestes, no irás a ninguna parte.

Sólo recibió una mirada de odio en respuesta.

Las miradas se congelaban en aquel iris plateado y volvían afiladas. Era ese mismo odio frío y auténtico el que le alimentaba.

Las pesadas puertas se abrieron en el extremo derecho de la gran sala.

- Tenemos compañía, dragón.

De nuevo no obtuvo respuesta.

Tampoco la esperaba.

La mordaza negra y el hechizo silenciador le impedían utilizar sus cuerdas vocales. Sin ellos era demasiado ruidoso y aunque no necesitaba la mordaza era un espectáculo de lo más agradable.

El visitante se acercó y se arrodilló.

- Señor, vuelve a haber disturbios en la frontera.

- Ajam...- dijo Harry sin prestarle demasiada atención.

- No podremos contenerlos mucho tiempo, son demasiados.

Se miró las uñas con gran interés.

- Y cuál es el problema exactamente?- preguntó sin mirarle.

- Señor, el castillo quedará expuesto cuando traspasen la frontera.

Con un suspiro el moreno se levantó, haciendo tintinear las cadenas que pasaban alrededor de su propio cuello y se acercó a su mascota.

- Weasley! - dijo de espaldas antes de que cerrara la puerta. - Haz algo útil por una vez en la vida.

- Si, señor.

El lacayo pelirrojo salió en silencio con una nueva reverencia.

Harry se arrodilló ante Draco el cual le miraba fijamente sentado en el frío suelo de piedra. Con el fuego de la emoción en sus ojos.

- Parece que vas a volver a la acción, pequeño dragón - dijo pasando suavemente una mano por su rostro.

Draco cerró los ojos ante el contacto y asintió. Con una última mirada llena de determinación se puso en pie.

Juntos, atados por la misma cadena, salieron caminando hasta el patio interior de la fortaleza. Entonces Harry retrocedió un paso para contemplar su espectáculo favorito.

La piel blanca de Draco se llenó de escamas al tiempo que iba aumentando de tamaño.

Sus extremidades se deformaron sacando unas monstruosas garras afiladas.

Apoyó las patas delanteras en el suelo y arqueó la espalda mientras unas enormes y poderosas alas brotaban de ella. Ciertamente era un espectáculo. Digno e imponente. Sublime y elegante. Fuerza y elegancia en uno solo.

Harry sonrió con orgullo. Sacó su varita y subiéndose al cuello del dragón blanco de ojos grises al que estaba encadenado, gritó.

- Vámonos!

El dragón batió las alas con fuerza y se perdió en la niebla.


Agradezco comentarios en caso de que os guste y queráis que siga con ella o si por el contrario preferís que me dedique a coleccionar sellos.

Un abrazo y gracias por leer!

Kanna