Oregon

Un día cualquiera, ya de vuelta de su jornada laboral, una joven rubia y con lentes llamó a su puerta.

Lo raro era que tenía un curioso tatuaje de lirio dorado en la mejilla.

Y llevaba un libro y una caja con ella.

"Hola Rose. Soy Sidney Sage. Tu alquimista asignada", y entró, sin ser invitada o preguntar si la esperaba.

Rose parpadeó, y entró tras ella.

Alguien tenía peores modales a los suyos, pensó.

¡Qué refrescante!

"¿Qué eres mi qué?".

Claro, ya sabía quienes eran los Alquimistas, ¿pero tener a uno de esos en su puerta?, ¡raaro me parece!.

Cosas que le pasaban a ella, claro.

"Fui asignada acá, por tu causa, obvio. Eres una guardiana freelance. Vigilante, los llamamos. Y hay reglas. Anda, pásame tu teléfono. Debo instalar el localizador", y Rose se lo pasó.

Sabía lo mandones que eran, y era mejor no cruzarse con ellos a la mala.

"¡Vaya!, un ¡Zmey edición especial!, ¿eh?, y es un última generación. Impresionante. Casi nadie tiene acceso a uno, para serte franca. ¡Y no puede ser hackeado!. Ni los alquimistas pueden conseguirlos. Sólo Mazur los asigna, el muy zorro, para ser una serpiente. ¿Quién te lo consiguió, tu abuela moroi?".

Bien enterada de los chismes moroi, ¿eh?.

Pero dos podían jugar ese peligroso jueguito.

"De hecho, creo que mi madre me lo consiguió, pero no con mi abuela Ariana. Mazur es mi papi".

Sidney la miró de arriba a abajo -críticamente, pero sin criticarla-, y luego asintió, archivando la información para después.

"Diría que eres afortunada, pero conlleva muchos riesgos ser llamada una Mazur, Rose. No me extrañaría que tengas un guardaespaldas asignado y no lo sepas. Mazur es así, con su gente. Y Ahora caigo. Mazur me pidió para tí, no fui asignada. NO es El Zmey por nada".

Y movió la cabeza, como liberando telarañas de su mente, que corría a mil por hora.

"Ahora, voy a configurarlo, Y Rose, ¿tú crees que tu papi te pueda conseguir uno, que sea de segunda mano o reciclado?, ¡me sería tan útil!".

"Le preguntaré cuándo lo vea, lo prometo".

Sidney la miró, curiosa.

"No eres como los típicos moroi, o sus guardianes. Tú realmente eres amable. Lo puedo leer en tus ojos. ¿Por qué?".

Y Rose fue hasta su mesa auxiliar, y tomó la placa, que mostró a Sidney.

"Soy policía primero, Sidney. Graduada con honores. Sólo soy guardiana por chiripazo y por hacer feliz a mi mamá. Dejé ese mundo a los 15 años. Y no volví más".

"¿Te echaron?".

"Me robé a la Princesita Dragomir y recorrimos medio país, y acabamos acá, en Oregon".

"Necesito un café negro, ¿tienes café acá?, ¿o algo fuerte?".

"No tomo demasiado café cuando estoy acá. Pero vamos a la cafetería de la esquina. Yo invito. Ahí me conocen, y nos darán un privado".

"Déjame terminar de configurarlo... y ¡listo!, ahora, si peleas con un strigoi, me avisas. No puedes dejarlos botados por allí. Pueden ser muy viejos o de horas. Y eso genera problemas, que genera papeleo. Al menos no eres niñera de alguno de ésos. Y tu papi no los necesita... no para defenderse. Siempre he pensado que es para defender al resto... de él".


En torno a una taza de chocolate caliente -Rose-, y un fuerte café negro -Sidney-, ambas mujeres comenzaron el lento camino de conocerse.

"El rumor era que la Princesa Dragomir fue... secuestrada, y negociaban el rescate. Y la entregaron, al fin".

"Lissa y yo crecimos juntas. Tras el accidente", Sidney asintió, "la comenzaron a amenazar de muerte. Nos fuimos. Y acabamos acá, en dónde ambas cumplimos los 18 años. Así que sí la fui a devolver. Pero no me pagaron nada por rescatarla. Lástima. Siempre ando escasa de fondos", se encogió de hombros.

"Así que le mintieron a las bases", susurró.

"No. Se llama ocultamiento, más bien. Al inicio -esto me lo contó mi madre, que estuvo en las búsquedas-, creyeron que éramos un par de locas y apareceríamos, tras gastarnos todo. Luego, hubo una búsqueda más profesional. Y al no resultar, enviaron a mi madre... Cuento corto, encontró -a la primera-, la causa de nuestra huída. Los Dashkov. Y luego, por una casualidad de la vida, el artículo en la revista. Y eso la trajo a Oregon, pero no nos encontró. La reina se negó a alertarlos a ustedes".

"Espera, ¿qué revista?".

"Esta revista", y Rose buscó el artículo en su celular, que le mostró.

Sidney -si hubiera estado de pie-, habría caído sentada.

"Habría sido suficiente para perseguirlas nosotros, Rose. ¡Esto fue arriesgado!".

Pero no le devolvió el teléfono, sino hasta leer todo el artículo.

"Supongo que por eso Tatiana se negó. Yo había oído de ustedes, pero en historia moroi", dijo Rose, casualmente. "Eran como monjes, o algo así. No te imaginaba así. Eres menos... obsesiva con que yo sea una híbrida innatural de la noche, o algo así. Aunque a veces tengo turnos nocturnos".

"Por eso me enviaron a mí, en realidad. Estuve en una escuela humana, todo el año pasado. ¡Lo sé!, tuve que simular que era menor de la edad que tengo, pero lo disfruté mucho... En fin, aprendí mucho y me abrí a nuevas ideas. Y no podían enviarme a muchas partes, por lo... ortodoxa que me volví, de pronto. Y luego, ¡zas!, me asignaron contigo. Y es lógico, es decir, porque eres la única SK conocida y reconocida oficialmente. Ahora lo entiendo. Sí tuvimos conocimiento de una SK activa. Pero la SK y secuestradora de la Princesa, ¡no, eso no!".

"En qué afecta eso. Es decir, claro. son SK, ¡y de la Princesa!. Pero a nadie le pareció importar. Salvo para intentar matar a Lissa".

"Cómo dije, me volví más cínica de mi propia gente y más interesada en ustedes, como raza, y no como demonios de la noche. Y todo gracias a una extraña profesora de esa escuela. Supo de inmediato lo que yo era. Y supo de inmediato a quiénes vigila mi gente. A vampiros. A los vivos y a los muertos".

"Eso... suena peligroso. ¿Una humana que sabe de nosotros?", se preocupó Rose.

"Y oye esto. Sybil era una bruja de verdad. Y me tomó de aprendiz".

"¿Eres una bruja de verdad?", y Rose bajó la voz, y vigiló hasta las sombras, ansiosa de ver si entraban cazadores de brujas por todo el lugar.

"Sí. Y yo ¡puedo hacer magia, también!", e hizo moverse un poco a la mesa, con sólo mover sus manos sobre ella., " y tú, como SK, también llevas magia dentro de tí. Y ahora todo está clarísimo para mí. Porque tu padre -Mazur-, fue el que me envió acá, contigo. Para que yo te enseñe a usar tu magia... porque la veo claramente en tí. Al hacerte SK, se activó en tí la magia moroi de tu padre, y eres también de tierra".

"Y eso amerita un buen café, ¡y fuerte!, ¿quieres un café irlandés o uno escocés?".

"Irlandés. Mi placer culpable".

"Uno y uno, entonces":

"¡Y doble crema, Rose!, y agrega esos pastelitos, por favor. ¡A las dos nos bajó el azúcar, al parecer!".


Atención, todos los capítulos -del 1 a este, el 14-, fueron revisados, reescritos y redetodo.

Porque encontraba la historia algo forzada y la escritura muy plana.

Espero les gusten los cambios!