Oregon, en el Precinto asignado a Rose.

El Oficial de policía levantó la mirada cuándo vio entrar a los dos hombres de traje negro.

Los MIB -los llamaban-, los agentes de campo del FBI que a veces pululaban por los precintos policiales.

"¿Agentes?", se acercó con estudiada deferencia, en alerta máxima, "¿qué podemos hacer por ustedes?".

"Necesitamos hablar con la Oficial Hathaway. RoseMary es su nombre"

"¿Hathaway, Rose Mary?", voy a consultar con el Capitán de turno, por favor, tomen asiento, caballeros.

Marcó la sutil diferencia del nombre, que no pasó por alto a los agentes.

Minutos después, volvía con la Capitana que asignaba los turnos de ese día.

Una mujer que no aceptaba chistes... u órdenes de nadie.

"Soy la Capitana Monroe, ¿Buscan a la Oficial Rose Mary Hathaway?, le toca patrullaje hoy. Su turno está previsto que finalice a las...", y miró un tablet que llevaba en las manos, "15 horas".

"Agentes Rossi y Messer", se presentó el mayor de ellos, mostrándole sus credenciales, y luego dándole la mano.

El otro agente miró su reloj.

Las 13 horas.

Y levantó la mirada.

¿Podemos esperarla mientras revisamos su expediente?".

"Claro, agentes"; dijo la Capitana, molesta de la intromisión.

"¿Tendrán disponible alguna sala privada para conversar con ella, Capitana Monroe?", dijo el Agente Rossi, más amable que su colega.

"Claro. La sala de los interrogatorios está disponible hasta las 16H. Síganme, caballeros... ¿Oficial Phillips?, que lleven café a la sala, para los agentes por favor", dijo, tirantemente.

Salió de la sala y le pidió a otro oficial que les llevara el expediente de Rose a los agentes.

Mientras ella se acercaba al primero que los recibió, ya de vuelta de encargar café.

"Johns, envía a alguien para que Hathaway venga de vuelta. No quiero a esos dos MIB husmeando por aquí".

"¿Qué cree que pasa, Capitana?".

"¿Qué creo?, Creo que el FBI perdió las últimas dos temporadas en Titan Games, y nosotros ganamos la última... con Rose Hathaway -a la cabeza-, recién llegada a nuestro precinto".

OH. Y eso había sido apenas... días atrás.

Un mes, a lo sumo.

Las noticias vuelan, al parecer.


"Soy la Oficial Hathaway".

Se abrió la puerta -sin avisarles en absoluto-, y partió de golpe.

Nada de amabilidades.

Nadie le había enseñado a serlo, ¿cierto?.

Técnica guardiana uno.

Apuñala primero, pregunta después.

"Agentes Rossi y Messer"; los presentó el mayor de ellos, y volvieron a mostrar sus credenciales.

Y luego le tendieron la mano, que ella tomó como si fueran bolsas de basura.

"¿Qué puedo hacer por ustedes, agentes?, tengo un patrullaje al que volver".

Y se sentó, sin esperar respuesta.

Imitar a su madre le quedaba de perillas.

Además, vio que su expediente estaba abierto, tanto en la mesa, como en los notebooks de los agentes.

Pero no dejó traslucir nada.

"¿Caballeros?", y levantó las cejas, mientras cruzaba una pierna.

"Directo al tema, entonces", dijo el mayor -Rossi-, "mejor así, perderemos menos tiempo, usted y nosotros", y se acomodó frente a su notebook. "Rastreamos a un tal Mazur. Nos saltó una conexión con usted, Oficial... ¿RoseMarie o Rose Mary?".

"Legalmente, Rose Mary, agente".

Punto final.

Rose 1. MIB. 0.

Ese era un juego del detector de mentiras, y no traslucir nada era el mantra de los guardianes.

Y estaba siempre de guardia.

"Y entonces, ¿Mazur?", presionó Messer, algo ansioso.

"Conozco a un Mazur. Es un apellido turco, y algo común entre su gente, por lo que sé".

Eso se llama desviar la atención, Rose.

La verdad es la mejor manera de ocultar la verdad, al parecer.

"¿Y lo conoció... en Turquía?", insistió Messer, tomando notas.

Falsas, al parecer.

"Pensilvania, Agente Messer".

"Pensilvania... usted pidió un permiso para ir a Pensilvania, por una semana, ¿es correcto?", Rossi fue guiando la conversación.

"En efecto. Fui a dejar a mi amiga Lissa, para que iniciara las gestiones de su herencia".

Había boletos aéreos y un rent-a-car registrados.

Era ridículo negarlo.

"¿Lissa...?", dejó deslizar Messer.

"Vasilissa Dragomir".

"Vasilissa Dragomir", revisó Rossi, rápidamente, "Ah. Huérfana. Sus padres murieron en un accidente. ¿De dónde se conocen?".

"La escuela, en Montana".

"Escuela St. Vladimir, en efecto. ¿Religiosa?", insistió Messer.

"Ortodoxa".

"Ninguna se graduó allí, ¿verdad?". Messer otra vez.

"No. Lo hicimos acá. Usted lo dijo. Huérfana".

"Claro. Qué torpeza la mía. ¿Y su madre, Oficial?". ¿Quién creen?

"Rhea Dragomir también murió en ese accidente, Agente Messer".

"Mi colega habla de la madre de usted, Oficial Hathaway".

"No estaba en el país, me temo".

"¿Viaje?, ¿trabajo?".

Rossi le dio un pisotón a Messer, que se le adelantaba.

"Mi madre trabaja en seguridad privada, agentes. Viaja mucho".

"Claro", dijo Rossi, intentando ganar su ayuda, "Janine Hathaway, ¿cierto?. Escocesa. Permiso para portar armas, de Pensilvania", se acercó más a la pantalla, "su pasaporte indica que estuvo en Oceanía en ese año. ¿Y quién quedó a cargo suyo, Oficial?".

"Alberta Petrova, quien estaba a cargo de la seguridad de la escuela".

"¡Seguridad!", silvó Rossi, y Messer casi se cayó de su asiento.

"St. Vladimir es un internado, agentes".

"Y usted se emancipó ¿a los 17 años?, ¿al igual que su amiga Dragomir?. Interesante".

"Me ofrecieron un cupo en la academia de policía, Caballeros. Y Lissa decidió terminar acá la secundaria".

"En efecto", murmuró Rossi, hojeando el papel y el archivo, al mismo tiempo, "excelentes calificaciones en los entrenamientos. Primer puesto -individual-, en los Titan Games. Impresionante. ¿Y su madre, Janine Hathaway, qué dijo de que se independizara?, estaba en el país, para entonces".

"No habíamos hablado. Problemas de madre e hija".

"¿Y podemos saber qué fue lo que las separó?", Messer intentó hacerse el lindo.

"No estuvo en el tiempo del accidente, ni después, Agentes".

"¿Accidente?"; y Rossi tecleó, furiosamente. "Erik, Rhea, y André Dragomir, muertos. Sobrevivientes, Vasilissa Dragomir y RoseMarie Hathaway. Un milagro médico, lo calificaron. ¡Debió haber muerto!".

"Y su madre no vino"; susurró Messer, revisando también sus notas. "Su amiga quedó huérfana y usted sobrevivió. Y su madre no vino".

"No".

"Pero su madre es su co-deudora del departamento que arrienda, ¿correcto?", insistió Messer. "Algo inusual, que acepten ese tipo de tratos, en edificios así"; y levantó una ceja, en su dirección.

"Los informes comerciales de mi madre son óptimos, Agentes".

"¿Y cómo la autorizaron?".

Vuelta al meollo del asunto.

Mazur, obviamente.

"Mi madre conoce a uno de los socios de la empresa que adquirió el edificio. Y le pidió a él que le permitieran ser mi co-deudora".

"¿Y el dueño de ese edificio se llama...?".

Bien poco sutil, Rossi.

"Es una empresa, agentes".

"¿Cuál es el nombre del contacto de su madre en la empresa, Oficial Hathaway?".

"Ibrahim Mazur".

"¿Su madre trabajó para él?".

"Ni idea, Agente Rossi".

"¿Quién es el actual empleador de su madre?, ¿un particular o una empresa?".

"La Moroi Corp", sonrió, siniestra. "Ivashkov es la Representante Legal".

¡Oh, Rose, eso no se dice!.

"Y ellos la asignaron a... alguno de sus clientes, supongo", presionó Messer, sin delicadeza.

"A Szelsky".

"Moroi Corp.", leyó Rossi en voz alta, "una multinacional, con sede en Pensilvania. Tiene 12 directores registrados, ¿es correcto?".

"Supongo. No trabajo para ellos".

"Enlistados aparece una Tatiana Ivashkov -como Directora General-, y una Ariana Szelsky... y hay una mención a un Director fallecido, ¿Eric Dragomir?, cuyo puesto aún está vacante. Eric Dragomir, el que murió en el accidente. El padre de su amiga Vasilissa, ¿correcto?. Usted la acompañó a Pensilvania por una herencia".

"No manejo los temas legales de Lissa, Agentes".

"Eric Dragomir era Director de esta corporación. ¿Tenía dinero propio?".

"Eran acomodados, Agentes".

"Y su amiga es la única heredera, suponemos".

"No lo sé. No he visto sus testamentos. No sé que estaba estipulado".

"¿Y su amiga seguirá viviendo en Pensilvania?".

"Sólo si queda en Lehigh o en la estatal de Pensilvania. Sino, se irá a dónde la acepten".

"¿Y mantiene permanente contacto con su madre y con su amiga, la señorita Dragomir?", preguntó Rossi, conversacionalmente.

"Cuándo podemos, claro".

"Cuándo su madre está en el país, ¿se visitan?".

"Cuándo ella puede viajar, viene a verme. Yo no tengo vacaciones, aún".

"¿Y sabe si contacta al señor Mazur cuando viene?".

Ahí vamos de nuevo.

"Supongo. Se conocen hace años".

"¿Y ella, su madre de usted, le ha comentado si el señor Mazur tiene intereses de ser sostenedor o inversionista en una escuela privada, como la suya en Montana. ¿St. Vladimir, dijo?".

¿Interés... en una escuela?.

Hay algo raro por allí.

"Ni idea, agentes".

"Pero estará en contacto con él. Es en parte dueño de su departamento en arriendo, Oficial Hathaway. Si tiene problemas...".

"Acudo al administrador, que llama al Realtor que lo contrató. Así lo hacemos todos, Agentes. Si necesitan contactarlo, puedo darles su número. Un momento"

Y sacó una libreta, un lápiz, y escribió los números del realtor.

Y se los pasó.

"Sólo díganle que yo les facilite sus números. Él puede comunicarse con la empresa".

"Gracias, Oficial Hathaway", y Rossi tomó el papel, le echó una mirada, lo dobló y se lo metió al bolsillo.

"¿Y podríamos hablar con su madre?", saltó Messer.

Rose ni parpadeó, aunque por dentro sonreía maliciosa.

De la misma libreta, anotó el número directo del Capitán Hans Croft.

"Éste es el número de Hans Croft, De RRHH.; es quien tiene la autorización de comunicar a sus empleados de seguridad privada con consultantes externos, como ustedes, Agentes".

Y lo tendió a Messer, que lo tomó y lo miró por varios segundos, al parecer..

"¿Algo más en que pueda ayudarlos, Agentes?".

"No, Oficial Hathaway. Su colaboración ha sido muy útil", y se levantaron y le ofrecieron la mano, que ella recibió con un apretón que los dejó... adoloridos.


Los agentes salieron y Rose miró al panel oscuro de la sala de interrogaciones.

Al otro lado, la Capitana fruncía el ceño.

"¿Qué fue ese circo, Hathaway?", quiso saber, "el tema era ese tal Mazur, tu amiga o tu madre?, guardaespaldas privado, ¿verdad?... No lo es, ¿verdad?, es de esos agentes de seguridad privada en áreas de riesgo, como los de Kingsman".

"Me sonó que el tema era mi madre, es correcto. Demasiada insistencia en su trabajo".

"Creo que buscaban a la Hathaway equivocada. Y supongo que ni tú sabes qué hace, ¿verdad?".

"No realmente, Estuvo muy poco en los últimos años, Capitana".

"Y ese accidente, ¿fue tan grave?".

"Véalo ud, misma", y Rose se giró y se levantó el pelo.

En el cuello, se veía la sombra de una cicatriz, que parecía cortar toda las vértebras.

"Debiste morir allí, Rose... y eso sí que pareció preocuparles".

"Me deben creer un alien o algo así".

"O Edgar en traje de Rose, y ese es el cierre".


Unos segundos después, Rose enviaba el mismo mensaje -de su teléfono no rastreable-, a Sidney, a su madre, a su padre y a Lissa.

Les pidió no responderle -sólo con un emoji-, en caso de que monitorearan las comunicaciones.


Volvió a su turno de patrullaje, y se detuvo en varios teléfonos públicos -sin cámaras cercanas-, para hacer algunas llamadas.

Una de ellas fue a Sidney.

"Creo que hay un auto vigilando las casas, Rose", le susurró, mientras miraba por la ventana, "no lo sé, puede ser paranoia, pero es muy raro. Se mueve y estaciona".

"Sabes como entrar por la puerta de la cocina, ¿cierto?, coge algunas cosas de tu casa, y flétate a la mía, por las moscas. Pasaré por el minimarket -de vuelta-, y cenaremos juntas. Te quedas a dormir, tengo espacio".

"¡Sí, gracias!, voy ahora. Y Rose, ojos en la espalda".


La siguiente llamada fue a Lissa, que la esperaba, ansiosa.

No se había estado quiera desde el mensaje, e incluso hizo a Dimitri revisar todas las puertas y ventanas... varias veces.

"¡Rose, qué pasó, quiénes eran!".

Chilló al teléfono.

"FBI. Los agentes Rossi y Messer".

"¡Pero por qué!, ¿qué tengo yo que ver con ellos?".

"Curioso, eso mismo me decía yo, hasta que revolvieron el gallinero. Y mencionaron la Moroi Corp., de la que tu padre era Director... y cuyo puesto está vacante".

"¿La moroi qué?".

"Legalmente, la corte completa es una corporación. Una empresa privada. Tatiana y sus Principitos son los Directores. O así se venden al mercado externo".

"Ok. Sabemos que no soy del Consejo porque no tengo familia directa. O sea, no soy Directora o nada. ¿Pero de ahí a... eso?".

"Indagaron del accidente. De St. Vlad. ¡De mi madre, Lissa!, e insistieron con ella, contigo y con mi padre. Hay algo fishy en todo esto, y quiero que husmees en la corte, por mí. Hazte la linda, métete, usa tu rango y sí, consíguete a un guardián que pueda hacerse el lindo entre sus pares, que son la mar de chismosos, por allá".

"Mi guardián es lindo", lo defendió, leal. "Es BM7, y fue el que acompañó a tu mamá cuándo nos rastreaban".

"Deberán reexaminar su nivel, al parecer".

"¿Sí?, los chismes acá dicen que tu mami le dijo a mi guardián que usara su cuerpo, se hiciera el lindo, ¡y dijera que era tu ex y que te quiere de vuelta con él!".

A Rose le parecía verla bien tiesa, y con las manos en la cintura.

"¿Se tuvo que acostar con quien?", dudó Rose, barajando posibilidades.

"Supuestamente, lo podría haber hecho contigo", dijo la voz cantarina de Lissa, "era tu ex. Uno alto, de pelo oscuro ¡Y muy guapo!, ¿te lo envuelvo para regalo?".


La tercera llamada fue a Janine, que aún estaba en la corte.

Y que esperaba la llamada aclaratoria, evidentemente.

"Mamá, quiero que vayas a la oficina de esos agentes -con tu mejor traje y actitud de Janine-, y averigües que traman. Mi Capi coincide conmigo. Buscaban a la Hathaway equivocada".

"Roger. Salgo para allá mañana. Y Rose, ojos en la espalda", parecía un dicho muy popular.

"Y mamá, pídele a mi abuela su mejor auto. O que te lo consiga. A ver si les causamos un infarto... y por favor, que parezca un accidente".

"Eso díselo a tu padre, Rose".

"¡Oh, así lo haré!".


La última llamada no fue directa a Abe Mazur, si no a su guardián -y hermano mayor- Pavel Mazur.

"Tío Pav. Ojos en la espalda. Agentes FBI Rossi y Messer". Y colgó.

Con eso bastaba.

Cuando oyera el mensaje, podría comenzar a desmenuzarlo.


Rose terminó su turno algo más tarde, pues se movió por diversas rutas.

Luego volvió al precinto, estacionó la patrulla y entró, a cambiarse de ropa.

Adentro, todo parecía artificialmente normal.

Azucaradamente normal, dirían algunas policías.

O sacarosamente anormal, sería el consenso.


Rose condujo muy despacio hacia su casa, deteniéndose en cada semáforo y esquina, como si tuviera un problema en el auto.

Luego estacionó en un minimarket, y bajó para comprar la cena, y otras cosas.

Escogió comidas suculentas y rápidas -no era adepta a cocinar, pero sabía defenderse ahora-, algunos productos de aseo que le faltaban -el aseo siempre fue un problema, y ahora que vivía sola, más aún-, incorporó algunos mimos.

De seguro, estarían despiertas hasta muy tarde, hackeando las páginas del FBI y de las cámaras de tránsito.

Probablemente, Sidney ya lo había hecho, en todo caso.


"Syd, ya vine", llamó, al entrar en la casa.

Habían muy pocas luces encendidas, y todas las persianas bajadas.

"Al fondo, Rose", se oyó una vocecita, "tengo hambre, ¿qué nos trajiste?, ¿lo de siempre?".

"RR, me temo".

"¿Rápido y rico?, por mí está bien", y asomó del estudio, en dónde había hecho su nido. "Me gusta allí, es muy privado, ¡Y no lo usas!, no eres claustrofóbica, ¿cierto?".

"No. Es cómo el que tenía en la academia y en todas partes en que estuvimos. Pero lo puedes usar, si quieres".

"¿Me lo arrendarías?, digo, como para vivir juntas y todo eso...".

"¿Y el departamento que te arriendan?".

"Casi no la uso, Rose. Paso más acá. Así podríamos compartir gastos y sub arrendamos la otra. ¿Te gustaría?".

"Claro. Sería genial".

"Super dropper. ¿Cuándo me puedo cambiar?, tu casa es más acogedor que mi agujero, en todo caso".

"¿Fin de?, así puedo ayudarte".

"No es que tenga mucho propio, realmente. Pero no pueden enterarse, ¿sí?, así que no lo comentes. Las paredes tienen oídos por estos días...":

"¿Y las persianas?".

Rose había detectado un par de cámaras estratégicamente puestas en las persianas, que seguramente Sidney estaba monitoreando.

"Algunas cosillas raritas por allí. No creo que estén tan vigilantes, pero hay más movimiento".

"Ya alerté a mi madre, en todo caso".

"¡A tu madre!, ¿por qué?".

"Por que creo que buscaban a la Hathaway equivocada".


estamos oficialmente en la segunda parte.

como habrán notado, este capítulo desplazó al que estaba anterior, que se conectará al ser revisado y redactado. el capitulo 14 fue reescrito y republicado.