En el capítulo anterior...
La sonrisa de Janine lo decía todo.
"Lo que faltaba. Ahora Tatina Ivashkov comete perjurio al entregar información falseada al FBI", se dijo, antes de retirarse.
Su vuelo -en primera clase, obviamente-, la llevó directo al aeropuerto de Pensilvania, en dónde un helicóptero la esperaba en la pista.
Había que hacer todo con grandeza.
"Señora Mazur", dijo un agente de policía, acercándose, "nos avisaron que su helicóptero tiene luz verde para despegar. Buen viaje".
"Gracias oficial... y dígame, ¿aceptan transferencias de otros estados, ahora?".
El oficial la miró de arriba abajo, sorprendido.
¿Esa hermosa y elegante mujer... era policía?.
"Estoy pensando en mi hija. Es oficial de policía en Oregon. Quizás ud la pudo ver en el ¿cómo le llaman?, claro, Titan Games. ¡Me gustaría tanto tenerla más cerca!", ronroneó la HellKat.
"¿Titan Games?, ganó Oregon, claro", y la miró con más atención, "la joven de pelo oscuro, ¿verdad?".
"Rose, y sí. Nuestra hija".
"¿Con el Señor Mazur?".
"Eco"; y sonriendo, se fue a su helicóptero.
Ariana y Tony la esperaban en el helipuerto de la corte, ansiosos de los chismes que debía traer.
La habían visto abordar el helicóptero -vestida como una reina humana o una mujer de muy alta alcurnia-, y descendía sin un pelo fuera de lugar.
"¡Sobrina!", gritó Tony, a todo lo que daban sus pulmones, "¡Qué hermosa te ves!, te compré chocolates. Y Mazur te envió rosas rojas, esas de tallo largo y putifruncis que tanto te gustan. ¿Ariana?, ¡di algo a tu hija mayor!, su primera reunión de negocios con el FBI, ¡y debe haber arrasado, de seguro!".
Bocón.
Showoff.
Dos empleados de Abe Mazur los esperaba en la casa de Ariana.
Uno recibiría la joyería -que sería limpiada y vuelta a poner en el mercado del alquiler de alga gama-, y el otro se llevaría a la tintorería privada la ropa de diseñador, que pasaría por el mismo proceso.
Era un lucrativo negocio que Abe tenía hacía años.
Compraba prendas de alta gama, que alquilaba para eventos específicos.
Pero también las recibía como abono de intereses y deudas, que se pagaban con su rotación en el mercado.
Cuando ya se pagaba la deuda, se devolvían, obviamente.
Si no era así, rotaban en alquiler, hasta que llegara el momento de venderlo, cuándo comenzaba su desgaste.
Y esto lo hacían muchas encopetadas moroi, que alquilaban la joyería y ropa, para exhibirse.
O para conseguir algo de dinero, pasándole a Abe sus cosas de valor, como un empeño.
Con mucho placer, Janine fue devolviendo las incómodas prendas, y enumerándolas, para la satisfacción de todos los asistentes.
"La cartera de Tatiana", ¿ven la ola mental, acá?, "los incómodos zapatos de Priscilla", inserte risitas, acá, "La sobrevalorada blusa de seda de La Princesa Consorte Dashkov, "¿eso fue un abucheo, Tony?", y el sintético -y de saldo de temporada anterior-, traje de la amante del Príncipe Ivashkov".
Y eso arrancó risotadas, además de sonrisas de todos los guardianes.
¡OH!, ¡eso de seguro estaría en las copuchas de los guardianes por años!.
"¿Te quedarás con algo?", dudó Ariana, revisando la lista.
"Nop. ¿Vamos el próximo finde al Women Closet's Exchange?, le pido a Ibrahim que nos preste el helicóptero. O mejor, ¡vamos en primera!, yo invito. Tatiana aún me debe... algunas comisiones".
"¡Ah, las tres B!".
"Y le buscamos algo lindo a Rose", insistió Tony, "ahora que es una celebridad, deberá vestirse como tal... quizás Ambrose esté disponible para viajar, ¿y le hacemos un full make up?, ¡de seguro ya la llaman para entrevistas!".
"Hanım", dijo uno de los enviados de Mazur, "tenemos indicaciones para tenerle el jet y el helicóptero agendados si los necesita. Sólo nos avisa, para agendarle el paquete completo".
"¡Perfecto!"; dijo Tony, aplaudiendo, "El finde, mi sobrina tiene libre, así que... ¿salimos el viernes?, no. Muy corto. El jueves, ¡sí!, y regresamos el lunes. ¿Alguna chance de...?".
"¿Beto Petrov?", sonrió el hombre, "coordinaremos su agenda, Señor Szelsky. De seguro a Beto le encantará escoltarlos".
"¡Yesss!".
"¿Y ustedes?, ¿cuándo se casan?", suspiró Ariana, "en vez de andar jugando al escondite".
"Cuándo él quiera, hermanita. Y cuándo me traiga una roca y quiera hacer de mí un moroi gay honesto".
Oregon
Rose y Sidney oían -días más tarde-, la grabación de la reunión de Janine con el FBI, volviendo una y otra vez sobre el mismo tema.
"Encontré esto en una base de datos. ¿Son ellos?", y le mostró las fotos de los agentes.
"Rossi"; señaló Rose, al mayor, "y Messer".
"Rossi siempre fue del FBI", leyó Sidney. "Bueno, fue Marine. Un Sargento. Y luego postuló al FBI. Se retiró. Volvió y sigue adentro. Messer fue policía. Luego detective, y allí se integró a un laboratorio CSI en New York. Luego sargento de policía. Y volvió a ser detective. Y le ofrecieron probarse en el FBI, cuando su laboratorio fue desmantelado, y movido de lugar".
"Sí. Sus técnicas eran diferentes. Messer era más agresivo".
"Nada acá dice que estén vinculados a... nosotros, pero algo prendió una mecha y están investigando algo".
"Espera... tú me dijiste que... se corrió el rumor de que alguien secuestró a Lissa, ¿sí?, ¿y si alguien subió una sospecha de secuestro al sistema del FBI?, ¿apuntando a un tal Mazur, en sus palabras?, es fácil desgranar, desde allí, si dejan las pistas correctas".
Que estuvieran interesados en Mazur era una cosa, pero que Mazur estuviera interesado en invertir en una escuela, era otra cosa.
Y era lo más importante, según Sidney.
"¿Me hablaste de que indagaron sobre... una escuela privada cuando te interrogaron?"
Y Rose asintió, frunciendo el ceño.
Sidney desmenuzaba -también-, la conversación de Rose con los agentes, tópico a tópico.
Anotaba todos los tópicos en diversos papeles de colores, y los iba rearmando, conforme las ideas iban atándose a otras.
"¿Te recuerdas que te comenté que estuve de encubierta en una escuela humana?".
Y Rose asintió, extrañada del rumbo de la conversación.
¿Una alquimista ocultando algo en una escuela humana, y ahora Mazur tenía lazos con una escuela?.
¿A alguien más le da 22 en la suma de 2+2?
"¡Tu padre, Rose!, fue él todo el tiempo, ¡ahora lo sé!. ¡Es tan obvio!"
"¿Que mi padre hizo qué?".
"En la escuela se ocultaba a una niñita moroi, ¡en Palm Beach!. La pobre se derritió", comenzó a contarle de su último trabajo, ¡tan ansiosamente!, que Rose pensó que le daría un soponcio. "Al inicio, pensé que era la hija de algún moroi encopetado, ¡O de una moroi, lo que habría sido peor!, y ahí pude suponer que sí llevaba sangre royal, porque ahí sus colores me cuajabanl".
"Las familias principales se enorgullecen de que sus miembros heredan su colorido, evidentemente. Se haría una levantada de cejas, si un hijo no heredara los ojos o el rostro de alguien... en fin, entonces... ¿crees que fue mi padre el que te encomendó ocultar a esa niña moroi?, ¿y supiste algo más?".
"Ni idea de quién era o por qué. No me preguntes. Sólo no dijeron que ni la Reina ni los otros miembros del Consejo, podían saber de ella... hasta un tiempo más".
"¿Y se llamaba?".
"Nunca supimos su nombre real, Rose, estaba oculta, como tú lo hiciste con Lissa, ¿recuerdas?. Pasamos por primas, ella y yo".
"¿Me la puedes describir?, quizás la conocí antes".
"Esto fue el año pasado. Ella tendría unos 15 años. Alta y delgada moroi. Su pelo era largo y de un color castaño casi rubio. Muy blanca y los ojos de un verde...".
"¿Esmeralda?", Rose pensó en los Ivashkov.
"No, más claro".
"¿Agua?", y Rose recordó a los Dashkov.
"Más oscuro", negó con la cabeza.
"¿Verde... como el jade?", temió.
"¡Sí. Algo así!, ¿conoces a alguien así?".
"Lissa".
"Dragomir. Los ojos Dragomir", y Sid se abocó a meterse en las bases alquimistas, en dónde salían descritas las 12 familias royal moroi.
Allí aparecían las descripciones de cada uno de los royals más cercanos a las 12 familias reales moroi, e incluso había un programa de simulación de rostros, que abrió Sidney, para hacer una especie de retrato hablado.
Y cuándo insertó los ojos en la imagen generada, Rose tuvo un deja vu.
Pero con Lissa.
"Era como ella, Rose", le aseguró Sidney.
"Esos son los ojos de Lissa", susurró Rose, tristemente, "en los últimos años, hubo sólo 4 Dragomirs conocidos. Frederick -el abuelo de Lissa-, y esta niña podría ser su nieta, ¿verdad?", asintió Sidney. "André y Lissa, que no podrían tener una hija de esa edad... y Erik".
"¿Y si no era a la Hathaway equivocada a la qué buscaban?, ¿y si a la que buscaban era a...?".
"¿A la Dragomir equivocada?", y miró a Sidney, que frunció el ceño.
"Que no buscaban a Lissa Dragomir, ¿eso dices?".
"Ya no tengo muchas dudas, Sid. El FBI husmeaba, pero por esta niña".
"¿Entonces?, ¿en qué nos deja esto?".
"Quórum", dijo Rose, en automático. "El tiempo más que me dijiste que otorgaron a la niña, coincide con la mayoría de edad de Lissa, y su ingreso en el Consejo, que no puede realizar... porque necesita el quórum... de su prima o de... su hermana... y eso me lleva a otra teoría peor... los psi pounds no eran para ella... si no que eran para esta niñita".
"¿Y si no es encontrarla, sino... eliminarla, Rose?". Dijo Sidney, de improviso.
"Dashkov", susurró Rose. "Los psi hounds. Los ataques a Lissa. Dashkov era su tutor, el que se habría vuelto el Regente Dragomir... y supongo que tenía acceso a los papeles y documentos de los Dragomirs, entonces... ¡Era el mejor amigo de Erik Dragomir, y le causó la muerte!".
"Espera, ¿qué?, ¿a qué Dashkov te refieres?, son muchos".
"A Víktor Dashkov. Natalie reveló que su padre atentó en contra de los Dragomir".
"¿Y dónde está ahora esa perversidad de innatural criatura de la noche?".
"Ambos están en Tarasov, con sus guardianes".
"¿Y quién nos queda?".
"Mi madre me contó que Natalie habló de un tal Robert. Hermano de Víktor. Y que tiene la magia de Lissa".
"¿Su... magia?, ¿la que te hizo a tí, ser lo que eres?".
"Peor. Ese Robert debe tener su oscuridad, sin luz alguna. Si es así, ese hombre está demente... y es más peligroso que un psicopata y un sociópata, juntos", y ante una consulta de Sid, con sus ojos y gestos, complementó. "Porque es viejo y no tiene un SK".
"Porque su magia es imparable. Y él debe tener el control de los psi hounds de Víktor, ahora. Y si no rastrean a Lissa -que está a salvo en la corte, por ahora-, deben rastrear..."
"A esta niña", y ambas miraron a la imagen. "La única y última esperanza de los Dragomir, de tener arte y parte".
"Debes hablarlo con tu padre, Rose. Sólo él tiene la clave de esto. Si el FBI está husmeando... alguien está en tratos con ellos o está infiltrado".
El meollo del asunto, ¿eh?.
¿Qué dirá Lissa, cuándo se entere?
