Capítulo veintitrés

Rin buscó un par de kimonos limpios, la caja en la que guardaba sus cartas y se colocó la espada al cinto para luego acariciar suavemente la cabeza del dragón.

-Te voy a extrañar mucho, pero sé muy bueno, ¿está bien Ah-Un?

-Rin... ¿De verdad te vas a ir?- Jaken miró a la chica con sus grandes ojos llenos de lágrimas.

-Sí...-Rin acarició la cabeza del diablillo tiernamente- tengo que hacerlo, señor Jaken. Usted sabe que siempre he querido regresar a casa y... quiero honrar la memoria de mi familia aunque sea solo una vez...

-Pero... yo no quiero que te vayas...¡Me gusta mucho cuando juegas conmigo! Tus dibujos son muy lindos y tus canciones son agradables también...- Jaken estaba haciendo serios esfuerzos por no llorar- ¡Rin, también quiero conocer a tu bebé! Quizás se parezca a ti y al amo bonito, ¿te lo imaginas?

-¿Por qué insiste en hacerme llorar?- Rin se limpió un poco la cara- ¡Va a causar que me quede seca!... Lo voy a extrañar mucho, señor Jaken y siempre le hablaré a mi hijo de lo bueno y dulce que es usted... Yo... ¡le debo toda la felicidad que tuve cuando era pequeña! Gracias a usted pude conservar la alegría y me convertí en la persona que soy ahora... ¡muchas gracias, señor Jaken!

Rin le ofreció una reverencia al diablillo antes de intentar sonreír y acercarse a Sesshomaru. El demonio no quería mirarla: le había dado la espalda y no estaba interesado en escuchar palabras de despedida. Se dijo que si Rin quería marcharse, entonces podía hacerlo en cualquier momento y que ya no iba a intentar convencerla de quedarse a su lado.

-¿Ya te vas?

-Sí...

-Bien.

-Señor Sesshomaru...

-No necesito palabras de despedida: si haz decidido marcharte, entonces que sea así- Sesshomaru se atrevió a mirarla, pero de la forma más inexpresiva de la que fue capaz.

-Las cartas tenían razón:- susurró Rin sin poder controlar sus lágrimas- usted en este momento ha elegido ser el demonio más poderoso de todos, a pesar de que mi corazón se rompe por eso.

-Si no destruyo a Kirinmaru, tú nunca podrás vivir tranquila: no creo estar eligiendo precisamente el poder.

-Lo entiendo... Le deseo mucho éxito en su nueva aventura y...espero que no me guarde rencor por esto...

El demonio se quedó en silencio, por lo que Rin le miró a los ojos una última vez, se inclinó en una reverencia y se alejó caminando lentamente sin volver a mirar atrás, porque ella sabía que se arrepentiría de su decisión.

Tanto Jaken como Sesshomaru la observaron irse hasta que su figura se convirtió en un punto lejano en el horizonte.

-Jaken.

-Dígame, amo bonito.

-Ve con ella.

-Pero... ¡si lo hago usted se va a quedar solito!

-Ella te necesita: está embarazada y puede que intenten hacerle daño, además sé que quieres ir con ella.

-Pero... ¿y si vamos todos juntos con Rin?- sugirió Jaken después de unos segundos- ¡Estoy seguro de que ella le perdonará en seguida!

-No puedo hacerlo...mientras exista el espejo y Kirinmaru, la vida de Rin y del cachorro no estarán a salvo... explicó Sesshomaru- dile que voy a llegar a donde sea que ella se encuentre para cuando nazca el bebé y entrégale esto.

El demonio le entregó a su sirviente un trozo de papel. Era el dibujo que Rin le había hecho de su aldea y que, a pesar de que ya había pasado más de un año desde que habían iniciado el viaje, aún conservaba y observaba por las noches, curioso, de poder determinar dónde se encontraba aquel lugar.

Sesshomaru observó a Jaken partir, apurado por alcanzar a la joven Rin, mientras él sujetaba las riendas del dragón. Aunque ella no lo entendiera, debía asegurarse de que su vida no fuera vulnerada por nadie y de que Kirinmaru no volviera a acercarse a ella.

El demonio se sentó sobre Ah-Un, ya que estaba dispuesto a regresar a la playa y perseguir el rastro de Kirinmaru desde ahí.


Rin se alejó a paso lento, caminando confiada hacia donde creía que quedaba el sur. Se dijo que quizás debía haberle pedido a Sesshomaru ropa de hombre para lograr recorrer las aldeas y los bosques con mayor seguridad: era consciente de que los peligros abundaban y que ir disfrazada podría salvarla de muchas situaciones.

Aún era de día cuando emprendió su solitario viaje y, aunque se había detenido a comer un poco y a beber agua, no podía negar que acostumbrarse a la soledad le iba a tomar más trabajo del que pensaba.

Mientras la puesta de sol se iba haciendo presente en aquella parte del bosque, Rin se trepó a un árbol: pensó que sería mejor dormir sobre una rama a tener que armar una fogata que podría delatar su presencia en el bosque.

-¡Riiiiiin! ¡Riiiiin, ¿dónde estás?! ¡Oye Riiiiiin!- la joven frunció el ceño al escuchar la voz del señor Jaken. Estaba segura de que no esperaba comenzar a oír voces de pronto y le preocupaba estar volviéndose loca poco a poco, por lo que cerró sus ojos con fuerza para ignorarle- ¡Oye Riiiiin! Ya aparece... Sé que estás por aquí.

La chica abrió uno de sus ojos para mirar hacia abajo y ver que el diablillo se detenía junto a su árbol para tomar un poco de aliento.

-¡Señor Jaken!- exclamó la joven captando la atención del demonio, quien de inmediato miró hacia arriba- ¿Qué es lo que hace aquí?

-¡Muchacha loca, ¿Qué haces en ese árbol?!- Jaken parpadeó pensando en que si Rin seguía siendo tan curiosa, pronto podría hacerse daño a sí misma o a su bebé- ¡Baja de ahí inmediatamente! ¡Pero hazlo con cuidado! ¡Si le pasa algo al hijo del amo bonito, nos meteremos en graves problemas!

-Como lo supuse: se preocupa más por el bebé que por mí...- Rin comenzó a bajar para llegar a donde estaba su amigo- ¡Le informo que yo sigo con vida, señor Jaken y que también puedo hacerme daño!

-¡Ya lo sé! - El diablito se abrazó a ella de inmediato. A pesar de que había tenido que dejar solo a su amo, se sentía feliz de estar junto a Rin- Al fin te encontré...

-Pero... ¿Qué hace aquí? ¿Dónde está el señor Sesshomaru?

Rin no lo entendía. Pensó que su aventura continuaría en soledad y que quizás tendría que pasar mucho tiempo para que volviera a ver a sus amigos.

-Él me envió contigo. Dijo que iba a llegar a donde tú estuvieras para el nacimiento del bebé.

-Supongo que no se olvidará de la venganza...- Rin bajó la mirada un instante- yo... pensé que quizás él podría cambiar de opinión y entender que vengarse no traerá nada bueno... pensé que podría cambiar su naturaleza, pero me he equivocado...

-Rin, el amo bonito sabe lo que hace- sentenció Jaken-: si ha decidido darle caza a Kirinmaru es porque está seguro de que podrá acabar con su vida y que eso es lo mejor para todos.

-¡Lo mejor para todos era que él se quedara aquí, conmigo! - sollozó la joven antes de dejarse caer para abrazar sus rodillas- ¡Ni siquiera le importa lo que yo quiero! ¡Sin dudas él está siendo realmente muy cruel!

-Rin, no digas esas cosas: al amo bonito sí le importan tus sueños, pero está furioso con el malvado de Kirinmaru y no se calmará hasta que no acabe con él... tú debes estar tranquila porque el amo Sesshomaru prometió que volvería.

-Es probable que nunca lo haga... Siempre pensé que nunca tendría que hacerle escoger entre el poder y yo, pero subestimé todo y ¡ya no quiero leer cartas nunca más!

-¿Por qué?

-Porque me da miedo preguntar y quizás saber que el señor Sesshomaru y yo no volveremos a vernos... Yo... ¡me sentiría demasiado triste al saber algo así!

-No importa si ya no quieres leer las cartas... solo... ¡haz lo que quieras, Rin!

-Bueno... sea como sea, yo voy a llegar a mi aldea y luego... luego ahí se verá... Señor Jaken, dígame que hizo algo útil y en su equipaje trajo comida deliciosa, mantas y más cosas para nuestro viaje.

Rin comenzó a registrar entre las cosas del diablillo para comprobar, satisfecha, que él había sido realmente muy eficiente y que incluso llevaba consigo el dibujo que hace mucho tiempo atrás había hecho de su aldea.

-Esto...

-El amo bonito me lo dió- confesó Jaken mirando junto a ella el dibujo-, dijo que era para que encontráramos pronto tu aldea.

-Sí...

Rin decidió sentarse a comer junto a Jaken. A pesar de la separación con Sesshomaru y el dragón, no podía evitar sentirse contenta porque le hubiesen dejado al señor Jaken. El silencio le hacía sentir incómoda y con él tenía mucho de qué hablar.

-¿Dónde crees que pueda estar la aldea?

-No lo sé- respondió Rin mientras comía un poco de verduras-, yo era muy pequeña cuando me llevaron de ahí y no recuerdo muchas cosas... quizás deberíamos ir por las aldeas y preguntar... yo... ¡recuerdo que había gente del pueblo que pescaba! ¡Quizás en la aldea había pescadores!

-¡Eso es bueno!- añadió Jaken sonriendo-, aunque no sé si sea muy seguro ir por las aldeas: Rin, los humanos son diferentes a los demonios y para ellos no está bien que una mujer soltera esté embarazada... yo no quiero que nadie sea malo contigo por eso.

-¡Es verdad!- recordó la joven frunciendo el ceño- Pero podemos avanzar por las aldeas

mientras no se me note nada: aún sigo siendo muy delgada, ¿lo ve?

-¡Sí! Estoy seguro de que llegaremos a tu aldea en unos cuantos meses...

Sin embargo, los meses y las estaciones del año pasaron como un suspiro, el vientre de Rin había comenzado a crecer y aún no encontraban la aldea de la muchacha, a pesar de que ya habían pasado por dos lugares que antes no conocían.

Mientras ella esperaba, sentada a la sombra de un árbol, acarició su vientre un instante. Aunque, según ella, no había pasado mucho tiempo desde que había descubierto su embarazo, la barriga iba tomando una forma redondeada y supuso que aún le faltaba un poco por crecer antes de que nacieran las niñas.

-Niñas, ¿son felices ahí dentro?- preguntó. Solía hablarles en plural cuando estaba sola, ya que estaba segura de que eran las mismas niñas de su sueño- ¿se siente bien?... Me gustaría llegar a casa antes de que nazcan, yo... lo único que quiero es ver a mi familia... les diré un secreto: cuando era pequeña y recién conocía a su padre, me sentía muy celosa de él porque su mamá lo quería. Yo... siempre he deseado tener una mamá, incluso ahora me gustaría que ella estuviera aquí. Quizás al principio ella se habría molestado conmigo, ¡pero sé que las habría querido mucho! Mi mamá era buena conmigo y sé que habría sido muy buena con ustedes...

¡Riiiiin! ¡Oye Rin!- Jaken corrió hacia donde la chica descansaba, aunque tropezó con sus propios pies y se cayó en el proceso- ¡Buenas noticias!

-¿Qué ocurrió?- preguntó la joven, expectante- ¡¿Encontró mi aldea?!

-Aún no- aclaró el diablillo-, pero amenacé a un vendedor para que me dijera todo lo que sabía y... ¡estamos cerca de una aldea abandonada!

-¿Abandonada?

-¡Sí! Dijo que hace muchos años en una aldea que se dedicaba a la pesca, los lobos devoraron a todos sus habitantes por lo que nadie ha ido hacia ella en años...

-Entonces...

-¡Puede que ya estemos a punto de llegar, Rin! ¡El vendedor dijo que estamos a casi dos noches de aquel lugar!

-Señor Jaken... - Rin abrazó a Jaken con todas sus fuerzas mientras lloraba por la felicidad- ¡Gracias a usted por fin voy a regresar a casa! ¡Siento que por fin mi sueño se va a hacer realidad! Si tan solo el señor Sesshomaru estuviera aquí, todo sería perfecto...

-¿Te sientes bien?

-¡Claro! ¡Me siento realmente muy feliz! Pero... señor Jaken, no vuelva a amenazar a alguien para obtener información, le está dando un mal ejemplo al bebé.

-¿Puedo tocar?

Rin asintió con una sonrisa.

-Hola bebé...- Jaken apoyó sus manos sobre el vientre de Rin, esperando ver si lo que había en su interior se movía- creo que está durmiendo... ¡tu bebé es un perezoso!

-¡No se atreva a herir sus sentimientos! Es más activo cuando como dulces ¿trajo algo parecido de la aldea?

-Aquí tienes.

Jaken le ofreció un par de brochetas con cuatro o tres bolitas de mochi insertadas en ella. Rin las comió con gusto, solo se detuvo un par de segundos hasta que sintió el movimiento en su interior.

-¿Lo ve? ¡A mis niñas les encantan los dulces!

-¡Es verdad!...- Jaken sonrió en cuanto percibió el movimiento- ¿Crees que será una niña?

-Estoy segura que serán dos niñas. Yo... soñé con ellas hace un tiempo y... bueno, ¡espero que sean ellas!

-¿Ya tienes pensado algún nombre?

-Mmmh, la verdad es que sí, pero me gustaría hablar con el señor Sesshomaru al respecto... yo creo que sería lindo que él también pudiera escoger sus nombres... Aunque, pensándolo bien, él no sabe que pueden ser dos bebés.

-¿No lo sabe?

-¡No! Yo quería que fuera una sorpresa... ¿usted cree que podrá llegar a tiempo? Es extraño que aún no venga, tomando en cuenta que nadie nos ha atacado desde que me envenenaron...

-¡Va a llegar incluso con tiempo de sobra!- concluyó Jaken con una sonrisa- Quizás aún no llega porque está ocupado, ¡pero estoy seguro de que ya debe haberle dado su merecido a Kirinmaru!

Rin sonrió, conforme con aquella respuesta, ya que necesitaba al menos oír aquellas palabras de consuelo. La mayor parte del tiempo, cantaba o dibujaba paisajes y al señor Jaken, para no pensar en que el amor todavía habitaba en ella y que en realidad se sentía muy poco digna por esperar a alguien que había decidido no acompañarla.

La joven no quería que lo sentimientos de amor que habitaban en su corazón, siempre tan puros y buenos, se viesen contaminados por el rencor, pero no podía negar que le dolía estar sola durante su embarazo y que habría preferido vivir las distintas etapas en la compañía de quien amaba.


Sesshomaru, en cambio, llevaba un tiempo intentando seguir el rastro de Kirinmaru y proteger a Rin desde la distancia, al mismo tiempo. Ya no se sentía enfadado con la joven, porque la conocía y quería lo suficiente como para comprenderla a la perfección.

Sin embargo, las dos actividades que realizaba eran muy contraproducentes entre sí, pero le preocupaba que el hábil Señor del Este pudiera atacar a la joven mientras ella estuviese sola.

Confiaba en que Rin era lo suficientemente inteligente para no volver a caer en ningún tipo de trampa, pero no podía negar el hecho de que la extrañaba: quería estar con ella cuando viera a su familia, tocar otra vez su largo cabello oscuro, quería acariciar la incipiente barriga que revelaba su embarazo y quería elegir junto a ella el nombre de su hijo.

Sesshomaru sabía que una vez que regresara junto a Rin, ya no querría volver a irse de su lado: por eso había prometido solo volver para el nacimiento del bebé, ya que estaba seguro de que para ese entonces, Kirinmaru solo sería un montón de polvo en el suelo.

Cada vez que veía a Rin desde la distancia, se convencía de que debía darse prisa en asesinar al demonio rival, aunque esta vez llegó a una conclusión un tanto diferente: ya no podía seguir observando a su familia desde lejos y estaba dispuesto a hacer lo que fuera por regresar a su lado lo más pronto posible

Miró a Rin descansar a la sombra de un árbol mientras ella esperaba el regreso de Jaken. Sin lugar a dudas, alejarse otra vez era difícil, pero al menos ella parecía estar bien de salud y ánimo, por lo que podía sentirse un poco más tranquilo.

El demonio se alejó y emprendió el vuelo en dirección al Oeste. Necesitaba hablar con su madre, ya que estaba pensando en llegar a algún tipo de acuerdo.

-¡Menuda sorpresa!- exclamó Irasue en cuanto vio a su hijo subir por las escaleras- ¡Hace mucho tiempo que no te veo! Escuche que gracias a Kirinmaru habías perdido tu brazo, pero es bueno ver que lo haz recuperado y que tienes una espada nueva... ¿Dónde la conseguiste?

-La conseguí luchando con un demonio que hace unos días pretendía atacar a Rin.

-¡Cierto!- exclamó Irasue con una sonrisa- ¿Cómo está ella? Escuché que vas a tener un hijo híbrido con esa chica, la verdad es que es gracioso: después de que dijiste que ella era solo mi mascota, todas las cosas que le dijiste a tu padre y lo mucho que luchaste contra tu propio hermano, ahora engendraste híbridos con una humana... ¡Aunque no lo creas me causas mucha gracia, Sesshomaru!

-Rin... ya no está conmigo... ella...

-¡Es una ingrata!- pensó Irasue frunciendo el ceño- Hijo, ¿estás bien? Yo sé que debes sentirte muy desdichado, pero no te preocupes: ¡yo misma le voy a ir a quitar su hijo a la mal agradecida de Rin! ¡Jamás habría pensado que ella se iba a atrever a hacer algo así!

-No está conmigo porque yo tengo que vengarme de Kirinmaru... - explicó el demonio, intentando no enfadarse con su madre- Ella aún quiere llegar hasta a su aldea y yo necesito terminar con Kirinmaru para que pueda vivir más tranquila.

-¿Quieres matar a Kirinmaru por Rin? ¿Te estás escuchando? ¡Tu padre estimaba enormemente a Kirinmaru! ¡No puedo creer que vas a traicionar de aquella forma su memoria!

-No voy a abandonar a Rin para que él le haga daño- Sesshomaru cruzó los brazos sobre el pecho- ¡Cuando la secuestró, la envenenó sin piedad! No soy capaz de dejar a Kirinmaru con vida...

-Sesshomaru, aunque no lo hayas pedido yo interferí por ti...

Las palabras de Irasue tomaron a su hijo por sorpresa, quien observó atentamente los gestos de su madre.

-¿De qué está hablando?

- Si Kirinmaru no ha vuelto a molestar a Rin durante este periodo de tiempo, es porque él no quiere volver a hacerle daño y porque llegamos al acuerdo de que no hará nada hasta que la criatura nazca... Por alguna razón, no le agradan los híbridos y considera que el bebé debe morir... puede ser doloroso para Rin, aunque debe alegrarte que él perdonará la vida de la madre.

-No es algo bueno.

-¡No me digas que quieres a esa cría!- exclamó la gran dama del palacio mirando a su hijo incrédula- Siempre pensé que si Rin quedaba embarazada, terminarías obligándola a deshacerse de la criatura, pero sí que eres considerado...

-Eso no es algo en lo que usted deba opinar...

-Tienes razón...- Irasue miró a los ojos a Sesshomaru- pero tu visita no deja de parecerme curiosa, así que antes de que lo olvide quiero saberlo ¿a qué haz venido, Sesshomaru?

-A pedirle un favor.

-¿Un favor? ¿De qué se trata? ¡Tú nunca pides nada! ¡Si que estás actuando de forma extraña!...

-Proteja a Rin: aunque Kirinmaru y usted ya llegaron a un acuerdo, yo no confío en él ni en sus intenciones con ella. Estoy seguro de que planea algo más y necesito que alguien la cuide mientras yo me encargo de él.

-Sesshomaru, me temo que no puedo hacer nada por ti: ¡tú te llevaste a Rin de aquí, pagaste su rescate y me dijiste que no querías que ella volviera a ser dama de la corte en mi palacio! No puedo ayudarte, porque tú haz decidido que Rin no debía estar en el palacio en primer lugar y es más: ella no es alguien que me agrade especialmente...En estos momentos, su vida o su muerte me son totalmente indiferentes...

-No lo pediría si no fuera algo necesario, madre...

-Puedo cuidarla si es lo que tanto quieres- concedió Irasue después de un momento de incómodo silencio-, pero hay una condición que creo, te hará pensar mejor las cosas...

-¿Qué condición?

-En cuanto te cases con ella, si estás pensando en hacerlo, debes renunciar a todos los títulos que te heredó tu padre: bien sabes que el Oeste jamás va a aceptar que una humana se haga llamar a sí misma la señora de absolutamente todo y mucho menos, van a aceptar que el linaje se contamine con la presencia de un híbrido...- el silencio volvió a llenar el espacio entre ellos- ¿Qué me dices, Sesshomaru? ¿Vas a renunciar a todo lo que siempre haz deseado?


Hola!!! Quiero decir que sé que estoy un poco complicada con las clases y esas cosas y por eso me retracé unos días con el cap y creo que no podré responder a los mensajes uwu (lo siento) , pero en las buenas noticias es que después de mucho tiempo, ya entramos a la recta final de la historia c: Solo me queda agradecer la compañía en todo este proceso y la paciencia xD¡Nos vemos!