Capítulo final
Rin no daba crédito a lo que veían sus ojos. Tuvo que parpadear varias veces hasta convencerse de que Sesshomaru de verdad estaba ahí, de pie junto al árbol, junto a ella...
-¿Es usted real?- susurró Rin, intentando contener las ganas de llorar y el evidente hecho de que estaba temblando.-Yo... no quiero ilusionarme... yo...quiero saber que todo esto es de verdad y que no voy a despertar por la mañana...
Sesshomaru se sentó junto a ella y la miró a los ojos antes de acariciar una vez su mejilla y besarla suavemente en los labios. Su piel era tan delicada como siempre lo había sido y sus besos tenían el sabor dulce, que tan bien guardaba en su memoria. Se sentía feliz, a gusto de volver con quien era su único hogar.
Rin, en cambio, sentía un conjunto de emociones al mismo tiempo. Extrañaba mucho besar a Sesshomaru, pero no podía evitar que su mente en esos momentos fuera un caos: no fue consciente hasta que se terminó el beso, de que había estado llorando.
-Rin...
-¿Qué hace aquí?- preguntó ella sujetando con fuerza la hierba a su costado mientras miraba al demonio a los ojos.
-Yo... vine a buscarte, Rin- Sesshomaru podía notar que ella le miraba con cierta distancia-... ya no quieres venir conmigo, ¿verdad? Te haz acostumbrado a vivir en una aldea y eres más feliz aquí que conmigo...
-¡No es eso!- exclamó Rin sujetando a Sesshomaru de la mano- ¡Yo nunca he sido más feliz que cuando viajaba con usted! Pero... ¡Es injusto! ¡Usted no puede irse y volver cuando quiera! ¡¿Usted tiene idea lo mucho que sufrí, pensando que me había dejado porque no le gustan los híbridos o que quizás usted se había muerto?! Yo... ¡no quiero que usted me ilusione y luego se vaya!
-Rin... sé que te he hecho mucho daño... ¿Algún día podrás perdonarme?
-Yo no estoy enfadada con usted... yo solo... quiero tener la certeza de que no volverá a irse...- Rin suspiró un instante- yo... he tenido que adaptarme mucho desde que usted se fue y aunque las personas en la aldea no eran amables conmigo, ahora he conseguido que me acepten y me quieran... Si usted vuelve a irse, otra vez voy a tener que adaptar toda mi vida y ¡no es justo! Además... Mis circunstancias cambiaron.
-¿Por qué cambiaron?
-Porque ahora ya no leeré el futuro nunca más- declaró Rin sonriendo orgullosa-, ahora trabajo diseñando kimonos ¡y es muy divertido! ¡Además me va muy bien! Yo... no me gustaría tener que dejar de hacer algo que me gusta tanto, porque usted me vino a buscar de pronto...
-No tienes que dejarlo.- la corrigió de inmediato Sesshomaru- Rin, si te gusta hacer kimonos, yo no voy a prohibirlo. Solo... quiero saber si todavía te quieres casar con este Sesshomaru.
Rin guardó silencio un par de segundos. Aún seguía enamorada, pero necesitaba estar segura de que ahora las cosas iban a estar bien entre ambos.
-Yo... desde que me preguntó la primera vez he querido casarme con usted...- confesó Rin consciente de que se había ruborizado- Acepto, pero no vuelva a irse a buscar al señor Kirinmaru: ¡Si lo vuelve a hacer juro que me sentiré muy celosa!
Sesshomaru sujetó el rostro de Rin entre sus manos mientras la miraba a los ojos. Ella le dedicó una sonrisa antes de acariciar los labios del demonio con los suyos. Ella se sentía casi como si estuviera a punto de morir por la felicidad: siempre soñó con que podría volver a ver a Sesshomaru, pero no se imaginaba que aquel sueño podría hacerse realidad.
El demonio, por su parte, se había prometido nunca volver a dejarla. A pesar de que estuvo vigilando a Rin desde lejos por algún tiempo, no se había sentido satisfecho con ello: quería estar cerca, junto a ella, en todo momento y no volver a postergar sus deseos otra vez.
Rin apoyó su cabeza sobre el hombro de Sesshomaru y cerró sus ojos para descansar. Su sonrisa era suave, tranquila y sentía que la sensación de paz era mucho más completa de lo que lo había sido nunca antes.
-¿Puedo preguntar algo?- consultó la joven abriendo sus ojos de pronto.
-Claro.
-¿Dónde estaba?- Rin bajó la mirada un instante- No supe nada de usted en mucho tiempo y... por varios días pensé que se había muerto, ¡no podía leer su futuro y me sentí muy triste! ¿Qué ocurrió?
-Luché contra Kirinmaru, pero tuve que recuperarme unos días... No estoy seguro de haberle matado, pero nadie le ha visto en mucho tiempo.
-¡No se preocupe por eso! Yo creo que lo mejor es ignorar qué ocurrió con el señor Kirinmaru y continuar con nuestras vidas...- Rin entrelazó sus dedos con los de su amado- Debemos ser felices y cuidar de nuestras niñas.
Sesshomaru asintió, a fin de cuentas, había perdido mucho tiempo en la búsqueda de venganza y sabía que si no se hubiese dejado llevar por su orgullo, entonces ya se encontraría casado con Rin y habría podido compartir con ella el proceso de su embarazo. Le costaba perdonarse a sí mismo, pero esta vez estaba convencido de que iba a hacer las cosas bien.
-Rin...
-Dígame- ella le besó en la mejilla antes de apretar suavemente su mano.
-¿Puedo tocar?- preguntó Sesshomaru mirando la pancita de embarazo de la joven. Había dejado de verla cuando su barriga era mucho más pequeña y dedujo que sus cachorras ya estaban prontas a nacer.
-¡Claro!- exclamó la joven sonriendo muy entusiasmada- Esto... usted no lo sabe, pero ¡son dos niñas! ¡Y justo ahora se están moviendo!...
Sesshomaru apoyó su mano sobre el vientre abultado de su joven prometida y pudo sentir el movimiento de las criaturas en su interior. También podía escuchar los latidos de sus corazones y estaba seguro de que serían unas niñas saludables.
-Towa y Setsuna, ¿verdad?- preguntó aún acariciando suavemente a las pequeñas.
-¡Sí! ¿Le gustan esos nombres?- inquirió Rin mirándole a los ojos- Siempre tuve la ilusión de que podríamos escoger los nombres juntos...
- Me parece que son preciosos...
-¿Es usted feliz?
- Ahora que estamos juntos otra vez, sí lo soy- confesó él besando el dorso de su mano-... Tú eres lo que me hace más feliz en el mundo, Rin...
Rin sonrió complacida, porque para ella Sesshomaru también era sinónimo de alegría. Podría pasar horas perdida en sus ojos dorados y ahora que él había vuelto, quería integrarlo lo antes posible a su vida.
El demonio contempló a la joven a medida que se fue quedando dormida entre sus brazos. Sin lugar a dudas, atesoraba aquellos momentos y era agradable volver a disfrutar de la felicidad. Sesshomaru estaba seguro de que él no se merecía el amor de Rin: nunca había hecho nada bueno, siempre fue alguien cruel y despiadado, mas era agradable que ella pudiera ver en él cosas buenas. Le gustaba la forma en que Rin era capaz de verlo, como si los prejuicios y las diferencias entre ambos no existieran, como si él no fuera un asesino y fuera exactamente igual a ella.
-Rin... despierta... en la aldea deben estar preocupados por ti...
-Puede ser...- susurró la joven aún con sus ojos cerrados- pero no quiero dejarle: me da miedo regresar a la aldea y que usted no vuelva a estar junto a mí.
-No tienes que sentir miedo, Rin- él acarició suavemente su cabello-. Yo voy a quedarme cerca de aquí hasta que nos casemos, pero creo que lo mejor es que te quedes en la aldea hasta que nazcan las niñas. No creo poder ayudarte bien si comienza el parto durante un viaje...
-¡Cierto!- recordó Rin riendo antes de abrir sus ojos-La anciana Kaede dijo que iba a ayudarme cuando llegara el momento...
-Creo que van a nacer pronto.
-¡Yo también lo creo! -Rin abrazó a Sesshomaru con fuerza- Me hace feliz que usted llegara a tiempo...
Al cabo de casi tres días, Rin se enfrentó al nacimiento de sus hijas. Fue un proceso largo y doloroso, mas no le importaba porque se sentía emocionada, ya que al fin iba a conocer a los bebés que tanto había esperado.
Sesshomaru, en cambio, esperaba junto a Jaken a que el parto terminara. Sabía que Rin era una chica fuerte, pero no podía evitar sentirse preocupado por su salud: había escuchado que muchas mujeres morían dando a luz a sus hijos y que el caso de Rin era complejo, ya que eran dos criaturas, pero quería aferrarse a la esperanza y a que todo iba a salir bien.
-Rin es una chica muy fuerte- afirmó Jaken en un intento por aplacar la preocupación de su amo-: sobrevivió solita cuando era muy pequeña, vivió con demonios toda su vida, logró que una aldea entera la aceptara junto a su embarazo ¡y eso no es fácil! Ahora va a dar a luz a sus hijas, ¡estoy seguro de que nuestra Rin va a lograr grandes cosas a su lado!
-Ha tardado mucho tiempo...- susurró Sesshomaru.
-¡Es normal!- Jaken se agarró a su estola tratando de consolarle- La anciana Kaede dijo que lls nacimientos de más de una criatura tardan un poco más, pero no debe preocuparse: ¡Rin y sus cachorras van a estar bien!
Aunque sabía que Jaken tenía la razón, para Sesshomaru no hubo paz hasta que escuchó el llanto de las niñas y las felicitaciones hacia Rin, provenientes de la casa de la anciana Kaede.
-¡Muy buen trabajo, Rin!- exclamó la anciana Kaede una vez que las niñas dormían tranquilas a su lado- ¡Lo haz hecho muy bien!
-Son niñas muy lindas y adorables- añadió Sango con una sonrisa- ¿Ya haz elegido los nombres o vas a dejar que Sesshomaru los elija?
-La mayor se llama Towa y la menor se llama Setsuna.
-¡Tienen nombres preciosos!... Es una pena que Kagome no esté aquí para que pueda conocerlas- Sango bajó la mirada con un deje de tristeza-: ella estaba muy feliz porque ibas a tener a tus hijitas.
Rin asintió. La señorita Kagome no había regresado desde el pozo por el que viajaba a través del tiempo. Desde que habían destruído la extraña perla, hace unos dos meses, ella no había regresado y, de alguna manera, todos querían volver a verla.
-Pero bueno...- Sango ordenó un poco el cabello de Rin- lo importante ahora es que sea un día feliz, que tú descanses y que estés tranquila.
-Usted también debe descansar, señorita Sango- añadió Rin con una sonrisa amplia-, me ha ayudado mucho y creo que el monje Miroku querrá que regrese pronto a casa...
-No te preocupes, él sabe que vine a ayudarte, así que está con Inuyasha en estos momentos.
-¡Muchas gracias!
En aquel instante, Sesshomaru ingresó a la casa de la anciana Kaede en compañía de Jaken. El diablillo se acercó de inmediato a las niñas que dormían cómodamente junto a su madre.
-¡Señor Sesshomaru, ya está aquí!- exclamó Rin dedicándole una sonrisa mientras se incorporaba- ¡Hola! Las niñas ahora se durmieron, pero estoy segura de que querrán conocerle.
El demonio asintió antes de dirigir una breve mirada hacia Sango y la anciana Kaede.
-Nosotras ya nos vamos- murmuró Sango poniéndose de pie para ubicarse junto a la anciana Kaede-, supongo que quieren estar a solas en este momento.
-Rin, aprovecha de descansar y no te quedes conversando hasta muy tarde- le recomendó la anciana antes de seguir dando instrucciones ahora a Sesshomaru-. Tú debes asegurarte de que se alimente bien para que pueda dar leche a sus hijas y que no abuse de la energía que le queda por hoy: es imperativo que descanse correctamente.
Sesshomaru asintió una sola vez, muy poco acostumbrado a que le dieran órdenes, aunque le parecían bastante razonables porque eran por el bien de Rin, quien despidió a sus dos amigas con la mano antes de que se retiraran.
Rin sonrió mientras observaba a las niñas dormir. Le parecían mucho más bonitas de lo que se había imaginado y al mirarlas supo que aquel era el día más feliz de su vida. Sesshomaru se sentó a su lado para rodearla por los hombros y observar junto a ella el sueño de las dos recién nacidas.
-Son perfectas...- susurró Rin acariciando las mejillas de sus hijas con su dedo- Son mucho más lindas de lo que soñé que serían... ¿A usted qué le parecen?
-Son hermosas.
-¡¿Quiere cargarlas?!- preguntó Rin entusiasmada mientras tomaba entre sus manos a la pequeña Towa, quien entreabrió sus ojos.
-No es necesario- Sesshomaru miró a la chica sorprendido-. Yo... no creo ser bueno tomando cosas frágiles y ellas están durmiendo, quizás no sea buena idea...
-¡No diga tonterías!- exclamó Rin entregándole a la bebé para que pudiera sostenerla con su mano. La niña miró a su padre con los ojos muy abiertos antes de dedicarle una pequeña sonrisa- Towa ya se despertó y seguramente Setsuna no querrá perderse el ver a su papá.
Rin tomó a la niña en brazos antes de besarla en su frente y entregársela a su padre.
-Ella es Setsuna y creo que usted le agrada a ambas.
-Eso espero...
-¡Claro que sí!- Rin sonrió para luego apoyar su mejilla sobre el hombro del demonio- ¡Mírelas, si están sonriendo!
El demonio miró a las niñas que se habían acomodado contra su pecho en busca de calor. Le parecían que eran muy tiernas y que ambas se parecían mucho a su madre. Las niñas sujetaron su dedo con sus pequeñas manos y poco a poco volvieron a dormir.
-¡Oh, usted tiene un talento!- exclamó Rin mientras observaba la escena- Se durmieron muy rápido ¡No sabía que el señor Sesshomaru era tan bueno con bebés!
-Yo no...
-¡No se asuste!- Rin no pudo evitar reír al ver el rostro confuso del demonio- Yo tampoco sé nada sobre cuidar bebés, pero creo que al menos ahora, las niñas quieren dormir y a medida que crezcan serán un poco más activas.
-Rin, tus cachorras son unas perezosas- dijo el señor Jaken sentándose frente a su amo para mirar a las niñas de cerca- ¡Recién nacieron y ya están durmiendo!
-Señor Jaken, no puede esperar que ellas estén caminando cuando nacieron hace solo un rato- Rin miró al diablito con el ceño fruncido-, además venir al mundo no es algo fácil y relajante, así que claramente quieren dormir un poco. Además, la anciana Kaede me dijo que los recién nacidos duermen mucho y que sólo se despiertan para comer.
-Entonces tu también debes dormir, Rin- la instruyó Sesshomaru intentando arroparla con la manta sin despertar a las niñas-. No sabemos cuándo se van a despertar y necesitas descansar.
-¡Pero yo no tengo sueño!
-Rin, tu cuerpo necesita reposo: dar a luz dos bebés no es algo fácil y el descanso es necesario.
-¡Pero quiero seguir mirándolas! No es justo que solo usted y el señor Jaken las puedan ver dormir.
-Ya podrás verlas cuando se despierten para comer.
-Sí... señor Sesshomaru...
- Dime, Rin.
-Gracias por estar aquí- susurró la joven antes de acomodarse para dormir- ¡Muchas gracias por llegar a tiempo!
El demonio asintió antes de besar a la joven en la frente.
A medida que la noche fue avanzando, Sesshomaru vigiló el sueño de Rin y el de las niñas, que aún no despertaban por el hambre u otras necesidades. Mientras las miraba, no podía evitar sentirse un tanto extraño: jamás imaginó que él podría tener una compañera tan dulce y tan buena como Rin o que podría tener dos hijas tan bellas. Aquel instante, parecía un sueño, algo que no esperaba que él pudiera tener en su vida.
-Señor Sesshomaru, ¿usted pudo encontrar a Zero antes de venir hasta aquí?
-No.- respondió el demonio aún vigilando el sueño de las niñas- Percibí su rastro cuando vine a ver a Rin, pero no logré encontrarla... aunque es muy tonta si cree que dejaré que le haga algo a Rin.
-¿¡No será que busca algún tipo de venganza!?- exclamó Jaken mirando a Rin y a las niñas muy preocupado- Ya sabe que los rumores dicen que usted mató al señor Kirinmaru, ¡quizás esa mujer busca hacerle daño a usted de alguna forma!
-Yo no confío en los rumores, Jaken...- Sesshomaru miró a su sirviente a los ojos con mucha seriedad- Kirinmaru está vivo y junto a su hermana deben estar planeando algo... es extraño... pero él parecía, sobre todo, muy preocupado por el nacimiento de Towa y Setsuna...
-Quizás es porque desea a Rin pero no quiere a sus cachorras... ¡Tan malvado!
-No es por eso... No odia a Towa y Setsuna solo por ser mis hijas- meditó Sesshomaru-; las odia porque son híbridas y debe temer a aquellas criaturas... ¡Por eso él quería controlar el futuro! Kirinmaru debe saber que ellas podrían destruirlo y mientras él o su hermana tengan el espejo, Rin también puede ser su víctima...
-Es una carga pesada para criaturas tan pequeñas...-Jaken miró a las niñas un instante antes de acariciar el cabello de Rin-¿Usted cree que ellas podrán hacer algo así?
-No lo sé, pero me aseguraré de que puedan desarrollar todas sus habilidades...
Tal y como lo habían acordado, Sesshomaru y Rin acudieron al palacio del Oeste para ver a la señora Irasue, después del nacimiento de las gemelas. Las niñas iban una en brazos de Rin y la otra en brazos del señor Jaken, quien no podía alejar las pequeñas manos de Towa de sus ojos.
-¡Rin, tu bebé no deja de moverse!- se quejó el señor Jaken.
-¡Es que usted no sabe tratarla!- Rin le quitó a la niña antes de que ella terminara de quitarle el pequeño gorro- Towa, tienes que ser muy buena hoy, ¿está bien? Tu abuelita tiene que ver que eres una niña dulce y adorable...
-Te ayudo...- Sesshomaru tomó a Towa para que Rin solo tuviera que encargarse de Setsuna. La niña de cabellos plateados miró a su padre con una sonrisa, feliz de haber conseguido que él la cargara- Setsuna es más tranquila...
-Sí, hoy está muy cansada- añadió Rin acariciando la cabeza de su hija que se había acomodado para dormir-, porque su hermana mayor no la dejó dormir en toda la noche... creo que hoy tendremos una noche difícil con las dos niñas despiertas.
Sesshomaru podía notar que de sus cachorras, la más inquieta era Towa. La niña siempre era la primera en despertar, la primera en comenzar a llorar y la última en dormirse. Setsuna, en cambio, era un poco más paciente: no parecía importarle que cambiaran el pañal de Towa primero o tener que esperar unos minutos por ser alimentada, normalmente lloraba porque su hermana la había despertado o porque tenía hambre, pero se calmaba de inmediato cuando alguno de sus padres la tomaba en brazos. Era una niña un poco más tranquila, pero que de todas formas requería de mucha atención y cuidados.
Por las noches, Rin se encargaba de hacer dormir a Setsuna mientras que Jaken intentaba lo propio con Towa para que, finalmente, Sesshomaru tomara aquella labor ante la inutilidad del diablillo.
- Pensé que no iban a venir- murmuró la señora Irasue cuando vio a Sesshomaru y a Rin regresar al palacio-... veo que las niñas ya nacieron, ¿Cómo se llaman?
-Towa es la mayor y la que más se parece al señor Sesshomaru físicamente- contó Rin con una pequeña sonrisa llena de nerviosismo- y Setsuna es la menor y... creo que se parece un poco a mí...
-Sus nombres son... adecuados...
-¡Gracias!- Rin se sentía nerviosa: lo único que esperaba de aquella jornada era que sus hijas fueran aceptadas como herederas de Sesshomaru. A pesar de que él había renunciado a sus títulos, para Rin era importante que la señora Irasue se sintiera conforme.
-¿Ustedes se van a casar pronto?
-Sí- respondió el demonio-, traje a Rin para presentarla formalmente como mi prometida.
Rin se apresuró en dedicarle una reverencia a Irasue quien asintió ante ella y le indicó que podía incorporarse.
-Rin- la chica alzó la mirada ante la mención de su nombre, ¿podemos hablar a solas?...- Sesshomaru se tensó en cuanto su madre pronunció aquellas palabras y la miró de forma amenazante- Sesshomaru, ¡no me mires así! ¡Eres realmente aterrador! La devolveré tal y como está; no tienes que pensar en matarme o quién sabe el tipo de ideas retorcidas que tienes... Rin, vamos.
Irasue se adelantó un par de pasos hacia uno de los salones mientras Rin sonreía satisfecha.
-No vayas con ella- le indicó Sesshomaru sujetando su mano-, no me parece buena idea... no confío tan ciegamente en mi madre...
-¡No va a suceder nada!- exclamó Rin mirando a su alrededor para comprobar que no había nadie y poder besar la mejilla de su prometido- Yo creo que la señora Irasue solo va a hablar conmigo sobre cosas de la boda y pronto podremos regresar para alimentar a las gemelas.
Rin dejó a las niñas con el señor Jaken y llegó al salón en el que la esperaba la señora Irasue. Pensó que hablarían sobre preparativos, pero la mujer se mantuvo en silencio, evaluando a la joven y mirándola como quien analiza a un oponente. La verdad es que Rin nunca se había visto objeto de semejante examen, ni siquiera cuando era pequeña y llegó al palacio, la miraron de aquella forma.
-Siempre pensé que eras poca cosa...- confesó Irasue mientras paseaba lentamente alrededor de la joven-, cuando eras niña estaba segura de que harías todo lo que yo quisiera: pensaba que podría mantenerte aquí para siempre...después de todo, acababas de perder a tu familia, el mundo era un lugar tenebroso para ti y recuerdo que querías que yo fuera tu mamá... ¿recuerdas eso?
-Sí... yo... solo quería tener una familia otra vez...- los ojos de Rin se llenaron de lágrimas por los recuerdos- cuando lo conocí, me sentía tan celosa del señor Sesshomaru porque a él lo quería su mamá y yo ya no tenía a la mía...¡por eso quise quitarle al señor Jaken, pero me alegra que pudiéramos compartirlo!
-¡Pobre de ti!- Irasue acarició suavemente la mejilla de la joven, quien la miró sintiéndose muy sorprendida. Una lágrima solitaria descendió por su mejilla, mientras intentaba asimilar aquel gesto- Rin, la vida nunca ha sido justa contigo: eres muy joven y haz sufrido mucho, pero si quieres puedo ayudarte a recuperar todo lo que haz perdido.
-¿Cómo?
-No puedo devolverte a tu familia, porque ellos murieron hace muchos años- especificó Irasue mientras acariciaba el cabello largo y oscuro de Rin-, pero si quieres, puedo ser para ti aquello que tanto deseas: yo puedo ser tu mamá, Rin.
-¡¿De verdad?!- la voz de la joven solo era un susurro mientras se dejaba inundar por la emoción.
-¡Claro! Puedo hacer todo lo que haría una madre por ti- Irasue sonrió brevemente: Rin estaba a punto de caer en su trampa-. Si quieres, puedo hacer que todo el palacio te trate como si fueses mi hija: nadie se atrevería a castigarte, podrás sentarte a mi lado en el trono y podré peinar tu cabello así como lo haría tu verdadera mamá... Estoy segura de que a Hana le gustaría ver que su niña vive bien, ¿no lo crees?
-Ella... se sentiría contenta...
-¡Claro que sí! Solo debes hacer una pequeña cosa.
-¿Qué cosa?
-Romper tu compromiso con Sesshomaru y deshacerte de tus hijas... No es muy difícil...
Irasue sabía exactamente cómo quebrar la voluntad de Rin. Siempre supo que lo que más deseaba la joven era tener una mamá y pensó que si se lo ofrecía, entonces ella iba a cumplir con todos sus caprichos. Conocía bien a Sesshomaru y era consciente de que él no iba a romper el compromiso, a no ser que la joven quisiera terminar su amorío con él, por lo que optó poner en juego a su última carta.
-Yo... amo mucho al señor Sesshomaru y a mis hijas... yo... no creo que pueda hacer eso.
-Rin, él nunca podrá darte lo que en verdad sueñas: sé que se quieren, pero debes ser realista, ya que él nunca podrá darte a tu mamá.
Rin guardó silencio un par de minutos. Lo que decía la señora Irasue era verdad: ella siempre había querido a una mamá, nunca se lo había dicho a nadie, pero era un deseo que se encontraba en su interior desde que era pequeña. Sin embargo, ella era muy feliz con Sesshomaru, habían tenido que superar muchas cosas para encontrarse en el punto en el que estaban y le dolía pensar en tener que separarse de él: quería una madre, pero también quería al amor de su vida.
-Señora Irasue... usted... ¿de verdad cree que soy tan inadecuada para su hijo?- Rin se limpió las lágrimas en un intento por lucir más compuesta que antes- ¿de verdad soy tan mala opción?
-¿A qué viene esa pregunta?
-Usted... muy pocas veces fue dulce cuando yo era niña, evitaba verme porque decía que mi olor le daba asco y pasaba sola mucho tiempo en mi sección... pero ahora que el señor Sesshomaru quiere casarse conmigo, me ofrece las cosas que siempre desee de usted cuando era una niña... no puedo evitar pensar, que es porque realmente me considera una mala opción para su hijo y no porque, realmente piense que yo me merezco su ternura.
-Eres más inteligente de lo que pensaba- Irasue se alejó de la joven después de unos minutos de silencio-. Creí que podría manipularte para que cedieras ante mí, pero veo que tu voluntad es más fuerte de lo que pensaba... Respondiendo a tu pregunta, sí te considero una mala opción, la peor para ser más específica, pero al parecer no puedo deshacerme de ti sin causarle dolor a Sesshomaru, así que supongo que debo darme por vencida, ya que las otras alternativas, le pondrían a él en mi contra...
Rin guardó silencio antes de limpiar sus lágrimas y esbozar una sonrisa que sorprendió a su interlocutora. La joven se sentía herida, pero comprendía que no podía continuar alimentando la esperanza de que Irasue la aceptara como hija, simplemente debía aceptar que no podría ganarse su cariño.
-Señora Irasue, por favor no le diga nada de esto al señor Sesshomaru- le pidió la joven-: él no lo dice pero sé que quiere mucho a su mamá y le causaría gran dolor saber que usted intentó alejarme de su lado de esta forma... prometo que guardaré esta conversación en secreto y que me esforzaré mucho en que él sea muy feliz a mi lado.
-¡Eres sorprendente!- Irasue miró a Rin sin poder creerlo- ¿Ni siquiera ahora te sientes ofendida?
-No.- Rin se atrevió a acercarse a Irasue para tomar sus manos- Usted es la abuela de mis hijas, la madre de mi futuro esposo y yo sé que no me quiere, pero me dejará hacer feliz a su hijo y eso es más que suficiente.
-¡Rin, ¿qué te he dicho sobre tocar a los demás?! - exclamó Irasue, sorprendida por el atrevimiento de la muchacha.
-Señora Irasue, ya no soy una niña y usted ya no tiene autoridad sobre mí... pero quiero que sepa una cosa- la voz de Rin sonaba tranquila y suave, como si nada hubiese sucedido-: si usted me hubiese propuesto tratarme como una hija cuando yo recién había cumplido dieciséis años, yo habría aceptado: habría renunciado a mi amor por el señor Sesshomaru y me habría obligado a verle como un hermano mayor, pero ahora... ahora es demasiado tarde, porque yo lo amo profundamente y amo a la familia que construí a su lado... Sé que en realidad le preocupa que él sea feliz y le juro que va a ser así: le doy mi palabra de que el señor Sesshomaru solo va a conocer la felicidad a mi lado.
-Bien...
Rin le dedicó una sonrisa a Irasue antes de retirarse y regresar con su familia.
-¡Ya hablé con su madre!- exclamó la joven antes de tomar en brazos a la pequeña Setsuna quien estiró sus manitas en su dirección.
-¿Qué te dijo?- Sesshomaru miró de reojo hacia el salón lejano al que ambas habían estado conversando.
-Nada...¡Ella solo quería asegurarse de que usted fuera muy feliz conmigo!- Rin besó a Sesshomaru en la mejilla- ¿Nos vamos?
-Lo siento mucho, Rin.
-¿Por qué?
-Porque sé que ella no fue agradable contigo: hueles a lágrimas y tus ojos no se ven tan felices como antes.
-No se preocupe...- la joven permitió que él la tomara con su mano libre para que le acariciara su mejilla- siendo honesta, hoy fue una de las veces en que fue más agradable conmigo y me hace feliz que acepte nuestro matrimonio... Sé que quizás no le agrado como esposa de su único y perfecto hijo, pero ¡creo que en unos setenta u ochenta años ella me invitará a conversar sobre nuestros hijos y a tomar el té!
Sesshomaru ayudó a Rin y a las bebés a subir sobre el lomo de Ah-Un. Voló a su lado hasta que aterrizaron suavemente sobre un prado en el que descansaba los primeros copos de nieve de una estación del año que aún no se asentaba del todo.
-¿Tienes frío?
Sesshomaru abrigó las piernas de Rin con su estola, mientras ella terminaba de abrigar a las niñas con la ropa que les había hecho para el invierno.
-¡Muchas gracias! - exclamó ella contenta- Es usted muy considerado.
-Rin, ¿tú eres feliz?
El demonio temía que las palabras crueles de su madre pudieran haber causado algún tipo de dolor irreparable en la joven, a pesar de que ella lucía igual de sonriente que antes.
-¡Soy muy feliz!- Rin miró a Sesshomaru a los ojos antes de besarlo suavemente en los labios- Usted me hace inmensamente feliz y sé que una vez que nos casemos, solo nos espera la alegría por delante.
-¿Haz tenido algún sueño sobre el futuro?
-No... ¡Pero no necesito leer el futuro para saber que podremos superar lo que sea!
Sesshomaru volvió a acariciar los labios de Rin con los suyos, disfrutando el contacto de aquel beso y sintiendo como poco a poco la pasión del momento iba nublando sus sentidos. Amaba a Rin, de eso no tenía ninguna duda: ella era todo lo que le importaba del mundo y le había dado dos cachorras que eran la prueba de un amor que siempre había sido puro y fuerte.
No obstante, no podía mentir y decir que no le preocupaba el futuro: el mundo era peligroso y sabía que sus enemigos no iban tardar en intentar dañar a quienes amaba, mas había aprendido a tener esperanza y estaba seguro de que el amor que existía entre Rin y él, podría superar cualquier obstáculo o barrera que el destino quisiera disponer en sus vidas...
¡Hemos llegado al final! wiiiiAgradezco mucho a quienes siguieron esta historia y bueno quiero decir que está basada en muchas cosas: en primer lugar, en la leyenda del hilo rojo del destino sobre un rey que ve conectado su destino al de un bebé en un mercado y se enoja mucho cuando lo descubre, luego me basé en algunos cuentos de hadas como Rapuncel principalmente.También decir que me siento muy emocionada porque jamás pensé que podrían leerme tantas personas y me hizo muy feliz escribir una obra que abarcara mucho de la vida de Rin. Esta historia está hecha con mucho amor y opté por un final feliz porque es bonito tener esperanza.Quiero decir que hasta ahora no tengo planes para una segunda temporada de esta historia, pero estoy pensando en hacer un epílogo.Les agradezco mucho a quienes llegaron hasta el final de mi historia y les mando un abrazo gigante c: ¡Quizás nos leamos en una siguiente aventura!Gracias...
