Epílogo: Bajo la luz del eclipse
Días después del matrimonio, Rin estaba empacando sus cosas que aún estaban en casa de la anciana Kaede. Algunos vecinos le habían llevado frutas, dulces y kimonos de regalo tanto para ella como para sus hijas.
-¿Ya te vas, Rin? - preguntó la anciana Kaede.
-Sí, el señor Sesshomaru me está esperando y me temo que las niñas le pueden estar dando algunos problemas.
-¿Estás segura de que quieres volver a viajar con él? Te estabas adaptando bien a la vida en la aldea y creo que los viajes pueden ser algo peligrosos para ti.
-Pero si yo seguiré viniendo y después de que nacieron las niñas, comencé a vivir con él... ahora solo vine a buscar mis cosas...
-Rin, pase lo que pase, siempre puedes considerar esta como tu casa- la anciana acarició las mejillas de la joven-. Si hay algún peligro o si Sesshomaru vuelve a dejarte sola, no dudes en pedirnos ayuda, ¿está bien?
-Sí, anciana Kaede... ¡Muchas gracias!
Rin abrazó a la buena mujer antes de terminar de subir sus cosas al dragón que la esperaba junto a la casa.
-¿Ahora vas a irte para siempre con mi hermano?- le preguntó Inuyasha a la joven mientras ella terminaba su labor.
-No, yo seguiré viniendo- explicó Rin con una sonrisa- ¡también traeré a las niñas para que juegue con ellas!
-Gracias, Rin... Eres una muy buena hermana- la joven abrazó a Inuyasha con fuerza antes de mirarle con una sonrisa.
-Usted no se preocupe demasiado... ¡ya verá que la señorita Kagome va a regresar pronto!
-Sería bueno que pudieras leer las cartas para tener certeza de ello...- la pérdida de Kagome seguía siendo un tema muy sensible para Inuyasha y la incertidumbre sobre el futuro solo le causaba mucho dolor- pero entiendo que ya no desarrollas aquella habilidad.
-Lo siento mucho, señor Inuyasha- Rin se sentía un poco mal por su amigo-, pero quemé todas mis cartas y debido a la falta de práctica y costumbre, no creo que pueda leer la fortuna otra vez.
-Está bien, Rin... Confiaré en tus palabras porque yo también creo que Kagome va a regresar...- Inuyasha se obligó a sonreírle a la chica- si sueñas algo con ella, por favor no dudes en venir a avisarme.
-¡Claro!
-Lo otro: si Sesshomaru se vuelve un idiota... mejor dicho, más idiota que de costumbre, no te quedes con él y no dudes en regresar a la aldea ¡Aquí todos te vamos a extrañar mucho!
-¡Muchas gracias!
-Miroku y Sango también te mandan saludos...- explicó el híbrido- no pudieron venir porque a raíz de su embarazo, Sango se siente un poco indispuesta.
-Lo entiendo... ¡Me alegra mucho que Sango esté embarazada! -los ojos de Rin brillaban entusiasmados- Estoy segura de que sus hijos, serán buenos amigos de mis niñas y podrán jugar y tener momentos tiernos juntos.
-Se los diré...
-Ya debo irme, Towa y Setsuna no han comido hace algún rato y temo que el señor Jaken quiera dejarnos por sobreexplotación laboral.
Inuyasha asintió y la vio subir hábilmente sobre el dragón de su hermano. Sin lugar a dudas, Rin era alguien muy especial y seguía siendo igual de buena que cuando la había conocido.
Rin llegó hacia el bosque de bambú en el que descansaba su esposo junto al señor Jaken y las niñas. Iba a bajar del lomo de Ah-Un, pero el señor Sesshomaru le entregó a las bebés para que se sentaran junto a ella, por lo que la joven le miró con algo de sorpresa.
-¿Qué ocurre?- preguntó la joven mirándole de reojo- ¿Quiere que vaya con las niñas a algún lugar?
-Nos vamos a casa, Rin.
La chica parpadeó antes de que Sesshomaru subiera al dragón detrás de ella y la rodeara con sus brazos para sujetar las riendas.
-Pero... no creo que a la señora Irasue le guste que vivamos todos juntos en el mismo lugar...
Para Rin fue inevitable recordar la última conversación con aquella mujer y, aunque la estima continúa, no confiaba en que pudieran vivir juntas en armonía.
-Rin, tengo que vendar tus ojos.
-¿Qué? ¿Por qué?- quiso saber la joven antes de que el rubor acudiera a su rostro- Señor Sesshomaru, creo que es un poco temprano para estas cosas, ¡además las niñas y el señor Jaken están mirando!
-No es por eso, es porque es una sorpresa...- Sesshomaru cubrió los ojos de Rin con el trozo de tela.
Durante todo el viaje, Rin intentó escuchar alguna pista o sonido en el bosque que delatara el lugar hacia donde la llevaban. Sin embargo, ningún aroma o sonido le proporcionaba algún tipo de información, hasta que poco a poco el aroma de las flores despertó recuerdos escondidos en su memoria.
-Es... Señor Sesshomaru, ¿estamos en la aldea en que nací?
-Estamos a punto de llegar a nuestro hogar.
-Pero es que... huele a unas flores que juntaba con mis hermanos...- susurró Rin sintiéndose un tanto decepcionada por no estar allí.
De pronto, el dragón descendió y mientras Sesshomaru ayudaba a Rin y a sus hijas a bajar, le ayudó a quitarse la venda de los ojos a la bella joven.
-¡¿Qué es esto?!
-Es tu casa...
Los ojos de Rin miraron al demonio sin poder creer en sus palabras. Ante los ojos de Rin se erigía un palacio tan amplio e imponente que a ella le parecía un sueño.
-Es cerca de donde antes estaba la aldea en que creciste. Es similar al palacio del Oeste, pero aquí podrás hacer todo lo que quieras y estar en todas las habitaciones y jardines... ¿Quiéres verlo?
Rin asintió, emocionada profundamente por el gesto y porque la idea de tener un hogar bonito donde ver crecer a sus hijas, le gustaba mucho.
La sonrisa en su rostro se hizo permanente a medida que recorría los salones, habitaciones y preciosos jardines. El palacio era amplio y hermoso y estaba segura de que ella sería feliz viviendo en aquel lugar... en realidad, Rin era feliz viviendo incluso en el bosque, pero le emocionaba mucho que el señor Sesshomaru se preocupara de esa forma por ella.
-¡Es todo muy hermoso!- exclamó ella sujetando su mano.- Muchas gracias, me gusta mucho y creo que seremos muy felices aquí.
-Aún falta que veas un jardín.
-¿De verdad?
-Sí...- Sesshomaru guió a Rin hacia el último jardín de la casa mientras no podía evitar sentirse muy conforme ya que ella lucía emocionada- Pensé que querrías tener cerca a tu familia, así que con ayuda de la anciana Kaede y tu amigo monje los trasladé con mucho cuidado hasta aquí.
-¿Qué? - los ojos de Rin se llenaron con sus lágrimas cuando vio, en un bello jardín lleno de flores, las tumbas de su familia- Yo... ¡me encanta, muchas gracias! Yo... podré traerles flores y venir a compartir con ellos casi todos los días.
-Sé lo importante que es tu familia para ti y que no estuve contigo cuando regresaste a tu aldea- Sesshomaru abrazó a la joven por la cintura-. También sé que tu madre me odiaba profundamente, pero espero que con esto, su alma no me guarde tanto rencor.
-No... yo sé que toda mi familia se lo agradece- susurró Rin limpiando sus lágrimas-. Yo sé que ellos serán buenos espíritus que nos protegerán y guiarán nuestro hogar... mi familia era muy buena y sé que estar con nosotros les hace sentir felices y honrados.
-¿Te sientes feliz?
-¡Mucho!
A la hora de comer, Rin tendió una manta sobre el pasto bajo un gran árbol de cerezos para descansar junto a las niñas y su esposo bajo la sombra. Towa y Setsuna estaban sentadas sobre su regazo hasta que la mayor apuntó con curiosidad hacia el cielo.
-Va a comenzar un eclipse de sol- explicó Rin abrazando a las niñas que se refugiaron, temerosas, entre sus brazos- ¿Qué ocurre?... Señor Sesshomaru, creo que las niñas tienen miedo... Son tan tiernas, pero no hay nada de qué temer: ya volverá a salir el sol y a hacer calor de nuevo...
-Son muy listas para su edad- Sesshomaru acarició a las niñas en su cabeza antes de contemplar como la luna iba cubriendo poco a poco el sol.
-¡Son divertidas!- exclamó Rin contenta mientras las miraba con profunda adoración- Se durmieron ahora que está oscureciendo y bajó la temperatura... Creo que voy a la habitación de las niñas para que duerman un poco más cómodas.
-¿No quieres ver el eclipse? - preguntó Sesshomaru- No ocurren muy seguido y yo ya he visto algunos antes, me atrevo a decir que son bonitos: si quieres puedo ir yo a dormir a Towa y Setsuna para que tu lo veas.
-Entonces quedémonos todos aquí...
Rin llevó su mano a la mejilla de Sesshomaru para que pudieran compartir un dulce beso mientras poco a poco se fueron llenando de la oscuridad y la magia del eclipse...
En otro punto, un tanto alejado del bosque y en altamar, una mujer de cabello plateado junto a su hermano de cabello rojizo contemplaban el eclipse en la cubierta de su barco.
-Hoy era el día ideal para hacer funcionar el espejo- señaló Zero al tiempo que, con su espada, su hermano apuntaba hacia el sol-, ¿no crees que deberíamos ir a buscar a la esposa de Sesshomaru? Ya se separó de las híbridas y no será peligroso para ella si atacamos ahora.
-No hay que apresurarse... Estoy seguro de que Sesshomaru aún está alerta y debe sospechar que me encuentro con vida- Kirinmaru dejó de apuntar hacia el astro a medida que el primer rayo de sol escapaba de la oscuridad del eclipse-... dejemos que disfruten de la paz que precede a la tormenta... Además, debemos ver una forma de controlar a Sesshomaru y que no interfiera en nuestros planes... Yo creo que tenemos mucho tiempo por delante...
Zero observó a su hermano avanzar hacia el interior del barco mientras los rayos del sol escapaban de la oscuridad proporcionada por la luna. La mujer sonrió un instante: quizás solo debían esperar y dejar fluir el tiempo...
Hola!!!!Ahora sí que sí es el finalQuise hacer este mini capítulo e incluirlo como un epílogo y espero que les haya gustado n.nMuchas gracias por leer y acompañarme en esta historia!Nos vemos!!!
