Mi primer amor

Por Coqui Andrew

Capitulo Nueve

Candy

Aspiro su perfume, escucho los latidos de su corazón, están muy acelerados como el mío, Albert empieza acariciar mi espalda y yo su pecho hasta que siento su corazón más calmado

-¿Albert? – digo

-Mmm – dice él

-¿Qué somos? – Él voltea a verme

-No entiendo –

-Pregunto qué si somos novios, amigos con derechos o simplemente amigos- Me ve con desconcierto. Lo observo porque se quedó pensativo, hasta que suelta un suspiro, me voltea a ver y me sonríe.

-Perdón, Candy, ya entendí que quieres decir y por qué – Su rostro está rojo, toma mis manos entre las suyas

-Candy ¿quieres ser mi novia? – me dice

Yo me río, me puse nerviosa y él se sorprende por mi risa

-Disculpa … Albert … este… después de escuchar … tu pregunta, … me puse nerviosa … pero si acepto ser tu novia – le digo

Ambos nos levantamos de la cama toma mi rostro y me vuelve a besar.

-Cof cof – escuchamos, giramos hacia la puerta y ahí está Tom

-Creo que ya me la ganaste Albert, ¿o no? – dice

-Pues tengo entendido que tú tienes novia en Los Ángeles – dice Albert

-Jajajaja – escuchamos - Pues sí tengo novia allá, amigo, me da gusto haber escuchado que ya son novios – se acerca y nos abraza.

-Albert, ya tenemos que irnos, está bella mujer tiene que descansar – nos dice – Por cierto, los muchachos ya se fueron, Paty mañana viene sola a dejarte los apuntes y tareas para que no te retrases, Candy –

-Gracias Tom, por la información, los acompaño a la salida – les digo

Albert, me ofrece su brazo, lo tomo y salimos de mi habitación-

Les despido en la puerta veo que suben al auto de Albert y se van.

Los días pasan, mi padre viene a visitarme, se queda un rato conmigo, pero me preocupa su estado de salud, lo noto cansando, angustiado, le he preguntado y me dice que no le pasa nada, que debería estar feliz porque tengo que disfrutar la vida, después de decirme eso mi tía se une a nosotros para hacernos reír, les confieso que me hubiera gustado que mi tía fuera mi mamá, pero tengo que ser realista, el volver a casa después de mi fiesta, me angustia, me da terror regresar, solo lo he comentado con Albert, me dice que todo va estar bien. Lo dudo.

Llega por fin el primer ensayo, estamos todos en la cafetería, esperando al profesor que nos va poner la coreografía, mientras todos están echando relajo, Albert, Tom y yo platicamos

-¿Está segura de que quieres bailar eso? – me pregunta Tom

-Sí ya te lo he dicho, me encanta toda la música, así que ya deja de molestarme- le digo

-Buenas tardes – Nos dice un señor que viene acompañado por una mujer y otro joven – Soy Augusto, el maestro de baile, ¿se encuentra Candy? – pregunto, sin esperar corrí hacia ellos y me presente –Hola yo soy Candy –

-Hola, nena, ¿lista para empezar? ¿Dónde están los chambelanes?, No me digas que son aquellos guapetones – dijo señalando a Albert y Tom, me reí.

-No, ellos no son mis chambelanes, son aquellos – señalo donde están Archie, Stear, Neal, Anthony, Michael, junto con las chicas, vi que puso cara de decepción

-Bueno… ya que… solo espero que sepan bailar – me dice - ¡Bien chicos y Candy! Vengan acá para empezar, dónde son los ensayos – le señalo la puerta para el jardín, está hermoso porque tiene una pista perfecta para bailar, este señor nos presenta a sus ayudantes, sus nombres Amanda y Sergio son latinos lo notamos porque se mueven muy bien junto Augusto.

-A ver, Candy, pon la música para tu entrada, por favor – Hago lo que me pide y se entusiasma mucho -¡Oye! ¡Eres muy original! Está perfecto, a mis bailarines sugerencias para los pasos – dice, estos se acercan y empiezan hablar y dar muestras de pasos, volteo hacia donde están Albert y Tom los veo platicar a gusto, cuando un grito me toma por sorpresa

-¡CHICOS, TODOS ACA! ¡VAMOS HACER UN POCO DE CALENTAMIENTO! –Pone música y efectivamente nos unos ejercicios, mis amigos lo miran mal.

-¿Por qué nos pone hacer esto, señor? – pregunta Neal

-Para que aflojen los músculos y no tengan algún accidente – le dice enojado

Voltea a verme y me dice - ¿No pudieron escoger a "otra"? – Yo solo me río y niego con la cabeza -¡Hey! Atentos, no vienen a platicar, viene a ensayar con hermosa nena – Me señala, siento arder mis mejillas, Albert me guiña un ojo, ahora es todo mi rostro.

Empezamos con la entrada, se da cuenta que nos aprendemos rápido los pasos, noto que Albert y Tom ponen mucha atención, el maestro nos da un receso, cuando quiero acercar a ellos, no están, me dice Dorothy que regresarán cuando empiece nuevamente con el maestro del baile. Me pongo triste, pero alguien pone una deliciosa rebanada de pastel, es mi Tía Rosa, se sienta a mi lado y me hace la plática mientras yo disfruto el postre.

Volvemos a ensayar, pero ya no veo a Tom, ni a Albert.

Cuando terminamos el ensayo, el maestro se despide y nos dice que tenemos que llevar la ropa adecuada. Todos decimos sí, se retira al entrar a la cafetería, me acerco a mi tía para preguntarle si ya nos vamos, estoy triste porque mi amor no se despidió.

Ella me dice que sí, nos despedimos, cuando veo salir a Tom y Albert de una pequeña sala que es de descanso para los empleados.

-Candy, espera no te vayas – me dice Albert, mi tía al ver que sonrío nuevamente, me empuja para que vaya con él.

-Dime, Albert – le digo mirándolo a los ojos, esos hermosos ojos y su sonrisa, ¡wow! Me tiene embobada.

-Paso por ti mañana – me dice, se acerca, para depositarme un beso suave en los labios, todos los muchachos empiezan aplaudir y dar silbidos, ambos nos ponemos rojos.

Pasan los días, en la escuela ya estoy al corriente, los ensayos de maravilla, me he dado cuenta que Tom y Albert desaparecen mientras ensayo con los muchachos, solo falta ensayar con mi papá, todos los días va a visitarme, luego lo acompaño al negocio y mi novio pasa por mí. Pero durante todo este tiempo he sentido que alguien me vigila, no sé quién sea, o solo será mi imaginación.

Albert

Los ensayos van bien, cada noche que llego a mi habitación volteo hacia la ventana, veo la recamara de ella, tomo mi guitarra y empiezo a tocarla pensando en mi Candy. Tom y yo nos estamos preparando una sorpresa para Candy, el día de su fiesta, ella no sospecha nada ya se va acercando la fecha, todos estamos emocionados, mi hermano no ha estado en casa, mi mamá dice que salió de viaje con Horace, pero que estarán para los XV de Candy, eso me molesta, ¿no podrían quedarse allá, donde sea que estén y no vuelvan?

Mi mamá está triste por su hijo, pero tranquila porque el odioso de su novio no la hostiga, ni la estresa, se nota en su mirada, convivimos más.

El señor Ralph parece que ha envejecido más, a veces llego para llevar a Candy a la casa de su tía, queremos hablar, pero llegan las otras mujeres y no quiero que le digan algo a mi pequeña. El señor White, se queda para soportar todo, eso lo está acabando.

Continuará …