El club donde se llevaba a cabo el 'after party' quedaba a un par de calles al sur del hotel, algunos participantes del torneo habían ido, aunque otros habían decidido quedarse en el hotel. El lugar era mucho menos espacioso que el salón del hotel y la decoración era mucho más moderna, la música aturdidora no permitía que tuvieran una conversación tranquila y por supuesto había alcohol por doquier.
- Benimaru...san – Se quejó Shingo de pie en medio de la pisa, Benimaru bailaba al ritmo de la música electrónica y para sorpresa de Shingo, ¡K' sabía bailar también!
- Solo muévete con el ritmo – Gritó Benimaru agarrándolo por los hombros y forzándolo a que moviera el cuerpo – No tienes que seguir ningún paso, solo siéntelo –
Shingo no solía ir a ese tipo de fiestas, tampoco era el tipo de música que le gustaba escuchar, por lo que se sentía algo perdido en medio de los cuerpos danzantes en la pista. Comenzó a moverse imitando los movimientos de K' y al cabo de un rato descubrió que no era tan difícil y que resultaba divertido.
Lo único que faltaba era que Kyo se hubiese unido a ellos, pensaba, durante los últimos meses en los que estuvieron viviendo juntos en su casa, siempre le dio la impresión de que Kyo no lograba expresar sus sentimientos con honestidad, para Shingo siempre había sido fácil decir lo que pensaba y demostrarlo con acciones, él era una persona transparente en todo lo que hacía, por el contrario, Kyo siempre parecía estar escondiendo su verdadero ser bajo una apariencia arrogante y sobrada.
Había descubierto pequeños detalles de la personalidad de Kyo en sus interacciones cotidianas, pero no se atrevía a decir que hubiese visto a Kyo 'feliz' durante ese tiempo. No reía a menudo y casi siempre parecía abatido, como si hubiese perdido antes de tan siquiera intentar pelear. Por eso había deseado que Kyo se hubiese unido a la fiesta y sabía que Benimaru había tenido la idea de llevarlo por esa misma razón. Aunque Benimaru aparentara no prestarle atención seriamente a las cosas, era buen observador y conocía a Kyo por mucho más tiempo que él, deseaba llevar a Kyo al 'after party' para que bailando y bebiendo se olvidara de sus preocupaciones y aunque fuera por un momento la pasara bien como un joven más.
- ¿Eh?... - Murmuró Shingo quien había estado bailando con los ojos cerrados y al abrirlos le pareció ver que Benimaru le estaba diciendo algo al oído a K'. Entre las luces parpadeantes del club y rodeados de cuerpos danzantes, Shingo notó que Benimaru no estaba diciéndole algo al oído, si no que ¡le mordía el lóbulo de la oreja! K' no parecía molesto frente a ese hecho, por el contrario, seguía bailando con una sonrisa casi imperceptible que solo Shingo notó.
Ahora que lo pensaba, era mejor que su maestro no se hubiera unido al plan, de lo contrario no se imaginaba la cara de Kusanagi-san si hubiese visto a Benimaru tratando de besar a K'.
El agua caliente de la ducha había logrado de alguna manera tranquilizar sus nervios, a pesar de que eran las 3 de la mañana Kyo se encontró obligado a darse una ducha para sacarse el químico del extintor. Por más que lo pensaba y por mucho que le costara aceptar, aquella había sido una buena idea, si Iori no hubiese detenido el fuego, la habitación se habría prendido en llamas y habrían tenido que evacuar el hotel. La idea de que su fuego pudiese manifestarse por sí solo mientras dormía era aterradora, de solo imaginar que eso pudiese pasar mientras estuviera en la habitación de sus compañeros de equipo le daba escalofríos, ¡Pondría en peligro la vida de sus amigos!
Kyo estaba acostumbrado a ver fuego, a sentirlo, entendía su comportamiento como nadie más, sabía lo peligroso y devastador que podía llegar a ser. Afortunadamente Yagami lo comprendía también.
Maldijo por lo bajo mientras cerraba el agua de la ducha, odiaba tener que aceptar que Iori le había 'salvado' esta vez y aunque sentía que debía darle las gracias de alguna manera, no encontraba la forma de decirlo. Aún se sentía algo mareado por el sake, hacía un par de horas nada más que había tomado toda una botella y sentía todo su cuerpo caliente ahora que había lavado la espuma. Justo cuando estaba saliendo de la ducha con una toalla anudada a su cintura y su cabello mojado goteando agua sobre sus hombros, Iori abrió la puerta del baño de par en par y entró corriendo.
- ¿Qué no puedes esperar hasta que termine? – Comenzó a decir Kyo y entonces Iori se aferró con las manos al lavamanos y vomitó una gran cantidad de sangre sin previo aviso. El cabello rojo cayendo hacía adelante escondiendo su rostro.
El cuerpo de Iori se estremeció y pareció que perdería el equilibrio de no ser porqué se estaba agarrando a la cerámica del lavamanos.
- Oe... Yagami – Le llamó Kyo caminando el par de pasos que lo separaba de la ducha con el lavamanos y posó una mano sobre el hombro de Iori.
Entonces fue cuando la segunda cosa extraña de la noche sucedió. Justo en el momento en el que Kyo posó su mano sobre el hombro de Iori, todo se oscureció a su alrededor.
Kyo se encontró de pie en un sitio desconocido, en un silencio sepulcral y en la lejanía divisó lo que parecía ser una enorme roca amarrada con una soga ceremonial. Kyo comenzó a escuchar un siseo, un sonido que se le fue metiendo en la cabeza y le hizo caminar hacia adelante.
¡Era el siseo de cientos de serpientes!
Y las serpientes lo llamaban, el siseo sonaba como su nombre. Kyo caminó como un autómata hacía la roca y de repente se encontró envuelto en las llamas púrpuras de Iori. Kyo intentó llamar su fuego para defenderse, pero este no acudió a él y Kyo continuó caminando hacía la piedra sin poder detenerse.
Abrió los ojos y tardó un momento en poder enfocar el linóleo del techo, no recordaba donde estaba, por unos instantes le pareció que estaba de nuevo en el hospital. Kyo parpadeó varias veces hasta que la imagen se aclaró y se dio cuenta de que estaba sentado en el suelo con la cabeza apoyada en el borde del sanitario. ¿Se había desmayado?
Con un dolor de cabeza de los mil demonios, intentó ponerse de pie y vio que, a su lado, Iori estaba dormido (o inconsciente), aun sosteniéndose en el lavamanos con medio cuerpo desmadejado contra la baldosa. Con un esfuerzo sobrenatural se puso de pie y antes de tocar el cuerpo de Iori para moverlo, se lo pensó mejor, pues recordó que el contacto lo había enviado a ese lugar oscuro.
- Oe Yagami – Empezó a decir - ¡Yagami! – Gritó más fuerte, el pelirrojo empezó a mover la cabeza lentamente hacía a un lado y Kyo vio el desastre que había dejado en el lavamanos, como había quedado inconsciente sobre su propia sangre, la cara de Iori estaba manchada completamente, tanto así que parecía confundirse con el color de su propio cabello.
Iori se levantó lentamente, su expresión era claramente de dolor y se llevó una mano a la cara moviendo el cabello rojo hacía un lado, su cara era un absoluto desastre.
- Oi Yagami... ¿Estás bien? – Preguntó de nuevo y contuvo el impulso de ponerle una mano en el hombro - ¿Me estás escuchando? –
Iori se miró al espejo sin responder, parecía como si estuviera todavía en trance, su cara ensangrentada era aterradora, Kyo tragó saliva y decidió colocar una mano sobre el hombro de Iori, esta vez y para su alivio no pasó nada extraño, solo sintió la tibieza de su piel.
- ¿Qué pasó? – Murmuró Iori volviendo su mirada al lavamanos manchado de sangre – Sentí como... si estuviese a punto de entrar en el riot blood – Murmuró, Kyo notó que sus hombros temblaban bajo su mano.
- Lo sé – Respondió Kyo – Vi la piedra y escuché las serpientes – Iori se giró abruptamente hacia él – En el momento en el que toqué tu hombro, sentí como si, me hubiera transportado a un lugar oscuro y tu fuego... tu fuego me envolvió y me guio hacía la piedra –
- ¡Nunca te acerques a la piedra! – Exclamó Iori y con un movimiento rápido tomó a Kyo por los hombros, había genuino horror en sus ojos, Kyo nunca le había visto tan asustado – ¡Pase lo que pase, no te acerques a la piedra! –
Eran las 6 de la mañana y el sol había despuntado completamente en el horizonte anunciando el nuevo día. Shingo, Benimaru y K' regresaban del 'After Party' hacía el hotel, como el club quedaba tan cerca habían decidido regresar caminando. Benimaru agarraba a K' por la cintura y este abrazaba a Shingo por encima de los hombros y entre los 3, intentaban mantener el equilibrio mientras caminaban. Shingo nunca había bebido tanto y sentía como si con cada paso, el cemento del piso se moviera bajo él. Recordaba lo mucho que había bailado, sus pies le dolían, pero se sentía muy contento ¡La había pasado de maravilla! Y lo mejor de todo era que había podido relajarse y olvidarse de sus preocupaciones por Kyo y sobre los nervios que sentía sobre la supuesta cita que tendría con Yuri.
Además, K' se ponía de muy buen humor cuando bebía. Normalmente era seco e indiferente, pero cuando bebía lo suficiente, el moreno le trataba amablemente y hasta soltaba malos chistes que siempre le mataban de risa. Benimaru de repente había empezado a cantar una canción y K' le siguió en el coro cambiándole palabras a la canción, haciendo que Shingo se doblara de la risa y se tuviera que agarrar el estómago. Afortunadamente el Lobby del hotel estaba vacío (a parte del staff) y no había nadie allí para regañarlos por el ruido.
Se quedaron de pie (tambaleándose de un lado a otro) esperando que el ascensor llegara al primer piso y cuando la puerta se abrió, Shingo se encontró con la cara de Kyo en frente suyo. A su lado Iori le fulminaba con su acostumbrada mirada sombría y Kyo parecía más muerto que vivo, su cara 3 veces más pálida de lo normal con sendas ojeras oscuras como si no hubiese dormido en tres días.
- ¡KU-SA-NA-GI-SAAAN! – Exclamó Shingo y desinhibido por el alcohol, apretó a Kyo en un abrazo que casi le parte las costillas – ¡Lo extrañe! –
Benimaru seguía agarrado de K' quien reía mirando la escena, una risa que probablemente nadie había escuchado nunca.
- Tkss.. – Gruñó Kyo y se safó del abrazo bruscamente – Tienes mucho que explicar – Agregó con voz molesta y Shingo se quedó petrificado al experimentar el repentino desprecio de su maestro.
- K-kusanagi-san... - Murmuró sin comprender.
Kyo no dijo nada más y le dio un empujón con el hombro para que se hiciera a un lado y salió del elevador, Iori lo siguió sin tan siquiera mirarlo.
- ¡Oe Kusanagi! – Habló K' con el ceño fruncido – ¡Esa no es la forma de tratar a un amigo! – Su voz sonaba genuinamente molesta con el gesto Kyo – ¡Oe! –
Kyo lo ignoró y atravesó el lobby seguido de Iori y Shingo vio que se dirigían al garaje. Sus ojos de repente le ardían, no supo si era por el alcohol o por pasar la noche entera sin dormir, pero un par de lágrimas se aventuraron a salir.
