Iori conducía su convertible rojo con Kyo a su lado, ambos llevaban gafas de sol que ocultaban las terribles ojeras que tenían, con todas las pesadillas y las visiones extrañas, no habían dormido nada, Kyo traía el estómago revuelto y una resaca que amenazaba con destruirle la cabeza, ¡Cómo se arrepentía de haberse tomado ese sake! El sol matutino les golpeaba la cara y de no ser por las gafas probablemente el dolor de cabeza se le habría convertido en una terrible migraña. Yagami había tenido la idea de ir a visitar la mansión de los Kagura, lo cual tenía bastante sentido, si alguien podía ayudarles a comprender lo que estaba sucediendo era Chizuru.

- Para, necesito un café – Le pidió Kyo.

- No hay tiempo que perder en cafés – Le respondió el pelirrojo sin disminuir la velocidad.

- Yagami...no estoy de genio – Comenzó a decir Kyo despacio – NECESITO un Café – Repitió haciendo énfasis en la palabra 'necesito', Iori soltó un bufido y 5 minutos después parqueó al lado de un 7/11.

Kyo entró en la tienda de conveniencia con cara de pocos amigos, iba vestido con unos jeans azules rotos en una rodilla, zapatos deportivos rojos y una camisa negra. Iori se quedó esperándolo en el auto, parecía sumido en sus pensamientos, Kyo compró lo que necesitaba y volvió al auto luego de 10 minutos.

- No te pedí que me compraras nada – Dijo el pelirrojo con el ceño fruncido cuando Kyo le entregó un café y un rollo de canela en una bolsita de papel. Kyo se sentó a su lado con cara de fastidio y le dio un mordisco a su croissant.

Al cabo de un rato volvían a estar en la carretera, Kyo notó que, a pesar de la queja, Iori no había dudado en comerse el rollo y en beberse el café que le había comprado. El pelirrojo había puesto un cd con una música que se escuchaba bastante bien, era como una mezcla de Jazz con rock suave, el vocalista tenía una voz agradable y en cierta forma la música lo relajaba.

- Suena bien ¿Quiénes son? – Preguntó Kyo dándole un sorbo a su café. Iori pareció dudar antes de responder.

- Mi banda – Dijo al fin – Grabamos este álbum hace un año –

- ¿Eeeh? – Exclamó Kyo fingiendo desinterés – No está mal – Agregó y entonces en ese momento reconoció el sonido del bajo, era una parte de la canción donde había un solo de guitarra y bajo - ¿Ese eres tú? Me sorprende que puedas tocar un instrumento sin hacerlo cenizas -

- Baka (tonto) – Murmuró Iori sin alejar su mirada de la carretera, el viento cálido de la mañana jugueteaba con sus cabellos, tirándolos hacía atrás, permitiendo ver el resto de su cara que normalmente mantenía oculta.

- ¿Qué hiciste todo este tiempo? – Preguntó de repente Kyo – En estos... 3 años – Su voz sonaba casual, como sin querer darle mucha importancia al asunto. Por un buen rato, el pelirrojo se quedó en silencio y Kyo creyó que no le respondería, pero luego la voz de Iori se escuchó más baja de lo normal.

- Tocar con mi banda... comer... dormir – Respondió y el moreno volvió su vista hacía él, parecía estar ocultando lo que realmente quería decir. Iori siempre había sido alguien directo, la honestidad era probablemente una de sus cualidades, pensó Kyo, aunque fuera una honestidad que lo llevaba a insultar a las personas sin filtro alguno.

- Es raro... - Continuó Kyo y bebió otro sorbo de café – Para mí es como si... el tiempo se hubiese detenido... mis últimos recuerdos son de nuestra pelea con Orochi – Comentó, Iori seguía en silencio – Y despierto 3 años después solo para tener que volver al templo de los Yata – Meneó la cabeza y con el viento sus cabellos se desordenaron salvajemente – El bastardo de Orochi se niega a salir de mi vida y yo que creía que con NESTS tendría suficiente... qué problemático - Finalizó su monólogo con un bostezo.

- Puede que ambas cosas se relacionen – Dijo al fin Iori luego de una pausa – Lo que sea que hayan hecho con tu cuerpo en ese laboratorio, puede ser la razón por la cual no puedes controlar el fuego como antes... -

Kyo se quedó en silencio procesando lo que acababa de escuchar. Lo que decía Iori tenía mucho sentido, si su cuerpo estaba débil era natural que no pudiese controlar sus técnicas como antes.

- Sabes mucho sobre mi secuestro – Dijo al cabo de un rato – Diría yo que... convenientemente sabes mucho al respecto –

- ¿Qué estás insinuando? – Preguntó Iori con una voz cargada de molestia, Kyo notó que apretaba el volante con fuerza.

- Nada – Respondió girándose hacía el otro lado con una mano recostada en el borde de la puerta. Resultaba extraño tener esa conversación con Iori, en cierta forma entendía por qué el pelirrojo se interesaba por descubrir la posible conexión con Orochi, luego de lo acontecido en la noche quedaba claro, que algo andaba mal con su cuerpo y que de alguna manera se relacionaba con el fuego Iori. Pero le resultaba extraño y fuera del carácter de Iori, que le quisiese 'ayudar' o que se 'preocupara' por él. Iori solo se preocupaba por una cosa, Kyo lo sabía muy bien, y era matarle.

Kyo recordaba vívidamente el sueño que había tenido antes de despertar bañado con el químico del extintor, había soñado que Iori lo rescataba de un rio que parecía de lava, las llamas de Iori lo habían envuelto, así como cuando en el baño, le había tocado el hombro y había tenido esa 'visión' en la que escuchó las serpientes.

Nada de eso podía ser coincidencia. Había algún tipo de conexión y esperaba que Chizuru pudiese ayudarles a descubrirlo.

Shingo se había despertado 5 horas después con una resaca tremenda, Benimaru y K' se habían quedado dormidos en el sofá de la habitación y ahora que K' se había unido oficialmente al grupo, Goro había organizado las maletas para darle espacio a sus pertenencias. Era casi el medio día y Shingo se llevó una mano a la cara para rascarse los ojos, recordando el comportamiento de Kyo en la mañana cuando se lo había encontrado en el ascensor. Su mirada había sido dura y nunca antes se había portado de manera tan brusca con él. Por más que Shingo le había molestado en el pasado insistiéndole que le ayudara a aprender sus técnicas, Kyo nunca le había tratado con rabia de esa manera. Aquella interacción había sido diferente.

Se dirigió al baño a lavarse los dientes pensativo ¿Debía ir a buscar a Kyo a la habitación y encararlo? Se preguntaba mientras se miraba en el espejo, su cabello revuelto parecía un nido de pájaros.

- Quieres ir a ver a Kyo, ¿Verdad? – La voz de Benimaru lo sacó de sus pensamientos, el rubio había entrado al baño también, traía el cabello cayendo todo sobre sus hombros y bostezaba, Shingo asintió aún con el cepillo en la boca. – Te acompaño entonces – Dijo él con una media sonrisa.

En la salita, se escuchaban los ronquidos de K', que continuaba profundamente dormido en uno de los sofás.

Llegaron al templo de la familia Kagura justo antes del mediodía, el tráfico no había sido muy bueno y el templo se encontraba a las afueras de la ciudad, así que se habían tardado un par de horas en llegar. Kyo le pareció como si volvía en el tiempo al ver la estructura del sitio, la última vez que había ido había sido cuando tenía 16 años. Chizuru los estaba esperando en la entrada, Iori le había mandado un mensaje de texto avisándole que iban a visitarla de antemano.

- Bienvenido de regreso – Exclamó ella con una sonrisa tranquila cuando habían subido las escaleras hasta la puerta de madera, iba vestida con su tradicional atuendo ceremonial – Sabía que Iori-san te traería tarde o temprano –

Iori frunció el ceño y Kyo lo miró entrecerrando los ojos, Kagura notó el pequeño intercambio y pareció divertida.

- ¿Acaso no te lo dijo? – Continuó ella llevándose una mano a la boca soltando una risita – Iori-san vino a visitarme hace varios meses, estuvimos hablando sobre tu recuperación en casa de Shingo-kun – Kyo apretó las manos en puños al escuchar eso, por supuesto que Iori no había sido honesto con él.

Chizuru les hizo pasar dentro de la sala principal, la mansión Kagura era enorme y estaba construida alrededor del templo, siendo Chizuru la principal sacerdotisa, era quien se debía encargar de las labores religiosas. Se quitaron los zapatos como era debido y pronto se sentaron en el tatami.

- Ha vuelto a pasar – Comenzó a decir Iori – Pero esta vez ha sido peor –

Uno de los sirvientes les trajo una taza con té macha y se los sirvió en copas de porcelana blancas sobre la mesita de madera de centro.

- ¿Cómo peor? – Preguntó ella con interés.

- Cuando dormía – Explicó Iori – Tuve un sueño en el que Kyo se ahogaba en un rio de lava – Kyo se giró sorprendido al escuchar esa revelación ¡Habían tenido el mismo sueño! – En el sueño intenté tomar su mano y justo en ese momento, mis llamas brotaron de mi mano y lo envolvieron, cuando desperté, el cuerpo de Kyo estaba en llamas de verdad ¡Mis llamas junto con las suyas! –

- ¿Um...? – Chizuru ladeó la cabeza hacía un lado sosteniendo la taza de té - ¿Están durmiendo juntos? -

- ¡Es la estúpida nueva regla del torneo! – Se apresuró a aclarar Kyo – Todos los luchadores debemos permanecer en el hotel designado por las siguientes dos semanas antes del torneo –

- Oh... - Murmuró ella con una sonrisa maliciosa, los miraba en silencio, una mirada que Kyo sintió le estaba juzgando.

- Estoy en el mismo equipo con Yagami – Continuó Kyo azorado con la mirada de Chizuru – No porqué quiera, claro... -

- ¡Los detalles son irrelevantes! – Lo interrumpió Iori con voz atronadora – El verdadero problema es que, el fuego de Kyo se manifiesta sin previo aviso y parece estar fuera de control... además... - Se detuvo unos momentos para tragar – Al parecer Kyo entró en mi mente y escuchó las serpientes y... vio la piedra –

- ¿La piedra donde se encuentra sellado Orochi? – Exclamó Chizuru dejando el té sobre la mesa, la sonrisa de hacía unos momentos se desdibujó para mostrar un semblante serio - ¿Estás seguro? –

- Si... las llamas de Yagami... - Respondió Kyo posando sus ojos en el té – Me envolvieron y me guiaron hacía la piedra –

Chizuru se quedó en silencio con una expresión de profunda preocupación, luego se llevó una mano al mentón, parecía estar pensando en lo que debían hacer a continuación.

- Creo que deben quedarse unos días aquí – Comentó finalmente – Hablaré con los sirvientes para que les preparen una habitación y un cambio de ropa – Kyo la miró sin entender por qué debían quedarse y como si ella hubiese adivinado su pregunta solo con mirarlo, agregó – Debo asegurarme de algo... y necesito tiempo para preparar la ceremonia –

Shingo y Benimaru llegaron a la habitación que Kyo compartía con Iori y por más que tocaron, nadie abrió. Con expresión abatida Shingo estaba dispuesto a regresar, pero entonces Benimaru había hecho algo inesperado, de una patada había abierto la puerta de par en par. El sonido de la puerta al abrirse hizo que Shingo se sobresaltase, el rostro del rubio parecía molesto por primera vez desde hacía varios días y eso era extraño, considerando que, siempre era muy imparcial y no cuestionaba la actitud de Kyo por más arrogante y molesta que fuera.

- ¡Kyo! – Exclamó Benimaru entrando en la habitación – Exigimos una explicación... -

Y entonces Benimaru se había quedado callado, Shingo se apresuró a entrar tras de él y también se quedó petrificado al lado del rubio cuando notó lo que estaba viendo, el olor a quemado y a químico le golpeó el cerebro de manera inesperada haciendo que arrugara la nariz. Una de las camas estaba cubierta en lo que parecía ser una capa de un material pegajoso. Shingo se acercó y notó el extinguidor en el suelo, entonces de inmediato entendió la situación.

- ¿Fuego? – Preguntó con voz trémula – Las ropas de Kusanagi-san...- Agregó señalando los pedazos de tela quemada desperdigados en la cama. Había fragmentos del blazer negro que Kyo había usado en la recepción, fragmentos de la camisa blanca y el pantalón.

- ¿Qué... diablos pasó aquí? – Preguntó Benimaru con expresión desconcertada, estaba examinando la otra cama, que lucía manchas de sangre sobre las sábanas - ¿De quién es esta sangre? –

Shingo notó las goteras de sangre ya secas y oscuras en la alfombra, trazando un camino hacía el baño y junto con Benimaru, siguió el rastro hasta el lavamanos, que aún estaba manchado de una considerable cantidad de sangre.

- Kusanagi-san... ¿Era su sangre? – Preguntó Shingo atemorizado por encontrar la verdad, Benimaru negó con la cabeza lentamente.

- Esta mañana... cuando nos encontramos con ellos dos en el elevador, no recuerdo haber visto moretones o evidencia de golpes... esta cantidad de sangre...si fuera por una pelea, la herida habría sido algo evidente ¿No crees? – Comentó Benimaru, intentando recordar más detalles del encuentro, pero habían estado bastante ebrios en ese momento, a duras penas si podía recordar la ropa que llevaba puesta.

- Kusanagi-san lucía... cansado – Comentó Shingo examinando el baño, la toalla estaba tirada en el suelo aún mojada y los grifos del lavamanos tenían gotas negras de sangre seca – Lucía como si... no hubiese dormido en días –

- ¿Crees que esto lleve pasando desde hace varios días y nos lo haya ocultado? – Preguntó Benimaru saliendo del baño de nuevo, la ropa de Kyo y demás pertenencias seguían en el armario, lo que indicaba que Kyo no se había ido para siempre ¿Habían salido casualmente a dar una vuelta por ahí dejando todo ese desastre en la habitación?

- No... lo se... - Murmuró Shingo – Definitivamente fue una mala idea que estuviesen en el mismo equipo - La posibilidad de que Iori hubiese quemado la ropa de Kyo y le hubiese atacado era bastante grande, pero entonces, ¿Por qué el extintor? Shingo sabía que tanto Kyo como Iori podían extinguir las llamas que ellos mismos creaban a voluntad, no había necesidad de usar un extintor para apagarlas.

Era como si... las llamas se hubiesen salido de control. De inmediato Shingo recordó aquella tarde en el parque cerca a su casa, cuando habían entrenado y Kyo había perdido el control de su fuego. Recordó como había ardido salvajemente a su alrededor. ¿Kyo aún no podía controlar su cuerpo después de todo? Shingo había creído que Kyo eventualmente recuperaría el control conforme su cuerpo se mejorara. Pero ya habían pasado 3 meses y si Kyo seguía sin controlar su fuego ¿Significaba que Yagami podría matarlo en cualquier momento?