Notas previas:

Kata (型 o 形) ('forma') es una que describe lo que en un inicio se consideró una serie, forma o secuencia de movimientos establecidos que se pueden practicar tanto en solitario como en parejas. Existen Katas en artes marciales, así como en otro tipo de artes escenicas, como el kabuki.

Capítulo 18.

Chizuru escuchó con atención las descripciones de los sueños y todo lo sucedido en silencio, su rostro era de completa seriedad mientras bebía el té. Se quedó por unos momentos pensando y al cabo de un rato volvió a hablar.

- Iori-san, crea una flama en tu mano izquierda por favor – Le pidió dejando la taza de té en la mesita, Iori se sorprendió un poco con la petición, pero viniendo de Chizuru, no se sentía tan extraño obedecer, la sacerdotisa tenía un conocimiento vasto sobre las historias de las familias, los tesoros, las leyendas y un entendimiento inclusive, más profundo sobre el fuego de ambos clanes.

Aún sentado como estaba a un metro de Kyo, el pelirrojo levantó su mano izquierda y convocó sus llamas purpuras y una pequeña llama se formó en la palma.

- Kyo-san, toma la mano de Iori-san, por favor – Le pidió la sacerdotisa y Kyo se lo dudó unos momentos. Si tomaba la mano de Iori ¿No se iba a quemar? Frunciendo el ceño, el moreno acercó su mano derecha y tomó la mano de Iori, esperando sentir el ardor del fuego en su piel.

Entonces el fuego de Iori no lo quemó, la llama purpura aumentó en tamaño y de inmediato viajó por su brazo subiendo rápidamente hasta su hombro.

- ¿Qué carajos? – Exclamó Kyo – ¡¿Qué crees que estás haciendo?! –

- No estoy haciendo nada – Respondió Iori observando como las llamas empezaban a subir por el cuello de Kyo.

- Extínguelas – Le ordenó Chizuru y Iori se concentró en apagar el fuego. Por unos instantes pareció como si las llamas no quisieran volver a su dueño, pero pronto bajaron y desaparecieron sin dejar rastro. Kyo soltó la mano de Iori con brusquedad, su rostro completamente confundido.

- Interesante – Murmuró Chizuru – Es como si, el cuerpo de Kyo-san deseara el poder de Iori-san –

- ¡JA! ¡Primero muerto que querer el poder de Yagami! – Exclamó Kyo de inmediato con expresión arrogante. Jamás había pensado en algo así, Chizuru debía estar enloqueciendo si creía que él quería tener la maldición de Orochi en sus venas.

- Puede que no a un nivel consciente, pero es evidente, que tu cuerpo atrae las llamas de Iori-san – Continuó Chizuru y se llevó una mano al mentón – Esto puede estar relacionado con lo que sucedió 600 años atrás... cuando la familia Yasakani aceptó el poder de Orochi –

- ¿Cómo podría estar relacionado? ¿Y qué tiene eso que ver con que no pueda controlar mi propio fuego escarlata? – Preguntó Kyo confundido.

- Te sientes débil ¿Verdad? – Volvió a decir Kagura y sus palabras le tomaron un poco desprevenido, le molestaba que la palabra 'débil' estuviese en la misma frase dirigida a él – Lo que sea que le hicieron a tu cuerpo cuando estuviste secuestrado obviamente ha hecho que tu cuerpo cambiara, han pasado 3 años en los que no has entrenado debidamente... además... - Ella hizo una pausa, como tratando de encontrar las palabras adecuadas – Además... no solo tu cuerpo es débil, tu espíritu también –

Kyo se quedó en silencio con el ceño fruncido, por más rabia que le diera aceptarlo, ella tenía razón, a pesar de haberse recuperado físicamente de las heridas que había tenido cuando estaba en el hospital, su cuerpo no se sentía como antes, había perdido años de entrenamiento y había bajado de peso. ¡Pero eso no significaba que quisiera el poder de Yagami!, él quería su propio poder de regreso, sus propias llamas.

- Creo que deberán quedarse por más tiempo aquí – Volvió a decir ella llevándose una mano al mentón pensativa – El ritual que estoy pensando realizar, es más poderoso bajo la influencia de la luna llena – Les explicó – Y la luna llena llegará en tres días –

- ¿Tres días? – Exclamó Iori arqueando las cejas.

- Podemos volver al hotel y luego venir en 3 días ¿No? – Opinó Kyo.

- No, en esos 3 días debemos hacer preparaciones para el cuerpo de Kyo-san – Continuó ella.

- ¿Qué? ¿Mi cuerpo? – La expresión de Kyo era de completa sorpresa, Iori pareció divertido con su expresión.

- Si, en tu estado actual, tu cuerpo puede no resistir el ritual – Le explicó ella con voz calmada – Si queremos que retomes el control de tu fuego escarlata, debes someterte a un entrenamiento durante estos 3 días y Iori-san es el adecuado para hacerlo –

- ¿Yo? – Preguntó el pelirrojo – Tks...esto es ridículo –

- ¡No voy a entrenar con Yagami! ¿Acaso estás loca? – Exclamó Kyo, Chizuru suspiró abatida y los miró de manera condescendiente, como si estuviese mirando a un par de niños.

- No les estoy pidiendo su opinión – Continuó ella poniéndose de pie – Les estoy dando la solución al problema, así que me temo que no tienen otra opción –

Kyo y Iori se lanzaron miradas con expresiones de disgusto, ninguno de los dos quería aceptar que la única que podía resolver ese problema era Kagura, por lo que, obedecer a todo lo que ella pedía, era realmente la única opción.

El templo Yata quedaba dentro de la propiedad de la familia Kagura, pero la mansión donde vivían estaba un poco alejada del templo mismo, el templo había sido construido cientos de años atrás y conforme los años habían pasado, las generaciones de descendientes de la familia, habían ido construyendo la casa a su alrededor. Chizuru los había llevado a la casa de huéspedes que se utilizaba cuando familiares lejanos venían a pagar sus respetos al templo. De momento solo Chizuru y unos pocos parientes vivían en la casa principal.

La casa de huéspedes era bastante espaciosa, lo que dejaba ver la riqueza acumulada por la familia Yata por generaciones. Era una casa de madera estilo tradicional, con cuatro habitaciones, una sala principal y un patio trasero que daba con el bosque. Chizuru les había indicado que podían utilizar el patio trasero para entrenar.

- De haber sabido que nos íbamos a quedar por 3 días, no habría dejado la maleta en el hotel – Se quejó Kyo cuando Chizuru le había mostrado la habitación donde podía dormir. La sacerdotisa había ordenado a los sirvientes prepararle un par de yukatas y se los habían dejado en el closet, Kyo se preguntó qué estaría pensando Iori sobre ese inesperado cambio de planes, no creía que le gustara la idea de entrenar juntos, como si fueran amigos y no enemigos.

Kyo se dejó caer hacía atrás en el tatami, el clima era cálido y fresco, el almuerzo había estado delicioso y sin darse cuenta sus ojos se fueron cerrando y pronto quedó profundamente dormido.

Finalmente podían dormir en habitaciones separadas, pensaba Iori sentado en el tatami de la habitación que le había asignado Kagura, era un alivio no tener a Kyo cerca, porqué así podía evitar la incómoda interacción forzada que había tenido que aguantar en el hotel. Chizuru había dicho que la casa de huéspedes estaría toda a su disposición y le había pedido que por favor se levantara temprano en la mañana para entrenar a Kyo y prepararle para el ritual.

¿Qué tipo de entrenamiento sería aquel? Pensaba Iori, nunca había entrenado con nadie a parte de su padre o con algunos de los sirvientes de la familia. Las técnicas de los Kusanagi eran muy diferentes a las suyas, por lo que, no se imaginaba que tipo de entrenamiento podrían hacer juntos.

El torneo de KOF se aproximaba en menos de dos semanas, por lo que el ritual del que hablaba Kagura debía de tener éxito o de lo contrario, Kyo podría perder en el torneo y no podrían llevar a cabo los planes que tenían con Vice y Mature. En otras palabras, tenían que hacer todo lo posible para restaurar el poder de Kyo.

A parte de la preocupación que había sentido cuando Kyo había tenido la visión de la piedra en donde se encontraba sellado Orochi y había escuchado las serpientes, Iori tenía que aceptar que, en el fondo, muy en el fondo se preocupaba por él. Se había preocupado por su estado de salud cuando le había rescatado del laboratorio y le había llevado a su casa. Había cuidado de él por semanas antes de darse por vencido y decidir que estaría en mejores manos si le pedía ayuda a Shingo.

Tomar la decisión de verse con Shingo para que le llevara al hospital, había sido bastante difícil, se había tenido que comer su orgullo y aceptar que se preocupaba por la recuperación de Kyo.

¿Por qué se preocupaba por alguien a quien odiaba y deseaba matar? Aquel sentimiento era una contradicción.

Esa noche habían cenado juntos con Chizuru y luego habían vuelto a sus respectivas habitaciones, Iori se encontró extrañamente deseando ver al cuerpo de Kyo dormido en la misma habitación, como cuando estaban en el hotel.

Quería asegurarse de que no fuera a prenderse en fuego inesperadamente dormido y vigilarle. ¿Era eso preocupación también? ¿O simplemente había estado disfrutando de su compañía de una manera extraña?

Iori no podía darle respuesta a esas preguntas.

- ¡Kyo! – La voz de Iori fue lo primero que escuchó cuando abrió los ojos. Había tenido una noche decente de sueño en comparación con las anteriores, pensó, pero definitivamente no era suficiente y deseaba seguir durmiendo, se giró en el futón y escondió la cabeza dentro de este no queriendo levantarse – ¡KYO! – De nuevo la voz de Iori.

Salió del futón con el ceño fruncido y el cabello todo desordenado cayendo en mechones sobre su frente y ojos. El pelirrojo estaba de pie en el marco de la puerta de su habitación, por unos instantes Kyo había creído que seguía soñando.

- ¿Qué horas son? – Preguntó Kyo entre un bostezo.

- Hora de entrenar – Respondió Iori y Kyo hizo una expresión de fastidio.

Iori iba vestido con el yukata azul oscuro y un cinturón negro, su cabello rojo resaltaba intensamente con el color elegante del vestuario. Kyo se puso de pie con parsimonia, volvió a bostezar mientras buscaba el yukata que le correspondía en el closet de madera. Su yukata era completamente negro con un cinturón gris.

- ¿Te importa? – Le preguntó Kyo queriendo que lo dejara solo para vestirse.

- Hmm, como si te molestara que te viera desnudo – Fue la respuesta del pelirrojo y Kyo supo que se refería al momento en el que lo había encontrado desnudo con Vice y Mature en la habitación. De repente le pareció que aquello había sido un evento lejano del pasado, había estado pensando en mil cosas que y el recuerdo de ese momento apasionado había pasado a un segundo plano.

De mal genio y con un leve sonrojo en las mejillas se puso el yukata frente a la intensa mirada de Iori, no queriendo dar su brazo a torcer. Al cabo de unos minutos salieron al susodicho patio de la casa de huéspedes.

- ¿Estás de broma? ¡Apenas está amaneciendo! – Se quejó Kyo al notar que el sol apenas estaba saliendo en el horizonte, no debía ser más de las 6 de la mañana.

- No hay tiempo que perder – Dijo Iori y se puso en posición de pelea, Kyo bostezo sin muchas ganas de entrenar.

- ¿Qué clase de entrenamiento es este? – Se quejó llevándose la mano a la boca en otro bostezo - ¿No deberíamos comenzar con un calentamiento y con las Katas*? –

- ¡Atácame! – Gritó Iori.

- Tch... No tienes idea de cómo hacer el entrenamiento real ¿Verdad? No lo planeaste si quiera – Se burló Kyo llevándose las manos a la cintura - ¿O es que acaso los Yagami no saben entrenar apropiadamente? -

Iori se lanzó sobre él con expresión claramente molesta y Kyo le esquivó con un movimiento de sus piernas y dio un salto hacia atrás.

- ¡Yagami! Vamos a hacer esto bien, de lo contrario... - Se detuvo unos momentos y se dio cuenta de que sonaba como su padre, así era como le entrenaba Saisyu cuando él era más joven, un calentamiento para la estamina, estiramiento para los músculos y ligamentos, luego las dos series de Kata y finalmente un combate. Su padre siempre le advertía que si no hacía un buen calentamiento podría lastimar un ligamento y evitar que los músculos alcanzaran su potencial luego del entrenamiento – Qué molesto... -

Kyo comenzó a trotar y como vio que Iori no le seguía, le llamó con la mano para que lo siguiera, el pelirrojo lo dudó, pero luego terminó por correr tras de él. Kyo trotó por unos buenos 20 minutos alrededor de la casa de huéspedes y bordeando el bosque y cuando sentía que su corazón latía con vigor se detuvo una vez más en el patio. Sin decir nada más comenzó a hacer ejercicios de estiramiento de brazos, hombros, cabeza, cintura y finalmente piernas, agachándose hasta tocar la punta de sus pies con facilidad.

Iori lo imitó en silencio. Kyo no dejaba de pensar en lo extraño que se sentía haciendo esos ejercicios con Iori a su lado.

Cuando hubo terminado la serie de ejercicios, comenzó a hacer las Katas que siempre hacía con su padre, revisó una a una todas las técnicas del estilo Kusanagi y del Kenpo. Una por una Kyo repasó todas las figuras del estilo Kusanagi golpeando el aire con puños y patadas mientras gritaba. Iori se quedó de pie siguiendo sus movimientos con sus ojos carmesí.

- ¿Ya has terminado tu show? – Preguntó Iori al cabo de media hora.

- ¿No piensas practicar los katas del estilo Yagami? – Preguntó Kyo con voz agitada por el esfuerzo. Entrenar con el yukata había sido una mala idea, hubiese preferido tener una camiseta sin mangas en vez de las largas mangas del yukata.

- Prefiero guiarme por el instinto – Fue la respuesta del pelirrojo quien se ponía en posición de ataque otra vez. – Vamos a empezar de verdad -

Kyo suspiró, no tuvo más remedio que colocarse en posición de pelea también, estaba claro que ambos tenían métodos completamente distintos de entrenar y no llegarían a un acuerdo.

Continuará...

Notas finales:

Les dejo otro fanar the hice hace mil años. Está pintado con tinta china y está basado en el estilo del manga de la KOF Kyo.