Explosión escarlata

- Jmm... no creas que voy a ir despacio, solo por qué no estás en las mejores condiciones – Comentó Iori con voz burlona.

- No espero menos de ti – Respondió Kyo asumiendo su posición de ataque viendo como el pelirrojo iba corriendo hacía él con sus manos extendidas como garras.

Kyo se cubrió con los antebrazos de los garrazos, evitando que le hiciera daño retrocediendo con cuidado, manteniendo el equilibrio con un buen movimiento de pies de judo. Kyo abrió su guardia y le dio un cabezazo a Iori, enviándole un agudo dolor en todo el cráneo, el impulso del golpe lo envió a Iori hacía atrás y Kyo aprovechó ese momento para conectar su movimiento de puños consecutivos hacía adelante y luego lo finalizó con una patada gritando 'Body ga... amai!'.

Iori recibió los golpes y rodó hacía atrás en la gravilla, el estúpido yukata se le enredaba entre las piernas, definitivamente no era el mejor atuendo para pelear.

- ¿Qué pasa? ¿No vas a usar tu fuego? – Se burló Iori poniéndose de pie, Kyo frunció el ceño mirándolo con odio. – Ups, perdona ¿Toqué un nervio? – Agregó con una sonrisa torcida mientras se daba palmaditas donde Kyo le había golpeado.

- ¡Ikuze! – Exclamó el castaño y corrió hacía Iori con la intención de lanzarle una serie de patadas, Iori pareció adivinar qué tipo de movimiento haría, porque se agachó y rodó hacía adelante, agarrando la pierna de Kyo que iba en el aire y conectando un puño en su estómago que había quedado descubierto. Kyo se encogió de dolor sintiendo que el aire se le escapaba de los pulmones y escupió una bocanada de saliva mezclada con algo de sangre en el suelo.

- Si quieres ganar tendrás que usar tus llamas chiquillo – Le susurró cerca del oído mientras Kyo intentaba recuperar el aliento. Como odiaba que le llamara 'chiquillo', como si no tuviesen la misma edad. Logró empujarlo como pudo y saltar hacía atrás para poner un poco de distancia entre ambos. Iori corrió hacía él y le lanzó una patada a la cara, Kyo la bloqueó en el último momento con su antebrazo derecho, pero la fuerza del golpe fue tal que le hizo perder el equilibrio y cayó pesadamente hacía atrás.

Iori se lanzó de nuevo sobre él, agarrándole la cara con su mano extendida como una garra y Kyo cerró los ojos esperando el ardor del fuego quemándole la cara. Pero las llamas no llegaron y Iori se puso de pie.

- Jmm... estás tan débil que no necesito usar mi fuego – Exclamó Iori con una sonrisa de desprecio y con la mano izquierda le llamó para que lo atacara.

Kyo se puso de pie, sintiendo la humillación manifestándose en su interior como si una serpiente estuviese revolviéndose en su estómago. La serpiente se extendía no solo por su estómago, sino que también subía por su pecho oprimiéndoselo, el moreno volvió a adoptar una posición de ataque, si hacía alguno de sus movimientos sin el poder del fuego, Yagami los detendría fácilmente, sin el fuego, su poder no era suficiente como para hacer daño real.

Necesitaba su fuego. Pensaba con desesperación, el dolor en sus brazos y en el estómago donde Iori lo había golpeado se sentía punzante, como su propio corazón que ahora podía escuchar en sus oídos.

"Así es, lo necesitas, lo deseas."

La voz ciceante de la serpiente repetía en su cabeza.

"Sin el fuego no eres nada."

Kyo apretó los dientes mirando al pelirrojo con rencor. Por culpa de Iori ahora estaba en esa situación, por culpa de Iori sentía ese dolor, por culpa de Iori se sentía humillado.

"¡Si, entrégate al dolor, entrégate al odio!" Repetía la voz. "Destruye esa sonrisa burlona, acaba con su vida."

Iori corrió hacía él una vez más con las manos extendidas y le tomó por los hombros, aprisionándolo fuertemente con la intención de inicial otro combo de garrazos, parecía disfrutar sobremanera de su mirada enfurecida.

- Ahhhh, Moerooo! (Arde) – Gritó Kyo con todas sus fuerzas y una intensa explosión de llamas escarlatas se generó de su cuerpo, el fuego envolvió a Iori en cuestión de segundos sin darle tiempo a escapar y por unos instantes, Iori pudo ver como los ojos de Kyo se volvían tan rojos, que se confundían con su propio fuego.

Chizuru sintió una opresión en el pecho y una sensación desagradable familiar minutos antes de escuchar la explosión. Corrió tan rápido como pudo y varios sirvientes la siguieron gritando asustados, la sacerdotisa tenía un mal presentimiento, la última vez que había sentido esa sensación, Orochi había sido liberado de su sello.

Cuando llegaron a la casa de huéspedes, Kagura se detuvo en seco al ver a Kyo de pie, el yukata que vestía estaba completamente destruido y apenas si le tapaba parte de las piernas, en el suelo yacía Iori inconsciente también con la ropa hecha pedazos.

- ¡Iori-san! – Exclamó ella corriendo hacía Iori, los sirvientes desistieron por unos momentos y luego se acercaron corriendo también – ¡Llévenlo adentro! – Ordenó a los sirvientes quienes de inmediato cargaron el cuerpo de Iori y lo colocaron en el tatami de la sala de la casa de huéspedes. Iori sangraba por un lado de la cabeza y en sus labios.

- Kyo-san... - Comenzó a decir Chizuru sintiendo una energía inestable dentro de él, se sentía extraña, no era la energía normal de Kyo, Chizuru le conocía bien, sabía qué tipo de energía emanaba de los integrantes del clan Kusanagi - ¿Estás bien? –

Kyo se giró, sus ojos temblaban ligeramente.

- Sentí... qué deseaba su fuego... - Murmuró Kyo antes de caer de rodillas, su cuerpo parecía estar a punto de colapsar, no había heridas graves en su cuerpo o quemaduras, lo cual era un buen signo, pensó Chizuru, porque eso significaba que sus llamas no le atacaban, pero eso no significaba que estuviesen bajo control.

- No quiero... realmente... no quiero el poder de Yagami – Continuó con voz entrecortada – Solo... quiero mi poder... - Finalizó empuñando la mano derecha, intentando invocar las llamas de nuevo, una pequeña llama escarlata se manifestó en su puño, pero se apagó tan rápido como apareció – Quiero más poder... - Y dicho esto perdió el conocimiento también.

Chizuru llamó a los sirvientes para que le ayudaran a entrar a Kyo a la casa. Al parecer no había sido una buena idea pedirles que entrenaran. Ella se había imaginado que harían ejercicios y trotarían, como la gente normal en los dojos, pero había olvidado que ellos no eran 'gente normal', poner a Iori y a Kyo en un mismo sitio era una receta para un desastre, especialmente si les daba iniciativa para que pelearan.

Iori despertó al cabo de una hora, se sentó en el tatami con un movimiento rápido, su cerebro recordando de inmediato la última imagen que vio, los ojos de Kyo consumidos por el odio en un intenso color escarlata. Era la primera vez que lo veía así y se encontró emocionado ante la idea de pelear con ese Kyo que estaba dispuesto a matarlo, se encontró deseando esa pasión y esa intensidad. Deseaba el contacto de sus puños envueltos en llamas.

Recordó la explosión, el fuego se había manifestado con una fuerza desmedida, pero era obvio que no lo había podido controlar o redireccionar como en una técnica. Se giró y notó que Kyo estaba dormido a su lado en el tatami, el muchacho tenía una toalla mojada en la cabeza y alguien le había cubierto con una sábana hasta la cintura. Había magulladuras y moretones en la piel de Kyo, pero nada parecía grave. Entonces Iori notó que él también había sido cubierto de esa manera ¿Habían perdido el conocimiento los dos luego de la explosión? Se preguntó.

Se llevó una mano a la cabeza donde sintió un punzante dolor, alguien le había colocado una venda y ya no sangraba.

- El sello de Orochi sigue intacto, lo chequé yo misma – Le anunció Kagura y se acercó caminando con una bandeja, Iori no la había notado dentro de la sala – Por un momento creí que había escapado de nuevo, pues sentí una energía extraña emanar de Kyo-san gracias a la explosión de su fuego –

- Era el fuego escarlata de los Kusanagi... no era Orochi – Explicó Iori – Pero... sus ojos... su expresión era distinta –

- Creo que... la debilidad en el cuerpo de Kyo-san, está permitiendo que Orochi se infiltre en su mente – Comenzó a decir Chizuru – Con el sello en su lugar, Orochi no puede manifestarse de manera corpórea en este mundo, pero quizás desea aprovecharse del deseo de recuperar su poder de Kyo-san – Continuó ella colocando la bandeja en el suelo – De la misma manera en la que, sedujo a tu ancestro 600 años atrás... ese mismo deseo de poder lo atrae hacía Kyo-san -

- Entonces... ¿Por qué el fuego escarlata está fuera de control? – Preguntó el pelirrojo.

- Quizás se trate de una especie de bloqueo mental – Indagó Chizuru con expresión pensativa – Lo que sea que le hicieron a Kyo cuando estuvo secuestrado... -

- ¿Podrían dejar de hablar de mí? Estoy aquí escuchando – Se quejó Kyo quien se había despertado – Muero de hambre ¿Ya es hora de almorzar? –

- Los sirvientes traerán la comida pronto – Explicó Chizuru con una sonrisa - ¿Cómo te sientes? –

- Hambriento – Respondió Kyo sonriendo y Iori suspiró abatido, la sacerdotisa empujó la bandeja entre ambos.

- Analgésicos y antinflamatorios – Les informó, había dos vasos con agua y cuatro píldoras blancas con rojo.

Los sirvientes habían traído un montón de ollas con comida, suficiente para 4 personas, pero tan pronto como la mesa estuvo servida, Chizuru se puso de pie y les explicó que no podía quedarse a comer, porque tenía asuntos que atender, a parte de la situación con el fuego de Kyo, Kagura tenía que atender un montón de obligaciones familiares y como recientemente el clan Kusanagi y el clan Yagami habían estado activamente en negociaciones de paz, era su responsabilidad asistir a reuniones como representante imparcial. Al fin y al cabo, ella era la última descendiente de los Yata y tenía que encargarse de todo.

Kyo y Iori se encontraron sentados en el tatami uno al frente del otro, separados por una mesa rectangular, como los yukatas se habían hecho literalmente trisas, Kyo se encontraba sin camisa y solo con unos jeans, Iori se había puesto el pantalón que llevaba ayer y una camisa esqueleto que uno de los sirvientes le había conseguido, aunque era demasiado pequeña para su musculatura. Sobre la mesa había una olla con arroz, vegetales sofreídos en salsa de soya con tofu, sashimi de salmón y sopa de miso con algas.

Ambos comían en silencio, probablemente no encontraban las palabras adecuadas para empezar una conversación o simplemente porque estaban hambrientos. Habían 'Entrenado' desde las 6 de la mañana y ya era el medio día. Habían pasado toda la mañana haciendo esfuerzo físico sin desayunar.

- Este sashimi está exquisito – Comentó Kyo tomando un pedazo de salmón con sus palitos y remojándolo en salsa de soya y un poco de wasabi – Pero hubiera preferido pescado a la parrilla –

- Estás de buen humor – Comentó Iori llevándose la taza con la sopa de miso a los labios, dando un trago – Para alguien que acaba de explotar en llamas –

- Te dejé inconsciente – Sonrió Kyo con picardía – Oficialmente gané – La sonrisa del castaño se ensanchó y Iori colocó la taza con miso de un solo golpe en la mesa - No me mires así, sabes que es cierto, tu caíste primero, eso me hace el ganador –

Iori abrió la boca para decir algo, pero las palabras no salieron y se metió un pedazo de tofu en la boca, Kyo podía notar la molestia en su expresión, su ceño fruncido, las mejillas tenuemente coloradas por la vergüenza y la forma en la que comía con movimientos secos, enterrando los palillos en los vegetales, como si estos tuvieran la culpa. Kyo disfrutó enormemente de esa sensación. Y aunque sabía que su fuego no había estado bajo control y que había escuchado voces siniestras en su cabeza, en ese momento, la mera satisfacción de ver a Iori humillado por la derrota era suficiente para hacerlo feliz.

Continuará...