La habitación estaba en penumbra cuando entraron, Iori cerró la puerta con una patada, empujando a Kyo que seguía colgado a su cuello riendo. Iori cayó en cuenta de que esa era la primera vez que lo escuchaba reír sin arrogancia o sarcasmo, aquella era una risa que sonaba casi inocente. Definitivamente no esperaba que su risa sonara así. Kyo caminó tambaleándose ligeramente por la habitación mientras se quitaba la chaqueta blanca y la lanzaba por encima de su cabeza, Iori le siguió dejando la tarjeta en la mesita que había al lado de los sofás, desabotonando su propia chaqueta negra.

De repente Kyo se giró y le lanzó un puño a la cara. Iori no esperaba el movimiento y gracias a que el alcohol afectaba sus reflejos, no tuvo tiempo de cubrirse o esquivarlo, el golpe le dio de lleno la mejilla derecha. El pelirrojo tambaleó sintiéndose mareado y cayó sentado en uno de los sofás, Kyo volvió a reír. Iori se puso de pie llevándose una mano a la mejilla que ahora le ardía, no había sido el puño más fuerte que Kyo le había dado, pero sí que dolía.

- ¿Qué diablos te pasa? ¿Por qué hiciste eso? – Se quejó Iori fulminándolo con una mirada que hubiese podido atravesar paredes.

- Porqué quiero y puedo – Respondió Kyo con una sonrisa de oreja a oreja.

- Kisama! – Le gritó Iori y le mandó una patada al estómago, pero mantener el equilibrio para mandar una patada alta cuando se ha tomado tanto whiskey, era una proeza bastante difícil, por lo que Iori perdió el equilibrio una vez la patada conectó con el estómago de Kyo lo que hizo que el impacto de la patada fuera muy débil. Kyo volvió a reir.

Iori se apoyó en el sofá detrás de él para no caer sentado de nuevo, la risa de Kyo lo estaba volviendo loco.

- Dijiste que era tuyo ¿No? – Exclamó Kyo llevándose las manos al estómago ligeramente encorvado - Entonces eso significa que tú también eres mío –

- ¿Qué demonios...? - Preguntó Iori, Kyo se acercaba otra vez con su mano izquierda cerrada en un puño, el moreno parecía divertido mientras lanzaba el puño hacía él con la intención de golpearlo en el pecho. Iori hizo un esfuerzo enorme por enfocar su visión y detuvo el puño agarrándolo con una de sus manos ¿Era así como se sentía al pelear borracho como Chin? Se preguntó por unos segundos. Con la mano que le quedaba libre, Kyo mandó un segundo puño y lo conectó en el estómago de Iori.

- ¿Es que acaso tienes un deseo de muerte? – Le gritó Iori sintiendo el golpe que gracias a la influencia del alcohol no tenía mucha fuerza.

- Quizás – Respondió Kyo, y volvió a reír.

¡Iori estaba harto de esa risa!

- ¡Cállate maldición! – Exclamó el pelirrojo exasperado y se lanzó contra él con la intención de devolverle el golpe, si Kyo quería pelear, pues pelea le daría.

Kyo intentó esquivar el garrazo echándose para atrás, pero perdió el equilibrio y se agarró del cuello de la camisa de Iori para no caer y con su peso hizo que Iori también perdiera el equilibrio y callera hacía adelante con él. El pelirrojo quedó encima de Kyo en una de las camas.

Iori colocó los antebrazos a ambos lados de los hombros de Kyo intentando ponerse de pie y entonces fue cuando se encontró con la intensa mirada avellana. Kyo lo miraba de manera extraña, era la misma mirada que tantas veces había visto en el ring, o en los callejones donde habían llegado a pelear en el pasado, era una mirada que parecía desnudar su alma, sin embargo, era diferente, había algo más ahí, no solo odio y furia. ¿Qué era eso?

Teniendo al moreno tan cerca, podía notar la textura de su piel, las líneas de expresión, su quijada angular y varonil, la forma en como sus cejas tupidas terminaban en un par de líneas de vellos, sus largas pestañas más negras que la noche, el pequeño lunar que tenía cerca a la oreja y el cabello lacio cayendo desordenado por los costados de su frente y enredándose detrás de sus orejas.

Y no supo si fue por el whiskey, por la ira que sentía, por el deseo de golpear esa cara masculina y destruir esa sonrisa, qué sintió ganas de besarlo. Iori se quedó por primera vez estático, sin saber que decir o hacer, quería golpearlo, pero sus puños no se movían, quería retirarse, pero su cuerpo seguía inmóvil. Entonces las manos de Kyo lo tomaron por la nuca y atrajeron su rostro hacía él.

- No puedes escapar de mi – Susurró Kyo, Iori podía sentir su aliento cálido sobre sus propios labios con lo cerca que estaba, podía oler su piel, Kyo olía a una combinación de notas de madera, mandarina, especias finas y cuero – Por eso me buscaste en NESTS ¿Verdad? No puedes vivir sin mí –

Kyo dejó escapar una risita. Sus ojos seguían fijos en él.

Entonces Iori atrapó sus labios con los suyos para acallar esa risa que tanto odiaba. Mordió su labio inferior hasta hacerlo sangrar y Kyo soltó un ligero gemido con el dolor. Iori saboreó la sangre y paseó su lengua por la pequeña cortada que le había hecho. Algo oscuro y despiadado había despertado en él con el sabor de esa sangre, Kyo le había abierto la puerta a la bestia, era su culpa por provocarlo, ahora tendría que asumir las consecuencias.

Kyo correspondió el beso, algo que no esperaba, pensó que el castaño forcejearía e intentaría quitárselo de encima, pero en vez de eso, ahí estaba correspondiendo el beso con una pasión tal, que le dejó sin aliento. Iori tuvo que para el beso para poder respirar. Kyo tenía los ojos entrecerrados y los labios manchados con el intenso carmín de su propia sangre ¡¿Maldición por qué demonios se veía tan atractivo de repente?!

Algo monstruoso había despertado dentro de él y no era el riot de sangre.

Iori sintió un inconmensurable deseo de morderlo, quería comérselo a mordiscos y aunque sabía que eso no tenía sentido, su cuerpo se movía por sí solo. Se encontró mordiendo el cuello de Kyo ahí donde terminaba su saco, mordisqueando el lóbulo de su oreja, arrancándole suaves suspiros y se encontró deseando arrancarle ese saco negro que lo hacían ver tan sexy.

Kyo metió su mano derecha enguantada por entre su cabello, enviándole un escalofrío por la espina dorsal cuando sus dedos habían tocado la piel de su cuello antes de perderse entre los cabellos rojizos. La otra mano le había tomado por la cintura apretándolo contra sus propias caderas y el pelirrojo pudo sentir la erección del castaño a través de los jeans. Esa sensación casi lo envía al borde de la locura, el mismo se sentía tan apretado contra sus propios pantalones, que deseó liberar esa presión sin medir las consecuencias.

Se sentó sobre las caderas de Kyo quien lo miraba con una mirada que solo se podía describir como lasciva. Iori tomó las muñecas de Kyo y las colocó por encima de su cabeza, sosteniéndolas con una sola mano y con la que tenía libre, levantó el saco negro, descubriendo su ombligo y abdominales, sin poder contenerse, Iori hundió su cabeza en el estómago de Kyo y paseó su lengua húmeda bordeando su ombligo, mordisqueando sus músculos, se encontró metiendo su cabeza por debajo del saco, mordiendo sus pectorales, haciendo que Kyo se encogiera ligeramente entre risitas y suspiros.

Cuando finalmente le quitó el saco por encima de su cabeza, Kyo quedó con el cabello aún más revuelto sobre su frente, nunca le había visto así, su cabello siempre estaba bien peinado y le gustó verle así con el cabello en la cara, con la respiración entrecortada y con la lengua recorriendo sus labios mientras le miraba. Kyo se relamía los labios como un gato que acaba de beber leche.

¿Qué mierda le estaba pasando? ¿Por qué sentía ese deseo malsano de destruirlo y sentirlo al mismo tiempo? ¿De golpearlo y morderlo?

Kyo estiró sus brazos y comenzó a desabotonar la camisa blanca, el moreno parecía batallar con cada botón, probablemente los cocteles afectaban su coordinación, pero no tardó en abrir la camisa suficiente para que su pecho quedara descubierto casi hasta el ombligo.

La mano derecha de Kyo se paseó por sus pectorales cuando estuvieron descubiertos, Iori sintió la textura de los guantes de cuero y seguido a eso el ardor del fuego. El fuego se manifestó en la mano de Kyo y le quemó la piel. El moreno sonrió con malicia mientras recorría el pecho de Iori con sus dedos envueltos en llamas, el fuego no era lo suficientemente intenso como para hacer brotar sangre, pero si lo suficiente para doler, era como cuando te caía parafina hirviendo en la piel, dolía y quemaba, pero no había daño real en la dermis.

Iori había sentido el fuego de Kyo quemando su piel en múltiples ocasiones, pero en ese contexto se sentía distinto, Kyo le estaba provocando, estaba jugando con fuego, literalmente. Y Iori sentía como si fuera a explotar por dentro de un momento a otro y que una vez cruzara esa línea de la cordura, ya no habría marcha atrás.

Quería borrar esa sonrisita maliciosa que Kyo tenía en ese momento en su cara mientras seguía quemando la piel de sus pectorales descaradamente.

El pelirrojo cerró ambas manos en el cuello de Kyo y pronto el moreno se encontró luchando por aire. Apretó sus dedos con más fuerza, sintiendo, la manzana de adán y los músculos de su cuello tensionarse y contraerse, la cara de Kyo se sonrojó intensamente gracias a la falta de aire. Las manos de Kyo se aferraron a sus muñecas, como intentando que dejara de asfixiarlo, pero en contraste, Iori podía sentir la entrepierna de Kyo dura contra la suya ¿Lo excitaba el peligro de la situación?

Alguien tocó la puerta.

Iori casi no logra salir de su trance y de no ser por los insistentes golpes en la puerta, probablemente habría hecho que Kyo perdiera el conocimiento por la falta de aire.

- Kuso... (mierda) – Murmuró con un gruñido que sonó gutural y se levantó de la cama dejando a Kyo tociendo y luchando por respirar.

El pelirrojo abrió la puerta dispuesto a mandar a la mierda a quien fuera que se hubiese atrevido a interrumpir y se encontró con las caras de Mature y Vice que lo miraban con seriedad. Las mujeres iban vestidas de manera elegante, completamente de negro, con pantalones pegados a sus piernas y altos tacones de aguja.

- ¿Qué carajos quieren? – Preguntó Iori con voz amenazadora y Vice se llevó una mano al mentón con una sonrisa torcida al reparar el estado en el que estaba, con la chaqueta y la camisa blanca abiertas de par en par y la piel colorada por las quemaduras.

- Venimos a reportar sobre la misión – Dijo Mature que continuaba con un semblante serio – Logramos copiar la información de varias carpetas del computador del presidente, pero los archivos se encuentran encriptados con una contraseña de alta seguridad –

Vice seguía en silencio, mirándolo con escrutinio. Iori no habló por lo que la rubia continuó hablando.

- Necesitamos que alguien con un conocimiento más profundo en programación revise los documentos – Le explicó Mature y Iori asintió con la cabeza sin estar realmente prestándole atención a nada de lo que decía – Hemos usado guantes para no dejar huellas en la habitación –

- ¿Cámaras de seguridad? – Dijo Iori, que por fin volvía a pensar con coherencia -Los corredores tienen cámaras –

- Le di una visita al guarda de seguridad en la oficina donde controlan todas las cámaras – Le explicó Vice y por la sonrisa malévola que traía, Iori se imaginó que el pobre hombre habría quedado inconsciente antes de darse cuenta que lo golpeó.

- Vice borró la evidencia de las cámaras – Continuó Mature – Mañana debemos llevar los archivos con nuestro contacto para que trate de decodificar la información – Le explicó.

- Bien – Asintió Iori y Vice levantó la cabeza empinándose por encima del hombro para ver dentro de la habitación.

- Pensamos que Kyo quería saber esta información de primera mano – Comentó Vice quien había alcanzado a divisar el cuerpo del moreno en la cama - ¿Está dormido? –

- ¿Se han peleado de nuevo? – Preguntó Mature arqueando las cejas, llevándose las manos a la cintura – Ustedes si no tienen remedio –

- Kyo tomó más de lo debido – Fue la respuesta de Iori. Vice soltó una risita.

- Es un crio – Comentó con deleite – A veces olvido que ya tiene 20 años –

- Bien, entonces, mañana estaremos en contacto, cuando obtengamos la información – Continuó Mature. Iori asintió con la cabeza.

- Vaya, vaya, al menos felicítanos – Se quejó Vice – Acabamos de realizar una labor digna de una película de espionaje ¿Y ni un 'gracias' recibimos? -

- No tientes a la suerte – Respondió Iori con el ceño fruncido.

- Lo que sea - Mature dejó escapar un bufido de resignación. Y ambas se alejaron por el corredor. Iori cerró la puerta y se giró tambaleándose ligéramente aún con el ceño fruncido. Kyo continuaba en donde lo había dejado.

Pero estaba plácidamente dormido.

Continuará.

Notas finales:

Este capítulo me encantó escribirlo por obvias razones muahaha y por lo tanto hice un montón de fanart 8DD

Cuando Kyo lo atrae y le dice "No puedes escapar de mi" "Por eso me buscaste en NESTS ¿Verdad? No puedes vivir sin mí "

La perspectiva de Kyo desde la cama (?)

La perspectiva de Iori xD

No me decidía si hacerlo con la boca abierta o no, así que lo hice de las dos formas.

Cuando Iori le abre la puerta a Mature y Vice y está todo 'quemado' 8DD *huye*

Este último, le agregué más detalles, color y sombreado *-*