Notas del fic:

Obi: Cinturón en el kimono. El obi puede medir varios metros y llegar a pesar kilos dependiendo del tipo de Kimono.

Hakama: Parte inferior del kimono masculino.

Shinto o sintoismo: Religión principal de Japón.

CAPITULO 25

Iori manejó el resto del trayecto que los separaba del templo de Kagura en silencio, había colocado música como siempre solía cuando iba solo y a su lado Kyo miraba para un lado más interesado en la calle que en su presencia. Desde el hotel hasta el templo de Kagura habían casi dos horas de viaje, especialmente con el tráfico para poder salir de Osaka y cuando llegaron finalmente a la propiedad del clan Yata, eran casi las 3 de la tarde.

Los sirvientes se encargaron de llevar sus maletas a las respectivas habitaciones de huéspedes y luego los hicieron pasar al salón principal donde esperaba Chizuru. La mujer parecía impaciente, su ceño estaba fruncido y su expresión era entre molestia y seriedad. Iori y Kyo se acercaron a ella que los miraba como una madre que acaba de coger a sus hijos con las manos en la masa robando galletas de la alacena.

- Hoy es la luna llena – Comenzó ella – ¡No hay tiempo que perder! Pensaba que podríamos hacer un entrenamiento, pero es imposible ahora, por lo que el proceso de purificación del cuerpo de Kyo-san debe empezar en cuanto anochezca –

- ¿Purificación? – Preguntó Kyo con expresión confundida, se sentía culpable por haber hecho preocupar a Chizuru, sabía que ella tenía buenas intenciones y que todo lo que hacía era por su beneficio. Decidió que iba a colaborar más y quejarse menos – Dime que debo hacer –

- Para empezar, el cuerpo de Kyo-san debe ser purificado antes de la ceremonia, para que no exista la posibilidad de ninguna energía maligna entrando en su cuerpo durante el ritual – Explicó ella, su mirada suavizándose un poco – Tanto tu cuerpo como tu mente deben estar en un estado puro, para que el fuego pueda encontrar su camino de regreso –

Kyo la miró sin comprender, Iori seguía a su lado en silencio con expresión molesta.

- ¿Y yo que tengo que ver? – Preguntó el pelirrojo llevándose una mano a la cintura.

- Utilizaremos tu fuego para atraerlo – Dijo Chizuru y Iori alzó las cejas con incertidumbre, ella se apresuró a agregar – No te preocupes, lo tengo todo bajo control, por ahora, pueden ir a sus habitaciones y cambiarse la ropa –

Kyo obedeció sin chistar, no quería ser más antagónico a pesar de que odiaba la idea de colaborar con Iori, especialmente con la incómoda interacción que habían estado teniendo desde lo ocurrido en la habitación en la noche. A estas alturas, Kyo estaba casi seguro que no había sido un sueño, sino que había pasado en realidad, pero el silencio y la indiferencia de Iori no estaban ayudando en nada.

Chizuru había notado algo diferente entre ellos dos luego de que habían hablado en la sala principal, los conocía demasiado bien, sabía que existía una conexión a un nivel más espiritual entre ellos dos, gracias al legado de sus ancestros, ella misma compartía esa conexión con ellos y podía inclusive si se lo proponía, percibir sus energías en cualquier punto de la ciudad y empatizar con sus emociones.

La familia Yata siempre había tenido un papel mediador en la historia, especialmente desde que, Orochi había tentado al ancestro de Iori, cuando el clan Yagami se hacía llamar Yasakani. Pero mucho antes que eso, los tres clanes eran muy unidos, según la historia, en el pasado, los Kusanagi y los Yasakani habían sido como hermanos.

Era una pena que hubiese tanto odio y desprecio en el corazón de Iori, pensaba Chizuru mientras preparaba unas hiervas para el té que debía darles antes del ritual, ella sabía todo el dolor que ese sentimiento había causado en Kyo durante todos esos años de incesantes peleas, aunque de alguna manera, también entendía que, ambos habían crecido y madurado gracias a ello, el Kyo y el Iori del presente habían sido formados por esos sentimientos mutuos por años.

Por esta razón, no les había revelado los detalles de lo que intentaba hacer, conocía demasiado bien a Iori y a Kyo, sabía que de saber lo que pasaría en el ritual, se opondrían y probablemente la mandarían al demonio. Chizuru necesitaba a Iori como carnada, porqué sabía que Kyo siempre iría tras de él.

Chizuru planeaba inducir a Iori al riot de sangre y esperaba que el deseo de salvar a Iori de ese estado, obligara a Kyo a invocar, controlar y aceptar su fuego de nuevo.

No era que el fuego Kusanagi hubiese desaparecido de su cuerpo, era que Kyo había estado no solamente débil físicamente (Gracias al secuestro) sino mentalmente, pues había perdido su deseo de luchar y su motivación para seguir con su vida. La sacerdotisa había sentido el dolor y la depresión de Kyo cuando este había salido del hospital, sabía el tipo de trauma y las cicatrices invisibles que había en su corazón por haber sido sujeto de denigrantes experimentos en contra de su voluntad.

No era fácil para el muchacho afrontar el hecho de que había perdido 3 años de su vida y que no tenía control sobre lo que sucedía a su alrededor como antes. Kyo siempre había sido un muchacho seguro de sí mismo, quizás demasiado arrogante para su propio beneficio, porque había sido talentoso para las artes marciales desde pequeño.

Ahora que tenía ese bloqueo mental, esa confianza en sí mismo había desaparecido y lo único que le traería de regreso, sería que Iori estuviera en peligro, porque las llamas Kusanagi eran conocidas como 'Kaen Harau Yusu' (La llama exorcista limpiadora) y tenían el poder de 'purificar', aunque Kyo solo las usara para pelear y destruir.

Chizuru dejó escapar un suspiro mientras terminaba de preparar el té, la ceremonia debía realizarse llegando la media noche, cuando la luna llena estuviera en pleno en el firmamento. Hubiese preferido un eclipse lunar o solar, pero no podían esperar a que los planetas se alinearan para algo así, Kyo debía recuperar su fuego cuanto antes, porque Chizuru sabía que de lo contrario estaría en peligro en el torneo.

Los sirvientes habían traído un kimono mucho más elegante que el yukata que días antes le había prestado, era un kimono ceremonial de color blanco y negro. La parte superior era negra y luego la hakama* se iba difuminando hasta transformase en blanco, el obi* era de color crema. El pelirrojo no había permitido que le ayudaran a vestir el kimono y cuando salió de su habitación, se encontró con Kyo de pie en la estancia principal, estaba rodeado de sirvientes que ayudaban a anudar su obi*. El kimono de Kyo era completamente opuesto al de él, la parte superior era blanca y la hakama* era negra como la noche con unos delicados bordados de pájaros fénix envueltos en llamas doradas y rojas. El obi era mucho más grande que el suyo, también en color crema y los sirvientes lo habían anudado alrededor de la cintura de Kyo con fuerza haciendo que acentuara más la curvatura de su cintura.

Por unos instantes, la mirada de Kyo se cruzó con la suya y el moreno le sonrió, una sonrisa que duró segundos ¿O acaso Iori había imaginado esa sonrisa? De cualquier forma, Iori descubrió que no podía apartar la vista del joven Kusanagi, con ese kimono ceremonial se veía aún más atractivo que con su nuevo atuendo para el torneo. Iori tenía que aceptar que, por culpa de ese atuendo, había perdido el control la noche anterior y ver a Kyo con ese resplandeciente kimono blanco que hacía resaltar el color de su piel, no estaba ayudando. Iori odió la sensación que le causó en el estómago verlo así ¿Qué era eso? ¿Nervios? ¿Él? ¿Iori Yagami nervioso? ¡Jamás!

- Kusanagi-san – Dijo la voz de una mujer vestida en un yukata gris pálido – La procesión va a comenzar, por favor síganos- Los sirvientes se acomodaron en una fila de parejas, en la parte de adelante Kagura, vestida con el típico atuendo de sacerdotisa Shinto* sostenía un báculo de madera con unas cintas blancas amarradas en las puntas y una campana de cobre.

La procesión comenzó y le indicaron a Kyo y a Iori que se pararan uno al lado del otro y caminaran siguiendo los demás sirvientes. En total era una procesión de 10 personas. A pasos lentos pero constantes, salieron de la casa de huéspedes y se adentraron en el bosque, siguiendo un sendero rodeado por pinos negros y rojos. Chizuru recitaba oraciones y tocaba la campana al terminar, luego de ello los sirvientes repetían las rezos, generando un cántico constante ceremonioso que duró hasta que llegaron a una especie de claro en el bosque.

Había una puerta roja de madera en la entrada del claro y los sirvientes se detuvieron y Chizuru les indicó que la siguieran dentro del claro. Iori y Kyo caminaron tras de Chizuru por unos 10 minutos, sus zapatos de madera haciendo suaves sonidos contra la capa de hojas que cubría el suelo.

Finalmente llegaron a un sitio realmente hermoso, era un estanque natural con una pequeña cascada que brotaba desde las rocas y caía rompiendo el silencio sepulcral del sitio, flores de múltiples colores crecían cerca a la orilla, adornándola de manera natural y se podía escuchar ranas y grillos con sus cantos, escondidos entre el musgo. La luna llena iluminaba el claro, reflejando su luz plateada sobre el agua del estanque y unos peces koi dorados nadaban con tranquilidad entre las aguas.

Chizuru se acercó a Kyo quien seguía admirando el paisaje con expresión sorprendida y con una voz suave le pidió que se diera un baño en el estanque.

Kyo pareció dudarlo por unos momentos, probablemente avergonzado de tener que desnudarse delante de ellos dos, pero realmente era imposible no confiar en Kagura, ella sabía lo que hacía. Chizuru le ayudó a desatar el Obi y lo dobló ceremoniosamente, colocándolo en una roca al lado del estanque, el castaño se quitó la parte superior del Kimono con cuidado, no era la primera vez que usaba un kimono ceremonial, en la mansión Kusanagi, era común vestir kimonos para eventos especiales y sabía lo costosa que era la tela.

Iori muy a su pesar, no podía alejar los ojos de la espalda de Kyo, ahí bajo la luz de la luna delineando la silueta de los músculos de sus hombros y brazos, mientras la fina tela resbalaba como una caricia por su piel, mientras se quitaba el kimono con parsimonia, Iori tuvo una revelación. ¡Realmente encontraba a Kyo atractivo! Y lo peor de todo, se sentía atraído a lo que veía. No era que en el pasado no hubiese pensado que Kyo era guapo, al fin y al cabo, era una característica obvia, su cara era atractiva, pero el pelirrojo no había notado que se sintiera atraído o nada por el estilo. Al menos no, hasta ese momento.

Kyo deshizo el complicado nudo que mantenía la hakama en su sitio y se la quitó con sumo cuidado para entregársela a Chiruzu que ya había doblado las otras partes en silencio. Iori intentó mirar a otro lado, realmente lo intentó, pero sus ojos seguían fijos en el cuerpo desnudo al castaño que había quedado solo en unos boxers negros.

- Entra en el agua despacio y luego cúbrete por completo en ella, incluyendo la cabeza – Le indicó Chizuru y Kyo obedeció sin remilgar.

Kyo metió un pie tentativamente, esperando encontrar el agua fría, pero resultó estar extrañamente a una temperatura perfecta, pronto estuvo cubierto hasta la cintura, el estanque parecía más profundo conforme se acercaba a la pequeña cascada y conforme iba entrando en el agua, escuchaba la campana de Chizuru y a la mujer hablando en rezos inteligibles para él. Los peces koi no parecieron muy alertados con su presencia y nadaban tranquilos a su alrededor, notó que la mayoría eran dorados y uno que otro tenía manchas rojas y negras.

Cuando estuvo en una parte lo suficientemente profunda para que el agua le llegara al cuello, tomó una bocanada de aire y se sumergió completamente en ella.

Entonces pasó algo mágico. Sintió como si todo a su alrededor desaparecía, la sensación ingrávida de estar flotando en el agua, le hizo perder el sentido de la orientación y cuando abrió los ojos, esperó ver los peces koi a su alrededor en las cristalinas aguas, pero en vez de eso, se encontraba en un lugar completamente iluminado en tonalidades blancas y amarillo claro. Ya no sentía el agua a su alrededor, era como si hubiese sido transportado a otro lugar en el que flotaba. A pesar de lo extraño de la situación no se sentía asustado, pero si algo ansioso por comprender que pasaba a su alrededor.

De repente escuchó una suave risa y se giró en redondo sintiendo como su corazón se aceleraba, allí frente a él, había un hombre de cabellos castaños como él, de pie en medio de la nada. Iba vestido con un kimono negro que lucía muy antiguo, Kyo decidió caminar hacia él y el desconocido le sonrió. Una sonrisa que le hizo sentir tranquilo, era el tipo de sonrisa que te decía que todo iba a estar bien. Estando a pocos metros de distancia, pudo notar las facciones de su rostro, aquel hombre parecía una versión mayor suya, llevaba el cabello agarrado en una coleta alta y caía lacio un poco más debajo de sus hombros, una barba incipiente se asomaba desde su mentón y Kyo comprendió sin necesidad de palabras, que aquel hombre, era su ancestro.

- ¿Cómo puedo recuperar el control de mi fuego? – Preguntó Kyo sin dudar, si alguien podía responder a esa pregunta, tenía que ser su propio ancestro Kusanagi. El hombre meneó la cabeza de un lado a otro sin dejar de sonreír, luego estiró el brazo y abrió la mano, una llama escarlata bailó en su palma. Kyo sintió una reconfortarle energía llenarlo de repente, se sentía tibia e invitante, era como la brisa en una mañana cálida de verano o como el abrazo de un amante.

Kyo estiró la mano intentando alcanzar la llama que el hombre le ofrecía y entonces fue cuando una mano le agarró del hombro y lo sacó al a fuerza de ese plano espiritual en el que estaba.

Abrió los ojos para encontrarse con Yagami que lo miraba con el ceño fruncido y los dientes apretados, sus ojos le miraban intensamente y por unos instantes Kyo tardó en reconocer en donde estaba. Parpadeó sintiendo el agua a su alrededor y el cabello mojado pegado contra las mejillas de su cara ¡Iori lo había traído de regreso!

- ¡Yagami baka! – Gritó empujándolo para alejarlo, Kyo notó que Iori estaba dentro del estanque con él, pero llevaba el kimono - ¡Estaba a punto de recuperarlo! ¡Tengo que volver! – El castaño se debatió en las manos de Iori salpicando agua hacía todos lados, hundiendo su cabeza de nuevo en el agua, pero solo encontró el fondo del estanque con los peces nadando nerviosamente a su alrededor.

- Kyo-san... te quedaste sumergido sin salir a respirar a la superficie por casi 3 minutos – Exclamó Chizuru quien estaba de pie en la orilla – Pensamos que... -

- ¿Oh? – Exclamó Kyo comprendiendo lo que había sucedido. Iori había saltado al estanque creyendo que se estaba ahogando – No sentí que pasara el tiempo –

- Tch... - Gruñó Iori y lo soltó, caminando con esfuerzo hasta la orilla, su kimono tres veces más pesado por la tela mojada. Kyo también se acercó a la orilla, Chizuru lo miraba con preocupación.

- ¿Qué pasó? – Preguntó ella.

- Creo... creo... que mi ancestro me visitó en una especie de sueño – Comenzó a decir Kyo una vez estuvo afuera, Chizuru le pasó una toalla que los sirvientes habían traído previamente, Iori también se secaba el pelo con expresión de fastidio, pero parecía estar prestando atención a lo que decía.

- ¿Te dijo algo? – Preguntó Kagura con expresión sorprendida.

- No... solo sonreía – Recordó Kyo pasándose la toalla por el pecho.

- Interesante... esto no es para nada lo que estaba esperando – Comentó ella llevándose una mano al mentón – Pero ha sido mejor así... si Iori-san no te hubiese sacado a tiempo... podrías haberte ahogado –

- Umm... - Murmuró Kyo y se giró hacía Yagami, muy a su pesar, tenía que aceptar que Chizuru tenía razón, estando en ese sueño o plano espiritual, no era consciente del paso del tiempo ¿Si se hubiese quedado más tiempo se habría reunido con su ancestro en la muerte?, la sola idea le hizo sentir un escalofrío por la espalda – Arigato –

Iori no esperabas unas 'gracias' y arqueó las cejas abriendo sus ojos carmín con sorpresa, una expresión que no era común en él, Kyo sonrió entrecerrando los ojos que se convirtieron en dos pequeñas medías lunas en su cara.

¿Por qué sentía esa tibieza en su corazón?

Continuará.

Notas finales:

Iori en Kimono *-*

Kyo en Kimono *-*

El ancestro Kusanagi y Kyo *-*