Iori despertó sintiéndose increíblemente bien como si hubiese tenido la mejor noche de sueño en toda su vida, su cuerpo se sentía completamente relajado, no recordaba haber dormido tan bien en años y se revolvió en la cama disfrutando de la suavidad de la almohada contra su mejilla. Entonces escuchó voces a su alrededor, era la voz de un hombre de mediana edad.

- Si no despierta para mañana, debemos llevarlo a un hospital – Decía la voz del hombre – Es muy temprano para dar un diagnóstico sobre su actividad cerebral... pero temo que pueda entrar en coma y definitivamente necesitará de atención medical profesional –

Iori se sentó con el cabello ligeramente revolcado cayendo sobre la mitad de su rostro, estaba en una de las habitaciones de la casa de huéspedes y al lado suyo, en una cama de madera, estaba Kyo dormido. El hombre que había escuchado hablar traía un estetoscopio en el cuello, por lo que de inmediato asumió que se trataba de un doctor, Chizuru y un par de sirvientes estaban al lado de él, rodeando a Kyo.

- ¡Iori-san! – Exclamó ella, cuando notó que Iori se había sentado, el doctor de inmediato corrió hacía él y comenzó a checar sus ojos con una pequeña linterna - ¡Por fin despiertas! ¿Cómo te sientes? –

- Bien – Respondió Iori mientras el doctor checaba su corazón y le tomaba la presión en el brazo - ¿Qué paso? –

Chizuru no respondió y Iori no supo si era porque no confiaba en el doctor o no le quería decir, Kyo seguía acostado en la cama, parecía plácidamente dormido y una bolsa con un líquido transparente estaba colgado en un perchero e iba directo al brazo derecho del castaño.

- Yagami-san está en perfecto estado – Comentó el doctor luego de checar sus reflejos y la dilatación de sus pupilas, el hombre parecía confundido y se llevó una mano al mentón – Esto no tiene sentido –

- Le llamaremos si Kyo-san no despierta para mañana – Dijo Chizuru y con un gesto le indicó al doctor que podía retirarse, los sirvientes siguieron al doctor y salieron de la habitación dejándolos solos.

- ¿Qué demonios pasó? – Demandó saber el pelirrojo con el ceño fruncido. Chizuru se acercó a él, iba vestida con ropas normales, unos pantalones de una tela ligera de color verde pálido y una blusa blanca con un bordeado en los bordes de las mangas largas. Traía el cabello suelto sobre su espalda.

- Ayer... durante el ritual, entraste en el riot de sangre – Comenzó a explicar Chizuru sentándose en el borde de la cama junto a él, Iori se llevó una mano al pecho instintivamente, esperando encontrar rastros de sangre, pero la camiseta blanca que llevaba estaba limpia. Solo recordaba haber presenciado la ceremonia de purificación de Kyo en el estanque, luego habían vuelto a la casa y ya no podía recordar que más había pasado.

- Kyo te detuvo – Continuó ella y el pelirrojo paseó su mirada sobre el muchacho, Kyo tenía un enorme vendaje en el cuello y como si Chizuru hubiese adivinado sus pensamientos, agregó – Lo mordiste en el cuello –

Iori dio un respingo, no lo recordaba, la herida debía haber sido sustancial, porque el vendaje lucía enorme.

- El doctor dijo que la herida no fue lo suficientemente profunda como para afectar su garganta, pero... existe la posibilidad de que vuelva a entrar en estado de coma... si eso pasa, debemos llevarlo a un hospital – Le explicó.

- ¿En coma otra vez? ¿Porqué...? – Preguntó Iori con voz angustiada, Chizuru parecía estar pensando cómo responder, porque se miraba las manos que las tenía empuñadas sobre sus rodillas.

- La razón por la que te sientes tan bien... es porqué Kyo usó su fuego para exorcizar a Orochi de tu cuerpo – Explicó ella finalmente. Iori la miró sin poder ocultar su sorpresa, arqueando las cejas tanto que casi se pierden bajo su cabello.

- ¿Qué? ¿Cómo? – Volvió a llevarse una mano al pecho, no sentía ninguna opresión ni ningún tipo de malestar, generalmente cuando sufría el riot de sangre, al día siguiente se sentía terrible, despertaba con dolor en cada uno de los músculos de su cuerpo, le dolía hasta respirar y el cuerpo le ardía en fiebre. Inclusive recordaba una ocasión en la que había sido particularmente fuerte, no había podido caminar en dos días de lo adolorido que se sentía. Pero en ese momento su cuerpo se sentía como nuevo, sentía que podría comenzar a correr una maratón de un momento a otro sin mucho esfuerzo.

- Según las leyendas... el poder del fuego Kusanagi se deriva de la energía del sol – Explicó Chizuru – Es la misma energía que le da vida a los organismos... es una energía opuesta al poder de los malos espíritus o demonios – Iori seguía sin comprender – El fuego Kusanagi puede manifestarse como energía y tiene la capacidad de 'purificar' energías malignas... se podría decir que es como cuando se practica un exorcismo –

- ¿Me estás diciendo que el maldito viejo de Kyo puede purificar a Orochi? – Preguntó Iori volviendo la cara hacía Chizuru con el ceño fruncido - ¿Estás queriendo decir que los malditos Kusanagi pueden romper la maldición de sangre mi clan? –

Chizuru meneó la cabeza frenéticamente con cierto temor en su expresión.

- No... me temo que nadie puede romper la maldición de Orochi – Exclamó ella y volvió su vista a Kyo – No creo que Saisyu-san pueda usar el fuego para purificar tampoco... esta habilidad no es común – Continuó y dejó escapar un suspiro – Creo que... el encuentro que tuvo Kyo con su antepasado durante el ritual de purificación le permitió usar el fuego de esa manera – Iori torció la cabeza hacía un lado y ella agregó – No estoy del todo segura segura, pero lo que si se, es que, Kyo liberó una gran cantidad de energía y ese esfuerzo tan tremendo causó que su cuerpo quedara en este estado -

Iori se puso de pie y se acercó a la cama de Kyo, el castaño parecía simplemente dormido, su piel, quizás un poco más pálida de lo normal y profundas ojeras se podían apreciar bajo sus ojos.

- El doctor le ha puesto el suero desde anoche para ayudar a la recuperación de su cuerpo... pero si no hay actividad cerebral... sería muy peligroso dejarlo aquí y no llevarlo al hospital – Le explicó Chizuru – No hay huesos rotos o desgarramientos de músculos, a parte de la herida en el cuello no tiene ningún otro problema –

Iori se quedó en silencio al lado de la cama y Chizuru se puso de pie con expresión acongojada.

- Tengo reuniones que atender, pero puedes quedarte aquí en la casa de huéspedes todo lo que sea necesario – Le indicó con una sonrisa – El doctor volverá mañana para darle otra revisión, por ahora solo nos queda esperar – Y como Iori seguía en silencio, ella agregó – Si me necesitas, registré mi número en tu teléfono y por supuesto, los sirvientes están a tu disposición –

Iori asintió con la cabeza y ella se retiró. Una vez quedaron solos, Iori tomó la mano izquierda de Kyo y sintió la frialdad en su piel, los dedos se sentían débiles entre los suyos.

- Kyo... - Murmuró sin darse cuenta, el castaño estaba arropado con una cobija blanca y los rayos del sol que entraban por la ventana le daban a su cabello castaño, visos dorados. El pelirrojo se encontró en una situación muy inusual, por un lado, siempre había querido hacerle daño, durante años se habían encontrado, habían peleado hasta quedar casi inconscientes de dolor, nunca había sentido la necesidad de protegerlo, ni mucho menos se había sentido mal por sus heridas, pero en ese momento, mientras miraba la herida que él había causado en su cuello, sentía un revoltijo en su estómago.

Odiaba que esa herida fuera producto de Orochi. Esa herida no la había hecho él, la había hecho su cuerpo fuera de control por el riot, era diferente a las heridas causadas por sus puños o por su fuego cuando estaban en un combate real. No se enorgullecía de haber causado esa herida. Tenerle ahí a su alcance, postrado en una cama, completamente indefenso no tenía sentido.

Se pasó el resto de la tarde en la habitación con Kyo, los sirvientes habían colocado las dos camas en la habitación más grande de la casa de huéspedes para que el doctor pudiese atenderlos a ambos cuando recién habían quedado inconscientes, ahora que Iori se había recuperado, técnicamente no tenía necesidad de estar allí o de pasar la noche con Kyo, él podía volver a la habitación que originalmente le había asignado Kagura, inclusive hubiese podido volver al hotel. Nada le obligaba a esperar por la recuperación de Kyo, en teoría nada le obligaba, sin embargo, se sentía culpable.

En el pasado cuando le había salvado del laboratorio de NESTS, había odiado verlo así, débil e indefenso postrado en una cama, en esa ocasión había querido salvarle, porque solo él tenía el derecho a matarle. Sin embargo, ahora Kyo estaba postrado en una cama, indefenso y débil y esta vez era su culpa. ¿No debería sentirse orgulloso de ello?

No, se sentía culpable y odiaba tener que reconocer que, se sentía agradecido por que le hubiese sacado del riot de sangre. Realmente su cuerpo se sentía genial, no recordaba cuando se había sentido tan bien, de alguna forma u otra, él siempre se sentía enfermo, la maldición de Orochi estaba presente en su vida todo el tiempo, como un doloroso recuerdo del maldito pacto que alguno de sus estúpidos antepasados había hecho con el dios serpiente.

Chizuru había dicho que, no había forma de saber por cuanto tiempo le duraría el efecto de la energía que había usado Kyo, pero que ella creía que eventualmente él volvería a percibir los síntomas de la maldición de Orochi. Por lo pronto solo quedaba esperar a que Kyo despertara.

¿Y si no despertaba?

La sola idea le hacía estremecer. ¿Y si Kyo caía en un segundo coma? La primera vez había quedado tan afectado que había perdido su deseo de pelear, había estado tan deprimido, que por meses no había podido invocar su fuego, Iori sabía que el hecho de haber perdido todos esos años de su vida había vuelto a Kyo, una persona distinta.

Meneó la cabeza recostándose en la cama continua, como no tenía mucho que hacer luego de la cena, el pelirrojo había tomado el bajo que había tenido todo el tiempo guardado en el baúl de su convertible y se puso a tocar unos acordes de manera descuidada. Siempre recurría a la música cuando se sentía estresado o ansioso, la música era lo único que lograba apaciguar su estado de ánimo. El bajo que tenía en su apartamento era mucho más nuevo y era el que siempre llevaba a las presentaciones con su banda, ese bajo viejo lo usaba para practicar y lo mantenía en el carro pues nunca sabía cuándo iba terminar necesitándolo.

Practicó un par de canciones y luego improvisó una composición, poco a poco las horas fueron pasando y una a una las luces de las ventanas de la casa principal se fueron apagando y hasta los sirvientes se fueron a dormir. Mientras improvisaba las notas, el pelirrojo recordó lo sucedido en el hotel cuando habían estado ebrios, había llegado a un punto en el que, no podía ignorar su evidente atracción por Kyo.

En el pasado había sacado mil y una disculpa para ello, pero luego de que el alcohol les hubiese llevado competer la locura de besarse, luego de haber sentido a Kyo duro a través de sus pantalones mientras él intentaba ahorcarlo, no podía seguir negando que, entre ambos había una extraña atracción que resultaba infinitamente irónica, considerando el tipo de destino que compartían.

Había pasado toda la vida entrenando para algún día y matarlo, había sido indoctrinado desde pequeño a odiarlo solo porque pertenecía al clan rival, Iori había jurado en múltiples ocasiones que no pararía hasta tener su cadáver ensangrentado en sus manos.

Con un bufido, dejó el bajo sobre la almohada y se acercó a la cama donde estaba Kyo, el muchacho seguía en la misma posición, observó su rostro iluminado tenuemente por la luz de la luna que se filtraba por la ventana. El pelirrojo se sentó en la cama al lado derecho y sin darse cuenta, comenzó a acariciar el cabello castaño de Kyo, su cabello se sentía suave y frágil entre sus dedos, de alguna manera acariciar ese cabello le llenaba de tranquilidad, estar ahí en silencio, solo con la presencia de Kyo a su lado, estaba bien.

Cerró los ojos escuchando los grillos y el sonido del viento meneando las ramas de los árboles que se filtraba por la ventana y se fue quedando dormido.

Kyo abrió los ojos lentamente, no reconoció la habitación en la que se encontraba, en la penumbra, no pudo distinguir muchas formas, sus pensamientos se encontraban como en una especie de niebla, lo único que pudo sentir en ese momento fue miedo y ansiedad. Aquella era la misma situación en la que se había encontrado meses atrás cuando había despertado en el hospital. ¡Como odiaba sentirse vulnerable! Parpadeó y giró su cabeza al lado derecho, una bolsa transparente con suero colgaba a su lado ¿Estaba de nuevo en un maldito hospital?

Kyo giró su cabeza hacía la izquierda, el solo movimiento le envió un pulsante dolor en el cuello y entonces vio el rostro de Yagami dormido a su lado. Iori estaba acostado en la misma cama que él, como no se podía mover, no podía ver en donde se encontraba, pero pudo sentir la mano de Iori entrelazada con la suya, el gesto lo sorprendió infinitamente ¿Había muerto y estaba en el infierno?

Porqué el Yagami que conocía jamás le tomaría la mano de una manera tan gentil.

Se quedó observando el rostro de Iori sin querer despertarlo, lentamente el miedo y la angustia que había sentido al despertar se fue diluyendo con el acompasado respirar del pelirrojo.

Volvió a cerrar los ojos y el cansancio que sentía le envió al mundo de los sueños casi inmediatamente, pero esta vez, había una pequeña sonrisa en sus labios.

Notas finales:

Kyo despierta y encuentra a Iori dormido junto a él *-* esta vez los dibujé en un estilo diferente, más manga y menos realista(?) , en fin, no tengo un estilo determinado para dibujarlos, como podrán haber notado, a veces los hago más masculinos, otras veces más estilizados etc.