- ¡Kusanagi-saaan! – El abrazo de Shingo le hizo encoger hacia adelante con algo de dolor, aunque se sentía bien ser rodeado por sus brazos, Shingo siempre era tan sincero con sus demostraciones de afecto, que a la final Kyo se había acostumbrado a ese tipo de cariño - ¡Estábamos muy preocupados! –
Shingo había entrado en la habitación haciendo un alboroto como era de costumbre y había abrazado a Kyo cogiéndolo desprevenido, Kyo había estado leyendo un libro, recostado en la cama, había pasado un día desde que había despertado y el doctor le había dicho que probablemente necesitaba más reposo para poder volver a mover su cuerpo normalmente, aunque le había quitado el suero intravenoso, Kyo se sentía increíblemente débil, era un tipo de debilidad que no había experimentado antes.
Habiendo peleado tantas veces, se había acostumbrado a la sensación de 'recuperación' y debilidad, post-combate, pero aquello era distinto, sentía como si todo tipo de fuerza hubiese abandonado su cuerpo, ni siquiera cuando había contagiado de la influenza se había sentido tan abatido.
Shingo le soltó del abrazo, Kyo notó que iba vestido con un saco con capucha que parecía 3 tallas más grande de color azul claro y unos pantalones negros y lo siguiente que vio, fue la cara sonriente de Benimaru, sus ojos azules lo miraban con preocupación, el rubio se acercó y rodeó un brazo por encima del hombro de Kyo, quien se encogió un poco cuando accidentalmente le había tocado el vendaje que tenía en el cuello.
- Nos diste un buen susto de nuevo Kyo – Exclamó Benimaru quien iba vestido con una camiseta negra innecesariamente apretada y unos jeans azules.
- ¿Qué hacen aquí? – Preguntó Kyo y luego agregó – Quiero decir... gracias por venir... pero ¿Cómo supieron que estaba...? –
- le mandaste un mensaje a Shingo para que viniéramos ¿No? – Preguntó Benimaru y se alejó de Kyo, Shingo atravesó la cabeza por delante de la de Kyo con expresión abochornada.
- Si... Kusanagi-san ¿No lo recuerda? Usted me escribió – Dijo Shingo entre dientes y sin que Benimaru se diera cuenta, Shingo le guiñó un ojo. Kyo no supo que decir, pero era obvio que Shingo quería ocultar algo.
- Aja... - Murmuró – Creo que aún me duele la cabeza – Agregó con una risita.
- Goro vendrá más tarde – Comentó Benimaru recorriendo la habitación, observando el closet con la ropa y las maletas de Kyo, luego sus ojos se posaron en la cama que tenía al lado, el bajo de Iori seguía allí.
- No... es para tanto... me recuperaré pronto y volveré al hotel – Comentó Kyo aunque no estaba seguro cuanto tiempo tardaría en volver a sentirse como él mismo, de momento su cuerpo no respondía como era debido. Lo único que parecía funcionar normal, era el fuego. Desde que había despertado, podía convocar su fuego sin dificultades.
- No se preocupe Kusanagi-san, usted no tiene que esforzarse por nada ¡Para eso estamos aquí! – Agregó con voz entusiasmada – Y como sabemos que se aburre aquí solo, ¡hemos traído juegos de mesa! –
- Juegos... de mesa... - Repitió Kyo parpadeando y entonces una tercera persona entró en la habitación. Con cara de fastidio y una mirada de querer matar a todo aquel que se le atravesara por delante, el moreno de cabello grisáceo que había conocido brevemente en la recepción del hotel, entró en la habitación, K' iba vestido de manera informal, unos jeans negros, una camiseta del mismo color con un estampado rojo en la mitad, traía unas gafas de sol colgadas al cuello de su camisa.
- ¿Qué hace él aquí? – Preguntó Kyo frunciendo el ceño.
- Si, ¿Qué hago yo aquí? – Preguntó K' ladeando la cabeza y recostándose contra la pared.
- ¡Porqué UNO se juega mejor con 4 personas! – Respondió Benimaru como si fuera obvio – Además lo prometiste –
K' dio un bufido y se cruzó de brazos. Shingo abrió su morral y sacó cartas de poker, cartas de UNO, un parqués y un Jenga y los colocó en la cama vacía al lado. Kyo no pudo evitar sonreír. Pronto Shingo se sentó al lado derecho de la cama junto a Benimaru, K' no tuvo más remedio que sentarse al otro lado.
- ¿Cómo se juega este juego estúpido? – Se quejó K' mirando las cartas del UNO.
- ¿Es que acaso no tuviste amigos en la secundaria? – Se burló Benimaru y K' lo fulminó con una mirada, luego le lanzó un puño que Benimaru logró esquivar fácilmente porque Kyo estaba de por medio en la cama y K' no alcanzo a impactarlo.
- No es difícil, solo tienes que seguir el color o el número de la carta – Explicó Shingo repartiendo las cartas ignorando lo que acababa de pasar y colocó un montonsito en la mitad sobre las rodillas de Kyo que por supuesto no había podido protestar – ¡Kusanagi-san empieza! –
- Hmmp – Bufó K' cogiendo sus cartas, Benimaru comenzó a reír maliciosamente viendo las cartas que le habían salido.
- Deberíamos hacer esto más interesante – Comenzó el rubio - ¡El que pierda se tiene que quitar la ropa! –
- ¡Oi Benimaru estamos en un templo! – Se quejó Kyo.
- ¿Qué tal el que pierda tiene que invitar a todos a Pizza? – Propuso Shingo con voz emocionada.
- Tsk... me da igual – Fue la respuesta de K'.
- Qué aburrido, sabía que tenía que traer alcohol o esto no sería divertido – Exclamó Benimaru abatido.
- Kusanagi-san no puede beber... - Le recordó Shingo, mirando a Kyo con una sonrisita.
- No era para Kyo – Respondió Benimaru con expresión de fingida inocencia.
- Ikuse! – Dijo finalmente Kyo con expresión resignada y colocó la primera carta, sobre sus piernas.
K' había perdido 3 veces seguidas y como chispas habían empezado a salir de su guante rojo, Shingo se apresuró a cambiar de juego. Una hora después Goro había llegado con un ramo de diferentes flores amarillas, rosadas y blancas y el castaño se sintió muy avergonzado con el gesto, pero aceptó las flores con una media sonrisa. Goro se había quedado a jugar una partida de Poker y con su cara neutral, había logrado ganar todas las rondas sin esfuerzo alguno ¡Nadie podía adivinar que tipo de cartas guardaba en su mano con su eterna sonrisa neutral!
Goro se fue antes de la cena porqué debía atender responsabilidades en su dojo y pronto Chizuru llegó con los sirvientes con comida suficiente para todos.
Benimaru había filtreardo con Chizuru juguetonamente y Chizuru le había seguido el juego por un rato, lo que sorprendió a Kyo, pues no imaginaba que Chizuru pudiese 'bromear' o comportarse como una muchacha normal, ella siempre lucía tan seria y compuesta, que nunca se le había ocurrido pensar que podía tener una vida a parte de las obligaciones del templo.
Kyo se comió 4 filetes de atún y dos porciones de arroz ante la mirada sorprendida de todos. Su cuerpo le pedía comida como si hubiese aguantado hambre por días.
En algún punto luego de la comida, Shingo se había quedado solo con Kyo en la habitación, porque Chizuru se había llevado a Benimaru y a K' para mostrarles el resto de la casa. Kyo aprovechó el momento para preguntarle a Shingo sobre quien le había dicho sobre su estado de salud.
- ¿Chizuru-san te llamó? – Preguntó con curiosidad y Shingo negó con la cabeza, sin decir nada, al parecer no quería hablar de ello – Oi Shingo... dime quien te dijo... ¡Oh?... ¿Yagami? –
- Por favor Kusanagi-san, no le diga a Yagami-san... - Comenzó Shingo con voz atemorizada – Dijo que me mataría si le contaba... -
- Tsk... Yagami es inofensivo, no te preocupes – Comentó Kyo con una sonrisa arrogante – Y si trata de golpearte, yo te protegeré ¡Mira! – Dicho esto Kyo levantó la mano y una llama escarlata se generó fácilmente iluminando sus rostros.
- ¡Kusanagi-san! ¡Recuperó el control! – Exclamó Shingo emocionado, parecía un niño rebotando en la cama como si estuviera a punto de abrir un regalo de navidad.
- Yagami no sabrá que lo golpeó – Continuó Kyo con su acostumbrada actitud sobrada.
- ¿Cómo lo recuperó? – Preguntó Shingo curioso - ¿Peleó con Yagami-san? ¿Qué le pasó en el cuello? –
- Chizuru hizo un ritual – Respondió Kyo sin querer darle muchos detalles, no quería mencionar el riot de sangre ni mucho menos a Orochi.
- ¡Sugooooii! (¡Qué genial!) – Gritó Shingo empuñando las manos. Kyo rio con la reacción del menor, ojalá el tuviera esa forma tan positiva de afrontar las cosas en la vida en vez de estar preocupándose por todo, quizás debía aprender de Shingo y vivir el momento y demostrar sus sentimientos con honestidad.
Hacía las 9 de la noche, Shingo, Benimaru y K' se habían ido y Kyo se encontró sonriendo como tonto solo en la habitación. Tenía que aceptar que necesitaba esa visita, necesitaba sentirse 'normal' como un muchacho de 20 años, no como el descendiente de un milenario clan con la responsabilidad de exorcizar dioses malignos o destruir compañías que realizaban experimentos ilegales bajo tierra.
La idea de Iori Yagami enviando un mensaje de texto a Shingo hizo que su sonrisa se ensanchara aún más. El idiota de Yagami debió sentirse muy humillado al hacer eso y con esa idea en la cabeza, Kyo había conciliado un sueño tranquilo y profundo.
Al día siguiente Kyo despertó sintiéndose mucho mejor, se había puesto de pie con facilidad a diferencia del día anterior, estiró los brazos en varias direcciones y notó que la única parte que aún le dolía era la herida en su cuello que aún no sanaba. La cama continua continuaba vacía, pero el bajo de Iori seguía allí, por lo que Kyo no supo si el pelirrojo se había quedado a dormir esa noche o había regresado al hotel.
Con mucha anticipación, luego de desayunar y repetir porciones 3 veces, se había vestido con una sudadera gris y una camiseta blanca y había salido al patio trasero, los sirvientes habían hecho un gran trabajo limpiando el hollín y las cenizas dejadas por la explosión de fuego y hasta habían reparado las rejas y remplazado la madera quemada. Era como si allí no hubiese pasado nada.
Kyo comenzó a hacer estiramientos y a realizar las Katas del estilo Kusanagi, sintiendo como lentamente la fuerza volvía a sus extremidades, con una sonrisa de oreja a oreja, lanzó una serie de puños envueltos en fuego, notando como el fuego le obedecía sin problemas. Era la primera vez en años que sentía deseos de 'entrenar', pues siempre le había huido al esfuerzo físico. Recordó como su padre se solía molestar cuando el llegaba tarde a los entrenamientos o se escondía en techo de la mansión para escapar de las sesiones.
¿Porqué sentía tantos deseos de pelear de repente?
Se cuestionó mientras continuaba haciendo las katas y la imagen de cierto pelirrojo que le había prometido una pelea de 'verdad' llegó a su mente. Frunció el ceño pensando en Iori y con más ganas lanzó patadas y puños al aire imaginando que le estaba golpeando la cara con su típica expresión fría e indiferente.
Maldito Yagami, se atrevía a decir que las cosas iban a volver a ser como antes, pensó mientras gritaba, le mostraría con sus puños como iban a ser las cosas y le haría tragar sus palabras.
Iori había recibido un mensaje de texto de Mature para que se encontraran en un bar no muy lejos del hotel. Pasaban las 9 de la noche y las mujeres estaban esperándolo en una de las mesas del fondo con una botella abierta de vodka. Era un bar de mala muerte, con un fuerte olor a licor y una decoración escueta. Parecía el tipo de lugar al que te encuentras con gente de poca monta para hacer negocios turbios. Se sentó frente a ellas y luego de compartir un par de shoots, Mature había sacado una carpeta de su maleta.
- Son las fotos y los nombres de los científicos que participaron en los experimentos de NESTS – Le informó Mature deslizando la carpeta por la mesa.
- Por si Kyo quiere darles una visita amistosa – Comentó Vice maliciosamente. Iori tomó la carpeta y la guardó en su propia maleta.
- Excelente trabajo – Dijo Iori al fin, Mature sonrió con suficiencia y Vice se mostró algo sorprendida por sus palabras de aprecio.
- Honestamente creímos que iba a ser más difícil y que tendríamos que esperar al torneo para romper un par de huesos antes de poder conseguir esta información – Comentó Vice, parecía decepcionada por la carencia de violencia.
- Es verdad, ¿Quién iba a creer que el director fuera a ser tan descuidado? – Opinó Mature – Y nosotros que creímos que tendríamos que infiltrarnos en una base militar o algo por el estilo –
- ¿Entonces el plan para el torneo cambia? – Preguntó Iori llevándose una copa a los labios.
- Ya obtuvimos lo que queríamos – Respondió Mature encogiéndose de hombros – Nuestro contacto descifró mucha más información sobre los proyectos secretos de NESTS y los venderá a una agencia de seguridad nacional –
- Tenemos el nombre de la persona responsable sobre nuestra desaparición – Continuó Vice con el ceño fruncido y una amplia sonrisa, Iori reconoció la intensión asesina en sus ojos – El torneo me importa una mierda, muy pronto obtendré mi venganza –
- ¿Se retirarán del torneo? – Preguntó Iori pues le parecía la opción más obvia, Mature y Vice no tenían motivación real por pelear en el torneo, todo era parte de un plan para acceder al edificio del organizador, pero ahora que habían podido decodificar toda la información del computador, no tenía sentido continuar participando.
- Si nos retiramos, el equipo será descalificado – Indagó Mature y se llevó una mano al mentón dejando escapar una risita – ¿Quieres eso? –
- ¡Le romperemos el corazón a Kyo-chan! – Se burló Vice con una exclamación fingida – Seguro que hubiese preferido entrar al torneo con sus amigos -
- Tsk... - Bufó Iori y se llevó otra copa a los labios. No sabía que iba a hacer con toda esa información.
Continuara.
Notas finales
Kusanai-saaaaaaaaaaaan! *-*
La partida de UNO! xDDDDDDDD *huye*
El momento en el que Kyo le dice a Shingo, que no se preocupe por Iori, que el lo va a proteger.
Kyo tratando de parecer 'cool' en frente de Shingo xD
