Hacía la media noche, Iori entró en la habitación, en la penumbra divisó el cuerpo de Kyo dormido en la cama, habían retirado el suero, lo cual era un buen signo y estaba arropado con una sábana blanca, su bajo seguía en el mismo sitio donde lo había dejado, y pensó que sería mejor darse una ducha antes de irse a dormir, había bebido más de la cuenta gracias a que Mature y Vice habían comprado más shoots de Vodka y tequila, y él no quería dar su brazo a torcer, luego de que las mujeres se hubiesen burlado de la poca tolerancia al alcohol de Kyo.
¿Qué hacía ahí de pie en la habitación de Kyo? Él tenía su propia habitación. No tenía necesidad de dormir en esa cama junto a él. ¿Por qué seguía ahí de pie, viéndolo dormir?
Se acercó hacía la cama, repitiéndose mentalmente que solo quería cerciorarse de que estaba bien, al fin y al cabo, no lo veía desde hacía dos días. La luz de la luna que entraba por la ventana le permitía ver su rostro tranquilo en la oscuridad, Kyo lucía como si nada hubiese pasado, lo único que dejaba en evidencia lo ocurrido, era el vendaje que tenía en el cuello. ¡Cómo odiaba esa herida que le había causado el maldito de Orochi!
Sin darse cuenta, su mano había comenzado a acariciar el cabello de Kyo, otra vez. ¿Por qué hacía eso? ¿Por qué se sentía atraído hacía él de una manera u otra? Era por el maldito alcohol en su sistema ¿Cierto? El cabello de Kyo se sentía tan suave entre sus dedos...
- Oi... ¿Qué crees que estás haciendo Yagami? – La voz de Kyo interrumpió el sonido de los grillos que entraba por la ventana y le agarró la mano por la muñeca. Iori se sobresaltó sin poder ocultar su sorpresa.
Iba a retirar la mano y responder algo seco para ocultar la vergüenza que le había causado que lo sorprendiera acariciando su cabello, cuando notó la sonrisa traviesa de Kyo.
- Gracias por invitar a mis amigos a venir – Comentó Kyo sin soltarle la mano, a pesar de que le daba las gracias, su tono no sonaba como un 'agradecimiento', sino como una burla.
- Es porqué eres un niñito que necesita de sus amigos – Respondió Iori frunciendo el ceño. Kyo arqueó las cejas con un fingido gesto de ofensa.
- Considerando que no tienes amigos, supongo que es algo que nunca podrías entender – Respondió Kyo de manera engreída.
Iori se inclinó y lo miró con sus ojos carmín llenos de molestia. Cuando Kyo se lo proponía le ponía de mal genio instantáneamente. Era increíble que el castaño tuviese la capacidad de enviarlo de 0 a 100 en la escala de enojo en cuestión de segundos. ¡Ojalá se hubiera quedado dormido!
- No sabes nada sobre mi vida privada – Gruñó Iori.
- Te has pasado toda tu vida persiguiéndome – Prosiguió Kyo sin soltarle aún - No tienes nada mejor que hacer ¿O me equivoco? –
- Suenas muy arrogante a pesar de estar postrado en una cama convaleciente – Le informó Iori.
- ¿Quién está convaleciente? – Preguntó Kyo y en un movimiento rápido le torció la muñeca a Iori en el ángulo opuesto y le hizo una llave de yudo, el pelirrojo cayó de medio lado en la cama con expresión adolorida. Al parecer Kyo se había recuperado bastante bien.
Una llama escarlata se generó en la mano libre de Kyo y su brillo iluminó los rostros de ambos como una fogata en la oscuridad, el moreno sonreía con suficiencia, Iori maldijo por lo bajo por haber bajado la guardia. El moreno se inclinó hacia adelante con su mano envuelta en llamas para agarrar la cara de Iori, pero lo que kyo no se esperaba era que Iori no fuera a esquivar el movimiento.
Iori deseaba sentir ese fuego quemándole la cara.
Kyo creó una pequeña explosión en la palma de su mano y le dio de lleno en la cara. Cuando el humo del fuego desapareció, algo inesperado pasó, Iori mordisqueó la palma de su mano.
- ¿Eh? – Kyo soltó una exclamación de sorpresa cuando se dio cuenta de lo que el pelirrojo estaba haciendo. Iori ignoró el ardor causado por el fuego en sus mejillas. Mordió la mano de Kyo con más fuerza - ¿Qué crees que estás haciendo idiota? – Se quejó el moreno cuando sintió el agudo dolor.
Intentó retraer la mano, pero Iori aprovechó el momento para saltar sobre él, grave error el de Kyo intentar iniciar una pelea cuando estaba aún en la cama. No tenía forma de moverse y escapar. El pelirrojo le atrapó fácilmente con el peso de su cuerpo y Kyo comenzó a lanzar puños en su pecho para quitárselo de encima.
Le mandó un rodillazo al estómago, pero como aún tenía las piernas bajo la sábana, el rango del movimiento no fue lo suficiente como para causarle daño real o quitárselo de encima.
- Hablas demasiado – Murmuró Iori con el ceño fruncido – No sabes cuándo callar –
- Te molesta porqué solo yo te digo la verdad – Se apresuró a responder Kyo desviando la mirada hacía a un lado, Iori notó que no le sostenía la mirada y sonrió complacido.
- Aprende a respetar, chiquillo – Dijo el pelirrojo acercando su rostro a su oreja, casi susurrándole al oído. Kyo se encogió cuando el aliento de Iori le envió un escalofrío por la espalda.
Iori disfrutaba demasiado de verle así, acorralado, una presa indefensa que quería devorar. Kyo siempre lo provocaba y luego cuando se veía acorralado intentaba pasarse de listo y escapar ileso, pero esta vez, no iba a ser así. Esta vez al pelirrojo le daba igual lo que pudiese pasar, pensaba culpar al alcohol de todas formas.
Mordió su oreja y delineó la quijada del moreno con pequeños mordiscos hasta que llegó a su boca. Atrapó sus labios y forzó su lengua dentro de él. No le importaba si Kyo se resistía, el deseo que sentía en esos momentos manifestándose como un monstruo que crecía en su interior necesitaba ser saciado.
No le estaba pidiendo permiso o le estaba dando opciones, Iori iba a tomar lo quería y punto.
- Yagami... ¡Kisama!– Logró decir Kyo al cortar el beso – ¡Si vuelves a hacer eso eres hombre muerto! – Por unos instantes Iori creyó que Kyo iba en serio, pues sus ojos brillaron con furia.
- Mátame entonces – Fue la respuesta del pelirrojo notando las mejillas de Kyo coloradas aún a pesar de la oscuridad, podía notar que el beso había causado que su respiración se agitara, no era tonto, sabía que le gustaba.
Kyo lo intentó. Lanzó un puño envuelto en llamas, pero esta vez no cogió a Iori por sorpresa quien lo bloqueó con su mano abierta invocando sus llamas púrpuras contrarrestando las llamas escarlatas enviándolas por el brazo de Kyo, alcanzando la manga de su camisa, el fuego púrpura le quemó la piel del antebrazo, recorrió el cuello del moreno y por poco le quema el vendaje, Kyo apretó los dientes y cerró los ojos al sentir las quemaduras.
Cuando las llamas se extinguieron Kyo no dudó y lanzó un segundo puño con su mano libre y sin soltar la otra mano, el pelirrojo se irguió hasta quedar sentado sobre sus caderas y evitó ser golpeado.
- Pelea todo lo que quieras, no puedes ocultar lo evidente – Dijo al fin Iori cuando Kyo había hecho sus llamas desaparecer.
- ¿De qué demonios estás hablando? ¿Has enloquecido? – Exclamó Kyo con expresión molesta, podía notar la furia en su mirada, así como la erección del castaño a través de la tela de la sábana.
- ¿No es obvio? – Preguntó Iori y meneó sus caderas presionándose sobre el otro, haciendo evidente a que se refería, la expresión de vergüenza de Kyo era exquisita. El pelirrojo haló la sábana, desgarrando la tela y tirándola a un lado, Kyo se había acostado solo con una camiseta blanca y unos boxers rojos. La situación en su entrepierna quedó en evidencia.
- ¡Imbécil! ¡¿Qué crees que estás haciendo?! – Exclamó Kyo, haciendo su mejor esfuerzo por mantener la mirada de Iori, el pelirrojo tenía que aceptar que Kyo hacía un buen trabajo intentando parecer digno, dadas las circunstancias.
- Nada que tu no deseas – Respondió y se inclinó hacia adelante para volver a besarlo, mientras que su mano se metía por dentro de sus boxers.
Kyo se arqueó ligeramente cuando la mano de su rival apretó su miembro descaradamente. Correspondió el beso con igual o más intensidad y sus manos viajaron al cuello y espalda de Iori para atraerlo más contra sí mismo, deseando intensificar esa sensación. Esta vez fue el turno de Kyo de morder su labio hasta que la sangre brotó del corte, pero esto no detuvo a Iori, el pulsante dolor de la cortada solo lo incitó a acelerar sus caricias.
Kyo cortó el beso para tomar una bocanada de aire, sus labios untados de su propia sangre, su respiración agitada y sus ojos entrecerrados en una expresión excitada, le hacían ver más atractivo y Iori deseó llegar hasta las últimas consecuencias, con tal de ver esa cara compungida por el placer.
¡De repente Kyo le dio un cabezazo en la nariz!, el impacto le hizo ver luces y estrellas de colores por unos segundos, momentos que el castaño aprovechó para invertir los papeles. Lo agarró por los hombros y se incorporó quedando sobre el pelirrojo, sangre comenzó a salir de su nariz lastimada y Iori se llevó una mano a la cara instintivamente pensando que el idiota le había roto el tabique.
- ¡Kisama...! – Exclamó Iori, pero no pudo continuar el insulto, porque Kyo estaba arrancando los botones de su camisa violentamente, los botones volaban por todas partes y pronto se encontró con la camisa abierta, la piel del entrecejo de Kyo se le había puesto colorada por el golpe que le acababa de dar, pero no salía sangre. Kyo paseó sus manos por sus pectorales y fue bajando por su estómago hasta llegar al ombligo, fruncía el entrecejo y le miraba intensamente con la nariz arrugada, como si estuviera a punto de lanzarle un combo de patadas en vez de caricias.
- ¿Crees que puedes dominarme tan fácilmente? ¡Baka! – Exclamó Kyo desabotonando su pantalón, su voz sonaba diferente, más baja, más gutural, era como si algo también hubiese despertado dentro de Kyo, algo que había estado dormido bajo la superficie.
Iori se limpió la sangre de la nariz con el antebrazo, manchándose la camisa blanca ignorando el pulsante dolor, una sonrisa adornado su rostro, la reacción de Kyo le había gustado. Le gustaba esa sensación de incertidumbre que le causaba, Kyo no era predecible ni en el ring ni en la cama.
Kyo había metido la mano izquierda dentro de sus pantalones y había comenzado a acariciarlo con movimientos torpes, Iori no pudo evitar arquear las cejas con sorpresa al notar la falta de destreza ¿Era su primera vez haciendo algo así?
El pelirrojo se había ligado a hombres y mujeres por igual en los últimos años, resultaba fácil para alguien como él llevarse a quien quisiera a la cama. Iori simplemente tomaba lo que quería sin preocuparle los estándares sociales. Pero en ese momento cayó en cuenta que, para Kyo aquello debía ser una nueva experiencia, al fin y al cabo, el idiota solo había estado con Yuki antes de que lo secuestraran.
- No sabes lo que estás haciendo – Comentó Iori y notó como las mejillas de Kyo se coloreaban aún más.
- ¡Cállate! – Se quejó Kyo avergonzado, evitando la mirada de Iori. El pelirrojo rió suavemente y tomó la mano de Kyo para guiarlo. Kyo entornó los ojos con expresión curiosa, parecía un gato que de pronto veía algo moverse entre las cortinas.
Pronto las caricias comenzaron a ser más acompasadas y Iori se encontró cerrando los ojos sin poder evitar que el placer lo sobrecogiera, su corazón acelerándose cada vez más conforme Kyo aprendía a hacerlo mejor.
Abrió los ojos de golpe cuando se sintió muy cerca del orgasmo, no se había dado cuenta del paso del tiempo y no había creído que Kyo le fuera a llevar al límite tan rápido, detuvo la mano de Kyo con brusquedad, lo que hizo que el moreno lo mirara con inquietud. Iori lo tomó por la nuca y lo atrajo contra sí mismo, mordisqueó su mentón y bajó por su cuello deteniéndose para lamer su manzana de adán y su clavícula. Con cada pequeño movimiento, el moreno se estremecía.
Con su mano libre arañó la espalda de Kyo como un animal y encendió las llamas púrpuras en sus dedos justo como había hecho Kyo en la noche en la que habían perdido el control en el hotel.
Kyo se quejó cuando las llamas le quemaron la piel de la espalda en aquella inusual caricia ardiente. Iori bajó la mano bordeando su cintura y luego paseó ambas manos por su estómago, arrancándole gemidos, el pelirrojo se preguntaba con deleite si esos gemidos eran de dolor o placer.
- Ya...yagami – Murmuró Kyo entre jadeos, el pelirrojo tuvo que contener el impulso de poseerlo ahí mismo. ¡Dios como lo deseaba! Era increíble que pudiese sentirse así con él, nunca se habría imaginado el morbo que le provocaría escucharle pronunciar su apellido con esa voz entrecortada.
Con la mano derecha le bajó los boxers y entonces ambos miembros estuvieron en contacto, Kyo dejó escapar otro jadeo que se perdió con el propio de Iori, inclusive le pareció sentir que temblaba, Kyo se quedó mirándolo por unos instantes con sus ojos avellana nublados por el deseo y el cabello cayendo hacía adelante acariciándole la cara.
Iori apretó sus caderas contra las del otro para maximizar el contacto, otro quejido y esta vez Iori agarró el miembro de Kyo para reanudar las caricias.
Kyo tembló ligeramente mientras la mano de Iori continuaba moviéndose a un ritmo acelerado y pareció perder completamente la cordura en cuestión de minutos, se encorvó aún sobre él y buscó sus labios para ahogar un grito entre su boca. Iori correspondió el beso, sintiendo como Kyo luchaba por aire mientras se corría en su mano. El sonido de su voz, su aliento y su olor, estaban enviando al pelirrojo al límite también, al fin y al cabo, él también estaba cerca.
Iori frotó sus caderas contra las de Kyo, generando una fricción que rápidamente lo llevó al clímax. Lo rodeó con sus brazos como si se quisiera fusionar con él y le mordió el hombro con fuerza mientras alcanzaba su propio orgasmo. Por unos instantes todo desapareció a su alrededor y solo pudo escuchar su propio corazón latiendo fuertemente dentro de su cabeza y la calidez de la piel del otro contra la suya.
Ese había sido el orgasmo más intenso que había tenido en toda su vida y había sido con Kyo Kusanagi.
¡kuso!.
Continuará.
OMG OMG OMG Oficialmente lemon XD luego de 29 capítulos! sorry por la larga espera jaja. Espero les haya gustado *-*
Decidí hacer comic XD porqué ame muchísimo escribir esta escena *-*
Iori mordiendo la mano de Kyo lol
