El pelirrojo se había dejado caer a un lado suyo y ambos se quedaron en silencio con las respiraciones agitadas siendo lo único que rompía el silencio sepulcral de la noche. Kyo simplemente se negaba a creer lo que acababa de pasar nunca se había fijado en otro hombre, de hecho, pensaba que sí, de haber descubierto que era bisexual, hubiera sido más lógico que lo hubiese descubierto con Shingo o con Benimaru, al fin y al cabo, confiaba en ellos más que en cualquier otra persona, joder, inclusive hubiese preferido besar al idiota de K', pero no, tenía que haber sido con Iori Yagami.
El diablo en persona Iori Yagami. La persona que más detestaba en el mundo. Y lo peor de todo era que, esta vez, ¡No podía culpar al alcohol!
Podía oler el licor en Iori, probablemente había estado tomando en algún bar antes de volver, pero Kyo estaba sobrio ¡Completamente sobrio! Lo que acababa de hacer, lo había hecho bajo su plena voluntad. No tenía excusa ni justificación.
- ¡Maldita sea! – Exclamó sentándose y mandando un puño a la pared con frustración. Iori continuaba en silencio y sin voltear a mirarlo, el castaño se metió en el baño dando un portazo.
Una vez dentro se apoyó en el lavamanos y se miró la cara por un buen rato, estaba vuelto un desastre, sentía el olor del cuerpo de Iori por todas partes, su colonia, su sudor, su todo, era como si se hubiera fusionado con él. Limpió la evidencia con unos pañitos húmedos que estaban en el gabinete y volvió a verse en el espejo, su cabello era una maraña desordenada y su frente lucía un espantoso color morado, entonces cayó en cuenta de que probablemente le había roto el tabique a Iori con el cabezazo que le había dado.
Contó hasta diez mentalmente tratando de calmar su corazón desbocado y volvió a salir del baño, esta vez llevaba el botiquín de primeros auxilios que Kagura les había dejado en el baño por si era necesario.
Encontró a Iori de pie al lado de la ventana abierta, la mirada perdida en el bosque que bordeaba la casa de huéspedes, el viento que se filtraba jugaba suavemente con sus cabellos rojizos, se estaba terminando un cigarrillo. Iori se giró cuando Kyo había encendido la luz en la habitación y exhaló el humo del cigarrillo que se disolvió lentamente saliendo por la ventana. Kyo se sentó en la cama con expresión abatida y Iori apagó el cigarrillo contra el marco de la ventana, para luego tirarlo lejos.
- Déjame ver tu nariz – Dijo al fin Kyo, rompiendo el silencio. El pelirrojo le miró con curiosidad y se sentó frente a él en la cama continua, su nariz estaba enrojecida e hinchada por el golpe, pero con toda la actividad previa, Iori había ignorado el dolor. Kyo notó que, ahora que la adrenalina del momento había pasado, sentía el escozor de las quemaduras que Iori le había producido en el brazo cuando había usado su fuego púrpura.
El castaño abrió el botiquín de primeros auxilios, sacó el desinfectante, unas gazas, unas curitas y las colocó en la mesita de noche que separaba ambas camas, estiró las manos para tomar el rostro de Iori, pero Iori se las quitó con brusquedad.
- Por una vez en la vida, déjate atender ¡Maldición! – Respondió Kyo fulminándolo con una mirada enojada, Iori lo miró entrecerrando los ojos como si se estuviese preguntando si podía confiar en él. Kyo le agarró la mandíbula al a fuerza con la mano derecha y lo atrajo hacía adelante, sus rostros quedaron demasiado cerca otra vez. Con la mano izquierda colocó su dedo pulgar e índice en el tabique de su nariz, tocando suavemente la hinchazón – No parece rota... –
Kyo apartó un poco su cabello con su mano derecha, descubriendo el lado de su cara que siempre permanecía bajo la cascada roja, con la izquierda apretó el tabique un poco más y sendos chorros de sangre brotaron de la nariz de Iori manchándole las manos y salpicando la baldosa, Kyo le sostuvo el cabello para que no se le untara de sangre.
Iori cerró los ojos con expresión de dolor, pero no se movió. El castaño le haló la cabeza con suavidad hacía adelante, para que la sangre que se había quedado atrancada pudiera fluir más fácil y luego le levantó el mentón y colocó un par de algodones en los orificios de su nariz, mientras Iori mantenía la cabeza levantada, Kyo limpió la sangre con un pañito húmedo con sumo cuidado de no lacerar la piel. Cuando hubo terminado buscó una gasa con banditas adhesivas y se la colocó en el tabique.
Luego tomó un copito de algodón y lo mojó en antiséptico para limpiar el corte que le había hecho en el labio cuando lo había mordido en el beso. Iori se estremeció con el contacto del alcohol, pero no dijo nada. Le colocó otra bandita en la comisura del labio inferior. La mirada de Iori se suavizó.
- ¿Cómo está el brazo? – Preguntó Iori y Kyo se encogió de hombros.
- No es nada – Respondió sin querer darle mucha importancia, pero Iori le tomó la mano y lo examinó. Su antebrazo estaba enrojecido por la quemadura que las llamas púrpuras le habían producido cuando Iori había invocado el fuego para contrarrestar el puño de Kyo y lo había enviado por su brazo hasta su cuello, no había sangre, pero la epidermis estaba claramente lacerada.
La herida que tenía en el cuello había vuelto a sangrar y el vendaje blanco ahora lucía unas manchitas rojas.
Iori tomó la solución fisiológica y le limpió el antebrazo con parsimonia, Kyo se encogió, rechinando los dientes al sentir el contacto del líquido, cuando hubo limpiado por completo la piel, el pelirrojo tomó una venda delgada del botiquín y con cuidado la envolvió alrededor del antebrazo cubriendo las quemaduras.
- ¿Estoy soñando verdad? – Dijo de repente Kyo cuando el pelirrojo había terminado de vendarlo – Un momento... ¿Es esta una de esas pesadillas raras causadas por Orochi? – Iori soltó un bufido y lo miró divertido. Kyo había tenido un montón de sueños y alucinaciones raras desde que había estado con el pelirrojo por tanto tiempo, si había luchado con serpientes y se había ahogado en un rio de lava ¿Por qué no podía ser esa ridícula noche apasionada una alucinación también?
- ¿Acaso esto se siente como un sueño? - Preguntó Iori cogiendo un mechón de su cabello halándolo con fuerza, Kyo se inclinó hacía la dirección en la que Iori había tirado de su cabello con un quejido.
- ¡Esto es una locura! –Se quejó Kyo cuando Iori lo había soltado - ¡Y todo es tu culpa! – Gritó señalándolo con el dedo índice de manera acusadora.
- ¿Mi culpa? – Exclamó Iori llevándose una mano al pecho con expresión ladina – Me tomé una botella entera de Vodka... así que ¿Cuál es tu excusa? – Preguntó con una sonrisa burlona. Kyo tuvo que contenerse de no lanzarle otro puño a la cara.
El castaño se puso de pie empuñando las manos, sintiendo que el calor se le subía hasta las orejas, Iori tenía razón, él había permitido todo eso y era consciente de su garrafal error, pero no iba admitirlo delante del idiota de Yagami. Primero muerto que darle esa satisfacción.
Kyo abrió el closet de madera y sacó una cobija nueva con un movimiento brusco y se metió en la cama dándole la espalda. Escuchó la risa apagada de Iori y se tapó la cabeza con la cobija.
- Cállate – Murmuró dentro de la cobija. Kyo cerró los ojos haciendo una plegaria mental para que cuando se despertara, el pelirrojo hubiese desaparecido y todo hubiese sido un maldito sueño.
- Baka – Escuchó decir a Iori, luego sonidos de movimientos y pasos y luego silencio. Con un suspiro Kyo se entregó a los brazos de Morfeo.
- ¡Kusanagi-san! ¿Q...ué que pasó? – La voz de Shingo retumbó en la habitación, muy a su pesar Iori se despertó gracias a esa voz y antes de abrir los ojos se imaginó estrangulando a Shingo contra la pared por atreverse a despertarlo. Iori odiaba que su sueño fuera interrumpido, especialmente luego de haber bebido y la cantidad de relojes y teléfonos que había roto por ese mismo motivo eran prueba de ello.
Un momento ¿Qué mierda hacía Shingo en su habitación?, su mente pareció finalmente procesar eso y abrió los ojos con expresión molesta.
Benimaru y Shingo estaban en la habitación, rodeando la cama de Kyo a quien habían despertado también. Iori los fulminó con una mirada que bien los hubiera podido calcinar vivos. No solo lo habían despertado, sino que también estaban invadiendo su espacio personal.
- ¡Yagami! ¿Qué significa esto? – Le preguntó el rubio que se había dado cuenta de que se había despertado – Cuando visitamos a Kyo, estaba en perfecto estado ¿Y ahora está cubierto de moretones y quemaduras? –
- No es nada estoy bien... - Murmuró Kyo con expresión molesta y avergonzada, el golpe que le había dado a Iori con la cabeza, ahora lucía peor, un color morado no muy saludable se había instalado en su entrecejo. Kyo estaba lleno de 'chupetones' que Iori le había dejado en la mandíbula, cuello y hombros, pero podían ser fácilmente confundidos por moretones de golpes o quemaduras. Además para completar el cuadro, había sangre en el suelo y el contenido del botiquín de primeros auxilios seguía sobre la mesita de noche.
- Kyo está convaleciente ¿Y tu te aprovechas para atacarle? – Continuó Benimaru ignorando a Kyo, parecía realmente enojado y chispas eléctricas empezaron a formarse en la punta de su dedo índice que ahora apuntaba hacía Iori.
Iori se sentó en la cama hecho una furia, le dolía la cabeza gracias a la resaca y al golpe que había recibido en la nariz. La hemorragia se había detenido gracias a la curación de Kyo, pero la hinchazón continuaba. Shingo aún seguía al lado de Kyo con expresión preocupada, le revisaba el brazo que tenía el vendaje con cuidado.
- ¡No estoy convaleciente! – Se quejó Kyo con las mejillas coloradas – Solo estuvimos entrenando ¡Eso es todo! –
- Kusanagi-san... debería esperar a recuperarse por completo antes de empezar a entrenar – Le indicó Shingo, su voz llena de preocupación - ¿Yagami-san lo obligó verdad? –
- ¡Kyo no es un muñeco frágil que necesite ser cuidado! – Gritó el pelirrojo controlando el impulso de saltarle al cuello a Benimaru por atreverse tan siquiera a amenazarlo con sus estúpidas chispas eléctricas – ¡Ustedes son sus amigos y deberían saberlo! –
Dicho esto, Iori tiró la cobija a un lado y salió de la habitación dando traspiés.
- Estoy bien... en serio – Insistió Kyo comenzando a sentirse molesto con la insistencia de Benimaru y Shingo en checar sus 'heridas'. Iori tenía razón, él no era un muñeco frágil que necesitase ser cuidado ¿Acaso tan débil había estado luciendo todos esos meses que generaba ese tipo de reacción de parte de sus amigos?, Una vez más Iori parecía comprender mejor sus sentimientos, a pesar de haber perdido el control de su fuego, el pelirrojo había peleado con él y le había hecho comer la gravilla sin piedad cuando habían intentado 'entrenar', Kyo prefería ese trato duro a que le tuviesen lástima.
- Cuéntanos la verdad – Dijo Benimaru llevándose las manos a la cintura - ¿Por qué viniste a entrenar aquí? ¿Porqué hiciste grupo con Iori? ¿Te está chantajeando de alguna manera? – Conforme el rubio seguía hablando, Shingo miraba nerviosamente a Kyo en silencio. Ambos habían decidido no contarle a Benimaru sobre el problema con su fuego, porque sabían que Benimaru se preocuparía demasiado y probablemente terminaría haciendo algo imprudente.
Tampoco le habían contado sobre los detalles de como había sido rescatado de NESTS, Kyo había pensado que sería mejor así, no era que no confiara en él, Benimaru había sido su amigo por más de 5 años y nunca le había dado motivos para desconfiar, sin embargo, Kyo temía involucrarlo y ponerle en peligro, de la misma manera en como había evitado contarle los detalles a Chizuru.
- No... no me está obligando de ninguna manera – Insistió Kyo, desviando la mirada hacía Shingo sin querer decir otra mentira – Hicimos... una especie de tregua... -
- ¿Una tregua? – Preguntó Benimaru con expresión curiosa.
- Si... Yagami no peleará conmigo a muerte hasta que termine el torneo – Comenzó a explicar – Vice y Mature tuvieron la idea de inscribirnos en el torneo juntos... yo no sabía que estaba en el equipo con Yagami, hasta que nos registramos en el hotel, lo juro –
Benimaru se dejó caer en la cama, sentado al lado de él, su mirada celeste posada en la suya por un rato innecesariamente largo.
- Pobrecillo... ¡Las cosas que debes haber aguantado! – Dijo Benimaru con voz dulce, Kyo sintió que se sonrojaba y para evitar que Benimaru lo notara cambió abruptamente de tema.
- ¿Por qué han venido hoy? - Preguntó y Shingo rompió su silencio.
- Por qué mañana empieza la ceremonia de inauguración del torneo, queríamos saber cómo seguía de salud, porqué... bueno si usted no estaba en todas sus facultades para pelear... el equipo sería descalificado – Le informó Shingo.
Kyo aprovechó ese comentario de Shingo para salir de la cama y mostrarles que estaba en perfecto estado.
- ¡Estoy espléndidamente! Son solo heridas superficiales ¿No vieron la cara de Yagami? ¡El quedó peor!¡Le rompí la nariz! – Comentó usando la voz más arrogante que pudo. Benimaru y Shingo intercambiaron miradas, la verdad era que si habían notado la nariz hinchada y el labio partido de Iori.
- ¡Bien! Entonces te ayudaremos a empacar – Decidió Benimaru levantándose también - ¿Dónde está tu maleta? –
Shingo y Benimaru se habían pasado una hora ayudando a Kyo a empacar antes de llevárselo de regreso al hotel. Chizuru les había despedido con entusiasmo y Iori había evitado unirse al grupo, no estaba interesado en entablar una conversación incómoda con Benimaru o Shingo, además él tenía auto, podía volver por su propia cuenta.
Iba manejando por la avenida disfrutando del viento en su cara mientras escuchaba su Playlist de Jazz y bossa nova favorita, a su mente llegaban los recuerdos de lo ocurrido con Kyo y se preguntaba una y otra vez, porqué se había sentido así luego de que hubiesen terminado. Para él, el sexo era como, una necesidad física más, como comer o dormir, cuando el sentía ganas, buscaba satisfacerlas y simplemente se llevaba a alguien a su apartamento, de la misma forma en como hubiese pedido comida a domicilio si tenía hambre.
Luego de haber pasado la noche con alguien, siempre contaba los minutos para que salieran de su cama y se marcharan. No le importaba conocer a la persona a fondo, el tomaba lo que quería y lo demás eran solo detalles. Por eso era que, en el momento en el que las cosas se habían salido de control con Kyo, pensó que, se trataba solo de un calentón producido por el alcohol y porqué, Kyo en cuestión, era un hombre atractivo.
Pero entonces, cuando habían terminado y se había encontrado acostado al lado de él en la cama, con la respiración aún entrecortada, había tenido una revelación. No quería que Kyo se fuera y desapareciera como sus demás amantes, había deseado volverlo a besar y probablemente iniciar un segundo round. No se sentía satisfecho, quería volverlo a sentir.
Pero Kyo había saltado de la cama como un gato asustado y se había metido al baño, por lo que Iori se había forzado a levantarse y fumarse un cigarrillo para calmar sus nervios. Estaba completamente en negación sobre lo que sentía, pero era evidente que el deseo continuaba ahí, que no había sido suficiente para él y descubrir que quería volver a besarlo, le aterraba.
Lo más increíble de todo, no había sido el sexo en específico, sino el hecho de que Kyo hubiese salido del baño con un botiquín y que le hubiese atendido la herida de la nariz.
Era la primera vez que a Iori le curaban una herida. Toda su vida había estado peleando, pero siempre era el mismo quien se atendía las heridas y había aprendido un montón de técnicas de primeros auxilios debido a que constantemente tenía que hacerlo. Ni siquiera cuando era niño y su padre le golpeaba sin clemencia en los entrenamientos había sido 'atendido', el clan Yagami no era precisamente uno que mostrara gentileza o preocupación por sus propios miembros.
Pero Kyo le había tomado el rostro con delicadeza, había sentido sus dedos gentiles atender sus heridas en vez de causarlas. Un extraño contraste con las otras sensaciones que podían causar. Los dedos de Kyo Kusanagi, podían causar dolor, y quemaduras, podían otorgar caricias apasionadas, así como también podían ser gentiles en su piel.
Se detuvo en un semáforo y se paseó una mano por entre el cabello revolviéndolo descuidadamente. ¿Qué mierda le estaba pasando? ¿Porqué no dejaba de pensar en Kyo?
Continuará.
Amé mucho escribir la curación y la perspectiva de Iori en el auto *-*
Iori es cuidado por primera vez *llora* y su cara de sorpresa al sentir esas manos gentiles por primera vez T_T
Kyo sumido en sus pensamientos mientras se deja atender el brazo.
Justo después de la 'acción' LOL
PD: No se porqué, pero cuando subo imagenes Wattpad les baja la calidad tremendamente, ¿Ustedes ven las imagenes en baja resolución?
Notas finales 2:
Para Manu, que me ha dejado varios reviews, no puedo responder tus mensajes porque no tienes cuenta de fanfiction, asì que no tengo como escribirte. La pàgina mo me permite responder a usuarios invitados.
