Iori lo estaba besando y aquel era un beso completamente diferente al que le había dado la noche anterior, era un beso lento y tranquilo. Kyo correspondió por inercia, sin tan siquiera pensarlo, sintiendo como el corazón se saltaba un latido con la sorpresa. Realmente no había esperado esa reacción de Iori, él pensaba que iba a tocar algo de Jazz y pensaba preguntarle por qué le gustaba, creyó que hablarían de música, porqué Kyo esperaba que encontrar algún tema en común ayudaría a que la cena no fuera incómoda.
A romper la barrera de hielo. Tal y como había dicho Athena, pretendía dejar las diferencias de lado, por lo menos por esa noche, porqué sabía que, luego del torneo, nada impediría que las cosas volvieran a ser como eran, volverían a retarse, pelearían, quedarían medio muertos en algún callejón y quien sabe, si a lo mejor Iori cumpliría su amenaza de matarlo.
Aunque teniendo en cuenta que los clanes estaban en negociaciones de paz, era probable que pelear a muerte no fuera necesario. Pero con Yagami nunca se sabía.
La lengua de Iori sabía al helado de fresa del pudín ¿O era su imaginación? Kyo se dejó llevar por la sensación, aquella era la última noche al fin y al cabo ¿No?, era como la excepción a la regla, como una despedida antes de que las cosas volvieran a ser normales otra vez.
- Qué... porqué... - Comenzó a decir Kyo cuando Iori había cortado el beso para respirar, su rostro seguía tan cerca que su cabello rojizo le hacía cosquillas en la mejilla. Podía oler su colonia, era un olor que le recordaba a un bosque de pinos.
- Cállate – Susurró Iori y lo besó por segunda vez, el bajo aún estaba interponiéndose entre ambos y Kyo no supo qué hacer con las manos porqué aún sostenía al instrumento. Qué inesperado resultaba ser besado de esa manera tan gentil, por alguien que solo le había causado dolor en el pasado, Kyo nunca había pensado en los labios de Iori como algo dulce y suave.
La mano de Iori se posó en su cabeza y sus dedos se metieron por dentro de su cabello enviándole un escalofrío, Kyo dio un respingo de manera inconsciente, esas manos siempre iban acompañadas de fuego y dolor, por lo que su cuerpo había reaccionado instintivamente, en vez de eso, la mano de Iori acarició su cabello y fue bajando hasta su cuello con suavidad.
- Yagami... - Murmuró Kyo cortando el beso, sus mejillas ardían y sentía un nudo en la garganta.
Iori pareció finalmente caer en cuenta de lo que estaba haciendo y se puso de pie. Kyo seguía con la mirada en el bajo, no sabía que decir ni a donde mirar, sentía que, si miraba a los ojos de Iori, se iba a derretir.
- ¿Qué demonios significa esto Kyo? – Preguntó Iori, su voz sonaba francamente perturbada, la pregunta era como entre un reproche y una orden. Como si deseara una respuesta inmediata, una respuesta que Kyo no podía dar. El castaño levantó su cabeza y finalmente se encontró con los ojos carmín. La expresión de Iori era una mezcla de enojo e incertidumbre.
- No... no lo sé... tu eres quien lo inició – Murmuró sin poder encontrar las palabras, no tenía idea de que estaba pasando, ¿Por qué se sentía atraído hacia él como un insecto hacía el fuego aun sabiendo que si se acercaba demasiado se le quemarían las alas?
- Y tú correspondiste – Continuó Iori, Kyo se quedó en silencio y el pelirrojo caminó hasta el borde de la cama donde se sentó. Había puesto una distancia prudente entre los dos.
Kyo se puso de pie con el bajo aún en sus manos y buscó el estuche que Iori había dejado a lado del sofá. Con lentitud colocó el instrumento dentro y luego colocó el estuche al lado de la pared. Cuando se giró hacía Iori, este lo miró de manera inquisitiva.
- Esto no puede ser... – Dijo al fin Kyo sin mucha convicción.
- Somos enemigos – Dijo Iori con el ceño fruncido - Y me odias más que a nada en el mundo -
- Y tú quieres matarme – Dijo Kyo quien se había acercado un par de pasos hacía él.
- Y... - Iori abrió la boca para decir algo más, pero de nuevo los labios de Kyo estaban sobre los suyos, se había inclinado sobre él al lado de la cama y volvía a besarlo.
¿Por qué sentía la necesidad de tocar sus labios otra vez? Se preguntaba Kyo entre el beso, se había quedado inclinado hacia adelante aún de pie, con Iori sentado en la cama, nada tenía sentido, Iori le había rescatado de NESTS y Kyo le había salvado de Orochi, sin darse cuenta, habían estado protegiéndose el uno al otro todo ese tiempo y ahora no podía separar sus labios de los de él.
Alguien tocó la puerta.
Kyo se separó del beso con un respingo, el corazón se le iba a salir de pecho del susto. Iori parecía molesto con la interrupción y Kyo corrió hacía la puerta intentando calmar su respiración.
- Good evening! – La voz alegre de Terry Bogard lo recibió cuando abrió la puerta. Estaba de pie sonriendo con una mano en alto a modo de saludo e iba vestido con una simple chaqueta de Jean azul y pantalones del mismo material. Sus ojos azules lo miraban con esa jovial característica suya.
- ¡Terry! – Exclamó Kyo, intentando no parecer tan sorprendido como estaba – ¡Hola! –
- Las chicas quieren ir a cenar a un restaurante nuevo de Sushi que pusieron cerca del hotel – Comenzó a decir Terry al parecer, sin notar la agitación de Kyo – Benimaru, Shingo y Goro también se van a unir al plan ¿Vienes también? – Terry le miraba ladeando la cabeza - Iori también puede venir ¿Está aquí contigo? –
- Oh... lo siento... ya cenamos – Respondió Kyo y se hizo a un lado para que Terry viera la mesa donde estaban las bolsas plásticas vacías del 7/11.
- Sure! No problem – Exclamó Terry con una sonrisa – Pero no te escaparás la próxima vez ¿Eh? –
- Prometido – Dijo Kyo levantando el dedo meñique en alto. Terry rio y le dio palmaditas en el hombro.
- ¿Cómo sigue la herida del brazo? – Preguntó el rubio y Kyo levantó el antebrazo para mostrarle que podía moverlo sin problemas.
- Nada grave – Exclamó con una sonrisa.
- Kyo, no pelees con Iori esta noche, al menos aguanta hasta el torneo – Comenzó a decir Terry y aunque sus palabras no llevaban ninguna segunda intención, Kyo sintió que se sonrojaba levemente con los recuerdos de como Iori le había causado esas quemaduras – ¡Mañana podrás liberar toda esa pasión en el ring! –
- Aja, aja – Asintió el castaño avergonzado, pero colocando su mejor máscara arrogante porque no podía permitir que Terry se diera cuenta de sus verdaderos sentimientos.
- No creas que porqué eres mi amigo, vamos a ser suaves contigo ¡Cuando el Fatal Fury se enfrente a tu equipo, sentirás nuestra pasión también! – Continuó Terry dejando escapar una risa y llevándose las manos a la cintura.
- ¡Por supuesto! ¡Será genial! – Exclamó Kyo empuñando una mano, forzando una mirada fiera.
- Como en los viejos tiempos, my friend – Finalizó Terry y se despidió con un movimiento de la mano, Kyo le siguió con la mirada moviendo su mano hasta que le vio meterse en el elevador.
Kyo cerró la puerta y se quedó recostado contra ella por un momento, con una mano en el estómago, por nada y se le devuelven los onigiris del susto. ¿Qué iba a hacer ahora?
Con pasos trémulos caminó por el corredor y se encontró que Iori ya no estaba en la cama sentado, se giró buscándolo y vio la puerta del baño abierta. El moreno lo dudó unos segundos, pero impulsado por una fuerza desconocida, entró al baño y se encontró a Iori metido en la bañera con el agua llena de espuma hasta el pecho. Para no tener que aceptar que había entrado en el baño, para buscar a Iori, tomó el cepillo de dientes y se empezó a lavar los dientes con un gesto casual.
- Era Terry – Le informó de pie al lado del lavamanos con la boca llena de crema dental, sin atreverse a acercarse a la bañera.
- Hmm – Fue la respuesta de Iori.
- Quería invitarnos a cenar con su equipo y las chicas – Le explicó, Iori no lo miraba, su expresión era neutral y su mirada estaba fija en algún punto de la pared. Kyo terminó de lavarse los dientes.
- Pásame la toalla – Le ordenó el pelirrojo estirando la mano, Kyo notó que la toalla en cuestión estaba colgada al lado del lavamanos, el baño era lo suficientemente grande como para que la tina quedara separada por un par de metros del lavamanos y el sanitario.
Kyo tomó la toalla y se acercó algo molesto con la orden, Iori ni siquiera decía 'por favor', pero bueno, tampoco se esperaba que fuera a volverse amable de repente.
Cuando estuvo de pie al lado de la bañera y le iba a poner la toalla en la mano estirada a Iori, el pelirrojo hizo algo inesperado. Le agarró del brazo y haló de él con fuerza, Kyo quien no esperaba la rápida acción de su rival, se encontró cayendo de medio lado en la bañera mojándose todo el costado, el vendaje y los pantalones.
- ¡Mierda! – Gritó Kyo intentando ponerse de pie, pero no era fácil con el agua jabonosa haciéndole resbalar cuando se agarró del borde de la bañera – ¡bastardo! – Agregó cuando al fin pudo salirse de la bañera, le había caído jabón en los ojos y con estos entrecerrados se estaba limpiando con la toalla que había caído al piso. Iori reía con ganas.
- ¡Mira lo que has hecho! – Continuó Kyo cuando pudo abrir los ojos sin que le ardieran – Me has mojado el vendaje ¡imbécil! – Se quejó, el vendaje en su antebrazo estaba empapado – ¡Y la ropa! – Agregó, como si no fuera obvio.
- Entonces quítatela – Dijo Iori y Kyo se quedó muy quieto y en silencio al escuchar eso, lo miró de medio lado, había una sonrisa maliciosa en los labios de Iori, Kyo sabía lo que significaba esa sonrisa.
- ¿Qué pasa? – Volvió a decir Iori sin dejar de mirarlo a los ojos - ¿Acaso tienes miedo? –
- ¿Miedo de ti? ¡Psst! – Kyo se llevó las manos a la cintura, su voz volvía a sonar arrogante – ¡Nunca! –
Kyo se quitó la camisa con un movimiento brusco con el entrecejo fruncido mientras Iori lo seguía mirando. El imbécil de Yagami creía que le tenía miedo solo porque estaba desnudo dentro de una bañera, Kyo había enfrentado sus llamas en múltiples ocasiones, sabía que podía hacerle frente en una pelea, sus fuerzas eran similares, la mayoría de sus combates terminaban en empate, ¿Por qué habría de tener miedo?
Le sostuvo la mirada desafiantemente mientras se quitaba los jeans mojados y los pateaba a un lado, quedando solo en boxers, Iori no dijo nada, simplemente siguiendo sus movimientos con sus ojos rojos. Kyo se quitó la venda mojada con cara de fastidio y la colocó en el borde de la bañera, las quemaduras en el brazo estaban muchísimo mejor a comparación de la noche anterior, en un par de días estaría como nuevo.
- ¡Hazte a un lado! – Le ordenó y se metió en la bañera en el lado opuesto, la bañera era lo suficientemente grande como para que dos personas pudieran sentarse con las piernas estiradas, el hotel había preparado suites para todos los equipos, así que los baños eran lujosos y espaciosos.
Sus miradas se volvieron a encontrar y Kyo hizo todo lo posible por no romper el contacto visual, no le iba dar la satisfacción de saber que moría de nervios por dentro. Iori no tenía por qué saber que su corazón se le iba a salir del pecho en cualquier momento o que, sentía un exasperante deseo por volver a besarlo.
Continuara.
