Ahí estaba de nuevo en una inusual situación, estaba metido en una bañera con su enemigo de toda la vida, simplemente mirándose el uno al otro sin decir nada, era como si, Iori estuviese esperando a ver que movimiento iba a hacer, Kyo pensó que, de una retorcida manera, esa situación era similar a sus encuentros en el ring, siempre terminaban mirándose a los ojos con furia contenida, analizando, calculando, esperando, como un felino a su desprevenida presa. ¿Pero quién era el predador y quién era la presa?
- ¿Por qué te gusta el jazz? – Preguntó Kyo de repente, haciendo un gran esfuerzo por parecer relajado, dejando caer las manos a ambos lados de la tina, notó con cierto gusto, que la pregunta descolocaba un poco a Iori que definitivamente no se la estaba esperando.
- Porque me relaja – Respondió Iori con una expresión seria, pero había curiosidad en sus ojos - ¿Por qué lo preguntas? –
- Por qué no es el tipo de música que asociaría con alguien como tu – Dijo Kyo y como Iori no dijo nada, continuó – Honestamente me imaginaba que te gustaría escuchar Visual kei –
- Me gusta el Visual kei – Comenzó a decir Iori con una sonrisa algo taimada – También disfruto de otros géneros, pero el Jazz es mi favorito – Hizo una pausa y pareció dudar antes de continuar – El Jazz... es como una proyección de lo que hay aquí – Se había llevado una mano a su pecho a la altura de su corazón, Kyo lo miró de reojo - ¿Y a ti porqué te gusta el rock? –
- Umm... porqué... - Se llevó una mano al mentón pensando un poco lo que iba a decir, no era que se pusiera a reflexionar a diario sobre sus gustos musicales, así que le costó poner en orden sus ideas por un momento – Expresa la furia perfectamente –
- ¿Furia? – Preguntó el pelirrojo arqueando las cejas con un aire de sorpresa.
- Es como el fuego, es... apasionado y destructivo – Continuó Kyo y cerró los ojos pensando en los sonidos de las guitarras eléctricas desgarrando las notas acompañadas del retumbante ritmo intenso de la batería, disfrutaba del rock y aún más el heavy metal – Creo que no existe otro género musical que pueda expresar esas emociones –
Iori se quedó callado mirándolo por un rato que a Kyo le pareció demasiado largo, aunque no le molestaba estar en silencio disfrutando del agua caliente de la tina, el agua estaba logrando relajarle los músculos que no se había dado cuenta tenía tensos en la espalda, por unos momentos cerró los ojos y se dejó llevar por la sensación.
- También me gusta el jazz porqué, no sigue un patrón lógico, es... desafiante – La voz de Iori le hizo volver a abrir los ojos – El jazz improvisado no sigue una partitura ni una estructura... es completamente anárquico, sin dejar de ser elegante –
Kyo lo miró con interés, súbitamente un pensamiento pasó por su cabeza, a Iori le gustaba el Jazz por la misma razón por la que él escuchaba rock, ambos géneros eran rebeldes a su modo, tanto el Jazz como el rock, rompían patrones de lo establecido y marcaban un punto de quiebra en la historia de la música. Ambos géneros habían surgido como una especie de protesta contra lo establecido.
¿Era por eso qué ellos dos se revelaban contra sus propios clanes y el destino que se había determinado desde sus nacimientos? Ambos eran tan distintos y a la vez tenían tanto en común que percatarse de eso, lo había dejado sin habla. Kyo se quedó mirando a Iori y este giró la cabeza levemente con expresión interrogante, seguramente se estaba preguntando qué era lo que tanto miraba.
- Quizás... - Comenzó a decir Kyo – Deberíamos... tocar juntos alguna vez – Sintió de nuevo el sonrojo instalándose en sus mejillas al decir eso, se había imaginado así mismo tocando la guitarra y a su lado a Iori en el bajo en un escenario iluminado paulatinamente – Podríamos improvisar una fusión de Jazz y rock... sería interesante componer algo... – Continuó con una sonrisa avergonzada, Iori lo seguía mirando en silencio.
Lo que Kyo no notaba (Por qué no tenía forma de saberlo) era el impacto que sus palabras habían tenido en Iori. El pelirrojo lo miraba en silencio no por qué no tuviera nada que decir, por el contrario, los pensamientos se arremolinaban estrepitosamente en su cabeza y luchaban por salir, pero temía que si hablaba lo que iba a decir sonara como una retahíla incoherente.
No comprendía porqué Kyo se interesaba tanto en su música de repente, Kyo nunca se había mostrado interesado en su vida privada, solo se limitaban a pelear y eso era todo. Pensar que el moreno quisiera tocar un instrumento a su lado, le llenaba de una extraña calidez a la cual no estaba acostumbrado. No era que no le gustara sentir esa sensación, sino más bien, que, temía las repercusiones de lo que eso podía significar.
Se habían quedado un rato más ahí en silencio y Kyo se preguntaba cuanto más iban a estar allí sin decir nada, cuando Iori finalmente volvió a hablar.
- Acércate – La voz de Iori, una vez más sonaba como una orden y no como una invitación. Kyo entrecerró los ojos con sospecha, pero como se habían quedado tanto tiempo sin hacer nada, ya le había entrado la curiosidad por lo que fuera que pretendía hacer el pelirrojo. Se inclinó hacia adelante tentativamente – Date media vuelta – Ordenó de nuevo Iori y como Kyo no le había hecho caso y se había quedado mirándolo con expresión desconcertada, le tomó por los hombros y lo obligó a darse la vuelta.
Kyo quedó de espaldas a Iori, las piernas del pelirrojo a ambos lados de sus caderas. El castaño se quedó muy quieto, de repente sintiéndose vulnerable por darle la espalda al enemigo.
- Oi... Yagami... ¿Qué...? – Comenzó a decir, los dedos de Iori estaban despegando las cintas adhesivas que sostenían la gasa que tenía aún en el cuello, Kyo había olvidado retirarla y al igual que el vendaje había quedado inservible cuando se había mojado. La herida había cicatrizado, pero la piel aún estaba resentida y sensible. Cuando ubo terminado, el pelirrojo la tiró descuidadamente al suelo.
y entonces escuchó el sonido de una botella de plástico al ser destapada y subsecuentemente, las manos de Iori sobre su cabello ¿Le estaba echando champú en la cabeza?
Bueno aparentemente, esa era otra cosa extraña para agregar a su lista de experiencias absurdas con Iori Yagami.
Se quedó quieto sintiendo como los dedos de Iori masajeaban su cuero cabelludo, el aroma del champú se diseminó en el aire con una agradable fragancia a Coco y aceite de oliva. Iori se tomó su tiempo para restregarle el champú y cuando pareció estar satisfecho, había tomado la regadera de metal que estaba colgada al lado de la bañera y lavó el champú de su cabeza.
Kyo cerró los ojos sintiendo el agua caliente cayendo por los costados de su cara y el cabello pegándosele a la piel, conforme Iori terminaba de lavar el champú. No sabía por qué, pero se sentía más avergonzado en ese momento que cuando habían compartido ese momento de pasión desmedida en la casa de huéspedes.
No sabía cuáles eran las intenciones de Iori y esa incertidumbre le producía un revoltijo en el estómago, ¿Por qué hacía algo tan íntimo de repente? La única persona que había lavado su cabello había sido su madre cuando tenía como 4 años, la idea de Iori haciendo eso era surrealista. En definitiva, algo que Kyo jamás hubiese esperado que el pelirrojo hiciera.
Cuando terminó de lavarle el cabello, Kyo no supo que hacer o donde poner sus manos ¿Debía darle las gracias? ¿Devolverle el favor? ¿Qué carajos esperaba de él?
Divagando mentalmente sobre lo que debía hacer, sintió el aliento cálido de Iori en su nuca y luego, sus labios sobre su piel húmeda. Kyo tragó saliva sintiendo un escalofrío recorrerle la espalda. Iori estaba besando su nuca, ahí donde terminaba su cabello. Sus labios comenzaron a trazar un camino por la envergadura de su hombro derecho, delineando el músculo como un pincel imaginario. Kyo seguía sin poder moverse.
Sin dejar de besar sus hombros, las manos de Iori bordearon su espalda y viajaron a su pecho, la textura de su piel se sentía diferente bajo el agua, los dedos de Iori recorrieron sus pectorales con firmeza, esta vez no había fuego y la caricia se sintió muy diferente a la que le había dado la primera vez. Kyo se dio cuenta de que se le había olvidado respirar, porque una bocanada de aire salió de su boca de repente, cuando las manos de Iori llegaron a su ombligo.
Los dedos de Iori bordearon su ombligo lentamente y Kyo notó que su cuerpo reaccionaba acorde, poniéndose duro con la anticipación.
Mierda, mierda, ¡No de nuevo! Pensó cerrando los ojos con fuerza. Si quería detener eso, ahora era el momento. Podía encontrar justificación y excusas a todo lo que había pasado antes, pero si permitía que volviera a pasar no había vuelta atrás.
Abrió los ojos al notar que Iori no había continuado bajando hacía su entrepierna, sino que se había quedado acariciándole el bajo vientre. Kyo se quedó esperando sintiendo como la anticipación se iba formando dentro de su ser como un nudo en el estómago, de pronto cuando creyó que no iba a seguir bajando, la mano derecha de Iori se metió dentro de su ropa interior y con un movimiento lento rodeó su entrepierna y la apretó con firmeza. Kyo soltó una exhalación sintiendo como la mano bajaba hasta la base y volvía a subir desquiciantemente lento hasta la punta.
Kyo empuñó sus manos en los costados de su cuerpo el deseo que sentía era absurdo ¿Cómo podía Iori hacerle sentir de esa manera tan fácilmente? Un par de caricias y él ya estaba con la mente perdida deseando correrse de nuevo.
El pelirrojo continuó con su tortura lenta, subiendo y bajando sin ningún tipo de afán, le apretaba con fuerza, lo suficiente para hacerlo arder en deseo, pero no lo suficientemente rápido como para llevarlo al límite. La respiración de Kyo se había acelerado a la par con su pulso, podía sentir el calor que emanaba de la piel de Iori a su espalda, estaba cerca, demasiado cerca, pero al mismo tiempo estaba manteniendo una pequeña distancia entre ambos. ¿Le estaba torturando a propósito?
- Y-yagami... - Murmuró sin poder contenerse, esa lenta agonía iba a terminar por enloquecerlo, su mente solo podía pensar en el momento en el que alcanzara el éxtasis.
- Sólo pídelo – Respondió Iori, su voz grave y baja como siempre, pero en ese contexto infinitamente más sensual. Kyo volvió a tragar saliva con los ojos cerrados, su mente apenas procesando lo que quería decir.
- Rápido... – Murmuró, sintiendo como si todo el calor de los desiertos del mundo se le hubiese acumulado en la cabeza.
- No te escucho – Dijo Iori inclinándose hacia adelante, apoyando su mentón sobre el hombro de Kyo. Kyo abrió los ojos al escuchar eso y la humillación de tener que 'rogarle' lo embargó de repente, sintió varias cosas al mismo tiempo, deseó golpearlo en la nariz, gritar, besarlo y correrse, aunque no necesariamente en ese orden.
- ¡Más... rápido! – Volvió a decir colorado hasta las orejas, Iori rio cerca de su oreja.
- Así me gusta – La voz de Iori sonaba burlona y el aliento cálido le hacía cosquillas en el lóbulo de su oreja – Sumiso, como debe ser –
Kyo iba a protestar, realmente iba a hacerlo, pero la mano de Iori había acelerado sus caricias en su entrepierna y lo único que pudo hacer fue dejar escapar un gemido que sonó muy impropio en él. Nunca se había sentido tan avergonzado en toda su vida y si era posible morir de humillación o vergüenza, esa sería la manera en cómo moriría.
Se aferró al borde de la tina, cuando se sintió demasiado cerca, las oleadas de placer comenzaban a acumularse como si tuviera una bomba de tiempo en su estómago a punto de explotar.
Entonces la mano de Iori volvió a acariciarle lentamente, cortando completamente el impulso que llevaba. El pelirrojo volvía a reír suavemente con esa risa baja que lo caracterizaba.
- ¡Kisama! – Se quejó Kyo y giró el rostro con el ceño fruncido y con la intención de, probablemente golpearlo, el pelirrojo se inclinó hacia adelante y lo beso cortándole el reclamo. Su protesta murió en su boca.
Las caricias volvieron a ser rápidas otra vez y Kyo se sintió de nuevo al borde del colapso, entonces el pelirrojo cortó el beso y volvió a susurrarle cerca de la oreja.
- No has dicho "Por favor Iori" –
Kyo abrió los ojos con el ceño fruncido, la frustración alcanzando niveles insospechados, pero no estaba dispuesto a decir eso, el moreno reunió toda la fuerza de voluntad que pudo (Que no era mucha) y se mordió el labio inferior para no sucumbir a la petición.
- ¡Primero muerto que decir eso! – Exclamó con voz ronca. La boca de Iori volvió a mordisquear sus hombros enviando más escalofríos por su espalda, el pelirrojo volvía a adquirir un ritmo lento y acompasado, Kyo ya había perdido la noción de cuánto tiempo había pasado desde que esa tortura había comenzado.
- ¿De veras? ¿Quieres morir primero? – Continuó diciendo Iori con sus labios produciéndole cosquillas en su cuello – Sabes qué puedo hacer eso también – Sus dedos ahora habían comenzado a juguetear con la punta de su miembro en círculos – Puedo matarte... –
Kyo dejó escapar otro gemido, sus pensamientos ahora convertidos en un remolino desordenado en su cabeza.
- Ki...sa...ma – Murmuró entre dientes, Iori seguía acariciándole lentamente y ahora tenía la impresión de que la agonía se había convertido en un dolor físico.
- Dilo – Le ordenó de nuevo, su voz esta vez sonó como una imposición. Era un tono de voz despiadado y cruel.
- P-or...favor... Ior... – No alcanzó a pronunciar el nombre del pelirrojo porqué el placer lo había sobrecogido cuando el pelirrojo había reanudado sus rápidas caricias y alcanzó el orgasmo, con una intensidad tal, que creyó que caería desmayado luego. ¿Cómo podía correrse más intensamente que la última vez cuando la última vez había sido tan intensa?
Kyo se encontró respirando entrecortadamente, arqueando su espalda hacía atrás su cabeza quedando en el ángulo del cuello de Iori quien le sostenía en ese extraño abrazo que le daba por la espalda. Temblando como si lo hubiese poseído un demonio, Kyo se agarró al borde de la bañera como si su vida dependiera de ello.
- ¿Vez? No es difícil obedecer – Finalizó Iori dándole un par de caricias perezosas cuando le había salido hasta la última gota, la espuma del jabón, ocultando la evidencia – Si te portas bien... siempre serás recompensado –
Kyo seguía con los ojos perdidos en algún punto del techo y aún entre sus pensamientos caóticos e inconexos gracias a la intensidad del orgasmo, un pensamiento se mantenía constante:
Se iba a vengar del pelirrojo. No lo dejaría salirse con la suya.
Continuara.
Notas finales:
¿Muy intenso el capítulo? Sorry no Sorry xDD
