No era la primera vez que Iori intentaba ahorcarlo, y casi se podía decir que lo esperaba, sin embargo, esta vez, al pelirrojo se le estaba yendo la mano. Iori estaba apretando su cuello con más fuerza que otras veces y debido a la herida que tenía en el cuello, los dedos de Iori le estaban produciendo un agudo dolor. El pelirrojo lo tiró contra la cama aun sosteniéndolo del cuello y Kyo comenzó a sentir que se mareaba, el dolor combinado con la falta de aire despertó su instinto de supervivencia, no podía permitirse quedar inconsciente ¡No con Yagami en la misma habitación!

Lanzó una patada con todas sus fuerzas y la conectó en el estómago de Iori lanzándolo hacía atrás. El golpe hizo que Iori se encogiera de dolor por unos instantes y un hilillo de sangre saliera de su boca. Kyo tosió y se llevó una mano al cuello, la herida había vuelto a sangrar otra vez. Joder a ese ritmo nunca se le iba a cicatrizar.

Apenas si tuvo tiempo de recobrar el aliento, porque Iori había vuelto a saltar sobre él, Kyo rodó hacía un lado y saltó de la cama, trastabillando un poco, pero logró ponerse de pie quedando contra el escritorio. Iori se giró y lo miró con sus ojos rojos llenos de furia contenida, Kyo conocía esa mirada, la había visto incontables veces antes de recibir sus llamas púrpuras.

Iori se lanzó de nuevo hacía él, la habitación era grande, pero estaba llena de objetos que se interponían en su camino y no le permitían una buena movilidad, el pelirrojo intentó agarrarle por el cuello de nuevo lanzando un garrazo al aire, Kyo se agachó esquivándolo y aprovechó la apertura para conectar un puño en el pecho de Iori con la intención de hacerlo a un lado, Kyo seguía atrapado contra el escritorio y no podía echar para atrás.

Iori recibió el puño de lleno sin preocuparse por esquivarlo, algo que Kyo no esperaba, el moreno pensaba que en el momento en el que Iori intentara bloquear el puño, él tendría la oportunidad de empujarlo con su hombro y escapar. Pero Iori recibió el impacto directo en sus pectorales y aprovechó su momento de dubitación para agarrarle del pelo y tirarlo a un lado con fuerza. Kyo cayó de lleno contra la alfombra golpeándose la cabeza en un costado, por un par de centímetros evito el borde afilado de la madera de la cama.

En cuestión de segundos Iori estaba encima de él, Kyo protegió su rostro con sus brazos instintivamente y el pelirrojo le agarró el antebrazo que previamente había quemado con su mano derecha enterrando sus uñas en la venda, el dolor le hizo soltar un quejido.

Iori abrió su guardia con ambas manos, inmovilizándolos contra el suelo. Pronto Kyo quedó atrapado bajo el cuerpo de Iori, sus manos agarrando sus muñecas y manteniéndolas contra la alfombra.

– ¡No te atrevas a huir de mí! – La voz de Iori sonaba casi gutural y le miraba como un depredador que está a punto de devorar a su presa. Sus labios ahora manchados con algo de sangre y arrugando la nariz mascullada.

- ¿Huir de ti? ¡Psst! ¡Acéptalo! Esto es un empate – Respondió Kyo con el ceño fruncido, el dolor en el cuello y en el brazo le estaban poniendo de mal genio.

- ¡Empate ni mierda! – Gritó el pelirrojo – ¡Esto aún no se acaba! –

Kyo dejó escapar un bufido, Yagami parecía molesto de verdad, estaba siendo más brusco de lo normal. Le daba igual cuan enojado estuviera, no le tenía miedo.

- ¿Crees que puedes escapar luego de lo que hiciste? – Continuó Iori sin dejar de mirarlo a los ojos, Kyo le sostuvo la mirada con expresión altanera.

- No pretendas que no te gustó – Fue la respuesta que le dio y una sonrisa se formó en su boca - ¿Crees que soy tonto? –

Entonces pasó algo que Kyo definitivamente no se estaba esperando, algo que nunca creyó ver, ni en mil años. ¡Iori se había sonrojado! El color se le había subido a la cara y su pálida contextura solo hacía que fuera más evidente.

- ¿Eeeeh?... ¿Estás sonrojado? – Dijo Kyo con voz burlona - ¡Ja! Lo sabía, ¡Te gustó perder el control! – Agregó con una risita divertida, Iori no tenía idea de cuanto estaba disfrutando de decirle eso en la cara.

- ¡SHINEE! – La voz del pelirrojo sonó atronadora y una mano se alzó en el aire comenzando a formar el fuego púrpura.

Entonces se escucharon golpes en la puerta otra vez.

Ambos hombres se quedaron quietos en la posición en la que estaban y de nuevo otro par de golpes insistentes en la puerta. Las llamas no se alcanzaron a materializar del todo y Iori cerró la mano haciéndolas desaparecer.

- Voy a mandar a la mierda a quien sea – Murmuró Iori poniéndose de pie con el ceño fruncido, Kyo se apresuró a subirse la cremallera de los jeans con una sonrisa.

Iori abrió la puerta dispuesto a insultar a quien fuera que estuviera allí y los rostros de Mature y Vice aparecieron frente a él. Iori tenía el cabello todo revolcado por toda la acción previa y estaba sin camisa, las dos mujeres lo miraron de arriba abajo, notando sus muñecas talladas con profundos cortes que lucían oscuros, también tenía la piel del pecho colorada, como si algo le hubiese hecho quemaduras superficiales. Y para colmo había sangre en su boca.

Sin pedir permiso, las dos mujeres entraron en la habitación sin dejar de mirarlo con expresiones intrigadas y curiosas.

Kyo estaba acostado en la cama y miraba su teléfono móvil de manera casual.

- ¿Qué cojones quieren? – Dijo al fin Iori, siguiéndolas luego de cerrar la puerta, Mature y Vice observaron la habitación, notando las gasas, vendas, y la botella de antiséptico sobre la mesa. Mature decidió sentarse en uno de los sofás que Kyo había movido previamente.

- ¿Es que no podemos venir a visitar a nuestros compañeros de equipo? – Dijo Vice con una sonrisa ladina - ¿Oh? ¿Qué es esto? – Dijo tomando el juguete para gatos con la plumita y el cascabel que seguía en la mesita de noche junto a las gazas, vendas y las tijeras – ¿Se lo compraste a tu gato? -

- ¿Tienes un gato? – La pregunta vino de Kyo que había dejado de ver su móvil.

- ¿No lo sabías? Yagami alimenta gatos callejeros cerca de su edificio – Continuó Vice jugando con el juguete, moviéndolo en el aire – Llegó a tener como 10 gatos rodeándolo una vez –

- ¿En serio? – Kyo no salía de su asombro y una ridícula imagen de Iori rodeado de mininos vino a su mente.

- ¿Qué mierda quieren? – De nuevo la voz de Iori.

- En serio Yagami, deberías de aprender a ser amable – Esta vez fue la voz de Mature desde el sofá – Como dijo Vice, veníamos a hablar, al fin y al cabo, mañana empieza oficialmente el torneo y se harán los sorteos –

Iori se dejó caer en la otra cama con expresión frustrada y Kyo pudo notar que hacía un gran esfuerzo por calmarse, comprendiendo que, Mature y Vice pensaban quedarse un rato. El castaño ignoró el pulsante dolor en la herida de su cuello, con todo el jaleo, la herida estaba vierta de nuevo y pudo sentir el camino perezoso y caliente que su propia sangre estaba dejando mientras bajaba por su cuello y se perdía por dentro de su camiseta.

- ¿Qué decisión has tomado Kusanagi? – Preguntó Mature y la pregunta cogió a Kyo completamente desprevenido. No tenía idea de a que se refería.

- ¿Qué? ¿Sobre qué? – Preguntó y Vice suspiró con expresión condescendiente como si le estuviese hablando a un niño.

- Sobre el torneo ¿Hasta cuándo quieres seguir con esta farsa? – Preguntó Vice, Kyo seguía sin comprender.

- ¿Quieres llegar a cuartos de final? ¿Algún equipo en particular que quieras enfrentar antes de que nos retiremos? – Esta vez fue Mature quien habló. Kyo seguía mirándola sin comprender, no tenía idea de que ellas estuviesen pensando retirarse o que fuese su decisión.

- ¿Eh? ¡No me digas! ¿Yagami no te ha dicho nada? – Exclamó Mature arqueando las cejas con sorpresa y luego mirando a Iori quien maldecía por lo bajo.

- ¿Decirme qué? – Preguntó Kyo mirando a Iori también.

- Qué conseguimos la información de los científicos que se encargaron de ti en el laboratorio de NESTS – Respondió Vice llevándose una mano al mentón y caminó hacía Mature para sentarse en el borde del sofá – Pensábamos que querías vengarte y que no habría necesidad de continuar en el torneo –

Kyo estaba estupefacto. Y como seguía en silencio al igual que Iori, Vice volvió a hablar.

- ¿Yagami no te ha mostrado la carpeta con las fotos? – Preguntó Vice, parecía divertida con toda la situación. Kyo empuñó las manos con fuerza hasta que los nudillos se le pusieron blancos.

La tensión que se generó en el aire fue tan densa, que hubiera podido cortarse con un cuchillo. Las dos mujeres lo notaron de inmediato.

- Okay... esta situación está muy incómoda – Comentó Mature con una risita apoyando su rostro en el hombro de Vice – Pero antes de que algo estalle en llamas, decidamos que vamos a hacer mañana –

Kyo seguía mirando a Iori con el ceño fruncido sin decir nada, en su mente mil preguntas se estaban formando, pero la más importante de todas era ¿Porqué Iori no le había dicho nada sobre esa carpeta?

- Está claro que participar en el torneo hasta el final es innecesario, pero estuvimos discutiendo que, sería sospechoso si no aparecemos mañana y el equipo es descalificado – Continuó Mature con voz calmada – Creo que debemos quedarnos para la ceremonia de inicio, el sorteo de los equipos por lo menos –

- ¡Hey! par de idiotas ¡Les estamos hablando! – Esta vez fue la voz de Vice, Kyo por fin pareció salir del trance en el que estaba y cortó el contacto visual con Iori para mirar a las mujeres.

- Estoy de acuerdo – Dijo simplemente, su voz sonaba inusualmente fría. Mature arqueó las cejas con sorpresa al escuchar ese tono por primera vez.

- Bien... entonces, nos vemos mañana, luego de la primera pelea, decidiremos cuando retirarnos – Exclamó Mature poniéndose de pie y tomando a Vice por el brazo de gancho, Vice caminó con ella hasta la puerta. Las mujeres soltaron una risita confidencial antes de salir.

- Yagami... – La voz de Kyo era baja y sus ojos temblaban con ira. Iori se levantó de la cama con expresión molesta y caminó hasta la maleta que estaba contra la pared del corredor que daba con la puerta. Se agachó en la alfombra y la destapó, luego de unos momentos revolviendo cosas dentro de ella, volvió hacía la cama y le entregó una carpeta de color café sellada a Kyo.

- ¿Cuándo pensabas entregármela? – Le preguntó Kyo sosteniendo la carpeta aún sin abrirla. Iori se sentó en la otra cama al frente de él.

- La noche en la que casi me partes la nariz – Respondió Iori y Kyo entornó los ojos mirándolo con desconfianza – Luego aparecieron los idiotas de tus amigos... -

- Hubieses podido encontrar un momento para entregármelo – Se quejó Kyo molesto.

- Si no te hubieses puesto a socializar con todos y cada uno de los malditos integrantes del torneo, quizás habría encontrado un momento adecuado – Bufó Iori y Kyo tuvo que reconocer que en eso tenía razón, había pasado prácticamente toda la tarde con Terry, Athena y los demás. Cuando había regresado a la habitación habían cenado y luego... bueno, luego no habían tenido cabeza para nada más.

Kyo dejó escapar un suspiro frustrado y comenzó a abrir la carpeta con parsimonia, de repente se sentía muy nervioso. Con todo el ajetreo de lo sucedido con Iori y el revoltijo de emociones que le producía todo contacto con él, había olvidado a NESTS y mientras sacaba el contenido de la carpeta, sintió como si, todas emociones que había creído olvidadas (y superadas) volvían a él, golpeándolo en el pecho como una tractomula a 200 kilómetros por hora.

- ¿Kyo? – La voz de Iori se escuchó lejana. Los ojos de Kyo estaban fijos en las fotos que estaban pegadas a un archivo con información varia.

Repentinamente, sintió una opresión en el pecho, como si una nevera le hubiese caído encima y se le dificulto respirar. Su pulso se aceleró y a pesar de que abría la boca para tomar bocanadas de aire, el aire se negaba a entrar en sus pulmones, era como si se hubiese tragado una bola de estambre y la tuviera atorada en la garganta.

Las fotos y la carpeta cayeron al suelo porque sus manos se habían ido directo a su cabeza.

- ¡Kyo! – El grito de Iori sonaba como un susurro lejano, su mente le estaba transportando a un lugar blanco, lleno de cables, con el olor de los medicamentos y el desesperante sonido de la máquina que marcaba los latidos de su corazón le aturdió. Se llevó las manos a sus orejas, como si así pudiese acallar el ruido.

- ¡Ahhhhg! – Kyo se encorvó sobre sí mismo escondiendo su rostro entre las rodillas.

Continuara.

Notas finales:

Pelando otra vez... no tienen remedio.

El momento en el que Iori se sonroja y Kyo le dice: "¡Ja! Lo sabía, ¡Te gustó perder el control! "

OMG descubrí mi nueva debilidad... dibujar a Iori sonrojado Dx sorry no sorry. Se que todas lo imaginan super dominante y tal, pero me gusta como se vé sonrojado v.v (jaja y con el pelo revolcado xD)

Iori abriendole la puerta a Mature y Vice XD, pobre , de verdad parece que hubieran peleado en serio.