Las voces se escuchaban de manera peculiar filtradas a través del vidrio, a pesar de tener los ojos cerrados, podía entender lo que decían. Hombres y mujeres conversaban a su alrededor, hablaban sobre el crecimiento de sus células y como habían logrado reproducir exitosamente sus pulmones y su corazón. Escuchaba también el continuo sonido del pitido que soltaba la máquina que seguía su ritmo cardiovascular.
En ese estado en el que estaba, no era consciente del paso del tiempo, pero cuando había vuelto a escuchar las voces, esta vez, hablaban de como habían logrado reproducir su cerebro, pero de que, este no podía generar pensamientos propios ni tenía recuerdos. Había una voz que siempre se mantenía presente, era la voz de un hombre, al parecer el encargado de los experimentos, también escuchaba a una mujer.
Silencio y oscuridad.
Escuchó el llanto de la mujer, el hombre la regañaba y le decía que no fuera estúpida, que los clones eran solo cascarones vacíos sin sentimientos ni raciocinio propio, que no podía apegarse a ellos o tratarlos como personas. La mujer decía entre sollozos que uno de los clones era distinto, que podía sentir y que probablemente podía recordar.
El hombre había reído, se había burlado de ella y había dicho que, si ella seguía tratando a los clones como humanos, la iban a tener que sacar del proyecto, y que el mismo se encargaría de exterminar los experimentos 'fallidos'.
Silencio y oscuridad.
Abrió los ojos lentamente, había hecho un esfuerzo tremendo por abrirlos, sus parpados se sentían tan pesados como láminas de hierro, ¡Tenía que despertar de esa maldita pesadilla!
Se encontró mirando su propio rostro. Había un muchacho idéntico a él, la única diferencia era que se veía un poco más moreno, tenía el cabello lacio partido a la mitad y le miraba con una profunda expresión de tristeza, sus ojos avellana tenían tintes rojizos intensos y estaban llenos de angustia. Kyo se dio cuenta de que se encontraba dentro de una especie de cápsula de vidrio, algo así como las incubadoras que había en los hospitales para los recién nacidos.
El muchacho idéntico a él estaba afuera y lo miraba. Cuando notó que le devolvía la mirada, abrió la boca y su voz sonó como la suya. Era como escucharse así mismo hablar, pero en tercera persona.
- ¿Eres tú al que llaman 'el original'? – Había dicho el muchacho, su mirada era triste, pero había algo de curiosidad – Eres el verdadero... yo –
El muchacho había colocado una mano en el vidrio, como queriendo alcanzar a Kyo quien no podía moverse. Cientos de cables estaban conectados a su cuerpo y una máscara de gas estaba ajustada a su cara.
- ¿Qué haces aquí? ¡No puedes estar aquí Kusanagi! – La voz de la mujer, el muchacho al que habían llamado 'Kusanagi', se giró hacia atrás al escuchar esa voz. - Si el doctor Nakamura se da cuenta que viniste aquí... oh Dios, no quiero ni pensar, lo que haría – La mujer sonaba angustiada. Kyo no podía verla desde su perspectiva, porque no podía mover su cuello.
- Está bien – Respondió Kusanagi y antes de desaparecer de la vista de Kyo, le había sonreído con inocencia.
Silencio y oscuridad.
Volvía a escuchar voces de nuevo, esta vez era el hombre que había escuchado antes, el hombre decía que, si uno de los clones intentaba escapar, lo convertirían en un donador de órganos y lo volverían en un buen ejemplo. La mujer había respondido que no había necesidad de llegar a esos extremos, que ninguno escaparía.
Silencio y oscuridad.
- La doctora me ha dicho que con tus recuerdos... puedo vivir mi vida como Kyo Kusanagi – La voz, su propia voz se escuchaba a través del vidrio ¿Era ese muchacho otra vez? Kyo abrió los ojos con gran esfuerzo, ahí estaba el joven mirándolo – Pero no quiero escapar y dejarte aquí... – La voz volvía a sonar triste y vacía.
Había colocado ambas manos sobre el vidrio, Kyo parpadeó sin poder hablar, había un tubo metido en su boca que bajaba por su tráquea.
- Tenemos los mismos órganos – Continuó el muchacho – Pero... también quiero... tener un alma como tu... - Su voz sonaba cada vez más triste. El clon había cerrado los ojos y parecía que estaba a punto de llorar, Kyo lo miraba con impotencia, no podía moverse, no podía hacer nada. El muchacho idéntico a él volvió a abrir los ojos y una media sonrisa se dibujó en su rostro moreno - ¿Iori Yagami? Tus recuerdos me dicen que él puede guiarme de regreso a casa... -
Silencio y oscuridad.
- ¡KYO! – La voz de Iori retumbó en la habitación. Había tomado a Kyo por los hombros y lo sacudía. No estaba desmayado, sus ojos estaban abiertos, pero estaban perdidos en algún punto lejano, su respiración era acelerada, como si le costase respirar, su expresión era una máscara de terror, no decía nada, simplemente continuaba ahí estático, mirando la pared y con la respiración entrecortada.
Volvía a escuchar las voces, esta vez, sentía el cuerpo distinto, ingrávido como si estuviese suspendido dentro de una especie de líquido, intentó abrir los ojos, pero le fue imposible al comienzo, así que solo se limitó a escuchar. La voz del doctor Nakamura sonaba iracunda, estaba gritando y se escuchaban los murmullos de otras personas hablando entre ellas con nerviosismo.
- ¿Qué crees que estás haciendo aquí? – Gritaba el doctor – ¿Es que acaso eres estúpido? –
Kyo logró entreabrir los ojos luego de un esfuerzo extenuante, estaba suspendido en algo líquido y sus ojos ardían al estar abiertos, pero no le importó, deseaba ver lo que ocurría. El muchacho al que llamaban Kusanagi estaba arrodillado en el suelo y tenía la boca reventada, se agarraba el estómago y aunque era evidente que estaba en un tremendo dolor físico, sus ojos estaban vacíos, desprovistos de toda emoción. Un par de hombres corpulentos con uniformes negros de personal de seguridad le sostenían por el hombro. Kyo vio que los hombres tenían batones y probablemente habían golpeado al muchacho con ellos.
El doctor Nakamura, un hombre de probablemente 50 años, con sendas entradas canosas, estaba de frente a Kusanagi, a su lado había otro hombre vestido con bata de laboratorio y sostenía una tabla con papeles tomando apuntes.
- No quiero volver a encontrarte aquí ¿Entendiste? – Gritó el doctor – Llévenlo de regreso a la celda – Ordenó con expresión de fastidio, los hombres corpulentos agarraron a Kusanagi de los brazos con brusquedad y le arrastraron fuera del cuarto. A Kyo le pareció ver una pequeña sonrisa en el rostro del clon antes de que saliera de su campo de visión.
- ¡Na...Nakamura-san! – Exclamó el hombre más joven que había permanecido al lado del doctor – El original... ¡Abrió los ojos! – Los dos se giraron hacía él y se quedaron mirándolo. Kyo seguía suspendido en ese extraño líquido sin poderse mover, no podía tan siquiera girar su cabeza.
- ¿Deberíamos administrarle sedativos? – Preguntó el hombre más joven a su superior.
- No, no importa, es irrelevante si está consciente o no – Respondió Nakamura.
- Pero... pero Nakamura-san... no sabemos el impacto que podría causar en su cerebro ver lo que está sucediendo... - El hombre más joven tomaba notas en su tabla con expresión preocupada.
- ¿Qué más da? A este paso este tipo es solo una fuente de ADN – Respondió el doctor con frialdad – No es como el experimento 9913 –
- ¿Se... se refiere a K Dash? - Preguntó el más joven levantando la vista de su tableta.
- Si... lo que le hicieron a ese pobre infeliz... - Comenzó a decir Nakamura y meneó la cabeza – Hasta yo tengo mis límites – Se quedó en silencio mirando a Kyo a los ojos – Los clones no tienen alma, no pueden sentir o pensar por si mismos... pero K Dash... -
- Nakamura-san... - El hombre más joven parecía realmente perturbado frente a la expresión introspectiva de su superior - ¿Qué hará con Kusanagi? –
- Ese desgraciado – Murmuró el doctor volviendo a adoptar una expresión de fastidio – He visto las cámaras de seguridad, ha venido a visitar al original casi todas las noches desde que... -
- ¿Cree usted que Kusanagi... puede... ¿Pensar? – La voz del hombre más joven sonaba trémula.
- Si resulta que tiene consciencia propia y puede razonar, daré la orden de exterminación de inmediato ¡Los experimentos fallidos no son tolerados por NESTS! – El hombre más joven asintió rápidamente.
- En definitiva... podríamos usar los órganos de Kusanagi, para experimentar con el nuevo suero de crecimiento celular – Propuso el hombre más joven – Sería un desperdicio solo eliminarlo, después de todo llevamos meses 'criándolo' –
- Los clones solo tienen valor si pueden reproducir el fuego del original – Continuó Nakamura meneando la cabeza – Si Kusanagi puede controlar el fuego, aun siendo defectuoso, estoy seguro que los altos mandos lo preferirán vivo –
Los ojos de Kyo se fueron cerrando otra vez, sentía un espantoso dolor en todo el cuerpo y el solo hecho de mantener los ojos abiertos era agonizante. En su corazón, solo deseaba poder despertar de esa pesadilla.
- Kyo... - La voz de Yagami le trajo de regreso a la realidad. Por unos momentos había sentido que estaba entre atrapado en ese sueño y no estuvo seguro de que estaba de nuevo en la habitación del hotel, estragos de los recuerdos, sonidos, olores e inclusive sensaciones que eran parte de sus memorias que habían estado reprimidas por meses, se mezclaban con las cosas que sus sentidos percibían como realidad.
De repente sintió unas tremendas ganas de vomitar. Se puso de pie y haciendo a un lado a Iori con el brazo corrió al baño. Una vez en el baño se apoyó en el lavamanos sintiendo las náuseas creciendo desde su estómago hasta su cuello, sus piernas flaqueaban, como si no tuviese fuerza para sostenerse por sí mismo y cuando se miró al espejo, vio a Kusanagi con sus ojos rojizos vacíos mirándolo de devuelta.
"Eres el verdadero yo" La voz de Kusanagi, su propia voz, retumbó en su cabeza, el muchacho en el espejo sonreía.
- ¡Aggh! – Gritó Kyo y lanzó un puño contra el espejo que de inmediato se quebró, los fragmentos cayeron sobre el lavamanos y en el suelo, sus nudillos se cortaron con el filo y rápidamente brotó sangre de ellos – ¡Sal de mi cabeza...! –
Sintió que perdía el equilibrio y unos brazos lo rodearon por la espalda y evitaron que callera, Iori lo estaba sosteniendo. La calidez de la piel de Iori pareció sacarlo de su ensoñación, por unos instantes reconoció el lugar donde estaba.
- Yagami... - Logró decir intentando respirar con normalidad, pero sentía que le faltaba aire, era como estar nadando y estar a punto de ahogarse, como si algo le estuviese halando las piernas intentando sepultarlo en el fondo.
No supo en qué momento o como pasó, pero Iori lo había llevado de regreso a la cama. Pronto se encontró recostado con una mano sobre la frente perlada de sudor. Su pecho aún subía y bajaba con su altercada respiración. No podía poner en palabras lo que sentía ni mucho menos describir lo que había recordado. Las memorias dolían, se sentían como puñaladas en su carne, era como si se pudiesen manifestar en un dolor físico.
El pelirrojo se quedó en silencio sentado a su lado, Kyo agradeció ese silencio infinitamente, porque si Iori le hubiese atosigado con preguntas o hubiese demandado que hablara, Kyo no estaba seguro de si hubiese podido soportar el dolor que le producía tratar de organizar sus pensamientos inconexos.
Cerró los ojos con miedo de volver a revivir esas memorias que se habían manifestado de repente gracias a las fotos, ¿Y si cerraba los ojos y cuando los abriera de nuevo descubría que seguía en el laboratorio de NESTS? Por unos instantes temió que el hotel y la presencia de Iori, eran el sueño y la realidad era que, él aún continuaba atrapado en ese laboratorio bajo tierra.
Entonces escuchó algo... extraño. Algo fuera de contexto. Algo que no podría sonar en un laboratorio o en un hospital.
Escuchaba las cadenciosas notas producidas por un bajo.
Escuchaba Jazz.
Iori estaba tocando el instrumento a su lado.
En ese momento supo que era realidad y que eran memorias. Se encogió de medio lado aún con los ojos cerrados, escuchando lo que tocaba Iori y progresivamente su respiración se fue calmando.
"¿Iori Yagami? Tus recuerdos me dicen que él puede guiarme de regreso a casa..."
El clon tenía razón a pesar de todo.
En algún punto de la noche, Iori había dejado de tocar el bajo, cuando le había parecido que Kyo se había tranquilizado y se había quedado dormido. No había esperado que el castaño tuviese una reacción adversa respecto a las fotos y el pelirrojo recordó haber leído en alguna parte sobre el trastorno de estrés postraumático, los síntomas de Kyo habían sido similares a lo que había leído, era como si, esas fotos hubiesen desencadenado recuerdos que habían estado sellados en su memoria y hubieran causado un ataque de pánico.
Iori conocía de primera mano la experiencia. El mismo había sufrido incontables ataques de pánico gracias a la forma en la que la maldición de Orochi se había manifestado en su cuerpo desde pequeño. Sabía lo que se sentía no poder discernir entre realidad o fantasía, por lo que, se le había ocurrido tocar algo relajante con su bajo, al fin y al cabo, el jazz tenía ese efecto en él, quizás funcionaría también en Kyo.
Kyo se había dormido pasadas las 2 de la mañana, por lo que Iori decidió quitarle el jean para que pudiera dormir más cómodo, el castaño no se despertó con el movimiento, luego le había colocado una cobija encima. El pelirrojo se había quedado sentado en la cama viéndolo dormir, temía que, si dejaba de mirarlo, Kyo iba a comenzar a gritar de nuevo. Se encontró acariciando su cabello otra vez, por alguna razón que no comprendía, siempre terminaba acariciándole el cabello mientras dormía, paseó sus dedos por entre las hebras castañas recordando que horas antes había halado de ese mismo cabello con furia y le había estrellado la cara contra el suelo.
Al parecer, no podía escapar esa absurda dicotomía; En un momento deseaba hacerle daño y golpearlo y en otro momento, quería llenarlo de besos y caricias.
La respiración de Kyo era acompasada, aunque de vez en cuando arrugaba el entrecejo y las pestañas le temblaban ligeramente como si estuviese teniendo una pesadilla. Sin comprender muy bien porqué lo hacía, se encontró recostándose al lado de Kyo, justo como había hecho cuando el muchacho había quedado inconsciente luego del ritual en casa de Kagura, se acomodó a un lado, pensando que, sería mejor dormir con él para poder estar seguro de que no sufriera ningún ataque durante la noche.
No creyó que tenerlo cerca de esa manera, le fuese a poner nervioso, pero ahí estaba, sintiéndose nervioso otra vez con su cercanía.
Kyo se movió ligeramente hacía un lado con los ojos cerrados y quedó con el rostro contra su hombro. Iori se encontró pasando un brazo por debajo de su cuello y atrayéndolo hacía él en una especie de abrazo. Kyo se acomodó de medio lado y pasó una mano por la extensión de su pecho y se quedó quieto. Iori lo escuchó respirar plácidamente, estaba profundamente dormido, o al menos eso parecía.
Iori cerró los ojos y decidió intentar dormir.
Continuara...
Notas finales:
T_T capitulo triste!
Kusanagi mirando a Kyo a través del vidrio.
Kyo mirando a Kusanagi Dx
Por cierto, ese dialogo donde dice 'Eres el verdadero yo' es parte de un manga oficial de la KOF99 que se llama 'Bloodless doll' (Muñeco desangrentado) y en ese manga, se muestra la perspectiva del clon y como Iori entra en el laboratorio y salva a Kyo .
Y luego cuando Iori llega a salvar a Kyo, el clon piensa "Las memorias de Kyo me están diciendo, que Iori puede guiarme , ese Iori... de regreso a ese lugar... donde podemos ser uno... una sola alma"
asdfasd que esto sea oficial hace mi corazón fangirl explotar de amor ;O;
