Iori lo estaba besando de repente y Kyo no tenía ni la más remota idea que bicho le había picado, porque primero le había tratado fríamente y le había dicho que la tregua se había terminado y ahora lo estaba besando en medio de un pasillo en pleno torneo. Kyo correspondió el beso sin pensarlo, su cuerpo se movía por inercia, sin embargo, era consciente de que estaban en el coliseo y que la posibilidad de que alguien los viera era muy alta. Colocando sus manos en los hombros del pelirrojo, le había empujado para cortar el beso.

- ¿Estás loco? ¡Alguien puede vernos! – Exclamó sintiendo como se le subía el calor a la cabeza, sus mejillas ahora ardiendo gracias a la inesperada acción. No podía descifrar la mirada de Iori, era intensa y llena de rabia, una rabia que Kyo no comprendía de donde había salido. Iori le tomó del brazo y le haló con brusquedad y luego le había tirado dentro del cuarto de aseo que estaba justo al lado. Kyo se golpeó la espalda contra la pared al lado de unos trapeadores que estaban colgados junto con baldes con agua jabonada.

El golpe le hizo sentir un corrientazo eléctrico de dolor, gracias a que aún estaba resentido por los golpes de K'. Iori se había acercado a él, su presencia parecía más amenazadora y terrorífica en ese momento, delineada con la poca luz que entraba por la puerta semi abierta, el sitio era oscuro, pero no tanto como para no poder ver nada, las facciones de Iori se podían divisar sutilmente en la penumbra.

- ¿Qué te pasa? – Preguntó Kyo y Iori se acercó a él y sus labios le atraparon de nuevo, el castaño sintió un vuelco en el estómago cuando sus lenguas se habían entrelazado en ese intenso beso. Luego se había acercado por su cuello dejando un camino de mordiscos hasta llegar a su a oreja, Kyo se estremecía cada que sentía sus labios y dientes sobre su piel, no comprendía porqué hacía eso de repente, pero tampoco se iba a quejar, no era como si no le gustara la sensación que le producía.

Con un movimiento brusco, le quitó la chaqueta mientras lo volvía a besar, metió sus manos por debajo de su saco negro y lo levantó para dejar descubierto su pecho. El pelirrojo cortó el beso y su mirada carmín se paseó por sus abdominales, deteniéndose en los moretones que tenía a un costado, donde la sucesión de patadas y puños de K' habían conectado. Miraba con intensidad esas marcas y parecía molesto con lo que veía. Kyo ladeó la cabeza con expresión confundida.

Comenzó a aruñar los músculos de su abdomen y Kyo no pudo evitar rechinar los dientes al sentir el dolor que causaba en su piel, la mirada de Iori era sádica, sus manos habían viajado por su espalda también, llenándolo de arañazos mientras volvía a besarlo. Kyo se encogió sintiendo las uñas como agujas en la piel y aunque resultaba sensual que hiciera eso, su piel estaba resentida con los moretones, por lo que resultaba más doloroso que placentero.

- ¿Qué mierda te pasa Yagami? – Logró decir y tomó las manos de Iori para detenerlo, pero Iori lo miró ofendido con su intento de resistirse, su ceño se frunció y sus ojos le miraron con desprecio. El pelirrojo le tomó ambas muñecas con una mano bruscamente y con la otra había tomado la correa roja que siempre tenía agarrada entre sus pantalones y le había atado las manos toscamente. Kyo no se resistió, inesperadamente, la idea de estar atado le aceleró el corazón.

Sin mediación alguna Iori le había tomado por los hombros volteándolo, Kyo quedó con la cara contra la pared y el pelirrojo a su espalda. Había desabrochado su jean con movimientos rápidos y había metido la mano dentro de sus boxers, Kyo se encogió hacía adelante avergonzado con la inesperada acción, el pelirrojo estaba acariciándole con brusquedad, unas caricias muy diferentes a las que le había dado en la tina. Era como si, quisiera hacerle daño en vez de darle placer.

- Ya...ga...mi – Murmuró, intentando volverse, pero Iori le había colocado una mano en la cabeza agarrándolo por el cabello y le había obligado a mantener la mejilla contra la pared, con la otra mano seguía acariciando su entrepierna de manera frenética. Y contra todo pronóstico, su cuerpo había reaccionado acorde, temblaba con cada toque brusco y su miembro se había erguido sin dubitación.

Era como si Iori estuviese fuera de control, sus caricias eran apresuradas y rudas, como si no estuviese pensando en lo que estaba haciendo. Cuando habían estado en la bañera, Iori parecía estar en completo de control de lo que hacía, su expresión calmada y la manera en cómo había conducido las cosas, era evidencia de esto. Pero el Iori que estaba acariciándole en ese momento, parecía estar motivado por otro sentimiento. Kyo se preguntaba que era, la curiosidad lo embargaba, aunque le resultaba cada vez más difícil formar pensamientos coherentes en su cabeza con el placer creciendo progresivamente en su interior.

De repente, Iori le había mordido la nuca con fuerza, presionando su amplio pecho contra su espalda, aprisionándolo contra la pared, Kyo gimió entre el placer y el dolor que los dientes le causaron, luego Iori lo agarró del pelo y lo obligó a ponerse de rodillas, aún con las manos atadas, Kyo se encontró mirando como Iori se bajaba la cremallera de su pantalón rojo y sacaba su miembro erguido frente a su cara, el castaño esperó ver una sonrisa torcida en su rostro, pero en vez de eso Iori lo miraba fríamente.

¿Qué significaba esa mirada fría? Se peguntó y entonces el pelirrojo había forzado su miembro en su boca sin mediar palabras. Kyo se encontró moviendo su cabeza mientras Iori lo guiaba pues aún lo tenía agarrado por el cabello. ¿Por qué no decía nada? Pesaba mientras continuaba tomando su miembro, no era como si estuviese esperando una conversación mientras hacían algo como eso, obviamente, pero, ese silencio le estaba poniendo incómodo, especialmente teniendo en cuenta que, lo último que le había dicho en la habitación.

Iori movía sus caderas cada vez más rápido, conforme su excitación iba en aumento obligando al castaño a tomar todo su miembro casi hasta la base, Kyo podía notar su respiración agitada, aún desde su posición, tenía el entrecejo fruncido, pero era evidente que lo estaba disfrutando sobremanera. Se sentía bien saber que era él quien causaba esas sensaciones en su rival, le gustaba ver la cara de Iori mientras lo hacía. Kyo lo lamió casi con devoción desde la base hasta la punta, para luego tomar casi toda su envergadura dentro de su boca, envolviéndolo con su lengua.

Iori empujó su cabeza con fuerza hacía adelante dejando escapar un gemido varonil y luego sacó su hombría, dejando que su semilla se esparciera por su cara en una vigorosa explosión blanca.

- ¿Qué demonios? – Se quejó Kyo cuando sintió el tibio líquido caerle en las mejillas y labios, ¡Su cabeza iba a reventar de vergüenza!, jamás se imaginó que iba a estar de rodillas frente a su rival de una manera tan sumisa, recibiendo todo en su cara. Cerró los ojos mordiéndose el labio con las mejillas intensamente sonrojadas, podía sentir la textura pegajosa y tibia deslizándose lentamente por su piel - ¿Por... qué hiciste eso...? –

- Porqué eres mío – Finalmente Iori había roto el silencio y le había tomado del cuello del saco para obligarlo a ponerse de pie aprisionándolo de nuevo contra la pared, Iori jadeaba, sus ojos estaban nublados por el placer, pero había también rabia y odio en ellos, Kyo había visto ese odio infinidad de veces en los combates a través de los años.

Al escuchar lo que decía, no pudo evitar pensar que, Iori lo estaba 'marcando', de una manera perversa, esa era la manera de Iori de mostrar su posesión sobre él.

Y aún entre la vergüenza y la humillación que sentía, Kyo se dio cuenta de lo malditamente duro que estaba, ¿Por qué tenía que excitarle tanto estar en ese tipo de situación degradante? ¿Por qué le excitaba la idea de ser marcado por él? ¿De pertenecerle? Definitivamente había algo mal en su cabeza.

- ¿Kusanagi? ¿Sigues aquí? – La voz de K' se escuchó desde el corredor.

Oh, mierda, mierda, ¡mierda!

Escuchó los pasos de las botas de K' en la baldosa, a lo mejor y había vuelto a decirle algo más. Iori no se había preocupado por cerrar la puerta del cuarto de aseo, si a K' le daba por ir hasta el final del corredor los vería.

Kyo se apresuró a limpiarse la cara como pudo con el dorso de sus manos aún atadas, sus ojos se habían abierto de par en par y una sensación de pánico se instaló en la boca de su estómago y le hizo acelerar los latidos del corazón, si K' los veía... ¡No quería tan siquiera imaginar lo que pasaría! Iori le seguía aprisionándolo con su cuerpo, y su mano había vuelto a agarrar su miembro reanudando las caricias apresuradas, apretándolo con firmeza, Kyo dejó escapar una exhalación, a ese ritmo no podría quedarse callado, su propia respiración sonaba en su cabeza ensordecedoramente por lo que mordió su propio labio en un vano intento de no hacer ruido, aún podía escuchar los pasos de K' acercándose.

- ¿Kusanagi? – De nuevo volvía a escuchar al más joven, su voz sonaba cada vez más cerca de la puerta entreabierta del cuarto de aseo, las caricias de Iori aumentaron de velocidad y muy a su pesar, sabiendo que K' estaba a un par de metros de distancia, Kyo se encontró sintiendo como su propio orgasmo se aproximaba vertiginosamente formándose como un nudo de fuego en su bajo vientre.

Iori lo volvía a besar, altercando el beso con mordiscos en sus labios, el miedo a ser descubierto por K' en esa denigrante situación, había potenciado la excitación que sentía y lo envió al límite en cuestión de segundos.

La boca de Iori ahogó un grito que hubiese podido alertar al moreno en el corredor, porque justo en ese momento, los ojos de Kyo se perdían en algún punto hacía atrás de sus párpados y se corría con una desmesurada intensidad en la mano de Yagami.

En ese momento de éxtasis, le pareció escuchar los pasos de K' alejándose, pero no estaba seguro, realmente no podía pensar en nada más pues la sensación era sobrecogedora. Jadeando como si hubiese corrido una maratón y sintiendo como si las piernas se le hubiesen convertido en gelatina, Kyo se encontró luchando por mantenerse de pie con las piernas temblorosas, y entonces sintió como las manos del pelirrojo agarraban sus nalgas y un dedo se acercaba a esa entrada que nadie había tocado nunca.

Kyo abrió los ojos de par en par forzándose así mismo a despertar del trance al cual el orgasmo lo había mandado cuando sintió los dedos de Iori intentando entrar en su cuerpo.

- ¡No! – Exclamó sin pensarlo y empujó a Iori con sus antebrazos juntos con fuerza, pues sus muñecas seguían atadas.

- Eres mío Kyo y haré lo que me plazca con tu cuerpo – Le informó Iori, su voz sonaba atronadora, como un relámpago en medio de una noche calmada, anunciando una tormenta. Aquello no era una sugerencia o una proposición, era una orden, una imposición, que no permitía discusión.

- ¡He dicho que no! – Repitió Kyo mirándolo con fiereza, sus mejillas coloradas y el cabello todo desordenado cayéndole sobre los costados y la frente, Iori no pareció querer tomar un 'no' como respuesta y le estrujó contra la pared, sus manos viajando de nuevo a su trasero.

- Yagami, estoy hablando en serio, ¡He dicho que no! – Repitió Kyo volviendo a empujarlo, los ojos de Kyo ahora brillaban con tintes escarlata, como anunciando que el fuego escarlata podría estallar en cualquier momento.

Iori golpeó la pared con un puño iracundo a pocos centímetros su cara y sus nudillos se enterraron en la pintura resquebrándola con el impacto. Kyo no se estremeció ni movió su cara cuando el puño había pasado peligrosamente cerca, sus ojos seguían fijos en él.

Su mente comenzaba a aclararse ahora que la sensación del orgasmo había desaparecido, no iba a permitirle hacer eso, en primer lugar, seguían en ese pequeño cuarto de aseo y, en segundo lugar, no se sentía preparado para ir tan lejos. Las cosas entre ellos habían progresado demasiado rápido en la última semana y el castaño no lograba imaginarse llegar a ese punto. Además, él no tenía ninguna experiencia al respecto, nunca se le había ocurrido pensar en cómo lo hacían dos hombres.

- ¡No te atrevas a rechazarme! – Le amenazó Iori, con su voz cargada de resentimiento.

- ¡Y tú no te atrevas a hacer eso cuando he dicho que no! – Repitió Kyo y le sostuvo la mirada, sus ojos avellana temblando ligeramente, pero manteniéndose desafiantes y altaneros en los irises carmín, el fuego dorado se manifestó en sus maños atadas, encendiendo la correa rápidamente, deshaciéndola en cuestión de segundos con la intensidad de la temperatura.

Le pareció que se iban a quedar ahí quietos, solo mirándose a los ojos toda la vida, pero Iori finalmente había dejado escapar un gruñido molesto, cerrando los ojos, temblando, como si estuviera intentando controlar un impulso violento e iracundo, acto seguido le había estrujado por los hombros contra la pared para luego salir del cuarto de aseo con pasos pesados hecho una furia.

- ¡Espera Yagami! – Llamó azorado, pero los pasos de Iori se escuchaban apresurados por el corredor.

Kyo se quedó solo sintiendo que el corazón se le iba a salir por la boca y se dejó deslizar por la pared hasta que quedó sentado en el suelo.

¿Qué demonios había sido todo eso?

Se llevó ambas manos a la cabeza, el idiota le había manchado con su semilla hasta el cabello y no podía ir tras de él en ese estado.

Acababa de disfrutar un intenso orgasmo, pero esta vez se sentía completamente diferente a las otras veces, la forma en como Iori lo había tratado había sido fría y cruel. Y no entendía por qué se sentía triste de repente. No era como si el dolor le molestara, o como si no esperara que Iori fuera brusco, estaba acostumbrado a ello, su relación con el pelirrojo nunca había sido gentil o delicada, el dolor hacía parte de la ecuación sin importar si estaban peleando en el ring o en la cama, lo diferente parecía ser la intención con la que Iori lo había hecho.

De repente sentía un vacío en el pecho, una extraña añoranza que no había padecido antes.

Cuando había regresado a las gradas (luego de asearse como pudo en el baño), no encontró a Iori, solo a Vice y Mature que conversaban mientras observaban la pelea que se estaba llevando a cabo en el ring. Se sentó con ellas y observó el resto de la pelea sin mucho interés, pero fingiendo que prestaba atención, en su mente solo podía hacerse preguntas sobre lo que había significado ese encuentro.

Al final de la tarde, cuando se habían anunciado los ganadores, un día más del torneo había concluido y como Iori no había vuelto a las gradas, el castaño decidió unirse a sus amigos y regresar juntos al hotel en la van. Quizás hablar de cualquier tontería era lo que necesitaba para sacarlo de ese estado mental en el que se encontraba sumergido. En el viaje de regreso habían hablado sobre la pelea y sobre las técnicas que los ganadores habían usado para tomar ventaja, Shingo como siempre lucía emocionado al hablar, Benimaru reía y aportaba comentarios sobre la estética de los movimientos, Goro asentía con una sonrisa y K' lo miraba desde su asiento fijamente en silencio.

Kyo se encontró en algún punto con la mirada de K', una mirada que tampoco pudo descifrar, su cara como siempre de fastidio, no permitía saber que estaba pensando, pero la intensidad de su mirada grisásea le recordó al momento en el que sus fuegos se habían encontrado en el ring.

Habían comido Pizza, cortesía de Shingo quien había perdido una apuesta sobre quién sería el ganador de la pelea de la tarde y luego había regresado a la habitación alrededor de las 8 de la noche.

Entonces se llevó la segunda gran sorpresa del día. Con los ojos abiertos de par en par, Kyo se había quedado paralizado en medio de la habitación. Las cosas de Iori habían desaparecido. Su maleta no estaba, ni tampoco su bajo, solo quedaba el desorden de su cama y sus propias cosas. Kyo observó la habitación como sin poder creer lo que veía, la cama de Iori estaba tendida y pulcra, como si nadie hubiese dormido ahí.

Kyo se llevó una mano al cabello desordenándolo, una tremenda soledad se había instalado en su pecho como si tuviese un enorme agujero atravesándolo, un vacío oscuro y vertiginoso que le revolvía las entrañas. Una vacuidad que no había experimentado nunca.

¿Por qué tenía la sensación de que no volvería a ver a Iori en mucho tiempo?

Continua.

Notas finales:

Lemon intenso y sentimientos aún más intensos ;o; ¿Qué dicen? ¿K' se dio cuenta o no?