Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.


El vestido de Rin

Capítulo 19


- Rin… - pronuncio llamando a su esposa, pues la castaña permanecía de espaldas a él – Rin – insistió acercándose a ella, tomando una de sus manos. Ella volteo – Perdóname… perdóname, me porte como un imbécil. Nunca debí…

- Lo que quiero saber Sesshomaru – interrumpió ella – Es ¿Por qué la necesidad de culparme? – cuestiono con mirada fría - ¿Por qué, todo lo que tiene que ver con Kirinmaru, debe ser mi culpa?

Sesshomaru la observo desconectado, pocas veces había visto así de molesta a su esposa, pero más que eso, parecía estar ofendida, decepcionada.

- ¿Sabes? – continuo – Tu actitud esta noche, me recordó aquel día… en donde siendo testigo de lo que sucedió, me culpaste por lo sucedido y de manera egoísta, me dejaste ahí… parada

El peli plateado, no pudo pasar saliva, Rin tenía razón, por algún motivo, todo lo que tenía que ver con ese imbécil, lo relacionaba en culpa de ella. Por eso se veía tan triste, por eso no quería ni siquiera mirarlo, porque su acto, le había recordado aquel momento en que sus celos, lo habían hecho lastimarla a tal grado, de casi llegar a perderla.

Entonces, comprendió que resolver ese problema con su esposa, iba más allá de una disculpa.

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Encontrarse con Kirinmaru, fue más común lo que creyó que pasaría, incluso, lo veía cada tres días durante la semana de clases, al principio pensó en comentarle a Sesshomaru pero, el tema para su novio no era agradable, además, el joven pelirrojo, solo pasaba en su auto, la veía, y con una amigable sonrisa la saludaba para después continuar con su camino, así que, no era algo tan relevante.

Era claro que las calles cerca de la universidad estaban en el camino que el joven recorría para ir a trabajar, es por eso que Rin, nunca malinterpreto aquellos encuentros, es más, recibir de su parte ese agradable saludo, le hizo sentirse cómoda de volver aceptar su amistad, pensando en que quizá, Kirinmaru ya había superado sus intenciones con ella.

Ese día era como cualquier otro, a excepción de que esa tarde parecía que llovería y lo peor, es que Rin había recibido una llamada de Sesshomaru donde le avisaba que gracias a una junta, no podría pasar por ella al final de clases. El joven estaba a punto de anunciarle a su novia que sin problema mandaría a un chofer por ella, puesto que por como lucia el cielo, parecía que pronto comenzaría el diluvio pero el teléfono de la chica se apagó justo en ese momento.

- ¡Oh! ¡Rayos! – dijo Rin – En buen momento me quede sin batería – suspiro

La mejor opción que tenía era tomar un taxi, pues ya comenzaba a sentir pequeñas gotas, lo difícil era que por la universidad no pasaban muchos transportes públicos o bien, taxis, además, se limitaban cuando llovía, así que conseguir como irse a casa empeoro con forme comenzó a llover. Así que sin otra opción, comenzó a caminar.

Por cómo veía las calles, lo más probable es que llegaría a pie y completamente empapada. A pesar de que Rin se llevaba bastante bien con Inuyasha, como para pedirle que la llevara a casa, ese día había sido testigo de cómo él y su novia se habían marchado del campus en la última hora, así que si, definitivamente, le tocaría mojarse.

Ya había comenzado el diluvio, la castaña, como podía, intentaba avanzar lo más rápido posible para llegar a casa, aunque ya era tarde para no mojarse, el lindo vestido amarillo que traía puesto ese día, no le ayudaba en nada con el frio que sentía. Con ambos brazos cubría su bolso para intentar que nada de lo que llevara dentro se mojara pero realmente no estaba segura que funcionara su idea.

Con el cabello mojado y sus piernas temblando de frio, continuo caminado cuando un auto se detuvo justo a su lado. La chica volteo asustada, las calles estaban vacías, pero antes de que pensara lo peor, la venta del copiloto se bajó dejando ver a Kirinmaru.

- ¡Ey preciosa! ¿Te llevo? – sí, el joven pelirrojo había caído en la tentación de ir a ayudar a una hermosa y empapada Rin que para su suerte, no estaba con el posesivo de su novio y como un plus, ese vestido amarillo, ya estaba completamente pegado a su cuerpo.

- ¡¿Kirinmaru?! – pronuncio sorprendida

- Vamos Rin… te estas mojando – apresuro

- Ya no puedo mojarme mas – respondió, pues aunque la propuesta era tentadora, subirse a un auto con Kirinmaru no era buena idea, mucho menos en las circunstancias en las que estaba

- Pero aún falta mucho para que llegues a casa, si continuas caminando bajo la lluvia, te enfermaras gravemente

Rin planeo negarse pero el ataque de estornudos que llego, le hizo entender que era verdad, si continuaba caminando, se enfermaría, pero aun así, la sola idea le incomoda. Entonces el pelirrojo, salió del auto, se acercó a ella y quitándose el abrigo, se lo coloco por encima.

- Vamos… - insistió, tomándola de los hombros y ayudándola a entrar al auto

¿Cómo podía negarse después de ese acto? literalmente se había despojado de su comodidad para ayudarla, por lo tanto, ya no podía negarse. Pero eso sí, planeo que en cuanto llegara a su casa, bajaría del auto, agradecería y entraría sin mostrarle intenciones de quedarse a conversar.

- ¿Cómo sabes dónde está mi casa? – cuestiono dudosa, analizando su anterior conversación

- No lo sé… solo conozco el nombre de las calles porque me lo llegaste a comentar. No me creas un acosador – burlo divertido

Aunque Rin había aceptado subir a su auto, Kirinmaru la notaba seria y distante, tal vez era por el frio o porque se sentía nerviosa, esa era la primera vez que la tenía dentro de su auto y debía admitir que tenerla tan cerca, mojada, hermosa, provocaban en su cuerpo sensaciones increíbles.

Por fortuna, llegaron bastante rápido, aún seguía lloviendo, así que el joven, se ofreció a bajar del auto, ayudo a la chica y la acompaño hasta la puerta de entrada.

- Sana y salva hasta la puerta de tu casa preciosa – menciono con una sonrisa coqueta

- Así es… - afirmo sonriendo – Muchas gracias Kirinmaru…

- Bien… entra ya preciosa y sécate antes de que te resfríes. Nos vemos pronto – dicho eso, dio media vuelta y comenzó a caminar

Rin se había sorprendido, el joven se había portado realmente amable y ella, de alguna forma, se había limitado a hablar durante todo el camino, solo por desconfianza, pero después de ver su actitud, comprendió que Kirinmaru no merecía tal indiferencia. Así que, antes de que llegara a su auto agrego.

- Kirinmaru… - el joven volteo – Gracias también por el abrigo, lo mandare lavar para que no se arruine la tela – él, sonrió

- Descuida…

Parecía un ángel, con esa mirada cobriza llena de ternura y al mismo tiempo de una enorme sensualidad que podía volver loco a cualquier hombre que la tuviera frente. Ciertamente, era imposible dejarla de amar, aunque sus intenciones eran conservar su amistad, la verdad era que, de Rin, siempre querría mas, la quería a ella, en cuerpo, en alma, completamente.

Así que con el cuerpo trémulo y el corazón lleno de sensaciones, ya no pudo contenerse y acercándose a ella, volvió a confesar sus sentimientos.

- Rin… - suspiro – Perdóname, créeme que lo intente, pero no puedo. No puedo deshacerme de lo que siento por ti… cada vez que te veo es como, como si un fuego recorriera mi pecho y el no poder estar cerca de ti, me quemara por dentro

- Kirinmaru – suspiro ella, finalmente, mostrarle más consideración no había sido una buena idea

La chica planeaba dejarle en claro que sin importar sus sentimientos, no cambiaría su postura para con él, pero antes de que comenzara a hablar, el pelirrojo la acorralo entre la puerta.

- Te puedo asegurar preciosa… que no me eres indiferente

- Estas invadiendo mi espacio personal Kirinmaru por favor…

- Te lo comprobare – interrumpió seguro, al mismo tiempo en que tomándola del rostro, le planto un beso


Comentarios de la Autora:

¿Creían que un beso entre Kirinmaru y Rin nunca pasaría? Pues…. Lo siento mucho, si paso jejeje pero todo sea por la trama.

Espero que este capítulo les haya gustado y me comenten su sincera opinión. Muchas gracias a todas aquellas personitas que me apoyan leyendo esta historia y a quienes sin falta, me comparten su Review, realmente es muy bonito para mí, me llena de felicidad saber que les gusta mi trabajo.

En fin, nos leemos en la próxima actualización, saludos y un fuerte abrazo.

Curiosidades de la historia:

Y si se llegaron a preguntar qué empresa tenía Inuyasha, pues referente a la curiosidad del capítulo anterior, ya se imaginaran que, fundo un buffet de abogados.