Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.


El vestido de Rin

Capítulo 22


Rin se apartó de él y dándole la espalda soltó un suspiro. Entonces, Sesshomaru tomo la palabra:

- ¿Por eso te molestaste tanto conmigo? ¿Por qué te recordé ese día? – cuestiono preocupado, acercándose a su esposa. La mujer no respondió pero su mirada decía todo pues, nunca imagino volver a sentir ese dolor - Rin… lo que sucedió ese día, no tiene nada que ver con esta noche – aseguro, tomándola del mentón

Ella levanto la mirada, sus ojos estaban cristalinos, lo sucedido en aquel momento, era algo que realmente no quería recordar, es por eso que la similitud de los sucesos, le había dolido tanto.

- ¿Por qué no? – pregunto firme, intentando ocultar lo cortado de su voz

- Porque en ese momento, creí que sentías algo por él. Esta noche… solo enfurecí por su atrevimiento y…

- Volviste a culparme – Sesshomaru suspiro

- Lo sé, fui un imbécil pero...

- ¿Vas a justificarte Sesshomaru?

- No – susurro acariciando el rostro de Rin, quien insistía una explicación – Pero… se bien que decirte que fui un imbécil no es suficiente

Tenía razón, no era suficiente. Si su esposo tenía una buena explicación a su comportamiento, lo escucharía, porque más que recordarle aquel momento tan doloroso, le había parecía extraño. Hace años que Sesshomaru no se comportaba de esa manera, así que guardo silencio y se dispuso a escucharlo.

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Una cena familiar al mes, era ya, una costumbre entre los Taisho, esto se había dictado hace mucho tiempo para ayudar a que ese lazo que se había roto en la familia, se recuperara entre los tres, pero desafortunadamente, se había vuelto obligatoria, hasta el punto de compartir una cena silenciosa e incómoda. Cada que llegaba esa fecha, era un monumental esfuerzo, pues soportar un ambiente así, no era para nada grato.

Hasta esa noche, en que ambos jóvenes, llevaron a sus novias.

Toga, el padre de ambos, había quedado más que satisfecho, pues hace años que no disfrutaba de una comida a gusto con sus dos hijos conviviendo en paz. Claro que lo ameritaba a la encantadora presencia de tan hermosas chicas, llegando a concluir que esos dos tercos, por fin había encontrado a su dueña y aunque aún eran muy jóvenes, no le molestaba la idea de imaginarlos sentando cabeza, es más, le llenaba el pecho de tranquilidad.

Por eso mismo, esperaba repetir la agradable cena en ese mes, pero se llevó una gran sorpresa, al ver que solo estarían sus hijos y lo peor, que esa actitud seria y distante que solía existir en cada reunión, volvía a aparecer.

El señor Taisho, no oculto su curiosidad al preguntar dónde estaban esas dos adorables chicas, obteniendo como única respuesta la de Inuyasha, pues al parecer, esa noche, Kagome saldría a cenar con sus padres y al no escuchar palabra de Sesshomaru, no se le hizo difícil saber que algo había ocurrido.

Pero por la personalidad de su hijo mayor, sabía muy bien que no diría nada, aunque tampoco se quedaría con los brazos cruzados, así que en cuanto termino la cena, aprovechó la oportunidad para acercarse a hablar:

- El silencio en esa mesa, me hizo difícil disfrutar la comida – comento – Siempre hace falta el toque femenino, que pena que no vinieran esas dos chicas, en especial la señorita Yamamoto – Sesshomaru lo observo de reojo – Me pregunto porque no habrá venido…

- No tengo tiempo para conversaciones padre, tengo trabajo mañana, así que ya debo irme – adelanto, interrumpiendo sus intenciones

- Entonces es cierto lo que me dijo Inuyasha – añadió - Realmente tu estado de ánimo depende de Rin…

- Lo que suceda en mi vida personal no te interesa, mucho menos al imbécil de Inuyasha – gruño furioso. Era obvio que su hermano estaba enterado de lo sucedido, pero ¿Decirle a su padre? Eso ameritaba un buen puñetazo. Toga, lo observo atento.

- No tiene caso preguntarte – suspiro - Sé, que no lo dirás pero, eso no significa que no me interese – el joven, levanto una ceja – Resuelve tus problemas con madurez Sesshomaru – indico severo - Nunca antepongas tu orgullo. Es lo único que puedo decirte

En efecto, no había falta decir más, conocía a su hijo, por lo tanto, sabía que lo escucharía, mientras tanto, alejarse para dejarlo analizar, era lo más apropiado, así que después de eso, dio media vuelta.

- Te veré a ti y a tu hermano el mes siguiente

Sesshomaru no dijo nada, simplemente vio como su padre se alejó subiendo las escaleras, después de unos minutos, se marchó.

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Rin, por naturaleza, siempre fue una chica activa, parlanchina y feliz, pero desde hace más de una semana, su actitud había cambiado; parecía distraída, ausente y cuando sonreía, era más por obligación que por autenticidad. Detalles que su madre identifico desde el regreso de su viaje, obviamente, sabía que ese cambio de ánimo se debía a un problema con Sesshomaru y no era para más, conocía a su hija, y sabia lo mucho que quería a su novio, lo importante que era ese joven para ella, así que decidida, fue a hablar con la chica.

- ¿Rin? ¿Puedo pasar? – pregunto curiosa, tocando la puerta desde afuera de su habitación

- Claro mamá, adelante – respondió ella, dejando de lado su libro.

- ¿Podemos hablar querida?

- Claro que sí, ¿Sucede algo? – cuestiono preocupada

- Es lo que yo quería preguntarte, ¿Qué está pasando Rin? Te he notado… diferente. Estas triste todo el tiempo, ya no te he visto salir y es obvio que la ausencia de Sesshomaru me dice que algo paso entre ustedes

Aunque Rin tenía una excelente comunicación con su madre, confesarle todo lo sucedido no era algo que quería, así que decidió contarle solo lo necesario. Desde los problemas en la universidad hasta el regreso del pelirrojo, claro, omitiendo el hecho de que Sesshomaru dejo inconsciente a Kirinmaru frente a la puerta de su casa.

- Ya veo… - suspiro su madre – Ese Kirinmaru es persistente. Pero me parece bien que eligieras terminar todo contacto con él, más que por tu relación, por ti misma, no era sano tener una persona así, cerca de ti – Rin suspiro – Ahora, con respecto a Sesshomaru, no puedo decirte que toda la culpa fue de él…

- ¿Eh? – expreso la chica

- Veo que comprendiste tu error al volver a confiar en Kirinmaru, pero ahora, seamos empáticas Rin, ¿Qué hubieses pensado tú, al ver a tu amiga Kagura besando a tu novio, justo afuera de su casa?

Aunque sabía que eso sería imposible, la sola idea le enfureció, más que nada porque a pesar de que la chica de ojos carmesí, era una de sus mejores amigas, también era consciente de lo enamorada que estaba de su novio y aunque por lealtad, nunca se lo había confesado a Rin, ella estaba consciente de sus sentimientos. Información que su madre también conocía, así que preguntarle tal cosa, era una buena jugada.

- Bueno… yo conozco a Sesshomaru, así que no dudaría de él, y con respecto a Kagura, si fuera como Kirinmaru, todo lo atribuiría a ella – respondió intentando parecer tranquila

- ¿Segura? – cuestiono levantando una ceja – Quizá, sé que tú eres así, pero al parecer Sesshomaru, es más impulsivo, no estoy justificando que te culpara, en realidad, debió escuchar tu versión y no dejarse llevar por sus celos. Pero también, comprendo que ver algo como eso, debió ser muy duro para él – Rin bajo la mirada

- Entonces… ¿Lo mejor es que hablemos sobre esto?

- Así es, no hay nada mejor que una buena comunicación

- Pero hace más de una semana que no nos hablamos – replico cabizbaja – No me ha llamado, ni mandado un solo mensaje…

- ¿Y tú? ¿Ya lo hiciste o estas esperando que él lo haga primero? – cuestiono – Recuerda que no fue el único en cometer errores, además, aunque Sesshomaru hubiese sido el culpable, si tú quieres arreglar las cosas con tu novio, no tiene nada de malo dar el paso. En una relación no existe la vergüenza querida, sino la participación de ambos para que funcione

Después de aquella conversación, Rin se quedó en su habitación analizando cada detalle. Su madre tenía razón, lo único malo es que aún había algo que le preocupaba y es que el haber hablado con Kirinmaru en el hospital, no le aseguraba que quitaría el dedo del renglón y por lo sucedido anteriormente, temía que en cualquier momento volviera a aparecer.

Mientras tanto, tomaría su consejo, buscaría a Sesshomaru y hablaría con él.


Comentarios de la Autora:

Este capítulo debí publicarlo el lunes, lo siento mucho. Lo que pasa es que me propuse a terminar el tercer capítulo de "En tus brazos" (por cierto ¿Ya lo leyeron?) así que me atrase un par de días, pero bueno, aquí está la actualización.

¿Ustedes que opinan? Quiero leerlos.

Espero que les gustara y me compartan su opinión, saben que les tengo mucho cariño, por eso siempre les mando un fuerte abrazo y muchos saludos.

Curiosidades de la historia:

Aunque Kagome y Rin, son novias de los hermanos Taisho, no tienen mucha relación entre ellas. Esto cambia justo después de que Rin y Sesshomaru se casan.