Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.
El vestido de Rin
Capítulo 24
- Sé que mi silencio y mi actitud reflejaron lo contrario pero, siendo sincero en ningún momento creí que tu fueras la culpable – confeso - Eres hermosa y cualquiera que te vea, admira tu belleza sin importar lo que uses – suspiro - El problema; fue la presencia de ese bastardo
Rin sabía que su esposo no le estaba mintiendo, si bien sus celos ante cualquier hombre que la observara eran claros, nunca fueron a tal grado como su comportamiento con Kirinmaru. Incluso, a ella le gustaban, le parecía sexy que Sesshomaru la protegiera con esa actitud tan varonil que la enloquecía, pero ciertamente, esa noche, había algo diferente que al mismo tiempo, era idéntico al comportamiento de hace años.
La mujer se quedó callada, analizando las palabras de su esposo, pero al paso de un rato él, ya no dijo nada, entonces lo supo.
- ¿Por qué no lo dices Sesshomaru? – él, levantó una ceja - ¿Por qué no admites que aun te sigue doliendo su traición?
La reacción del peli plateado fue obvia y aunque rápidamente volvió a su habitual expresión, no cabía duda de que su esposa lo conocía perfectamente.
Porque efectivamente, lo sucedido con Kirinmaru, había provocado en Sesshomaru, un alerta que nunca se pudo apagar, pues cada que él aparecía, los problemas con su chica no tardaban en presentarse, haciéndolo pensar que tal vez, ella lo permitía, porque sentía algún tipo de atracción hacia el pelirrojo.
No es que no confiara en su amor, sabía que lo amaba, pero quizá no tanto como él a ella, porque aunque no lo dijera, la sola idea de perderla era algo aterrador.
Afortunadamente el pasar de los años, le ayudo a Sesshomaru a deshacerse de ese pensamiento, pero también no era un hombre que olvidara fácilmente, ya que la sola imagen de ese bastardo cerca de su esposa, lo hizo revivir la misma rabia que existió en el pasado, un sentimiento que nunca pudo liberar por completo, ya que en ningún momento expreso su decepción, al ser traicionado por el único amigo que tenía.
Lo apreciaba, al grado de tenerle confianza, al grado de considerarlo casi como un hermano, y a pesar de conocerse hace años, a Kirinmaru no le había importado tirar a la basura todo, con tal de quitarle a la mujer que amaba.
Las palabras dichas en el club, donde por primera vez la vieron, no fueron en vano, él lo conocía, no tenía que ser muy explícito, sabía que si Sesshomaru le había indicado no acercarse a ella, era porque realmente le había interesado y aun sabiéndolo, realizo todo para obtenerla, como si Rin fuera un premio que el mejor debía ganar.
Eso, nunca se lo perdonaría.
- ¿Mi amor? – insistió ella
- Tienes razón – respondió sin más, sorprendiendo a su esposa – Nunca perdonare su perfidia. Y aunque hace años te prometí que no volvería a suceder, ahora sé, que mi actitud no cambiara si esa escoria está cerca de ti – aseguro firme, al mismo tiempo en que tomando su mano, agrego - Pero lo que sí puedo hacer, es dejar de culparte – Rin, lo observo atenta – Perdóname Rin, no volveré a dejar que mis impulsos me ganen… al menos no contigo
- Sesshomaru – suspiro
- De cualquier forma, sé que es inevitable – continuo, caminando directo a ella y con mirada seductora, le acaricio el rostro – Eres hermosa, impactante, impresionas a cualquiera que pose sus ojos en ti
- ¿Acaso intentas hacerme olvidar el tema? – pregunto coqueta, correspondiendo a las caricias de su esposo
- No… - susurro – Solo estoy diciendo la verdad
Rin lo observo un instante, ¿Cómo no caer rendida a sus pies? Se preguntaba, y aunque era muy seductora su tan natural actitud, sabía que Sesshomaru decía la verdad, su rostro reflejaba su firme disposición a cambiar todo aquello que llegara a generar problemas entre ambos. Entonces, tomando una de sus grandes manos habló:
- De acuerdo… Pero debes tener en cuanta mi amor, que, Kirinmaru sigue aquí, que vive por la misma zona, que es probable que en algún momento, lleguemos a encontrarnos con él
- ¿Cómo estas tan segura?
- Porque verlo aquí, hoy, era algo que nunca nos esperamos, lo que significa puede volver a pasar, no sé cuándo, pero sí que existe la posibilidad – explico tranquila – Y si eso pasa, debes evitar que su presencia te perturbe - Su esposo frunció el ceño - Promete que si pasa, te concentraras en mí, solo en mí… - estaba claro que sería muy difícil, pero sabía que la amaba y eso era más que suficiente para intentarlo
- Siempre te veo solo a ti… – Rin levanto una ceja, aunque intentara desviarlo, él sabía de lo que hablaba – Esta bien – dijo entre suspiros – Lo prometo
Rin sonrió complacida, después de eso, Sesshomaru acaricio con ternura a su esposa y abrazándola a su cuerpo, comenzó a besarla.
La música comenzó a sonar, lo que significaba una invitación a los presentes para tomar lugar y bailar un poco, Sesshomaru se percató enseguida, así que tomando la mano de Rin, le pregunto galante:
- ¿Bailarías conmigo?
- Si… claro que si – respondió ella, con una alegre y muy enamorada sonrisa
Tomo su mano, enfatizando ese dedo adornado por aquellas dos hermosas argollas, le planto un dulce beso y con delicadeza, la guio a la pista de baile.
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Una gran decepción recorrió todo su cuerpo en cuanto los vio a ambos salir con sonrisa en el rostro, con mirada enamorada y tomados de la mano. ¡Era increíble! ¿Cómo podían hacer eso? De alguna manera, siempre se las arreglaban para resolver sus problemas y volver a ser esa pareja que todos solían admirar.
Sintió la boca seca y aunque de un solo trago se tomó la copa que le acababan de servir, no fue suficiente para ayudarlo a pasar la mala escena que sus verdes ojos contemplaban. Soltó un suspiro, pensando en que Irasue tenía razón, había esperado mucho tiempo, esos años confiando en que en algún momento terminarían su relación, nunca llego. En realidad, el haberse alejado de Rin, solo los había ayudado a unirse más como pareja.
Sintió una punzada en el pecho. A pesar de saber que ya era imposible, a pesar de que ese día, había aceptado perderla para siempre, no podía evitar el dolor que se acumulaba en su pecho, simplemente porque a pesar de todo, nunca había dejado de amarla.
Fijo su mirada a la pista como si fuera un masoquista, porque de algún modo, verla entre los brazos de Taisho, le ayudaba a seguirse convenciendo de su derrota. Levanto una ceja, le pareció extraño ver a Sesshomaru dispuesto a bailar, pues nunca antes le gusto, es más, se molestaba con la sola invitación, lo más extraño es que parecía disfrutarlo, aceptando que lo hacía muy bien.
Un suspiro ahogado salió de su boca al ver algo inesperado, pues el tipo, no solo sonreía, sino que demostraba afectos sin importarle ser visto en público. Se sintió perdido, ese no era el amigo que él, conocía. El mismo a quien había considerado su hermano, era un hombre frio, escaso de expresiones, de pocas palabras, soberbió y a quien no le importaba nadie, solo alcanzar sus objetivos, parecía desaparecido.
Entonces… lo comprendió, nuevamente las palabras de esa mujer volvían a su cabeza. Ciertamente, lo que unía a Sesshomaru y a Rin, era más que pasión, más que compromiso por una larga relación, más que la magia de una ilusión. Lo que los unía era amor, verdadero amor.
Soltó una risita, junto con el sentimiento de saberse un idiota. Siempre lo supo, pero nunca lo quiso aceptar, aun después de escucharlo de manera fría, se negaba a creer que era amor. ¡Que testarudo! Se dijo por dentro, comprendiendo que su presencia en ese evento nunca fue necesaria, quizá, tomarlo como trabajo era lo mejor, pues planeaba hablar de Inuyasha dando buenas referencias.
Hecho un último vistazo y pudo ver como los hermanos compartieron un par de palabras. Sintió envidia, a pesar de nunca expresarlo, hacerle tal cosa a Sesshomaru, había sido la decisión más difícil de su vida, sabía que era un gran amigo, que si hubiese procurado su amistad, siempre tendría alguien con quien contar, pero desafortunadamente, una mujer se había interpuesto.
Un mesero se acercó al hombre de cabello rojizo, le ofreció otra copa, pero negándola con amabilidad, se puso en pie, era momento de retirarse. Contemplo a Rin, a Sesshomaru por última vez, y dando media vuelta, se marchó.
Comentarios de la Autora:
Si, así es, Irasue aparecerá próximamente, así que esperen los capítulos.
Agradezco muchísimo, sus palabras de apoyo conforme a la salud de mi hijo, me dio mucha alegría ya que de esa manera siento su cariño. De verdad, muchísimas gracias a todos.
Esta semana apenas estoy volviendo a retomar mi ritmo, así que una disculpa si no puedo subir dos capítulos, pero aun así, espero haya disfrutado este y como siempre, me puedan compartir sus encantadores Reviews.
Les mando un fuerte, fuerte abrazo. Saludos.
Curiosidades de la Historia:
Si lo notaron, el capítulo 23 y el 24 son iguales. Pues en la primera parte se muestra a Rin y Sesshomaru hablando y resolviendo sus problemas, mientras que en la segunda, se muestra a un Kirinmaru resignado. Esto, fue completamente planeado, así que espero les gustara.
Por cierto, no podía dejar pasar esta curiosidad, así que los One-Shots que se convirtieron en capítulos se revelaran en la curiosidad de la siguiente actualización.
