Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.


El vestido de Rin

Capítulo 26


Esfuerzo, dedicación por alcanzar su sueño de ser maestra y el incondicional apoyo de su familia junto con el de su novio, fueron el motor para que Rin, se graduara con honores de la universidad. Cuatro años habían pasado para que por fin, tuviera en sus manos ese documento valioso que le permitiría realizar el trabajo que siempre quiso.

La ceremonia de graduación había sido increíble, no solo porque las personas más importantes para Rin, estaba presentes, sino porque era tal y como lo esperaba. El vestido que había elegido para ese gran día era hermoso, de un color rojo vino con sexy escote, que atrapaba la mirada de todos.

Cosa que no era del todo agradable para Sesshomaru y para su padre.

Así mismo, no podían negar que parecía un ángel, y mientras el padre de la chica admiraba la belleza de su hija, el peli plateado, intentaba mantener la compostura y no hacer evidente ante sus "suegros" las inmensas ganas de querer comerse a besos a esa castaña, de pasear sus manos por esa suave piel y de deslizar ese vestido de su cuerpo que ansiaba ver desnudo.

Luego de la ceremonia formal en la universidad, se dirigieron a celebrar a un hermoso restaurante, Sesshomaru como de esperarse, se ofreció a pagar toda la cena, sin embargo, el padre de Rin se negó a tal cosa, pues ya considera al novio de su hija, como parte de la familia, más que nada desde aquella noche en que el joven le había hecho una visita especial para que justamente ese día, tuviera el permiso de llevarse a la chica, después de la cena.

Tenía tiempo en que había planeado todo, así que no podía seguir esperando.

Era de esperarse que deseara algo así, desde el principio, su conexión había sido especial, como si hubiesen estado destinados a encontrarse en esa cafetería y la primera vez que intercambiaron besos, fuese el inicio de una droga imposible de abandonar. Para ese momento, su relación no podía ir mejor, quizá porque desde aquel momento, nunca más habían vuelto a pelear de esa forma, aprendiendo de esa experiencia, para encontrar la manera más rápida de resolver sus problemas.

Además y para su suerte, desde aquella reconciliación, nunca más, volvió a aparecer el bastardo de Kirinmaru.

Tal vez las palabras de Rin funcionaron después de todo o quizá, la paliza que le había puesto Sesshomaru, era suficiente para comenzar a valorar su vida. De cualquier forma, había desaparecido en el mejor momento, dejando a la pareja disfrutar de su relación.

Faltaba poco, la cena estaba a punto de terminar, el peli plateado tenía todo planeado, en cuanto salieran del restaurante, se llevaría a su hermosa novia a un bello lugar y por fin, le preguntaría lo que tanto deseaba, pero cuando se sentía más que decidido, la chica, confeso a los presentes, algo, que lo hizo contener sus intenciones.

- Bien… - suspiro – Estuve esperando todo el día, para poder decirles algo importante

- ¿De qué se trata querida? – cuestiono su madre

- Fui aceptada como profesora, en la academia para señoritas " San Gabriel Gakuen"

- ¡Rin, eso es increíble! – expreso sus padre

- Hija, pero esa academia es muy exigente… sé que no aceptan a nadie sin experiencia

- Lo sé – adelanto – Es por eso, que comencé a realizar prácticas desde mi segundo año

- Con esa experiencia a tu favor, más una graduación por excelencia, no pudieron decirte que no – confirmo Sesshomaru, observando a su novia con orgullo – Además, supongo que recibieron al menos diez cartas de recomendación

- Así es… - afirmo sonriente

Si algo tenia Rin, era apoyo incondicional que su talento le había otorgado durante sus años de prácticas, pues ganarse el afecto de excelentes profesores, había sido de mucha ayuda.

- Felicidades Rin – dijo, tomando la mano de la chica y plantando un beso en ella

- No cabe duda que tenemos a un par de talentos entre nosotros – comento su madre, refiriéndose a la joven pareja – Tu también saliente con honores de la universidad y conseguiste rápidamente un buen trabajo, ¿No es así Sesshomaru?

- Así es…

- Y mírate ahora, estas a punto de inaugurar tu propio bufete

- Cierto, tu padre debe estar muy orgulloso – agrego el padre de Rin

- Se los agradezco

- Sesshomaru eres toda una inspiración… tan solo te llevo tres años lograr lo que siempre quisiste – añadió Rin – Yo quiero hacer lo mismo – su novio la observo con curiosidad – Quiero abrir mi propia academia y quiero hacerlo como tú, con esfuerzo y dedicación – todos guardaron silencio – Sé que me llevara mucho tiempo pero… sé que puedo lograrlo

- Si eso es lo que quieres, no es necesario que te lleve tantos años yo…

- No – adelanto firme – No podría aceptar tu ayuda Sesshomaru… no me sentiría bien. Quiero esforzarme, poner todo de mí y lograr lo que quiero, por mi trabajo.

Las palabras de Rin, eran de una mujer decidida a lograr sus objetivos y aunque esa personalidad lo enamoraba por completo, también lo hicieron comprender que no era momento para pedir su mano en matrimonio.

Rin quería ganar su propio dinero, comprar con su esfuerzo un departamento en las alturas y un auto de color negro que manejaría todos los días para dirigirse a trabajar. Eso lo sabía porque ella, ya se lo había comentado, y si aceptaba ser su esposa, sabría que Sesshomaru no se limitaría en darle todo lo que quisiera, hasta ayudarla a abrir su propia academia.

Cosa que haría sentirse incompleta a la castaña.

Aunque ya había recibido la autorización del padre de la chica, para pedir su mano, aquella conversación, lo hizo comprender, que no podía limitarla, el matrimonio opacaría sus intenciones de superarse y de sentir eso increíble de ganar su propio dinero y de gastarlo a su conveniencia.

Definitivamente, no quería evitarle esa experiencia, así que en un suspiro, prefirió guardar ese hermoso anillo que había elegido hace tanto tiempo.

Claro que esa decisión no cambiaría sus sentimientos ni sus intenciones. La amaba y deseaba casarse con ella, convertirla en su esposa, pero también quería que fuera feliz, pues apenas comenzaba su vida laboral, así que dejaría que la disfrutara, ya llegaría el momento oportuno para pedir su mano, al fin, estaba seguro de que la chica lo amaba, por lo tanto, esperar un par de años más, no serían problema.

- No tengo duda de que lograras todo lo que quieras – confeso entre suspiros, mientras la observaba resignado


Comentarios de la Autora:

Estoy consciente de que la manera en que termino el capítulo anterior, pareció como el cierre de la historia pero… no es así. Mis queridos lectores, aún faltan capítulos, de hecho si pusieron atención a algunas pistas que puse en el capítulo anterior, solo dieron entrada a los que vienen junto con el de hoy, además como les dije, Irasue, aparecerá, por lo tanto, aún faltan cositas que contar.

Como siempre, agradezco a todas aquellas personitas que me apoyan en cada actualización y a todas aquellas que me comparten su Review. Me encanta leer sus opiniones y saber que les gusta lo que escribo.

Les mando un fuerte abrazo, saludos.

Curiosidades de la historia:

El capítulo 8 también iba a ser un One-Shot, pues tenía pensado crear una primera cita entre la pareja pero era muy corto, así que decidí incluirlo a la historia.