Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.
El vestido de Rin
Capítulo 27
Había pasado un año, su bufete iba ganado cada vez, mas reconocimiento, el trabajo aumentaba por día, lo que lo había llevado a contratar a más contadores, Sesshomaru se sentía orgulloso de lo que había logrado, especialmente, porque a su lado se encontraba esa hermosa castaña que le llenaba el alma con tan solo una sonrisa.
Y a pesar de que su relación era perfecta, ese error que había cometido en la graduación de su novia, lo perseguía a cada momento. Rin era feliz, haciendo lo que amaba, pero en una cena, le había confesado ser él, la inspiración de la chica para lograr sus objetivos, ¿Por qué? Porque a su lado, sentía que podía hacer todo lo que quisiera.
Fue en ese momento que el hombre lo comprendió, había sido un idiota al posponer sus intenciones.
Pero no era tarde, aun podía arreglarlo, así que sin perder tiempo, tomo las llaves de su auto y se encamino a casa de su hermosa novia.
La castaña se encontraba emocionada, Sesshomaru le había dicho que esa noche seria especial, pues justamente, cumplirían cinco años de novios y por las palabras del hombre, asistirían a un elegante restaurante para celebrar su aniversario. Esa misma tarde, se había apresurado en ir a comprar un vestido acorde, encontrando el perfecto.
Era del mismo tono de rosa, que las flores de un cerezo, largo, con escote en los hombros y de una tela ligera que enmarcaba las curvas de su cuerpo. Se observó de arriba abajo en el espejo y con una sonrisa traviesa aseguro que Sesshomaru quedaría impactado. Cosa que comprobó, cuando al salir de casa y verlo esperarla fuera de su auto, advirtió con detalle el asombro en los ambarinos ojos de ese hombre que la volvía loca.
- Luces hermosa – comento galante, mientras tomando la mano de la chica, posaba un dulce beso en ella
El acto hizo sonrojar a Rin y después de agradecer, se dirigieron a su cena.
A pesar de tener una relación de cinco años, la mujer, no dejaba de sentir esa dulce emoción en el pecho cada que Sesshomaru la iba a buscar, o esos nervios inexplicables que le provocaba sentir su mirada, así como, sentir que se volvía a enamorar de él, cada que le hacia algún lindo comentario.
Esa era la magia de su relación, pues parecía tan fresca como una reciente pero eran tan estables como una pareja casada, pues lo que los unía a ambos era su profundo amor, así como una absoluta confianza.
El peli plateado no le había mentido, el restaurante a donde la había llevado a cenar esa noche, era elegante, hermoso y distinguido. Como era costumbre, el joven Taisho reservo la mejor mesa para compartir con su novia y sin interrupciones; disfrutaron de una velada maravillosa, pues compartieron no solo una deliciosa comida, sino una cómoda conversación, sonrisas enamoradas, suspiros, apasionados besos y un reconfortante baile.
Al terminar salieron del restaurante y Rin, feliz por la experiencia, agradecía el gesto de su novio por celebrar de la mejor manera su aniversario, creyendo que por esa noche seria todo, hasta que entrando al auto, Sesshomaru, tomo un camino completamente diferente.
- ¿A dónde vamos? – cuestiono curiosa, viendo por la ventana
- Quiero mostrarte algo
Ella dudo por un momento, pues ¿Qué podría mostrarle en medio del bosque a media noche? Aun así, ya no dijo nada más, de cualquier forma, mientras estuviera a su lado, nada le importaba, incluso si esa misma noche se perdían, con Sesshomaru, se sentía más que segura.
Después de manejar casi una hora, por fin llegaron al lugar que Sesshomaru ansiaba mostrarle a la hermosa castaña.
- ¿Llegamos? – pregunto emocionada
- Así es… pero, antes de bajar necesito que cierres los ojos – indico
Rin no comprendió el motivo, pues era de noche, no había más luz que las del auto y por lo que alcanzaba a ver, estaban justo en medio del bosque, pero la suave mirada del peli plateado, reflejaba tanta tranquilidad que no dudo en hacerlo, pensando que quizá había cerca, algún tipo de paisaje que este quería mostrarle, así que dejarse llevar era la mejor manera de disfrutar la sorpresa.
Con sonrisa traviesa, acepto cerrar sus ojos.
- Ven conmigo – susurro Sesshomaru, justo en el oído de la chica, provocando en ella, el erizar de todo su cuerpo
Con delicadeza la fue guiando hasta llegar al lugar que deseaba mostrarle. Ya ahí, la observo por un instante, a pesar de tener los ojos cerrados, su rostro reflejaba una curiosidad y emoción tan encantadoras que soltó un suspiro, ella era simplemente perfecta, no había nada en Rin que no adorara, no había nada que no disfrutara de su presencia, así mismo, ya no podía contener sus ansias de verla despertar a su lado, cada día de su vida.
Entonces, sin tiempo que perder, habló:
- Ya puedes abrir los ojos
Conteniendo un suspiro, la castaña abrió los ojos y sus pupilas no tardaron en dilatarse en cuanto presencio frente a ella, aquel lugar que tanto había soñado en conocer.
Hacía tiempo, en que en una conversación, Rin había mencionado a su novio, su deseo de conocer un verdadero bosque de Bambú, pues por la zona donde vivían, no eran comunes y si es que se llegaba a ver uno, era porque se adentraban a lo profundo del bosque, pero nunca estaban juntos, la mayoría se encontraban separados y aunque eran hermosos, siempre quiso conocer un lugar mágico, donde fueran tan abundantes como los pinos, y que al tenerlos frente a sus ojos, pudiera contemplar su maravillosa altura, saboreando ese delicioso aroma que los caracterizaba.
Y justamente, como ella lo había soñado, es que estaba ese hermoso lugar.
Era sorprendente, Sesshomaru había encontrado con mucho esfuerzo, aquel lugar tan soñado por Rin pero no solo eso, pues aunque la chica tardo en percatarse, también había preparado todo, para que el bosque, estuviera alumbrado por una tenue y fina luz.
- Esto es… es… - tartamudeo asombrada
- Un bosque de Bambú
- Es… hermoso – suspiro conmovida – Pero… ¿Cómo fue que? Creí que aquí no crecían Bambus
- Ya no estamos en la ciudad Rin… - confeso tranquilo
- ¿Ah no?
- No, estamos muy, muy lejos… solo tú y yo – explico, acercándose a ella
Rin lo observo atenta, era tan perfecto, aun no sabía cómo es que lograba hacerla temblar con solo un par de palabras, con tan solo una mirada, como es que sus ojos dorados eran tan hermosos y como es que verlo por unos segundos, le provocaban desear tantas cosas que su pudor le hacían el ruborizarse.
- Sabes… ahora que lo estoy viendo mejor… aquí debería estar oscuro pero, hay luz – Sesshomaru sonrió travieso
- Acompáñame – fue lo único que dijo, tomando las pequeñas manos de la chica y guiándola por un camino que era guiado por linternas chinas
Hasta ese momento, Rin no comprendía porque es que Sesshomaru había organizado todo eso para ella. Si bien era auténticamente detallista con ella, aun así, le parecía demasiado maravilloso, pensando que quizá, su aniversario de cinco años, era el causante de todo.
Mientras caminaban por lo que parecía una vereda, con sus manos entrelazadas, contemplando la belleza de donde se encontraban, se dirigieron al centro del bosque, un lugar que parecía estar arreglado a propósito, pues era un medio circulo, adornado con pequeñas lámparas que permanecían en sus bordes, siendo los Bambus, las paredes que lo rodeaban.
La hermosa castaña, sin darse cuenta, soltó la mano del peli plateado para acercarse a contemplar mejor el encantador escondite, y mientras disfrutaba de la romántica creatividad de su novio no se percató de un acto muy importante, hasta que con emoción, dio vuelta para mencionar su admiración, cuando sus intenciones se frenaron en seco al ver a Sesshomaru, con aquella expresión.
El hombre se acercó a ella, acaricio con delicadeza, el suave rostro de la castaña, compartiéndole una mirada, que reflejaba su absoluta devoción por la mujer que tanto amaba.
Entonces, tomo la palabra:
- Rin… - suspiro – He querido decirte esto desde hace mucho tiempo – confeso - Y si no lo hice antes… fue simplemente para controlarme a mí mismo
- ¿Controlarte a ti mismo? ¿Sesshomaru de que hablas? – indago, sintiendo como su corazón palpitaba a toda velocidad
- Desde el principio… - comenzó a explicar - Me percate de tu habilidad para controlarme, para tenerme a tus pies, para volverme loco. Y aun sabiendo que si continuaba nunca podría escapar, me deje llevar por ti, y por todo lo que me haces sentir. Soy egoísta – suspiro - Porque no quiero dejar de sentirme así, soy posesivo porque te quiero conmigo cada momento de mi vida y soy un imbécil, por creer que podía esperarme, sin decirte esto… - redacto, al momento de hincarse en una pierna, frente a ella.
- ¿Eh? – expreso ahogando el aliento
- Rin Yamamoto… sé mi esposa, cásate conmigo – pronuncio al fin, abriendo la pequeña cajita que sus manos sostenían, dejando ver ante ella, un hermoso anillo
La emoción, junto con la sorpresa de Rin, al escuchar al hombre a quien amaba, proponerle matrimonio, le provocó soltar involuntarias lágrimas que rápidamente mojaron sus mejillas. Respondiendo sin detenerse a pensar:
- Si… mil veces si
Una sonrisa de alivio se escapó de los labios del hombre. Coloco el anillo en el dedo anular de la mujer y en un acto de felicidad, la levando, cargándola con sus fuertes brazos, expresando su alegría con un apasionado beso que ella correspondió completamente.
Comentarios de la Autora:
¡Hola! Perdonen la tardanza, me di un descanso de esta historia para trabajar en las que tengo pendientes y en las que se vienen y creo que me tarde más de lo que pensaba, pero bueno… lamento dejarlas esperando.
Espero que les haya gustado y no me digan que Sesshomaru no es un romántico (jajaja) como siempre, espero sus hermosos Reviews que adoro leer así mismo, agradezco a todas las que me tienen paciencia y me siguen apoyando al leer mis historias.
Les mando un fuerte abrazo. Saludos.
Curiosidades del capítulo:
Sesshomaru se dedicó a buscar el bosque de Bambú solo para proponerle matrimonio a Rin y si, fue él, quien mando arreglar todo para que esa noche fuera perfecta.
Sesshomaru ya había pensado en casarse con Rin, desde su primer año como pareja.
El momento en que Sesshomaru levanta a Rin al responder un "si" a su propuesta de matrimonio, fue inspirado en la obra de Hisako Sato, donde nos muestra una escena parecida y hermosa, que en lo personal es mi favorita.
Curiosidades de la historia:
Este capítulo, y algunos más que se vienen, también fueron pensados como One-
