Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.
El vestido de Rin
Capítulo 28
El día tan esperado había llegado. Era el día de su boda.
Sesshomaru había terminado de abotonar su camisa, se colocó el saco y después de dar un último vistazo, salió de su habitación. Realmente esperaba que ese día, empezara como uno tranquilo, pero por el contrario, su departamento se encontraba con una presencia irritablemente inesperada.
- Buena elección Sesshomaru, ese traje esta increíble – comento critica, observando directamente a su hijo
- No era necesario que vinieras – adelanto serio
- Es la boda de mi hijo, ¿Por qué no vendría?
- Me refiero a estar aquí, en mi departamento. Pudiste esperar mi llegada al templo
- ¿Y soportar a tu padre? – burlo sarcástica – No lo creo, prefiero estar aquí contigo – Sesshomaru, la observo incrédulo - ¿Qué es lo que te asombra tanto hijo?
- Tu tan natural hipocresía – soltó - ¿Desde cuándo te importa estar conmigo? – cuestiono firme
- ¿Vas a empezar a reprocharme lo que paso hace años? Por favor Sesshomaru, supéralo de una vez, ahora ambos somos adultos y debemos portarnos como tal
Era cierto, discutir sobre el pasado, ya no tenía sentido y aunque a Sesshomaru seguía molestándole la actitud de su madre, lo mejor era pasarla por alto y enfocarse en lo realmente importante. Su boda con la mujer que tanto amaba. Así que sin decir más, tomo las llaves de su auto y en compañía de la elegante mujer, se dirigieron al templo.
Llegando al lugar, ya se encontraban presentes algunos invitados así como su hermano menor Inuyasha, y su padre.
- Buena elección de traje hijo – halago Taisho, tomando el hombro de su hijo. Sesshomaru suspiro – El tiempo de espera es lo peor – añadió – Aunque son solo unos cuantos minutos, parecen una eternidad ¿No lo crees?
- ¿Se supone que debe ser así?
- No, pero eso pasa, porque ya deseas estar a su lado – Sesshomaru, lo observo atento – Al parecer esperaste demasiado ¿No es así hijo? – pregunto, seguro de la respuesta que sabía no llegaría.
Aunque no solían hablar mucho, Toga Taisho conocía a sus hijos, por lo tanto, estaba consciente de lo enamorado que Sesshomaru estaba de Rin, así mismo, de cómo durante sus años de relación, había controlado sus intenciones, para darle a la chica el espacio que ella merecía. Afortunadamente, la castaña era una mujer increíble, sabía que el mayor de sus hijos estaría en buenas manos.
Su futura nuera, era un orgullo para él, le agradaba lo feliz que hacía a Sesshomaru así como agradecer, que fuera la única que había logrado que su hijo cambiara, mostrando la mejor versión de sí mismo.
Sonrió con satisfacción y en compañía de su segundo hijo, los tres permanecieron de pie, esperando la llegada de la novia.
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Aquel día, despertó sintiendo aún más nervios, que con los que había dormido y aunque se esforzó en seguir los consejos de su madre y de Kagome, el amanecer bien descansada, no había salido bien. Afortunadamente, ese cumulo de nervios, era provocado por su inmensa felicidad.
En comparación con Rin y Sesshomaru, Kagome e Inuyasha, tenían un año de haberse casado, así que la mujer de hermoso cabello azabache, ya era totalmente parte de la familia Taisho.
Por lo tanto, no tenía mucho tiempo en que Kagome y Rin se habían vuelto cercanas, pero que ese día, que llegara la cuñada de Sesshomaru para ayudarle a arreglarse, fue un punto clave para que su relación fuera más estrecha. Desde temprano había estado presente para realizar todo lo planeado que una novia suele hacer para antes del gran momento, teniendo como resultado, agradables risas y conversaciones cómodas.
Su madre se había encargado del peinado, como dueña de una abundante melena, había sido de mucha ayuda para realizar el modelo perfecto que resaltara su rostro e hiciera lucir su vestido. Kagome por su parte, se encargó del maquillaje, resaltando los finos rasgos de la mujer, enfocándose en sus hermosos ojos cafés. Finalmente, la hora de ponerse el vestido había llegado.
Era completamente hermoso, ligero, con un escote en uve que resaltaba sus pequeños pechos, dándoles forma de corazón con la ayuda de dos delgados tirantes que lucían por su clavícula, la caída era recta, de una tela suave y delicada que resaltaba las curvas de sus piernas. Sus zapatillas eran altas, pensando en que con ellas, podría alcázar un poco a Sesshomaru, finalmente, tomo el ramo de gardenias en sus manos. Ya estaba lista para salir en dirección al templo.
Tanto su madre como Kagome, no paraban de alabar a Rin por lo hermosa que lucía, así mismo su padre y su hermano, mencionaban que era verdad, porque realmente, ese día, Rin parecía toda una princesa.
Mientras se dirigían al templo, el corazón de la castaña, parecía tambor dentro de su pecho, llenándola a cada minuto de incontrolables deseos por llegar de una buena vez, sabía que ya iban tarde y aunque era costumbre, la sola idea de que Sesshomaru se impacientara, la ponía nerviosa. Además, ya quería verlo, estaba segura que luciría increíblemente apuesto.
- Y tu querida, ¿Cuánto tiempo llevas casada? – cuestiono la madre de Rin a Kagome
- Hace poco cumplimos un año – respondió sonriente
- Ya veo… entonces ¿Están esperando el tener hijos? – indago curiosa
- Así es – suspiro – Inuyasha y yo lo hablamos, llegando al acuerdo de no tener familia hasta cumplir algunos de nuestros objetivos
Rin escucho en silencio aquella conversación y aunque era muy respetable la decisión de Inuyasha y Kagome. Por su parte, no deseaba lo mismo, en realidad, la idea de tener una familia con Sesshomaru la llenaba de ilusión, pues imaginarse cargando a un bebe en sus brazos, teniendo a su lado al hombre a quien tanto amaba, era un objetivo para ella.
Lo mejor es que sin necesidad de hablarlo, sabía que Sesshomaru deseaba lo mismo.
Después de soltar un suspiro, fijo sus ojos a la ventana, viendo que por fin, habían llegado.
Mientras le ayudaban a bajar con elegancia del auto, Rin levantó la mirada, en busca de Sesshomaru, pero sin esperarlo, a quien vio a lo lejos, fue a Kirinmaru. Por el movimiento aparto los ojos unos segundos y cuando por fin pudo concentrar mejor la mirada, aquel muchacho que parecía vestir un elegante traje y lucía sus característicos risos rojos, ya no estaba ahí.
Quizá, había sido su imaginación, así que olvidándolo por completo, se concentró en lo verdaderamente importante.
Su padre tenía razón, aunque habían pasado solo quince minutos, los había sentido tal y como si fuesen horas, pues sintió que el alma regreso a su cuerpo, cuando la vio bajar de aquel auto, luciendo tan perfectamente hermosa. No tenía duda de que ese día, Rin luciría como una princesa, pero aun así, había quedado completamente impactado.
Sesshomaru ya se encontraba en el altar, esperando ansioso la llegada, de quien sería su esposa. Entonces, al verla caminar a su dirección, solo comprobó lo deseoso que estaba, de casarse con ella. Mientras que Rin, el contemplar como ese hombre la esperaba, con sus penetrantes ojos clavados en ella, solo le incitaban los deseos de correr a su lado para nunca más, separarse de él.
Una sensación de electricidad, se sintió en cuanto ambos se tocaron las manos, compartieron miradas llenas de ilusión, de amor y colocándose uno, junto al otro, dieron comienzo. Sus votos los pronunciaron de frente, mientras parecían conectados por la intensidad de sus miradas, así como el compartir el ritmo en que sus corazones latían.
Y así, después de pronunciar el "si" compartieron un beso, sellando su unión.
Sesshomaru, entrelazo su mano con la de su esposa, la abrazo a él y con una sonrisa de satisfacción, se dirigieron al lugar, donde se celebraría su fiesta.
Se veían completamente felices, completamente enamorados, el mayor de los Taisho, lucía una sonrisa que pocas veces compartía a alguien que no fuera Rin, y la castaña… además de deslumbrar con su belleza, radiaba dicha, por haber comenzado una nueva etapa en su vida, al convertirse al fin, en la esposa del hombre a quien siempre amo.
Ser espectador de todo aquello, era lo único que podía hacer un Kirinmaru, quien desde lo lejos, contemplaba la escena, sosteniendo en un mano los pedazos de su corazón roto, y en la otra, una botella de vino casi vacía, siendo la única compañera en sus intentos fallidos de contener sus inmensas ganas de llorar.
Desde haberse enterado de su compromiso y ver que pasaban los meses sin obtener una fecha, creyó que quizá, nunca se realizaría, pero grande fue su sorpresa al saber que en tan solo una semana, el amor de su vida, la mujer a quien había esperado por tanto tiempo, se casaría con el que algún día fue su mejor amigo.
- ¡Por un momento creí que lo harías!
Escucho el pelirrojo detrás de él, reconociendo al instante esa voz, pues ¿Cómo podría olvidarla? Cuando años atrás, creía que la dueña de esa voz, era la mujer de sus sueños.
- Pero fue una buena decisión contener el "yo me opongo" que tenías planeado – burlo, observando con curiosidad al hombre. Él, continuó sin responder – Ya veo… entonces, es verdad, Rin fue la razón por la que tú y mi hijo terminaron con su amistad
Kirinmaru volteo sorprendido, le pareció extraño que Irasue, no estuviera enterada de lo sucedido.
- Ahora entiendo porque nunca me lo dijeron – adelanto entre risitas – Enamorado de la novia de tu mejor amigo…. Vaya que les gustan los dramas
- No estoy de humor en este momento Irasue – adelanto irritado
- Aún recuerdo cuando me hablas con respeto – pronuncio fría - ¿Qué les paso a tus modales?
La bella y elegante mujer tenía razón, si bien, se tenían la confianza suficiente, no significaba obtener el derecho a levantarle la voz.
- Tienes razón… me disculpo – suspiró - ¿Cómo que nadie te lo dijo? – cuestiono en seguida
- Ya conoces a mi hijo, es muy reservado con su vida personal, además, supongo que tampoco lo hizo porque sabría mi reacción – explico sonriente. Después de unos segundos, soltó un suspiro – Te vez patético Kirinmaru
- No puedo negártelo…
- Eso significa ¿Qué es real? ¿Lo que sientes por ella, es real? – pregunto firme – Piensa bien tu respuesta, porque años atrás, creías sentir lo mismo por mi ¿Estás seguro que no es solo una ilusión más?
Aquella pregunta retumbo en su cabeza. En su vida, había experimentado sentir grandes sentimientos por dos mujeres, ¿Quién hubiera pensado que ambas, tendrían que pertenecer a la vida de Sesshomaru? Lo que lo llevo a recordar, como es que comenzó esa historia, cuando a escondidas de su mejor amigo, mantuvo un romance con su madre.
Comentarios de la Autora:
¿Se esperaban algo como esto? Como les comente, Irasue entraría a ser parte de la historia. Espero que sea de su agrado, pues se vienen capítulos muy interesantes.
Por cierto, no voy a negar que me rompe el corazón, ver que casi nadie comparte conmigo su opinión acerca de los capítulos… de verdad espero que no sea porque ya no les gusta la historia, pero bueno, la continuare hasta terminarla para poder continuar con mi siguientes trabajos.
Les mando un fuerte abrazo a quienes llegaron hasta aquí. Saludos.
Curiosidades de la Historia:
La razón por la que case primero a Inuyasha y Kagome fue inspirada en los hechos de Inuyasha y HNY como sabrán, la primer pareja fue InuKag y después de algunos años, mi favorita SesshiRin.
