Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.


El vestido de Rin

Capítulo 30


Después de ese día, las palabras de la mujer no dejaron de pasearse por su mente ¿A qué se refería con eso? ¿Verlo de manera diferente? Además ¿Desear verlo muy pronto? Si no se engaña a si, mismo, parecía un coqueteo pero… eso era imposible, Irasue era la madre de su mejor amigo, y aunque admitía que su belleza, era tan espectacular como recordaba, así como no tener ningún impedimento por la diferencia de edad, algo como eso, nunca pasaría.

Pero tan solo un par de semanas de comenzar clases en la universidad, un afortunado encuentro, lo haría cambiar de opinión.

- ¡Hey Sesshomaru! – hablo el pelirrojo - ¿Por qué no vamos esta noche a visitar ese nuevo lugar? El tal "Amapola" dicen que las bebidas son buenas y que las chicas que lo visitan, son de preciosas. Vayamos a verificarlo

- No suena mal – respondió curioso – Pero no puedo

- ¿Qué? – replico incrédulo – Es fin de semana, claro que puedes o ¿Acaso planeas alargar tus días en la biblioteca?

- No es eso imbécil – adelanto levantando las cejas – Hoy es la estúpida cena familiar

- ¡Oh! ¿Ya paso un es, tan rápido?

- Más de lo que esperaba – suspiro – En fin, será la hasta la próxima semana

- Bien… Buena suerte amigo – indico resignado y ambos jóvenes se despidieron

Para Kirinmaru hubiese sido fácil ir a ese lugar sin la compañía de Sesshomaru, pero lo malo es que no era divertido sin su gran amigo. Conocerse desde niños había formado entre ellos un lazo de amistad tal y como si de hermanos se tratara, incluso, llegando a sentirse parte de la familia Taisho, no solo por lo acogido que siempre fue, sino porque el joven pelirrojo estaba prácticamente solo.

Su padre era un empresario rico y poderoso quien pocas veces se encontraba en casa, así que ser criado por sus empleados era algo que compartía con Sesshomaru. A pesar de compartir calor con diferentes mujeres, cada noche, la soledad no le molestaba y disfrutaba de ella, como esa noche, pues había planeado ir a cenar a uno de sus restaurantes favoritos.

Gracias a su posición y apellido, era bien conocido al igual que Sesshomaru, en los lugares más exclusivos de la ciudad, así que al llegar al restaurante, su recibimiento, fue tal y como siempre. Pero mientras lo escoltaban a la que sería su mesa, la voz de una mujer lo detuvo en seco, pues al voltear, se percató que no se trataba de una dama común.

- Kirinmaru Del Alba – pronuncio ella

- Lady Irasue – suspiro sorprendido – Es un placer volver a verla – agrego con una reverencia

- Lo mismo digo – respondió al instante de beber de su copa

El joven que aún permanecía impactado por dicho encuentro, la observo atento, lucia perfectamente hermosa como siempre, con un vestido morado y el escote indicado para hacerlo perder la vista, su porte era tan elegante como glamuroso, que radiaba la esencia de una sensual reina. Pero lo más extravagante era, que esos ojos color ámbar, le dedicaban una mirada tan provocativa como estremecedora.

- Señor Del Alba, ¿Lo llevo a su mesa? – preguntó la hostess al notar que el joven no se movía ni pronunciaba palabra. Entonces:

- Se sentara aquí querida – adelanto la mujer - A menos que ya tengas con quien cenar

- Vine solo… - sonrió - Y realmente la duda sería más para mí que para usted

- Suelo disfrutar de la soledad, pero… también de las buenas oportunidades – indico, con actitud traviesa. Acto que el joven comprendió por completo.

- Comparto sus ideales mi Lady – confeso, al instante de tomar asiento a su lado.

Irasue, sonrió complacida, había sido bastante fácil. Mientras que del lado de Kirinmaru, ya no tenía dudas, la mujer le coqueteaba abiertamente y ¿Quién era él, para negarse ante dicha invitación? Como bien lo había dicho ella, debía tomar y disfrutar esas oportunidades que daba la vida. Compartiendo no solo una deliciosa cena con una hermosa mujer, sino también por levantar su ego, al recibir coqueteos de una dama como Lady Irasue.

Pero sin esperarlo de esa manera, la cena fue realmente increíble.

No solo su conversación fue agradable y muy interesante, sino que se había sentido con tanta confianza que cada uno había expresado de manera natural, su punto de vista. A pesar de su edad, Kirinmaru era un joven inteligente y muy culto, así que mantener un tema con Lady Irasue no había sido un gran trabajo, lo que realmente era un esfuerzo, era mantener sus postura ante tal presencia tan impactante.

Era una mujer realmente increíble, quizá más de lo que recordaba, pues en esa cena había descubierto en ella, una cara diferente, pues compartía con él, más que solo opiniones, no podía negar que tenerla tan cerca le provocaba pensamientos que solo sus instintos podían expresar, incluso con solo verla sonreír, le causaba sentir emociones que nunca antes había experimentado.

Y lo mejor de todo, es que ella, parecía expresarle de manera clara su interés por él. Al principio lo comprendió pues Irasue, podía darse el gusto de coquetear con quien quisiera, era tan sensual que nadie se le podía negar, pero no fue hasta que la invito a bailar que descubrió, una intención diferente a solo estar jugando.

- ¿Me permite esta pieza, mi Lady? – propuso galante, poniéndose en pie.

- ¿Sabes moverte bien? No me gustaría perder el tiempo, mucho menos quedar en ridículo – adelanto sincera. Kirinmaru, soltó una risita

- Le aseguro que quedara complacida – la elegante dama, sonrió con un poco de duda pero al final, acepto la mano que el apuesto joven le había ofrecido

Para su sorpresa, Kirinmaru había acertado, estaba realmente complacida por la manera en que bailaba, así mismo por la sensual forma en que sus manos se paseaban por su cintura, llegándose a cuestionar, ¿Qué si era así de bueno para bailar, que tan bueno sería también en la cama?

No solo descubrir que había crecido para convertirse en un apuesto e inteligente joven, capturo su atención, sino también el extraño interés que había generado en ella, sintiéndose completamente atraída por su varonil personalidad. Lo mejor de todo, es que parecía no tener ningún impedimento en coquetearle o corresponderle de manera abierta, así que estaba decidido, Kirinmaru sería el siguiente hombre en quien pondría su atención.

Finalmente, después de dicho descubrimiento, ambos salieron del restaurante. El joven pelirrojo acompaño a la dama hasta su auto y planeo despedirse sin más, cuando ella tomo la palabra:

- Fue una agradable noche…

- Lo mismo digo mi Lady

- Fue una fortuna, el encontrarnos hoy, ¿No lo crees? – Kirinmaru levanto una ceja – Pero ¿Sabes? No dejemos nuestro próximo encuentro en manos del destino – adelanto, con mirada profunda – Este es mi numero – le dijo proporcionándole una pequeña tarjeta – Así mismo, sabes bien donde está mi casa

Dicho eso, beso la mejilla del joven y entrando a su auto se marchó.

No había podido ser más clara y Kirinmaru lo supo perfectamente, al grado de quedar paralizado, sin aire en los pulmones y el corazón palpitándole al cien. ¡Era increíble! Lady Irasue le había hecho una invitación a pasar una noche con ella. La cuestión era que, si él, aun sabiendo que se trataba de la madre de su mejor, amigo ¿Aceptaría dicha invitación?

Había pasado una semana desde su cena con Lady Irasue, y durante todos esos días, no había podido dejar de pensar en ella, de recordar su sonrisa, de pasear por su mente la hermosa imagen de esa extravagante mujer y de la invitación que tenía pendiente a responder. Si bien, había sido una agradable noche, con coqueteos y miradas traviesas, imaginarse pasar una noche con ella, de la manera en que solía hacerlo con cualquier chica que le gustara, era algo diferente.

Más que nada porque Sesshomaru se interponía entre la elección de sus deseos. Obviamente no le comentaría absolutamente nada, pero sería incomodo, así que antes de tomar una decisión, indago sobre el tema.

- ¿Sesshomaru? – hablo

- ¿Qué pasa?

- El día del evento de bienvenida a la universidad… Cuando apareció tu madre, realmente creí que agradecerías su presencia

- ¿De qué demonios hablas? – cuestiono irritado - ¿Por qué creíste esa estupidez?

- Porque es tu madre… - pronuncio incomodo

- ¿Y que con eso? Sabes perfectamente que nunca se portó así conmigo

- Pero al menos tienes a tu madre – suspiro

- Tuve una madre, y no fue Irasue – confeso sincero

- Entonces… ¿Realmente no te importa lo que ella haga, con su vida? – pregunto, intentando ocultar su interés por la respuesta

- Me tiene sin cuidado

- De acuerdo – respondió entre suspiros, cerrando el tema. Sabía que si indagaba más de lo necesario, Sesshomaru sospecharía algo extraño - Por cierto – agrego - Ese lugar "Amapola" es realmente bueno

- Si, lo es… - afirmo Sesshomaru – Vayamos esta noche

- Ah, no podre esta noche amigo

- ¿Qué? ¿Acaso tienes una cita? – burlo incrédulo, pues conocía a la perfección la reputación de su amigo

- No… yo no tengo citas – alardeó - Es solo que… parece que mi padre vendrá esta noche y… desea hablar conmigo

- Ya veo. Entonces iré solo

- ¿Qué? Cuando fuiste a tu estúpida cena familiar, yo no hice eso – replico

- Porque eres un imbécil… - respondió al momento, de soltar una risa burlona

Ambos jóvenes, acordaron ir otra noche a ese lugar que estaba seguros, sería su favorito y después de despedirse, cada uno se marchó.

Mientras se dirigía a su auto, Kirinmaru soltó un suspiro, saco de su cartera esa pequeña tarjeta y sin pensarlo más, llamo al número que venía en ella.

- ¿Lady Irasue? – hablo nervioso – Soy Kirinmaru

- ¡Oh! ¿Del Alba? No creí que fueras a llamarme tan pronto – comento sincera con voz sarcástica

- Si… bueno yo…

- Te espero esta noche, no llegues después de las ocho – interrumpió demandante

Después de colgar, arranco su auto para dirigirse a aquella mansión que no visitaba desde hace casi, diez años.


Comentarios de la Autora:

Y aquí el segundo capítulo de la historia entre Kirinmaru e Irasue ¿Qué les esta pareciendo? Déjenme sus opiniones y comentarios en los Reviews, saben que me encanta saber que les va pareciendo la historia. Por cierto, no me han dicho que les ha parecido la amistad que solían tener Sesshomaru y Kirinmaru, quiero saber…

Bueno, por hoy es todo y nos leemos en la próxima actualización, por cierto, en cuanto termine "El vestido de Rin" continuare con "Sesshomaru el frio Yokai" así que estén al pendiente. Les mando un fuerte abrazo.

Curiosidades de la historia: Quizá nunca lo diga, pero Sesshomaru quiso mucho a Izayoi, al grado de considerarla su madre.