Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.
El vestido de Rin
Capítulo 36
Escuchó la puerta de entrada sintiendo enseguida como el corazón se le detuvo, pues sabía que era él. Aun no había podido encontrar su labial favorito y la correa de sus tacones seguía sin sujetarse. Rin soltó un suspiro, aunque hubiese deseado hacerlo de otra manera, salir del tocador ya no fue una opción. Esperaría a que Sesshomaru entrara a la habitación, ya se ingeniaría un plan B.
El hombre por su parte, entró a su casa esperando como cada noche, el recibimiento de sus hijas que siempre corrían para abrazarlo, y al notar que no aparecieron así como la ausencia de ruido, supo de inmediato que algo estaba pasando. Sabía que Rin estaba en casa, había velas encendidas por todas partes pero le pareció extraño que ella, tampoco estuviera presente.
Se dirigió a su habitación y por el sonido de sus tacones, supo que estaba en el tocador.
- Rin… - pronunció
- ¿Ah? Mi amor, ya llegaste… - respondió ella desde adentro
- Si… - suspiro incomodo, pues Rin solía recibirlo siempre dejando en pausa cualquier cosa que estuviera haciendo para ir a abrazarlo - ¿Dónde están Towa y Setsuna?
- En su habitación mi amor. ¿Recuerdas que te dije, que hoy vendrían de visita Kagome y Moroha? Pues estuvieron jugando todo el día, se divirtieron mucho, es por eso que terminaron tan cansadas – explicó – No creo que despierten hasta mañana
- Ya veo… - comentó serio, y sin decir más, se dirigió a la habitación de sus hijas
Abrió la puerta y contempló a ambas, perdidas en un profundo sueño. En sus labios se dibujó una leve sonrisa de satisfacción y después de dar un último vistazo, las dejó dormir para dirigirse nuevamente a su habitación. Se sentía cansado y lo que deseaba era acostarse en la cama, abrazar a su hermosa esposa, saborear el delicioso perfume de su cabello y por fin, ponerse a dormir.
Entró a su habitación comenzando a desatarse la corbata de su cuello, esperando encontrar a su esposa frente a él, pero no, ella continuaba encerrada en el tocador. Frunció el ceño, ¿Qué tanto estaba haciendo ahí dentro y con tacones? Entonces, habló:
- ¿Qué estás haciendo Rin? ¿Por qué no sales?
La mujer ya estaba lista, solo estaba esperando el momento apropiado para sorprender a su esposo. Y al escucharlo molesto, supo que era hora.
- Solo me estoy probando lo que compré hoy – pronunció risueña - ¿Quieres saber qué es?
- ¿Qué compraste? – cuestionó sin mucho ánimo.
Sabía que su esposa junto con su cuñada, habían ido de compras ese día, tenían ya un par de años en que su amistad había aumentado y solían reunirse para salir a las tiendas o tomar café. Realmente le agradaba que Rin tuviera una amiga tan confiable como Kagome, aunque no lo dijera, su cuñada era agradable y que soportara a su hermano ya era suficiente como para apreciarla.
- Es… como un vestido – explicó la mujer, con la intención de jugar con su esposo
- Un vestido… ¿Otro vestido? – cuestionó y aunque realmente, le complacía saber que era feliz, no entendía cómo Rin podía tener tanto espacio para los cientos de vestidos que amaba comprar.
- Algo así… ¿Quieres verlo? – burló traviesa. Sesshomaru gruñó ansioso, lo que deseaba era ver de una vez a su esposa, ¿Por qué tardaba tanto?
Tenía planeado exigirle a Rin que dejara de jugar y saliera de una buena vez, pero antes de que pudiera decir algo, ella se adelantó.
Con cuidado, la castaña abrió la puerta y aprovechando la distracción de Sesshomaru, salió del tocador.
- ¿Y bien? ¿Qué dices? – preguntó de pronto, sorprendiendo al hombre que se encontraba sentado en los pies de su cama.
Cuando Sesshomaru volteo la mirada a Rin, sus dorados ojos se abrieron cuál asombro, el dolor que cargaba en sus hombros desapareció y el sueño que tenia se esfumó. La recorrió de arriba, abajo, lo que traía puesto, no era un vestido…
Lo que traía puesto era simplemente el pedazo de tela, mas ardiente que había visto jamás. Los delgados tirantes que caían por sus hombros, sostenían el profundo escote de sus pequeños pechos, una como tipo falda que giraba en su cintura caía por sus muslos dando la apariencia de dos pétalos. El corte estaba perfectamente abierto, lo suficiente como para notar la sexy tanga que cubría solo lo necesario de su encanto femenino.
Su pelo caía por su espalda, sus firmes piernas modelaban a la perfección sus zapatillas y ese color rojo carmesí de sus labios, lo incitaban a levantarse y devorarla completa. Por esa mirada traviesa y esa pose tan sensual, Sesshomaru advirtió de inmediato que las intenciones de su esposa por hacerlo esperar, habían valido la pena.
Verla tan tentadora, no solo causó que al pasar saliva sintiera la boca seca, sino que en cuestión de segundos, su pulso se aceleró y dentro de sus pantalones, sintió como de inmediato comenzó a crecer su deseo.
Por la mirada depredadora y el haberlo dejado inmóvil, Rin confirmó con satisfacción la buena elección de su compra, así como el buen resultado de su plan B, ya que había causado en su esposo exactamente lo que buscaba, pues esa noche estaba dispuesta a ser ella, la que lo llenara de placer. Entonces, en cuanto vio las intenciones de Sesshomaru por ponerse en pie, se encaminó a él y con una mano en su pecho detuvo su impulso.
- No te levantes… - pronuncio sensual – Esta noche, yo me encargaré de quitarte la ropa…
El hombre levantó una ceja, esa actitud dominante no era lo suyo, pero al mismo tiempo, era tan seductora que estaba más que dispuesto a dejar que su esposa hiciera lo que tenía planeado. Pues con esa ropa, con esa actitud y con ese poder en sus manos, se sentía totalmente a su merced.
Rin, tomo la corbata que aún no se había terminado de desatar y sosteniéndose de ella, se sentó encima de él. Su cuerpo ya estaba ardiendo, la ambarina mirada con que la observaba, era tan profunda e intensa que sintió como su corazón comenzó a latir al ritmo del suyo.
Sesshomaru, en cuánto sintió las firmes piernas de su mujer, en un movimiento, las recibió posando sus manos sobre ellas para sentir lo suave de su piel y acariciar sin reparo todo lo que ella le ofrecía. Rin, quien sintió las grandes manos de su esposo tocando su piel, la llenó de un profundo deseo que no la hizo esperar más y abrazándose a él, comenzó a besarlo con desenfreno y pasión.
Con ansiedad, sus delicadas manos, comenzaron a desabotonar la camisa que le impedía tocar el perfecto cuerpo trabajado de su ardiente esposo. Cuando consiguió deshacerse de la camisa, posó sus manos en su fuerte pecho, comenzando a acariciar cada parte de su piel. Sintiendo entre sus piernas, el abultado deseo de Sesshomaru que punzaba con desesperación mientras ella, sentía la misma ansiedad humedecer su cuerpo.
Sentir las caricias de Rin, su cuerpo tan cerca, el sabor de sus labios y el olor de su cabello, solo aumentaba el descontrol de sus instintos. La pasión con la que lo besaba junto con el calor que emanaba el deseo en ella, lo volvían completamente loco. Así que sin resistirse, apartó sus labios de los de ella y comenzó a besarle húmedo y punzante su cuello, con la intención de pasear su lengua por todo ese maravilloso escote.
Rin, se abrazó a él, disfrutando de las sensaciones que le llenaba al sentir sus besos, pero no fue hasta que capturando una de sus pequeñas montañas, los gemidos de placer comenzaron a aumentar. Aferrándose a su cercanía, se dejaba llenar de las mil emociones que recorrían su cuerpo como electricidad que descansaba entre sus piernas. Así mismo, su deseo de ser uno con Sesshomaru, era cada vez más grande.
Es por eso que apartándose por un momento, bajo sus manos hasta ese pantalón y abriendo el cierre, dejó mostrar su masculinidad que ansiaba adentrarse en lo más profundo de sus encantos.
Rin advirtió la intención de Sesshomaru para levantarse, pero se había propuesto ser ella quien llevaría el mando de los movimientos, así que sorprendiendo a su esposo, colocó las manos sobre sus hombros y acomodándose, se dejó penetrar descansando en sus piernas, pues sentirlo llegar al tope, le había causado un suspiro de placer.
El hombre la observó complacido, debía admitir que cada que degustaba de la pasión con su esposa, podía disfrutar de esas expresiones de placer, excitación y fuego que demostraban a la extravagante mujer que era Rin.
No perdió tiempo, en cuanto lo sintió dentro de ella, irguió la espalda y comenzó a mover sus caderas de la manera más candente posible. Llenando no solo a Sesshomaru de satisfactorios placeres sino también a ella misma. Las manos de su esposo, estaban aferradas a sus redondas pompis mientras ella, se aferraba a él, abrazando su cabeza, esto, con la intención de sentirlo aún más cerca, para disfrutar aún más de las sensaciones y para complacer el cosquilleo de su cuerpo.
Entre más movía esas caderas, mas ardiente era su placer. Era perfecta, en todo sentido, su pasión al amar era única e inigualable, su cuerpo, el más hermoso que había contemplado antes, sus besos, lo más delicioso que podría probar y su amor, lo más puro que poseía en su vida.
Los gemidos y la veracidad de Rin en sus movimientos, aumentaron el calor de la habitación hasta que en un suspiro, la mujer detuvo su desenfreno consiguiendo junto con su esposo, llegar al éxtasis del placer.
Entre respiraciones agitadas, Sesshomaru la observó, parecía cansada, así que ayudándola a levantarse, la cargó entre sus brazos y la recostó en la cama para después, acomodarse a su lado. La beso con ternura en los labios y la abrazó a su cuerpo para que pudiera quedarse dormida.
No pasó mucho tiempo para que Rin abriera los ojos, encontrando frente a ella, los hermosos diamantes dorados de Sesshomaru.
- ¡Hola! – saludo ella, compartiéndole una sonrisa.
- ¡Hola! – susurro él, al mismo instante de plantar un beso en sus labios.
- ¿Ya te había dicho como me encanta que me despiertes así? – comentó Rin entre suspiros
- No hace falta… sé que te gusta
- Entonces… ¿Te gustó mi compra de hoy? – preguntó curiosa
- Me encantó, aunque no lo vi del todo bien… - agregó. Rin levantó una ceja
- ¿Ha, no?
- No, así que pienso revisarlo a detalle…
Y colocándose frente a su esposa, comenzó a besar su cuello, bajando de apoco por sus pechos hasta llegar a su vientre. Pero cuando Rin sintió que no se detendría ahí, pronunció nerviosa:
- ¡¿Qué haces?!
- Es mi turno de complacerte – respondió sensual, abriendo las piernas de Rin y comenzando a hundir su boca en aquel lugar que ya lo esperaba ansiosa.
El vestido de Rin por YazziLeon 03-04-21 a 16-12-2021
Comentarios de la Autora:
Era justo y necesario cerrar esta historia con un Lemon ¿No lo creen? Como ya sabrán no soy muy explícita pero las escenas sensuales me gustan mucho así que no podían faltar. Espero que les haya gustado. Por cierto debo confesarles algo importante:
Esta historia, estaba planeada para tener solo los dos primeros capítulos, pero me gustaron tanto que un día, me puse a pensar si podía añadir algo más, los capítulos eran abiertos y daban entrada a extender la historia, así que lo intente. Mi mente de escritora se disparó, y sin saber cómo, ya tenía toda la trama en la cabeza. Al principio planee que fueran 20 capítulos, después 30 y al final, resultaron 36. Como lo mencioné antes, esta historia fue creada y planeada para incluir la trama principal con los One-shots que tenía pensados. Me agradó mucho el resultado ya que pude incluir todo lo que quería en capítulos fáciles de leer, asiéndolos parte de la trama.
Disfruté mucho de escribir este Fic, pero más que eso, disfruté poder compartirlo con todas ustedes. Y saber en cada actualización, que les agradaba lo que escribía. Así que no me queda más que decirles GRACIAS, muchísimas gracias por su apoyo, por sus hermosos Reviews que siempre me han llenado de alegría y por tomarse el tiempo de leer.
Me despido de esta historia, e informo que no habrá epílogo. Como siempre, les mando un fuerte abrazo y nos leemos en las siguientes historias. Recuerden que ya regresé a actualizar "Sesshomaru el frio Yokai" así que pasen a leerla.
PD: Increíblemente, esta historia es la que contiene más capítulos que cualquier otra que he escrito, pero no es la más larga.
Curiosidades de la historia: Gracias al tiempo en que se escribió y el individualismo de algunos capítulos, esta historia puede leerse de distintas maneras, sin afectar el entendimiento de la trama. Así que les comparto algunas.
1. 2,1,4,3,5,7,6,8,9,11,10,12,13,15,14,16,17,18,19,21,20,22,23,24,25,33,26,27,28,29,30, 31,32,32,35,36
2. 4,6,8,3,5,7,9,11,10,12,13,15,14,16,17,18,19,20,21,22,23,25,24,26,27,28,2,1,33,29,30,31,32,34,35,36
3. 28,27,26,33,34,35,29,30,31,32,2,1,2,5,7,8,4,6,9,10,11,12,13,14,15,16,17,18,19,20,21,22,23,24,25,36
