Capitulo I
Corro desesperadamente, mi cuerpo se siente totalmente agotado, en todos mis años de luchas constantes nunca había sentido tan cerca mi muerte. Si soy honesta no tengo miedo y el dolor ha estado tan presente en mis últimas 10 décadas que se ha convertido en una parte de mi, siempre constante… Pero, si muero aquí ¿qué pasará después?… De todo lo que he hecho en mi vida solo hay una cosa que me aflige y me avergüenza.
Nunca tuve el valor suficiente para decirle la verdad.
Pero definitivamente no caeré fácilmente, soy la capitana de la segunda división del Gotei 13 y la comandante suprema de las fuerzas especiales, si he de morir, moriré luchando hasta mi último aliento y me aseguraré de llevar conmigo a tantos enemigos como me sea posible.
Empiezo a escuchar el ruido de la batalla a lo lejos, las espadas chocan, los golpes van y vienen, cuatro enemigos vienen por mi cuello, pero son terriblemente lentos, aun en mi estado los rebano rápida y limpiamente, un par más intenta atacar por mi espalda, pero inmediatamente les detengo en seco y les quiebro el cuello, no se levantarán nunca más y posiblemente yo tampoco…
No puedo más, hace 4 días estoy luchando sin descanso y los enemigos no dejan de llegar, la fractura que se generó entre el mundo espiritual y el humano es demasiado grande y todavía no se ha logrado sellar, 6 de los capitanes están trabajando en ella y se supone que yo soy la última línea de defensa, debo conseguirles todo el tiempo que pueda.
S: ¡Soi Fong, detente, retírate, aquí adentro tu mundo se ha empezado a derrumbar por completo, si sigues esforzándote tanto morirás! ¡Por favor ya para!
Escucho a Suzumebachi gritarme preocupada, la verdad es que es la primera vez que está tan angustiada en una batalla, creo que ella también lo presiente, pero no me puedo detener, todos están luchando… Ella está luchando… Y hace tiempo siento como su reiatsu está disminuyendo, sea como sea, debo conseguirle más tiempo.
Así que apoyo una rodilla en el suelo y me preparo para mi último ataque, sonrío cansinamente… ¡Si me voy a ir, que sea en grande!
S: ¡Bankai Jakuho Raikoben!
Esta vez no me preocupo por atar mi cuerpo a nada, con eso simplemente salgo volando por los aires y consigo despejar un gran área del campo de batalla, al menos les he conseguido un par de minutos más… Nee Suzumebachi, lo siento, pero mi deber prioritario es protegerla a ella, aunque sea solo un poco más…
En otro lugar del campo de batalla
K: ¡Maldición! ¿Yoruichi qué haces? Tenemos que retirarnos ahora mismo, no vamos a tener otra oportunidad para salir. Debemos replegarnos y pensar en una nueva estrategia.
Y: ¿Lo sentiste, verdad Kisuke?
K: Nos ha conseguido tiempo, el suficiente para poder reorganizarnos… No podemos desperdiciar su esfuerzo.
Y: ¡Va a morir maldita sea! No lo voy a permitir.
Estoy desesperada y por primera vez en muchísimo tiempo le grito a Kisuke, llevamos días combatiendo sin un respiro ni tregua, estamos al límite de nuestras fuerzas y ya no tenemos la capacidad para resistir, son demasiados enemigos… Ella se ha excedido, de nuevo… Solo que esta vez su reiatsu es tan débil que temo que en cualquier momento se extinga… No me importa el caos de esta situación, debo llegar a ella antes de que sea demasiado tarde, no puede morir sin saberlo, tengo que decirlo antes de que sea irremediablemente tarde, no puedo soportar la angustia, vuelvo a ver a mi amigo y le sonrío… Lo entiende a la perfección y calla…
K: Tráela con bien y cuídate, tienes muy poco tiempo… Te estaremos esperando en la base.
Creo que es la primera vez que veo tan serio a Kisuke, sabe que el riesgo es muy alto, principalmente por lo agotados que estamos, pero debo ir por ella, no la voy a dejar sola de nuevo, sin pensarlo mucho, acumulo las pocas fuerzas que me quedan y utilizo Shunko para abrirme paso hacían donde está.
No me toma demasiado tiempo acercarme, pero cuando por fin llego a su lado me quedo completamente pasmada al verla, su cuerpo tiene múltiples heridas, algunas son demasiado profundas, perdió uno de sus brazos y se rompió las piernas, en ese estado activar el su Bankai era sinónimo de suicidio… Pequeña abeja cabezona… Hasta dónde llevaste tu cuerpo solo por cumplir con tu deber... Trato de acercarme para recoger su cuerpo, pero ha sido tanto el impacto de verla inconsciente en ese estado, que perdí la noción de lo que me rodeaba y sentí un fuerte golpe en mi espalda que me estrelló contra una pared.
H: ¿Con que aquí viniste a dar pequeña basura? Tu mataste a muchos de los míos y aunque estás casi muerta, te voy a destrozar.
Observo incrédula cómo un enemigo toma a Soi Fong de la cabeza, como si fuese una muñeca y clava una daga en su pecho, ni siquiera pude reaccionar a tiempo, no logré llegar… Un odio irracional me invade y sin siquiera pensarlo decido matar al sujeto, inconscientemente active mi última arma de guerra
Y: ¡Shunshin Chohengen!
Inmediatamente arranco la cabeza del imbécil que se atrevió a tocar a Soi, pero el esfuerzo fue tanto que mi cuerpo no lo resistió y se desvaneció… Vuelvo a ver donde está el cuerpo de Soi y para mi sorpresa la veo abrir con gran esfuerzo uno de sus ojos… Me ve… Sé que está molesta de que esté ahí y si pudiese me gritaría que corriese, pero ya es muy tarde, su cuerpo está destruido por el esfuerzo al igual que el mío, ya no tengo fuerzas suficientes ni tan siquiera para poder arrastrarme hasta su lado, nos vemos intensamente a los ojos y las palabras no salen… Fue demasiado tarde… Veo cómo una solitaria lágrima baja de sus ojos y siento una propia que desciende por mi mejilla… Siento cómo su reiatsu desaparece y sé que pronto le voy a seguir, no sé qué pasará después de esto, pero hago lo último que me queda por hacer… Voy a mi mundo interior…
¡No puede ser! ¿Por qué está aquí Yoruichi- Sama? ¿Por qué no huyó? Para mi desgracia veo como lleva su cuerpo al límite para matar a ese maldito, y la veo caer al suelo, todas sus fuerzas se fueron… Yo sabía que no iba a poder salir de esto, pero por qué ella no aprovechó la oportunidad… Gira su rostro y me ve a los ojos… Estoy tan débil que ni siquiera puedo hablar, el sentimiento de impotencia me consume, ya no puedo hacer nada por ella… Una lágrima sale de mis ojos… No pude protegerla… Tampoco se lo pude decir… Veo que ella deja correr una lágrima también…
S: Suzumebachi, quiero pedirte un último favor.
S: Has ido demasiado lejos Soi, ya no hay nada que pueda hacer por ti.
La escucho llorar, quien lo iba a decir, pero tengo que hacer mi súplica, me arrepiento tanto de no haber tenido el coraje para hablar con ella y decirle cuánto la amaba y le amo… Mis palabras ya no podrán llegar a sus oídos… ¿Por qué dejé que el miedo a un rechazo, a hacer lo inapropiado, a romper las reglas me detuviese por tanto tiempo? ¿Valió la pena todo solo para morir con honor?
No.
S: Sé que cuando morimos, nuestras espadas mueren con nosotros, por que el alma de un shinigami está ligada a la de su zanpakuto… Pero te pido por favor que la protejas, si queda un poco de vida en ti después de mi muerte, ayúdala a salir de aquí, por favor
S: Soi….
Sin más cierro los ojos, mi cuerpo y espíritu se distancian, tal vez logre descansar un poco por fin…
Z: ¿Eres consciente de lo que me estás pidiendo Shihoin?
Y: Si, sé que estás molesto conmigo por no usar tu poder nunca, eres mi zanpakuto y no utilicé ni tu forma Shikai ni Bankai… Simplemente tu poder es demasiado abrumador para ser utilizado.
Z: ¡Y aun así tienes el descaro de venir a buscarme cuando ya estás prácticamente muerte! No solo mueres tú gata estúpida, yo iré contigo y ni siquiera me permitiste cumplir el único propósito de mi vida… Llevo siglos viendo cómo tu mundo interno cada vez se opacaba más y todo por culpa de esa chiquilla, eres una cobarde Shihoin, me he estado ahogando en tu constante angustia por esa niña y no tuviste los ovarios para enfrentar eso.
Y: Lo sé…
Z: Maldita sea mujer… ¿Por qué has sido así conmigo?… Yo hubiese querido pelear a tu lado…
Y: También lo sé… Y me siento honrada de que estuvieses conmigo a pesar de todo, por eso te pido este único favor… Dale tu fuerza, si queda una oportunidad para ella, sácala de aquí y protégela.
Z: Nunca he entendido porqué a pesar de amarla con tanta devoción no se lo dijiste.
Y: Yo tampoco lo sé… Por idiota supongo, me daba miedo perderla… aunque al final fue lo que hice…
Z: Veré si puedo hacer algo por ella, pero no te prometo nada Yoruichi, ni siquiera nosotros sabemos bien qué pasa cuando mueren nuestros dueños…
Y: Gracias….
No pude más, salí de mi mundo interno solo para ver el cuerpo inerte de Soi… Lo siento pequeña abeja… Otra vez rompí nuestra promesa… Mi cuerpo pesa tanto y mis ojos se cierran que simplemente me hundo en la oscuridad…
K: ¿Pasé años viendo ese tonto juego entre ustedes para esto? Al menos aquí estarán juntas…
Kisuke reclamaba frente a la tumba de su mejor amiga y de Soi Fong, no pudo regresar a tiempo, cuando por fin lograron sellar la barrera y regresar al campo de batalla, encontró los cuerpos de ambas sobre la tierra y sintió el mundo romperse bajo sus pies… Lo único que pudo hacer fue recoger sus cuerpos enterrándolas juntas y dejando sus respectivas zanpakuto en una caja, entre sus tumbas… Las dos mujeres, grandes guerreras, luchadoras infalibles que no presentaban un mínimo de miedo ante el combate, huyeron por el miedo a verse frágiles ante la otra, a saberse expuestas, sin máscaras ni barreras… Se necesita más coraje para el amor que para la guerra, porque el amor es permitir que vean más allá de tus apariencias, que te conozcan como realmente eres y eso es lo que aterra a muchos.
Pero saben, la vida es una gran maestra, no permite que nadie escape de sus enseñanzas y si no aprendes te repite la lección, ya sea en esta vida o en la otra…
¡Hola!
Esta es mi primer historia YoruSoi, la empecé a escribir con una idea en mente, pero no sé exactamente cómo va a terminar, pero si están leyendo y les ha llamado la atención, espero que me acompañen a ver qué va a pasar... Sé que empieza un poco triste, pero bueno, la vida no siempre es color de rosa... Pero si es muy bella.
En fin, espero seguir desarrollando esta historia (y transporte público, claro).
¡Nos leemos pronto!
