La primera vez que Tanjiro fue a visitar a ambos ex-pilares, mayormente a Giyu, se llevó una gran sorpresa.
Él ya sabía el tipo de relación que había entre ambos, que eran una pareja. Esposos en secreto, habiendo sido casados por el único hijo (varón) de Oyakata-sama.
Así que, eso no era lo que le sorprendió.
Lo que había dejado a Kamado sin palabras, fue el hecho de ver al irascible y violento pilar del viento, apacible; por no decir, dócil mientras tenía recostada su cabeza en el regazo de Giyu.
Aunque sabía por Nezuko, que Shinazugawa no era una mala persona. A veces le costaba imaginar al albino con una cara más relajada o amable, cuando siempre se mostró amenazante.
Pero, él creería por las palabras de su amigo Genya y por lo que veía, que Sanemi también podía ser afable.
— ¿Qué tanto estás mirando, mocoso? — inquirió Sanemi, al notar su presencia y mirada. Mirándolo molesto.
Giyu en cambio le sonrió, saludándolo. Saludo que Tanjiro respondió, sonriendo ligeramente nervioso —por la mirada fija de Shinazugawa en él—.
(Hasta verlos a ambos como pareja, también resultaba un suceso extraordinario).
