Cambio.
Cuando Itachi llegó a la torre hokage esa tarde, todavía pensando en un encuentro imaginario con la hermosa chica Hyuga, tuvo que despejar su mente cuando Tsunade lo mandó a casa de Asuma Sarutobi en búsqueda de unos papeles importantes que se necesitaban acerca del clan Sarutobi.
—Tal vez incluso Asuma pueda ayudarnos con tu problemita —indicó la hokage a Itachi en un murmullo antes de dejarlo partir.
Itachi no le dio mucha importancia a ese comentario, iba pensando en todas las locuras que últimamente había hecho por culpa de sus verdugos acosadores.
¿En realidad ser virgen era algo tan malo como ellos siempre decían? La respuesta aún no estaba muy clara para el Uchiha, pero a juzgar por los comentarios de amigos e incluso de su superior, era un problema que debía solucionarse lo más rápido posible, sin importar el costo ni la mujer que tuviera la desgracia de seducir.
Un escalofrío recorrió su cuerpo al imaginarse seduciendo de verdad a alguna extraña mujer sólo para poder acostarse con ella, pensar en acariciarse y excitarse eran cosas que su cerebro ni siquiera podía imagina, simplemente él no estaba hecho para hacer tales cosas como tener sexo.
Suspiró mientras se acercaba a la casa donde encontraría a Asuma, él siempre creyó que no estaría en este mundo para cuando algo tan importante como elegir pareja para hacer el amor pasara, pero ahora estaba metido en serios problemas a causa de la misma razón. Maldecía su suerte y a sus amigos por arrancar de él la idea de que sólo se debe tener sexo con la persona que llegues a amar.
¿Idea de una joven adolescente? Tal vez, pero Itachi había saltado en su vida el proceso de ser un adolescente hormonal desquiciado, por lo que ahora tendría que pagar el karma en su vida adulta. No había nada más lamentable.
—¿Itachi? —Asuma lo sacó de sus pensamientos pesimistas e hizo que el menor girara el rostro en su dirección, ya que la voz del mayor provenía del techo de la casa—. Vaya, en serio que debes tener problemas en la torre si te mandaron conmigo —comentó el dueño de la casa bajando de un salto y poniéndose a lado de Itachi, poniendo una mano sobre su hombro—, pero no te quedes ahí, pasa por favor.
El menor estaba a punto de preguntar a lo que se refería con estar en problemas, si lo único que había hecho mal hasta ese momento era haber llegado tarde debido al exceso del alcohol y quien sabe que otras sustancias.
La hospitalidad de un miembro de la familia Sarutobi era algo que Itachi no esperaba, con todo lo que había tenido que pasar, ahora hasta la persona más decente y pulcra de la ciudad podía ser un pervertido de closet, así como un tímido maestro de la academia que según todos era tímido pero ante sus amigos, no dejaba de hablar de mujeres y sus infidelidades. Él ya no podía confiar en nadie que se dijera honorable.
Cuando llegaron a una habitación que parecía una sala de estar, se sentaron, uno frente al otro. Itachi sentía la mirada inquisidora de Asuma examinarlo de pies a cabeza, y aunque no habían dicho una sola palabra después del saludo, parecía que el ambiente de la habitación no cambiaría con el paso de los minutos, por lo que el Uchiha decidió dar el primer paso y terminar rápido con su misión.
—La hokage me mandó por unos pergaminos que usted ha querido donar generosamente a la sección prohibida.
—Yo no diría que lo doné con generosidad —Asuma se levantó y sirvió té que había estado en una olla desde que él se había levantado esa mañana—, Tsunade me amenazó con volver a ponerme en misiones que puedan acabar con mi vida, y ahora que Kurenai necesita cuidados con lo de su embarazo, no puedo darle una escusa a la quinta para mandarme lejos —se sentó en su antiguo lugar, deslizando una de las tazas que quedó frente a Itachi y luego tomó un sorbo de su propia taza.
—Le agradezco su consideración con la hokage, sé de buenas fuentes que estuvo muy cerca de la muerte en su última misión en activo —Itachi no había estado ahí cuando eso había pasado, pero en su borrachera pasada, Gai había comenzado a llorar por todas las bajas que habían sufrido, de compañeros, de amigos, de colegas que no habían podido salvar, y también había mencionado a aquellos a los que casi perdían en batallas, fue en ese momento cuando Kakashi se coló a la conversación y aseguró que todos se sentirían algo mal si Asuma hubiera muerto contra Hidan, pero para su suerte, eso no había sucedido, aunque poco había faltado. Y el azabache sólo podía sentirse peor al saber que él había ocasionado, directa o indirectamente, la muerte de muchos inocentes.
—Si me la pasara odiando o arrepintiéndome de mi pasado, no tendría tiempo para pensar en todo lo que quiero hacer en el futuro. Hay tanto que hacer todavía como para que gaste mi tiempo en cosas que jamás podré cambiar —Asuma lo miraba directamente a los ojos con una sonrisa burlona, sabiendo que no sólo contestaba a lo que Itachi le dijo sino que casi estaba adivinando los pensamientos del genio Uchiha.
—Supongo que es cierto —el menor tomó un sorbo de té y miró el anillo en el dedo anular de Asuma, haciéndole recordar que de todos los senseis que había conocido y que ahora lo rodeaban, sólo el que estaba sentado frente a él era el único que tenía una prometida.
Sus amigos se la pasaban dándole consejos de amor, o mejor dicho, de sexo y de cómo no parecer un idiota en el intento, pero ahora que lo pensaba mejor, ninguno de ellos tenía tan siquiera una pareja sentimental y a pesar de eso le daban mil recomendaciones que, al menos hasta ahora, no habían funcionado, lo cual resultaba irónico. Pero, tal vez escuchar un consejo de alguien que si tenía una mujer destinada podría cambiar las cosas a su favor.
Itachi regresó a la realidad cuando Asuma dejó sobre la pequeña mesita de madera los cuatro pergaminos que su padre le había dejado antes de morir.
—Pues, creo que por ahora sólo puedo donar esto, pero espero que sea suficiente para la hokage —Asuma estaba por terminarse su té cuando Itachi dejó su taza sobre la mesa con demasiada fuerza, llamando su atención.
—¿Pasa algo Itachi? ¿Quieres más té? —preguntó con cierta curiosidad.
El menor miró al Sarutobi con una mirada demasiado seria para lo que estaba a punto de preguntar pero no podía evitar pensar que, de todos los ninjas que conocía en la actualidad, tal vez Asuma fuera de los más particulares, ya que tenía un estilo único que lo hacía lucir realmente bien a pesar de no ser tan agraciado como los Hyuga o los de su clan, y eso era algo que Itachi admiraba secretamente, por lo que si tuviera que pedirle ayuda a alguien con respecto a su apariencia, sería al ninja que lo acompañaba, él era su mejor opción.
—En realidad, lo que quisiera hablar con usted es un asunto personal —Itachi por fuera lucía tan calmado como siempre, aunque por dentro fuera estuviera recriminándose por tocar un tema tan poco profesional en medio de una misión otorgada por la hokage.
—Dime de qué se trata, con gusto ayudaré si puedo hacerlo —por su parte, Asuma sabía muy bien lo que Itachi tenía que decirle, o al menos se hacía una idea, no era secreto para ningún sensei el problema de la virginidad de Itachi, y mucho menos para él que era amigo cercano de Kakashi, unos de los principales consejeros del menor en esa situación. Había decidido actuar como si no estuviera enterado de nada esperando que Itachi encontrará en él un refugio donde ocultarse de sus otros desesperantes amigos, y al parecer, había tomado la mejor decisión.
—¿Usted cree que yo soy bien parecido? —Itachi escondió su rostro tras la taza que en ese momento había llevado a sus labios.
—¿Qué? —Asuma había escuchado bien la pregunta, pero no entendía porque le preguntaba eso y no algo relacionado a como acostarse con éxito con distintas mujeres. Soltó una carcajada pero al notar el ceño fruncido en la cara de Itachi carraspeó, tratando de regresar a su actitud de siempre—. No, lo siento, he escuchado claramente tu pregunta, es sólo que no me esperaba algo así.
Itachi se levantó de su asiento y de forma tranquila hizo una leve reverencia, despidiéndose de Asuma, este último lo miraba con una ceja alzada.
—Lamento molestarlo, creo que será mejor que me retire.
—Oh, vamos —Asuma se levantó de su lugar y tocó el hombro de Itachi, apretándolo ligeramente—. ¿Quién hace una pregunta sobre su aspecto y luego se va sin escuchar la respuesta? —el mayor sonreía mientras guiaba a Itachi a una habitación— Sé que eres alguien paciente, tanto como para defender tu aldea a sus espaldas por casi toda tu vida —Itachi caminó despacio y dejó que su flequillo ocultara su mirada llena de recuerdos dolorosos—, así que, si usas esa paciencia en estos casos, te aseguro que también habrá grandes sorpresas al final —el menor miró al mayor y no notó ninguna burla, así que sólo asintió despacio.
Llegaron a una habitación que Itachi deducía era la que el sensei usaba en su adolescencia, ya que había ropa con el emblema de los Sarutobi, pero era ropa más vieja que la que él había dejado atrás en la residencia Uchiha. Además, había muchos aretes y piercing esparcidos por los diferentes muebles de madera de aquel cuarto.
—Bien —Asuma se sentó en su antigua cama, mirando a Itachi con una sonrisa ladeada—, eres bastante atractivo incluso con ese nuevo chaleco de consejero —el menor miró su pecho, su chaleco era bastante simple, lo usaban siempre los que fueran la mano derecha del hokage, un chaleco verde que parecía más un protector que otra cosa, aunque el suyo, por ordenes de la quinta, tenía el emblema de su clan, como si ella trata de reconectarlo con todo lo que había dejado atrás en su tiempo de desertor—. Aunque si te soy sincero, tu capa de miembro Akatsuki te da un aire de chico malo que a las mujeres les fascina —comentó con diversión al imaginarse la bata de nubes rojas siendo transformada a un chaleco largo, ya que al quitarle las mangas seguro que lo haría lucir más rudo de esa forma—. Podemos arreglarla para que te ayude a mantener esa imagen de rebelde que tienes, aunque, obviamente tendríamos que acomodar tu cabello con el mismo estilo que el atuendo —Asuma se levantó de su asiento y caminó hacia Itachi, dando una vuelta alrededor de él, pensando en como sería el mejor peinado—. ¿puedo? —Itachi giró su rostro a la izquierda y miró a Asuma mirar su cabello, estirando las manos en dirección de su coleta baja, él asintió, no muy seguro de lo que hacía, su cabello no había sido tocado por nadie desde su niñez, así que cuando Asuma lo soltó y amarró su cabello en una media coleta, dejando un chongo en la parte de arriba y que el resto de su cabello descansara sobre sus hombros, no supo cómo describir la sensación.
—¿Así luzco bien? —Itachi no creía que un cambio de peinado pudiera resolver todos sus problemas románticos o sexuales.
—Sin duda alguna —el mayor se alejó unos pasos del Uchiha y miró su creación con orgullo, Itachi sólo tendría que cortar las mangas de su antigua bata y todo quedaría listo, o quizás…—, ahora sólo nos falta el último paso, Itachi.
—¿Cuál es? —preguntó el menor, aliviado de que no tuvo que cambiar tanto su apariencia como él creyó.
—Hacerte un piercing claro —el sensei miró la cara inexpresiva de Itachi ladearse, como si estuviera sin entender—. Es el último paso que necesitamos para terminar tu transformación, no pensarás en dejarlo a medias, ¿o sí?
Itachi retrocedió unos pasos hasta chocar con una pared llena de marcas de shuriken, quedando atrapado entre la pared y Asuma.
—¿Es estrictamente necesario? —preguntó temiendo la respuesta y pensado en una solución rápida que le permitiera irse, aunque eso significara dejar a un inconsciente ninja en el suelo.
—No hay otro camino, Itachi —Asuma sacó una aguja de su chaleco ninja y con su mano libre tomó la oreja de Itachi entre sus dedos.
—Tsunade, ¿por qué mandó a Itachi por esos pergaminos? —preguntó Iruka entrando con un montón de papeles de la academia, los cuales sólo necesitaban una firma de autorización de la hokage.
—Alguien debía ir por ellos, y tal vez a Itachi le ayude esa visita, últimamente está muy tenso —sonrió mientras recibía los papeles que el sensei le daba.
—Tal vez si dejáramos de fastidiarlo tanto, admito que no lo hemos tratado muy justamente —Tsunade miró a Kakashi, quien se encontraba con ella desde antes de que Iruka llegara y luego ambos miraron al castaño.
—Tienes razón Iruka, hablaré con él seriamente cuando regrese, no queremos que piense mal de nosotros —Tsunade sonrió e Iruka hizo una mueca de inconformidad, las palabras de Kakashi lejos de tranquilizarlo sólo lo ponían de nervios. Que los dioses se apiadaran de los últimos Uchihas.
Itachi sostenía un hielo contra su oreja, luciendo más pálido que de costumbre, recostado sobre la vieja cama de Asuma, con su verdugo a un lado de él, parado, sin decir palabra alguna.
—Realmente te verás muy bien, pequeño —Itachi lo miró de reojo con todo el odio que pudiera tener el su cuerpo.
—Empiezo a dudar del juicio de Kurenai y su gusto por los hombres —contestó sin pena Itachi, sorprendiendo a su acompañante por lo brusco que había sonado ese insulto.
—Nunca dije que ella tuviera buen gusto —Asuma soltó una carcajada y se quitó la cinta de Konoha de la frente, Itachi lo miró curioso—. Bien, es tiempo del último acto —Asuma se movió más rápido que el cuervo de Konoha, y en un movimiento cerró el flujo de chakra de los brazos de Itachi, haciendo a este último arrugar la nariz y fruncir el ceño—. No puedes irte sin que te haga la perforación real.
¿Real? ¿Perforación real? Itachi sabía perfectamente que la perforación de su oreja había sido verdadera, la sangre y el mareo de después de la perforación se lo habían confirmado, además del dolor agudo que sentía el en lóbulo de su oreja. Entonces a que se refería Asuma con…
Lo siguiente que Itachi sintió fue un aire colarse hasta su cuello, pues le habían levantado su polera por sobre su cabeza, dejando todo su abdomen al descubierto y sus orejas ligeramente enrojecidas por la vergüenza.
—¿Qué…? —no había terminado de preguntar cuando Asuma lo miró con una extraña sonrisa en su rostro y otra aguja en la mano que no sostenía su polera. Sus piernas se movían de un lado a otro, tratando de levantar su cuerpo sin ayuda de sus brazos, pero la resaca y sus brazos totalmente inertes no le ayudan a equilibrarse—. Asuma, espere un segundo, por favor.
—Vamos, no dolerá por mucho tiempo, seré muy rápido —acercó su mano al pecho de Itachi, mirando al menor, como si esperara su aprobación, pero por el rostro de Itachi sólo había sudor frío— después te aseguro que valdrá la pena el sufrimiento…
Itachi soltó un gruñido y mordió sus labios. La idea de recurrir a Asuma no había sido tan buena idea como pensó.
Kakashi vio al mayor de los Uchihas entrar a la oficina de hokage y supo que algo había salido mal, no se veía nada fuera de lo normal en el menor, pero para ellos, que habían pasado tanto tiempo con él en esas semanas, era obvio que algo lo había incomodado, así que recordó lo que Iruka había dicho cuando había venido por la firma de la hokage y salió de la oficina, esperaría a Itachi afuera y platicaría con él mientras trabajaban.
—… Kakashi sabe que es lo que nos interesa saber de estos pergaminos, ve con él y averigüen todo lo que puedan —Tsunade ordenó sin siquiera levantar la vista de los papeles que tenía sobre su escritorio.
A Itachi eso le parecía grosero, ya que esperaba mínimo un contacto visual por cortesía, pero con el tiempo que llevaba ahí, ya ninguna actitud de Tsunade le parecía extraña, por lo que algo le decía que tendría que acostumbrarse a los tratos que daba, ya que era de las únicas que no lo hacía porque él le disgustara, sino porque así era su trato con todas las personas.
—Entendido —Itachi sólo pudo asentir y retirarse en silencio de la oficina.
Kakashi lo saludó despreocupadamente cuando lo vio salir, estaba recargado en la pared, esperándolo, acción que no sorprendió al menor, se podía decir que de entre todos los senseis, el de la máscara era el más cercano a él, no por sus personalidades o por que fueran realmente los amigos más íntimos, sino porque trabajan juntos más veces de las que quisieran admitir, ya que uno era el consejero y otro era el mejor prospecto para ocupar el lugar de la quinta, ambos trabajaban hombro a hombro por eso.
—¡Hola! —Kakashi no sabía si preguntar o no lo que había pasado con Asuma. Si no preguntaba, bien podía decirle a su viejo amigo que le contara todo y listo, pero debía ser Itachi el que le contara o todo su progreso no serviría de nada, tenía que confiar en ellos aunque sólo fuera para temas tan tontos como su falta de la divina delicia que era el sexo. Sonrió debajo de la máscara. Itachi no lo sabía, pero los senseis no sabían de que otro modo acercarse a él, era tan reservado y retraído que su única brecha, la de su virginidad, era el medio que habían encontrado para hacerse su amigo, no sabían si el Uchiha aceptaría su amistad ya que, según ellos, no tenían nada que ofrecerle, el menor había vivido tanto que no creían aportar algo bueno o importante a la vida del Uchiha.
—No perdamos el tiempo —sentenció Itachi, sacando a Kakashi de sus pensamientos, provocando que se rascará su nuca con nerviosismo.
—Estoy de acuerdo —fue lo único que atinó a decir. Tal como él lo había lo había anticipado, el camino a los sótanos de la torre hokage era largo, y se hacía eterno cuando se iba sin emitir ni una sola palabra, así como ellos estaban en ese momento ya que Itachi parecía ir pensando seriamente en algo.
Cuando iban a mitad del camino, recordó lo que Iruka le había comentado a Tsunade y miró la espalda del menor de los Uchihas, aceptando internamente que el castaño tenía razón. Maldijo a Iruka por su arrepentimiento repentino, él no se había sentido mal hasta que lo había pensado esa mañana.
—Oye, Itachi —llamó el mayor cuando bajaban las escaleras.
—¿Qué sucede? —Itachi preguntó sin energía ni ánimo, ya no sabía que esperar de sus amigos y algo le decía que no detendrían sus bromas ni "pruebas", si así se les podía llamar a las estupideces que hacían que sólo terminaban con su orgullo y dignidad.
—No he sido, muy honesto contigo —admitió apenado, debía ser muy cuidadoso con lo que quería decirle a Itachi para no empeorar las cosas, ya que todo podría acabar en un malentendido. El Uchiha sólo lo miró de reojo, esperando la parte donde dijera algo fuera de lugar para molestarlo—. No me mires así, hablo en serio, no he sido muy amable contigo a pesar de que la quinta hokage me lo ha pedido personalmente. Sé que debes pensar que no me agradas o que sólo nos estamos divirtiendo a costa tuya, pero en realidad no todo es así —Kakashi desvió la vista—, lo cierto es que no sabíamos que hacer para que no pensaras en todo el odio y miedo que muchas personas siguen sintiendo hacia ti, ya sabes, por tu pasado —Itachi también desvió su vista para que Kakashi no pudiera ver el impacto que había causado con lo que había mencionado, porque Itachi pensaba en eso a cada minuto de cada día. No porque se arrepintiera de cuidar la aldea en las sombras, ni por el dolor que eso había causado a su débil y seco corazón, sino porque no esperaba tanta sinceridad tan de repente viniendo de aquel despreocupado ser de cabello blanco—, por eso lo único que pudimos hacer fue obligarte a salir con nosotros y animarte a tener sexo, eso podía distraerte y hacerte sentir mejor, pero no sólo eso, así nosotros podíamos distraerte de las malas palabras dirigidas a ti, así tú ya no serías el siempre lobo solitario, sino que serías parte de una manada —Kakashi giró su rostro—. No me malentiendas, tampoco pensamos que seas un chico indefenso que necesita protección, pero, sólo queríamos ayudarte un poco, aunque de vez en cuando se nos pasa la mano.
Itachi lo miró y vio que Kakashi lo miraba de vuelta, su máscara se alzaba ligeramente, por lo que el menor dedujo que era debido a que le estaban sonriendo. La mirada que recibía parecía realmente sincera y no parecía haber una broma sarcástica al final del monologo de su compañero, por lo que sólo atinó a asentir, como agradeciendo las palabras de Kakashi y las intenciones de sus amigos.
Tal vez, posiblemente pudieran hablar y hacer cosas decentes como la gente normal a partir de ese momento.
Kakashi carraspeó.
—Aunque jamás se nos pasará tanto la mano como esa chica —Itachi no entendió al principio, habían llegado a la sección de pergaminos prohibidos, pero había una chica acomodando un pergamino con el emblema de la familia Nara.
La chica de cabello morado amarrado en una coleta parecía estar guardando algo, ya que estaba de espalda a ellos y de un momento a otro se agachó sin doblar las rodillas, inclinándose hacia adelante, mostrándoles más piel de la que debería pues Anko no llevaba nada bajo la falda.
Itachi desvió su mirada pero Kakashi sólo inclinó el rostro mientras simulaba taparse los ojos con sus manos pero con los dedos extendidos sobre sus ojos.
—Pasa algo malo con su falda —dijo Itachi cuando recuperó su voz.
—Sí, que no está en mi boca —confesó Kakashi sin pensar bien en lo que decía—. Como sea, te ayudaré a que ella se divierta contigo unas horas pero debes escuchar mi consejo, tú tienes…
—No, gracias —se apresuró a responder Itachi—. Ya tuve toda la pésima ayuda y consejos, consejos ridículos y terribles, a decir verdad. Creo que ya tengo todo el apoyo posible —su voz no sonaba molesta pero el tono con que lo había dicho era tajante, así esperaba que el mayor entendiera que no aceptaría más opiniones vergonzosas que sólo terminaban con él poniéndose en ridículo.
—No, debes escucharme, Iruka y Gai están locos pero yo sé de lo que hablo…
—Casi pierdo un pezón Kakashi —Itachi se paró frente al sensei y giró el rostro para que también pudiera mirar su perforada oreja, aunque el mayor no estaba tan sorprendido como espero— Asuma trató de perforarme el pezón —le explicó en voz baja para que sólo el de cabello blanco pudiera oír.
—Dejarte perforar fue la cosa más homosexual que pudiste haber hecho —le recriminó Kakashi, aunque sabía que Asuma tenía planeado algo, no creyó que tuviera éxito al realizar sus planes, lo cual, inesperadamente le enojaba un poco, ellos tres hacían lo que hacían con Itachi porque quería ayudarlo, pero dudaba que Asuma lo hubiera hecho para ayudarlos—. Tal vez con un poco de suerte las chicas lo vean atractivo.
—¿Atractivo? —Itachi miró en dirección a la chica y vio que se había alejado hacia el último pasillo, a unos cuantos metros de ellos, por lo que era seguro hablar—. Kakashi, mi problema es que no soy para nada atractivo, ¿qué es lo que deben ver? Yo soy un asesino virgen que no sabe ni siquiera como hablar con mujeres sin pensar en miles de resultados negativos antes de que ellas contesten mi saludo, no pienso en nada más que en mi hermano menor, o en proteger la aldea acosta de mi vida. No soy nada sin esos ideales y a ninguna mujer le gustan los chicos tan aburridos, no tengo nada interesante que contar en una posible cita, no he logrado nada que los aldeanos puedan celebrarme ni que pueda presumir, no soy nada interesante, nada ¿Qué se supone que deba decirles?
—Eres muy atractivo físicamente, todas las mujeres lo notan a pesar de su miedo —Kakashi se acercó a Itachi y puso una mano sobre su hombro—, además, eres un genio y los de tu clan lo sabían, te confiaron su vida —le dio un golpecito suave y quitó su mano—. Así que eres más interesante de lo que puedes reconocer —kakashi le indicó con un gesto de su rostro a Itachi que volteará su rostro hacia atrás y miraron a Anko mirarlos intensamente, como alguien que nota un tesoro escondido en medio de una revolución, o como aquella presa que acaba de ver su próxima cena.
Cuando ellos terminaron de charlar, Itachi huyó de aquella parte de la torre. El cabello de la chica de los pergaminos sólo le había recordado el largo y sedoso cabello de la chica Hyuga.
¿A qué olerá el cabello de una Hyuga como ella? Posiblemente a sol.
Caminaba de regresó a su casa cuando pasó por un pequeño puesto de dangos y el olor lo arrastró, un segundo después sin darse cuenta estaba comprando su postre favorito.
Estaba por pagar cuando un olor dulce un poco familiar llegó hasta él.
—Buen día honorable consejero —saludó Hinata cuando se posicionó junto a él. Ella era amante de los rollos de canela y pasaba por ahí cuando se detuvo por un postre que, casualmente, también había, aunque había estado sorprendida de ver que Itachi detuviera su camino por comprar unos dangos. Le pareció tierno.
Itachi la miró sin saber bien que pensar. ¿Acaso era esto eso a lo que llaman ley de la atración?
—Buen día, Hyuga-san —Hinata le sonrió y pagó su comida.
—Aquí tiene —la vendedora le regaló un postre adicional a Itachi y luego se sentó en un banquillo. Itachi sólo asintió.
—Gracias por su ayuda el otro día, me fue realmente de utilidad —la chica le hizo una pequeña reverencia y le sonrió con la sonrisa más amable que Itachi había visto después de la de su madre —. Espero que regrese con bien a su hogar.
Hinata estaba por despedirse cuando escucho la voz de Itachi.
—¿Puedo acompañarla al suyo? —Itachi se apresuró a decir— Está anocheciendo y usted está sola, permítame acompañarla por favor.
Hinata lo miró, inclinó su rostro y le sonrió suavemente.
—Gracias.
¡Hola! Me disculpo por la demora excesiva, no hay justificación ni excusa para tanto abandono. Lo lamentooo muchooo.
Según yo he revisado el capítulo para ver los errores y ya no había más correcciones pero si encuentran una falta de ortografía, pido perdón.
Gracias a las personas que me han acompañado desde el inicio, y si no siguen aquí, lo entiendo, pero oles agradeceré de todas maneras por su tiempo conmigo c: Espero que les guste la actualización de esta adaptación.
Gracias a las que leen, dan seguir o favorito a mis historias, y contestando a algunas hermosas personitas que dejan su comentario:
Patohf: perdón, me tarde años y siempre digo que ya no lo haré y pues, no lo hago. Jajaja, Itachi ya llevará un montón de piedras en el zapato por culpa de todos los que aparecen en este fanfic jaja. Gracias por leer el cuarto capítulo c:
Mangelot Farid: me alegra muchísimo saber que te ha gustado esta humilde adaptación, y también estoy todavía medio insegura con lo de Hinata, pero para lo que viene era necesario que ella cuidara a unos cuantos polluelos jaja.
a: Lo sée! Jajaja, pienso siempre en no meter mucha personalidad y acciones que no van con Itachi, y la que meto es absolutamente necesaria, pero siempre trato de que sea como el Itachi dedicado cien por cien a su aldea y hermanito.
Vikami Valencia: Gracias! Que bueno que te gustara
Mikashimota Z: ya hablaremos por privado c:
Sin más, espero que les agrade este capítulo, y también recuerden que ni el universo de Naruto ni el de Virgen a los cuarenta es mío, yo sólo lo adapte a nuestra shipp preciosa.
Gracias.
